CÓMO SE HIZO "LAS VOCES DE
LA NOCHE"
Notas de producción
© 2003
DeAPlaneta
Comentarios del director Salvador
García Ruiz
«“Las voces de la noche” es
la adaptación cinematográfica de la novela de Natalia Ginzburg
“Las palabras de la noche”, que cuenta algo tan aparentemente
sencillo como es una historia de amor.
La novela transcurre en un
lugar imaginario de Italia durante los años 50. El primer reto
que planteaba la adaptación a guión cinematográfico era el
cambio geográfico. La escritora insiste en situar cada una de
sus obras en lugares inexistentes, pero todos sus textos tienen
un intenso tono autobiográfico. Y la HISTORIA, así, con
mayúsculas, se filtra entre los personajes de forma sutil,
apenas perceptible. Como adaptador he intentado estar en la
misma posición que la escritora situando la acción en España, de
modo que mi historia, la de mis padres y mis abuelos, surgiera
sin buscarla. Al final he descubierto, según avanzaba en el
trabajo, que lo que se cuenta en “Las voces de la noche” no
tiene tiempo ni lugar. De ahí proviene la fuerza de la escritura
de Natalia Ginzburg, su sobriedad y su pureza.
Al situar la acción en el
pasado intento sumergir al espectador en el terreno de la
ficción pura para, finalmente, llevarle a la conclusión de que,
cuando entramos en el terreno de los sentimientos, podemos
reconocernos tanto en un pirata del XVIII como en un cibernauta
del XXI.
El lugar principal de la
acción es un pequeño pueblo surgido alrededor de una fábrica.
Allí viven los hijos del fundador, la familia que se ha
convertido en referente para el resto de los habitantes, todos
dependientes de ellos, que no solo se alimentan de su fábrica,
también de sus vidas.
En el pueblo la naturaleza
está omnipresente. Igual que la soledad de sus calles, donde no
existe el anonimato. Y eso es lo que los protagonistas, Elisa y
Jorge, van a buscar a la ciudad cercana: un lugar donde poder
perderse, donde no ser el pequeño de la fábrica y la hija del
contable. De este modo, aunque parezca contradictorio, para
ellos los espacios abiertos del pueblo son claustrofóbicos y las
calles estrechas y abigarradas de la ciudad se convierten en
espacios de libertad.
Hay dos tiempos en la
historia, uno es el presente, los años 50, un momento gris, en
el cual el paso de las estaciones es la única novedad. Aquí se
cuenta, de forma lineal, la relación entre Jorge y Elisa. El
otro tiempo es el pasado, formado por tres “flash-backs”,
relacionados entre sí, que narran las historias de amor de los
tres hermanos de Jorge: Anita, Germán y Bárbara, cuyos recuerdos
aún están vivos, y transcurren en el tiempo en el que todo podía
suceder, cuando la vida parecía más intensa, más luminosa, con
más color. En estos “flash-backs” las historias se fragmentan,
de modo que lo que se apunta en una se resuelve en la siguiente.
Los dos tiempos están separados por un acontecimiento histórico
que dividió la vida de nuestro país, la Guerra Civil, que
aparece de forma elíptica.
El pasado es siempre narrado
por alguien, y siempre a Elisa y Jorge. Ellos viven el presente
y escuchan el pasado. De ahí la importancia de la palabra, de
los diálogos. La imagen hace otra lectura de cada una de las
situaciones, de modo que el contraste entre lo que vemos y lo
que escuchamos, su conflicto, se convierte en la clave de la
película. Los personajes viven la historia mientras que el
espectador la observa con distancia, llegando a sus propias
conclusiones.
ELISA
Elisa es una mujer joven. Ha
estudiado, con lo cual tiene cierta independencia de carácter.
Es observadora, tranquila. Intenta mantenerse al margen de
convencionalismos y tomar sus propias decisiones. Lo intenta, lo
que no quiere decir que lo consiga. La presión exterior es
demasiado fuerte. Elisa es una mujer extraña, fuera de su
tiempo. Y esto para ella es una carga difícil de llevar, más
incluso de lo que está dispuesta a admitir. Durante los años 50,
a una mujer con treinta años y sin novio conocido le falta poco
tiempo para ser una solterona. Eso a ella no parece importarle,
aparentemente...
JORGE
Desde niño todo para él ha
sido demasiado fácil. Ha tenido siempre lo que ha querido. Pero
no es un caprichoso. De vez en cuando hace algún amago de
salirse del círculo familiar, pero este es demasiado grande,
comprende todo un pueblo y un montón de vidas: las de sus
padres, las de sus hermanos. Estudia, sin demasiadas ganas, lee,
pasea... Teme al compromiso pero, al mismo tiempo, le intriga.
Duda.
ELISA Y JORGE
Su secreta vida en común es
vital para los dos. La pequeña habitación de la ciudad en la que
se producen sus encuentros se ha convertido en el único lugar en
el que pueden ser ellos mismos. Allí toman fuerzas para afrontar
el resto de sus días. Ese pequeño lugar, un poco siniestro, les
resulta más acogedor, más cálido, más cercano que la primorosa
casa de Elisa mimada por la madre o la gran mansión de Jorge,
llena de recuerdos familiares.
LA FAMILIA DE ELISA
La madre es una presencia
todopoderosa en la casa, aunque sólo se escuche su voz.
Obsesionada con su hija, no puede soportar la idea de que se
quede soltera como le ocurrió a su hermana y se pasa el día
maquinando la forma de que Elisa logré, al fin, un novio. Todo
lo hace con la mejor intención del mundo, simplemente es lo
mejor para su hija.
La tía Olga es la única que
planta cara a su hermana. Ha desarrollado el humor como arma de
defensa. Además, de este modo puede presentarse como un
personaje inofensivo y no levantar sospechas. Continuamente da
la sensación de que sabe más de lo que parece, que ha vivido más
de lo que su hermana cree. Ella es vital para la estabilidad de
Elisa en la casa.
El padre adora a su hija pero
es incapaz de pararle los pies a su mujer, así que trata de
pasar lo más inadvertido posible. Sólo en el momento en que
Elisa lo necesite le prestará su apoyo.
LA FAMILIA DE JORGE
Bárbara, Germán, Anita y
Pepe: son el referente para todo el pueblo. Sus vidas, el tema
favorito de conversación. No les preocupa, ni se lo plantean.
Son ricos, han vivido, han viajado... No esperan mucho más de
sus vidas, que son como una losa para Jorge, el más pequeño. El
único que aún conserva fuerza vital es Pepe, pero es que Pepe
fue adoptado, y el resto de los hermanos no le consideran “de la
familia” más que por su boda con Anita.
EL PUEBLO
Mila y su hija Julia, las
vecinas de Elisa, Berta, el ama de Jorge, Antonia, la criada de
Elisa, Mario... Unos viven de los otros, de observar, de
comentar, de tergiversar la vida de los demás. Algunos víctimas,
otros verdugos, aunque los papeles puedan intercambiarse.»
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