CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Tras unos años en los cuales
Ridley Scott se ha apuntado al ca-rro de las grandes
producciones hollywoodienses, con títulos tan representativos
como "Gladiator",
"Hannibal"
o "Black
Hawk derri-bado", esta vez el director de "Alien,
el octavo pasajero" ha decidi-do tomarse un pequeño
descanso y realizar un proyecto menos ambicioso y en cierta
medida intimista antes de embarcarse en películas tan
espectaculares y épicas como "Kingdom of heaven" o "Tripoli".
Así, Scott se ha decantado en este breve intermedio de su
carrera por un género más bien cercano al espíritu de "Thelma y
Louise", esto es, una comedia dramática que, sin ser
especial-mente notable, suscita cierto interés en el espectador
por su agradable corrección.
"Los impostores" podría definirse co-mo una obra que va más allá
de su si-nopsis principal, pues son varias las temáticas que
inundan sus imágenes. Por un lado nos encontramos con Roy
Waller, un estafador que padece de obsesiones compulsivas
bastante graves y que, evidentemente, le impi-den llevar una
vida del todo normal. Sus comportamientos, neuras y ma-nías, que
bien pudieran convertirse a los ojos de algunos espectadores
co-mo elementos cómicos dentro del fil-me, son tratados por
Scott con bas-tante respeto, dándole así a la cinta una
inteligencia poco habitual en el género. Por otro lado, y aparte
de ser una –aparentemente– fugaz recreación de la vida de unos
trapisondistas de poca monta, la película es también la historia
de una redención, de una persona que descubre la inmoralidad de
su "profesión" cuando se percata de que tiene una hija fruto de
una aventura que terminó años atrás. La muchacha quiere entonces
aprender los trucos que emplea su padre para salir adelante en
su carrera como delincuente, pero Roy no desea que su
descendiente se convierta en un espejo de su alma.
El encuentro con Angela
provoca también en el protagonista un cambio en su forma de
comportarse, pues comienza a olvidarse de sus extravagancias y a
superar su enfermedad, aquella que él mis-mo sabe limita su
forma de ser y que hasta ese momento sólo había podido combatir
con pastillas. Tiene, pues, un aliciente en su existencia, algo
que le permite superar las trabas de una rutina que hasta el
momento lo mantenía atenazado y sin una vía de escape con la que
liberarse. Puede, eso sí, que buena parte del público se sienta
un tanto defraudado con el doble final de la cinta, pues, de un
lado, se recurre a la sorpresa y a la trampa para cerrar parte
de la historia, pero, por otro, ésta finaliza de forma
optimista, algo que, sin embargo, creo que es coherente con la
evolución del protago-nista a lo largo del filme.
Repito, "Los impostores" no es una de las mejores películas
de la fil-mografía de su autor, pero se ve con agrado y simpatía,
a pesar de que luego no permanezca demasiado tiempo en nuestra
memoria. Además, Ridley Scott manifiesta su talento en algunas
de sus secuencias, como aquella en la que uno de los estafa-dos
persigue corriendo a Roy y a su hija mientras éstos intentan
salir con su coche de un aparcamiento, gene-rando el director
una adecuada ten-sión para tan breve espacio de tiem-po.
Respecto a la labor de Nicolas Cage,
no hay duda de que es este un papel idóneo para un actor como
él, pues su habitual ten-dencia a la exageración resulta
perfecta a la hora de interpretar a personajes con problemas
psicológicos, algo que ya nos ha de-mostrado con profusión en el
pasado. Destacar también el trabajo de la joven actriz
Alison Lohman, algo que se
puede comprobar en el instante en el que Angela llora
desconsolada al conocer que su padre quiere alejarse de ella
durante unos meses, lo que provo-ca que ésta piense que no lo va
a volver a ver más.
Aunque la música de
Hans Zimmer posee algunos
buenos mo-mentos y sirve para retratar a los protagonistas del
relato (Roy y Frank realizando su primer timo al comienzo del
filme, por ejem-plo), sus notas no terminan de encontrar un
camino a través del cual desarrollarse, y ello se debe en parte
a la abundante utiliza-ción de canciones que encontramos en la
banda sonora y a la apa-rición de algunos componentes diegéticos
en la misma (es decir, música que proviene de elementos que
vemos en la pantalla). Todo ello, sin embargo, es algo que
perseguía el propio director, al igual que el hecho de que
Zimmer "plagie" con descaro a Nino Rota en algunos compases de
su obra.
Calificación película:
    
Calificación banda sonora:
    
Imágenes
de "Los impostores" - Copyright © 2003 Warner Bros
Pictures, ImageMovers, Scott Free Productions, Rickshaw
Productions y LivePlanet. Distribuida en España por Warner
Sogefilms. Todos los derechos
reservados.
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