CRÍTICA
por
Mariano Pablo
Malanga
El 'sustain' de B.B. King
En la historia de la narrativa existen ciertas metáforas,
ciertos relatos que, a partir de indagar sobre cuestiones
propias de la condición humana, se han configurado como
estructuras bá-sicas. Desde entonces, estas últimas reaparecen
muchas veces, por ejem-plo en el cine, dando lugar a una rica
variedad de argumentos. Sin embar-go, al ver "Servicio de
compañía" de George Hickenlooper, uno tiene la
sensación de que no cualquiera se puede permitir el desafío de
hacerlas reaparecer. Este film difícilmente es poco más
que un modesto recuadro construido con el fin de enmar-car a
aquella estructura básica que versa sobre el conflicto de un
hombre cuando el diablo lo tienta para comprarle su alma. Ahora
bien, que quede claro que
cuando en esta oportunidad hablo de es-tructuras básicas, no
hablo de sencillas fórmulas vacías, sino de loables
producciones culturales que son maravillosas por donde se las
mire. El problema es que, hoy en día, ya las conocemos y ya
sabemos que son maravillosas. Justamente por eso asumimos que
tienen un peso propio muy contundente y que animarse a trabajar
con ellas implica una gran responsabilidad y un gran talento.
Diga-mos, no cualquiera puede resistir la seductora tentación que
llama hacia una mera tarea de enmarcarlas, y "Servicio de
compañía",
la-mentablemente, y a pesar de hacer meritorios esfuerzos, apenas
pudo resistir esa tentación.
Byron Tiller es un escritor
felizmente casado y con un pequeño hijo. Su matrimonio es feliz,
sí, pero el proyec-to de vivir de lo que él siente su voca-ción se
torna cada vez más insosteni-ble. Su única novela
publicada ya for-ma parte de la mesa de saldos y su nuevo
material no seduce en lo mas mínimo a los editores. Hace un
tiem-po él dejó su anterior trabajo para de-dicarse de lleno a la
escritura y cuen-ta con el apoyo de su esposa, pero la apremiante
situación económica le produce una angustia creciente. En ese
momento, aparece Luther Fox, un elegante cincuentón que,
misteriosamente, le hace una propuesta laboral poco clara.
Rápida-mente, Byron descubre que la propuesta de este extraño
personaje implica brindar, como dice el título español, “servicios de compañía” a cultas y
adineradas damas. En un principio, Byron rechazará de plano el
ofrecimiento. Sin embargo, cuando los otros caminos posi-bles se
le vayan cerrando de manera desesperante, empezará su conflicto.
Así pues, tenemos al hombre que debe
decidir terrible-mente entre su integridad moral y una
posibilidad concreta de abandonar sus penurias materiales. Por
otro lado, tenemos al dia-blo que lo tienta. Luego, tendremos
el tránsito que se produce por haber caído en la tentación, los
beneficios obtenidos y, finalmente, el costo que de manera
inexorable se debe pagar. Mas allá de es-tos elementos
constitutivos, también tenemos algunas variaciones que ellos
mismos contemplan.
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El guión trata
de enriquecerla pero sólo la decora sin darle realmente
profundidad |
En honor a la verdad, hay que
decir que la estructura funciona casi con toda su contundencia
formal y simbólica. Se la ha planteado correctamente, tratan-do de
llevarla a un ámbito coti-diano sin por eso minimizar las
situaciones de conflicto más ex-tremo. Incluso, se ha intentado
enriquecerla con detalles interesan-tes (por ejemplo, el esposo
de la clienta de Byron es un viejo escri-tor admirado por él y
esto da lugar a una relación sorprendente que se transforma en
un acertado giro de guión). Sin embargo, hay dos problemas
fundamentales. Primero: todos los intentos que, a nivel del
guión, trataron de enriquecerla, sólo la decoraron sin
aportarle realmente demasiado en cuanto a su profundidad
intrínseca. Se-gundo y más importante: son tan escuetas la
intensidad y la creatividad del lenguaje cinematográfico en la
mayoría de las escenas que casi daría lo mismo ver la película
que escu-char a alguien que la cuente sintéticamente.
Tal vez el lector piense que
esta crí-tica es demasiado artera, y tal vez es-té en lo cierto,
sobre todo si uno tiene en cuenta la gran actuación de
Ja-mes
Coburn, el recorrido del perso-naje diabólico de
Mick Jagger,
el he-cho de que los beneficios obtenidos por el personaje
principal no son sólo económicos y las reflexiones desarro-lladas
sobre la creación artística o los posibles pactos matrimoniales.
Sin embargo, y a pesar de que incluso estos supuestos logros se
podrían re-lativizar bastante, hay una opinión personal y
esencial que motiva tanta dureza. A ver, usemos una analogía. Si
un guitarrista se mete a componer y tocar un blues clásico
(cuya estructura es muy clara), tiene una única alternativa, que
es hacer una apropiación, y sobre todo una interpretación,
res-petuosa pero también genuinamente personal y tan buena o
mejor que las de los buenos músicos de blues; de lo
contrario, prefiero que toque otra cosa, porque sino me va a
dejar la imagen de ser mucho peor guitarrista de lo que
realmente es. Y esto, en definitiva, es lo que le ocurre a
George Hickenlooper con su "Servicio de com-pañía".
Calificación:
    
Imágenes de "Servicio
de compañía" - Copyright © 2001
TVA Films, Samuel Goldwyn Films, Fireworks Pictures, Gold Circle
Films, Shoreline Entertainment, Pfilmco y CineSon Entertainment.
Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos
reservados.
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