CRÍTICA
por
Julio Rodríguez
Chico
Con una nueva adaptación literaria –en este caso de la novela de
Charles Frazier– Minghella
vuelve a hacer un cine intimista y que habla de la ne-cesidad del
amor para vivir en un mundo donde la violencia acecha. Y repi-te
también al presentar una historia personal insertada en un gran
escena-rio histórico, ahora la guerra civil americana. Pero, a
diferencia de "El pa-ciente inglés", aquí el amor actúa como
fuerza luminosa y positiva que per-mite sobrevivir a la tragedia
de una guerra en la que todos son vencidos, de una u otra
manera.
Son los años previos al
comienzo de la con-tienda cuando Ada, la hija de un reverendo,
llega al pueblo sudista de Cold Mountain. El amor nace desde el
instante en que ve a In-man, sin que apenas intercambien
palabras. Pero esas pocas miradas, una fotografía y un beso de
despedida cuando estalla la guerra serán suficientes para
mantener un enamora-miento que no dejará de crecer. Para Ada se-rá
una larga espera en la que tendrá que aprender a sobrevivir –con
el auxilio de Ruby– entre la pobreza y los temores ante la
milicia local; para Inman, un viaje de búsqueda de sí mismo y de
su misión en la vida, de encuen-tro de la verdadera libertad a
través del amor y no por medio de una guerra que ha emprendido
sin saber su sentido. Ambos tendrán que superar esa prueba que
les ha transformado por dentro, y de la que nadie sale
victorio-so porque la cicatriz de la pérdida aparece en los que
se van al frente y también en los que se quedan.
Se trata de una odisea
narrada al modo clásico, con una presenta-ción de vidas
enamoradas en contraste –por un montaje paralelo– con violentas
imágenes del frente de batalla, en un tópico antibeli-cista.
El nudo nos ofrece la titánica lucha de unos y otros por
sobrevivir a la barbarie que a todos desquicia, introduciendo
historias episódicas y en-cuentros que bien podrían haberse
reducido por el bien de una película a la que le sobra metraje.
El desenlace responde al romanticismo imperante en toda la
cinta, que sirve de reclamo junto al sexo y fatalismo que
aparecen y que están tan en boga.
Cine de gran espectáculo,
bien ambientado y dirigido artísticamente, con unos persona-jes
dibujados con hondura en sus dramas in-teriores y mejor aún
interpretados. Jude Law y
Nicole Kidman dan vida con
fuerza interior a sus personajes, aunque entre ellos no se
perciba una relación que llegue a emocionar al espectador, ni
resulte creíble el flechazo tras el encuentro inicial.
Renée Zellweger nos sorprende
con un papel de mujer fuerte y áspera al que no nos tiene
acostumbrados, aunque tras esa apariencia ruda se esconda un
complejidad y una sensibilidad que hablan de su variedad de
registros. De los secunda-rios, destaca la sentida interpretación
de Natalie Portman como
joven viu-da que sufre en soledad y desamparo las consecuencias
de la guerra, pro-tagonizando quizá las escenas más bellas y
conseguidas de toda la pelí-cula.
Falla la película en su
guión, y con ello adolece de un equilibrio en su desarrollo,
circunstancia que impide que el espectador de su-merja de lleno
en la historia. Hay escenas brillantes y otras que so-bran,
distraen o resultan repetitivas, y que bien podrían omitirse
para abre-viar su excesiva duración. Pero las interpretaciones,
junto a una banda so-nora que sabe subrayar el romanticismo y una
excelente fotografía, hacen que resulte una película que
fácilmente sea del gusto del espectador –está siendo un éxito de
taquilla–, aunque no soporte una crítica rigurosa ni pue-da
considerarse una obra maestra.
Calificación:
    
Imágenes de "Cold Mountain" - Copyright © 2003 Miramax Films, Mirage
Enterprises y Bona Fide Productions. Distribuida en España por
Buena Vista International. Todos los derechos
reservados.
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