CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Nunca he comprendido el éxito de "El pa-ciente inglés", correcto
filme que encumbró a Anthony Minghella
y que, desde 1996, le ha permitido que todos los medios de
comu-nicación estén pendientes de él cada vez que estrena uno de
sus nuevos trabajos. Es más, incluso antes de que nadie los haya
visto ya se les presume un pedigrí que parece querer condicionar
nuestra opinión acerca de ellos. Todo forma parte, empero, de
las dichosas campañas publicitarias de Miramax, en oca-siones
tan desmesuradas que puede que ya haya llegado el momento en el
que académi-cos y críticos cinematográficos se estén rebelando
ante dicha situación. Hace poco daba la impresión, por ejemplo,
de que "Cold Mountain" iba a arrasar en los Oscars®
o en los Globos de Oro, mas Minghella tendrá que esperar a otra
ocasión para superar las nueve estatuillas doradas que en su día
obtuvo "El paciente inglés", cinta que, bien es cierto, tampoco
com-pitió con obras de gran envergadura.
Quizás abrumado al conocer
que ahora todas las miradas se posan en él, el realizador de
"Cold Mountain" consigue que uno enseguida adivine que el
desarrollo de esta película se cimenta principalmente en una
molesta pretenciosidad. No sólo se adapta una exitosa novela de
Charles Frazier que está
ambientada en la Guerra Civil de los Estados Unidos, sino que se
incorpora un reparto de auténtico lujo y un equipo técnico de
primera que hacen imposible que nadie, por muy incompetente que
sea, construya una auténtico mediocridad con tales premisas.
Minghella es un cineasta muy correcto, mas teniendo todo a su
favor no consigue que el espectador se involucre del todo en una
narración que se alarga demasiado y en la que tan sólo se
detectan algunos destellos de brillantez.
El principal problema de "Cold Moun-tain" es que la historia
de amor que se nos pretende contar no funciona desde un
principio. El público no llega a creerse que Inman y Ada
estén realmente enamora-dos y que su forzosa separación a causa
de la guerra tenga sumidos a sus corazones en una honda pena.
Probablemente la causa de ello se encuentre en su desacertada
introduc-ción, momento en el cual la contienda entre hermanos ya
ha comenzado y se nos explica cómo se conocieron los
protagonistas a tra-vés de unos forzados «flashbacks». En medio
de unas batallas que, todo hay que decirlo, están pesimamente
rodadas, pues abunda la confusión y se ven acompañadas por una
inadecuada mú-sica que para nada se asocia con las sanguinarias
imágenes que fugaz-mente se cruzan ante nuestros ojos, vamos
conociendo a los personajes de una forma excesivamente
apresurada.
Personalmente hubiera
preferido contemplar una estructura más clásica en la que se
profundizara primero en la tranquila vida de Ada y su familia
antes de la guerra y en cómo conoce a Inman, adentrándose luego
y sin prisas en la relación entre ambos. Posteriormente llegaría
la partida del muchacho hacia la guerra y su ulterior periplo
para regresar al hogar, algo que Minghella podría haber reducido
de forma considerable, pues es aquí donde observamos la molesta
irregularidad de la cinta. Sin embargo, aun-que algunos de
sus capítulos desprenden tal frialdad que generan la
indiferencia del espectador, por suerte hay otros en los que
ocu-rre todo lo contrario.
Es el caso, por ejemplo, del momento en el que se anuncia el
inicio de la guerra mientras los vecinos de Cold Mountain se
encuentran cantando en la iglesia, manifestándose enton-ces la
alegría de los hombres por la contien-da, ávidos de imponer sus
ideales a través de las armas, algo que no sucede con las
muje-res, representadas en este caso por Ada, quien no
exterioriza efusividad alguna, pues sabe que ello conlleva
también el separarse del hombre al que ama y la posible muerte
de algunos de sus vecinos. Cabe destacar tam-bién el aterrador
pasaje en el que Sally, que ha ocultado a sus hijos para que no
vayan al frente, es brutalmente ataca-da por aquellos
conciudadanos que buscan posibles desertores entre su propia
gente. No obstante, uno de los mejores instantes de "Cold
Moun-tain" acaece cuando Inman, en su camino de regreso a casa,
se encuentra con la joven Sara, estableciéndose entonces una
amistad entre dos seres solitarios y desamparados que pronto se
verán acosados por unos cuantos yanquis.
En todo caso, no dejan de ser
oasis dentro de un guión excesivamente largo y cuya morosidad se
alivia únicamente gracias a su magnífico repar-to.
Jude Law y
Nicole Kidman vuelven a
demostrar su calidad como in-térpretes, siendo probablemente más
pintoresca la actuación de Renée
Zellweger, dado el peculiar carácter de su personaje,
una mujer recia y bruta que auxiliará a Ada en su soledad. El
plantel de secundarios es im-presionante, siendo la
participación de algunos de ellos realmente escasa:
Eileen Atkins,
Philip Seymour Hoffman y
Giovanni Ribisi, destacando en
especial la labor de Brendan Gleeson,
Kathy Baker y, sobre todo,
un excepcional y sobrio Donald
Sutherland y una extraordinaria
Natalie Portman.
Finalmente,
Gabriel Yared compone una banda
sonora agradable para los momentos románticos, como cuando Inman
y Ada conversan, resultan-do su partitura simplemente eficaz en
los dramáticos (la huida de Inman). Por lo demás, y aparte de
incluir bastante música típicamente americana, el trabajo de
Yared es acertado, pero no es desde luego de lo mejor que hemos
escuchado durante este último año.
Calificación película:
    
Calificación banda sonora original:
    
Imágenes de "Cold Mountain" - Copyright © 2003 Miramax Films, Mirage
Enterprises y Bona Fide Productions. Distribuida en España por
Buena Vista International. Todos los derechos
reservados.
Añade "Cold Mountain" a tus películas favoritas
Opina sobre
"Cold Mountain" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"Cold Mountain" a un amigo
|