CRÍTICA
por
Mariano Pablo
Malanga
Mientras aguardaba el momento
de ver “La Pasión de Cristo”, me pregun-taba, sin ningún tipo de
ironía, por la necesidad de realización y existencia de este
film. Y es que, si bien la vida de Jesús de Nazaret (como héroe
mí-tico/religioso) es una de las historias más esenciales y
constitutivas de nuestra cultura occidental, precisa-mente por
dicha particularidad uno creía que tal vez ya no soportara más
referencias directas o explícitas de las que, después de dos mil
años, ya hoy existen. Sin embargo ahora, después de haberla
visto, quien suscribe piensa que esta obra de
Mel Gibson, aunque cierta-mente sin
demasiados valores artísticos, bien ofrece algún tipo de aporte
o, dicho de otra manera, posee algún tipo de mérito que la
justifica.
Antes que nada, me resulta
imprescindible aclarar a partir de qué parámetros piensa el film
este cronista. Por un lado, estamos ha-blando de una obra que
refiere, sin lugar a dudas, explícita y direc-tamente al texto
bíblico del Nuevo Testamento. Por el otro, esta-mos hablando de
un producto audiovisual que, también indudable-mente, se ajusta a
los criterios de confección, exposición y difu-sión del cine de
largometraje. Relacionando estos dos aspectos, entiendo a “La
Pasión de Cristo" como un film que, tratando de vincularse con
la vasta historia del arte llamado cristiano (esencial-mente
medieval), pretende saldar una deuda que, quizá, la historia del
cine tiene para con ella.
Cierto es que, al igual que
gran parte de todo el arte moderno laico (s. XIX), también gran
parte del cine ha profun-dizado –y profundiza–, desde una
re-ferencia indirecta y compleja, las cuestiones esenciales del
cristianis-mo (el sacrificio, la redención, etc.); esto es, sin
hablar directamente ni de Cristo, ni de la cruz, ni del via
crucis, ni de cosa por el estilo. Ahora, no me-nos cierto es
que, en ninguna de las oportunidades en las que sí habló di-recta
y explícitamente sobre el tema bíblico, profundizó un elemento
decisi-vo: la voluptuosidad simbólica del cuerpo flagelado y
crucificado. Mientras que en la historia de la pintura o la
escultura encontramos un sinfín de “Cristos” que sostienen su
gran carga simbólica en las heridas, el dolor físico y la
sangre, nos costaría verdaderamente mucho trabajo encontrar
algún Cristo cinematográfico con algo más que algunos rasguños.
Pues bien, el Cristo de Mel Gibson es azo-tado ferozmente y, como
consecuencia de este castigo, carga su cruz totalmente llagado y
desangrándose.
Muchos dicen que esta
voluptuosidad de la flagelación corporal que trabaja “La Pasión
de Cristo", desde sus largas y mayoritarias escenas
desagradables, es excesiva, gratuita, injustificada, morbo-sa y
obscena. Por mi parte, considero que estas escenas sólo pueden
parecer de un violencia excesiva para aquel que ha visto poco
cine (bueno o malo, artísticamente válido o burdamente
co-mercial). Asimismo, sólo pueden parecer morbosas, obscenas o
in-justificadas para aquel que supone que un film sobre la Pasión
de Cristo puede ser pensado sin ponerlo en relación con la
historia del arte cristiano y sin leer –o cuando menos conocer–
la Biblia. Preci-samente, uno de los valores de este film es
saber que ninguna obra que declara abiertamente relación con
otra anterior (la Biblia, la Montaña Mágica, el Aleph o la que
fuere) debe o necesita explicar-se plenamente por sí misma.
Vuelvo sobre una idea:
efectivamen-te, existe un cine que, sin hablar di-recta y
explícitamente sobre los te-mas cristianos, genera su simbología
profundizando las cuestiones esencia-les del cristianismo. Como
ejemplo (quizá por gusto personal) citaría a Abel Ferrara. Pues
bien, pareciera que tanto este autor, como muchos otros
emparentados con él, eligieron construir sus obras con un alto
com-ponente de voluptuosidad físico / cor-poral (violencia,
degradación, flagela-ción) como legítima interpretación de la
Pasión Cristiana. Paradóji-camente, hoy se censura un film
porque, aunque con mucho me-nos valor artístico, le devuelve esa
misma voluptuosidad al propio Cristo y a su propia Pasión.
Para terminar: muy lejos
estoy de creer que “La Pasión de Cristo" de Mel Gibson sea un
hito en la historia del lenguaje audiovisual en cuanto a su
elaboración de la violencia infligida sobre el cuerpo hu-mano.
Sin embargo, sí creo que es un film que, sin excesos ni
abusos, cuenta correcta, respetuosa y modestamente (salvo
contados y mínimos errores de documentación) la Pasión de Cristo
reivindicando el valor, generalmente olvidado por el cine, de
“ver las llagas”. Valor que, para muchos, es absolutamente
intrín-seco a ella. Ahora, si la realización de este tipo de
producto era to-talmente necesaria... es una pregunta que queda
abierta.
Calificación:
    
Imágenes de "La Pasión de Cristo" - Copyright © 2004 Marquis
Films e Icon Entertainment International. Distribuida en España
por Aurum. Todos los derechos
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