CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Tim McCanlies, responsable
de la dirección y del guión de "El secreto de los McCann", no es
precisamente un autor muy conocido por el gran pú-blico. De
hecho, esta cinta protagoni-zada por
Michael Caine y Robert
Duvall es lo más ambicioso que ha hecho hasta ahora,
mas no conviene olvidar que este cineasta es uno de los
artífices del guión de esa maravi-llosa película de animación
llamada "El
gigante de hierro" y que, gracias a él, "Smallville"
está ahora mismo en antena (McCanlies presentó a la War-ner un
proyecto televisivo sobre un Bruce Wayne de dieciocho años, y en
uno de los episodios, titulado "Smallville", aparecía Clark
Kent; esto interesó muchísimo a la productora, que, sin
em-bargo, no quería que su autor tomara las riendas del asunto,
así que le pagaron por los derechos de su idea y él mismo
rechazó que su nombre apareciera en los títulos de crédito de un
producto ahora controlado por Alfred Gough y Miles Millar). En
todo caso, resulta curioso que
Emmanuelle Vaugier, la actriz que se pone en la piel
de la doctora Helen Bryce en la citada serie, tenga un breve
papel en el filme.
Y es que el amor de McCanlies
por el mundo de los cómics es algo que el espectador entenderá
una vez finalice el visionado de "El secreto de los McCann", una
cinta que ha recaudado cuarenta y dos millones de dólares en el
mercado estadounidense y cuyo presupuesto fue de treinta, más
otros veinte en conceptos de publi-cidad. Además, el director
rinde también un sincero tributo al cine de aventuras más
clásico, todo ello a través de los entuertos en los que en su
día se vieron involucrados los protagonistas de la histo-ria,
unos estrafalarios y cascarrabias individuos cuyos
comporta-mientos no son excesivamente sociables (atención al
comentario de Hub cuando ve llegar a Mae y le espeta a Garth:
«¿encargaste una prostituta?»; lástima que este tipo de cínicos
diálogos no abun-den demasiado a lo largo de los más de cien
minutos que dura la película).
Si bien no llega a calar hondo en el espectador, no hay duda
de que nos hallamos ante una obra agra-dable que mezcla con
acierto ele-mentos tan dispares como el su-rrealismo, el
sentimiento, la come-dia, la acción y, en menor medi-da, el
drama, incorporando, además, algunas oportunas reflexiones
acerca de la falsedad de las relaciones fami-liares –a veces los
lazos de la sangre no significan que exista un verdadero afecto
entre las personas unidas por ellos; así, ciertos parientes de
los McCann tan sólo se acercan a visitarlos porque desean
quedarse con su dinero– y, sobre todo, un grato canto a la
niñez, a esos re-cuerdos que a todos nos marcan de forma
especial en una de las etapas más importantes de nuestras vidas
(la convivencia del joven Walter con sus tíos es algo que
perdurará en su mente durante el resto de su existencia).
Aunque hay momentos en los
que intercala con brío las peripe-cias de Garth y Hub cuando
apenas eran unos muchachos, hay que agradecerle a Tim McCanlies
que deje que sean los actores los que lleven el peso del relato.
Michael Caine y Robert Duvall ac-túan con naturalidad y
sobriedad, y ello a pesar de lo singulares comportamientos de
sus personajes. Nada tiene que hacer
Haley Joel Osment ante semejantes monstruos de la
interpretación; es más, aquel niño que a todos nos sorprendió en
"El
sexto sentido" o "A.I.
Inteligencia artificial" parece haber perdido cierta
frescura con la llegada de la adolescencia, siendo ahora sus
formas de expre-sarse ante la cámara un tanto forzadas (por
cierto, aquellos que tengan la oportunidad de ver la película en
su versión original se percatarán del cambio que ya se ha
producido en su voz).
Finalmente, la placentera banda sonora de
Patrick Doyle se acopla muy bien a
las distintas situacio-nes que se suceden a lo largo de la cinta,
pues tan pronto describe los sentimientos de melancolía de
Walter –el mejor ejemplo de ello es cuando intenta llamar a su
madre y se da cuenta de que nuevamente le ha vuel-to a engañar–
como dibuja, con unas deliciosas notas musicales, la hermo-sura
de Jasmine, el gran amor de Hub, aparte de otorgar vitalidad y
energía a la partitura en los instantes en los que Walter
escucha de boca de sus tíos las hazañas en las que éstos
participaron. Es una obra funcional en la que, sin embargo,
destacan especialmente sus brillantes minutos finales, justo
cuando el niño toma una importante decisión que le marcará para
el resto de sus días.
Calificación
película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes de "El secreto de los McCann" - Copyright © 2003 New Line Cinema, David
Kirschner Productions, Digital Domain y Avery Pix. Distribuida
en España por TriPictures. Todos los derechos
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