|
|
Dirección y
guión: Tony Gatlif.
País: Francia y Japón.
Año: 2002.
Duración: 90 min.
Interpretación: Oscar Copp (Max), Lou
Rech (Swing), Tchavolo Schmitt (Miraldo), Mandino Reinhardt
(Mandino), Abdellatif Chaarandi (Khalid), Fabiène Mai (Abuela de
max), Ben Zimet (Doctor Liberman), Hélène Mershtein (Puri Daï),
Alberto Hoffman (Calo), Ghania Benali (Ghania).
Música: Mandino Reinhardt,
Tchavolo Schmitt, Abdellatif Chaarandi y Tony Gatlif.
Fotografía: Claude Garnier.
Montaje: Monique Dartonne.
Estreno en Francia: 20 Marzo 2002.
Estreno en España: 12 Marzo 2004. |
CRÍTICA
por
Diego Vázquez
Una ruta de
conocimiento
Presentada en el
Festival de Berlín dentro de la
sección Panorama y a su vez en España dentro del ciclo que el
Festival de cine de Gijón ofreció sobre su realizador
Tony Gatlif,
esta nueva incursión del director en el cine gitano que él mismo
inventó se revela tan irregular como arrebatadora, tan inefi-caz
en algunos aspectos como deli-cada y certera en otros. Una cinta
que deja un sabor a obra imperfecta, aunque aquí éste no sea
amargo sino gozoso, imprescindible y vital finalmente, pues es
más lo que ofre-ce este relato iniciático que lo que no, y
al espectador sólo le basta con un mínimo de ansia de
conocimiento y de necesa-ria diversidad cultural para sumergirse
en él y ya no querer salir.
“Swing” es el nombre de la niña manouche (gitana) que
Max, un joven francés de familia acomodada, conoce un día en su
visita al poblado gitano en busca de una guitarra. Su deseo de
aprender a tocar el instrumento a la manera gitana, acrecentado
tras oír tocar en un bar al gitano Miraldo (interpretado por un
auténtico guitarrista, el magnífico
Tchavolo Schmitt),
se ve cumplido cuando éste deci-de darle clases, pero pronto
éstas se convertirán en una auténtica incursión en la cultura y
tradiciones de este pueblo, acompañada de una relación cada vez
más estrecha con la joven Swing.
El film juega desde el primer mo-mento a dos bandas, que se
entrela-zan magníficamente: la de las histo-rias, tradiciones y,
sobre todo, fiestas musicales de ese barrio gitano (el film
entero llega a ser una gran fiesta, dul-ce y amarga al mismo
tiempo); y la de la historia entre Max y Swing. A pesar de que
esta última sea la au-téntica fuerza dramática del relato –pues
la otra está escrita de una ma-nera un poco deslavazada (que
hace que el film se desarrolle en muchos momentos de una manera
casi anárquica) y no llega a profundizar realmente en ninguno de
los per-sonajes mostrados, a excepción del de Miraldo–, los
momentos musicales de la primera confieren a la película un
tejido jazzístico (las performances se realizan como una
pura improvisación jovial y festiva entre bastantes músicos) de
gran naturalismo (la escena del concierto en una caravana
abarrotada de gente en el marco de una noche de fiesta es en ese
sentido magistral), que suma puntos en el recuento final.
Por el contrario, los momentos en los que el film se centra en
las diferencias culturales entre los dos pueblos están resueltos
de una manera más simplista, a vuelo rápido de pluma, pese a que
algu-nas escenas aisladas en este grupo (como el estremecedor
relato de una anciana del exterminio de su familia por los
nazis, rodado con la protagonista auténtica de los hechos) se
queden grabadas a fuego en la memoria. Es este apartado el que
hace de la cinta un retrato imperfecto y algo tópico por
momentos, de ese difícil inter-cambio cultural entre payos y
gitanos.
La historia de amistad/amor entre Swing y Max cala por contra
rápida-mente en el espectador, gracias so-bre todo a la
naturalidad de sus dos jóvenes actores (ella, poseedora de una
mirada y una sonrisa bellísimas y desarmantes) y a la delicadeza
y de-tallismo con que Gatlif filma (con ma-no maestra) sus
encuentros, el des-cubrimiento mutuo de la figura del otro (en
donde además destaca el paso de la masculinidad primaria de ella
al descubrimiento de su feminidad), el roce de los cuerpos, las
miradas (aquí la película contiene un cruce de miradas, casi
eterno, que se colo-ca ya entre los mejores momentos de este
tipo de toda la historia del cine) y sobre todo la compresión de
sus diferentes mundos y sus diferentes maneras de entender la
vida. Gatlif trenza una her-mosa unión entre el
mundo salvaje y libre de ella y el llama-do civilizado de él,
regalando imágenes difíciles de olvidar,
como el paseo en barca por el rió (¿un homenaje al clásico “La
no-che del cazador”?) o su último encuentro. Gracias a toda esta
línea del film y a sus momentos de júbilo musical (rodados con
una natu-ralidad –ficiticia– impecable), se construye un trabajo
imperfecto pero inolvidable, poseedor de un final amargo de muy
difícil diges-tión, que encuentra con extrema facilidad un lugar
entre los gran-des retratos de los complejos mundos infantiles.
Calificación:
    
Imágenes
de "Swing" - Copyright © 2002 Princes Films,
Nikkatsu Corpotation y Pogrés Film Filmcoopi Rosebud.
Distribuida en España por Karma Films. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Swing"
Añade "Swing" a tus películas favoritas
Opina sobre "Swing" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "Swing" a un amigo
|