CRÍTICA
por
David Garrido Bazán
Paradojas de los viajes en el
tiempo
El tema de los viajes en el tiempo ha sido tan ampliamente
tratado tanto en el cine como en la literatura que a po-co que
se sea algo aficionado al te-ma, uno ya conoce al dedillo las
para-dojas y los serios inconvenientes que los viajes en el
tiempo son capaces de provocar. Es por esta razón que cuando me
acerqué a ver "El efecto mariposa" lo hice con cierta
descon-fianza, pues, a priori, hay en ella algu-nos elementos
que hacen pensar en lo peor: la presencia del ídolo juvenil
Ashton Kutcher como
protagonista absoluto, por ejemplo, ya era un serio
inconveniente, pero aun lo era más el hecho de que el marketing
de esta película induce a pensar en un producto de consumo
comercial en el que, tratándose temas tan complejos de hacer
bien en el cine a estas alturas, era lógico pensar que no
llegaría a buen puerto. Prejuicios los tenemos todos y el que
esté libre de pecado que tire la primera piedra. No obstante,
hete aquí la sorpresa: "El efecto mariposa", pese a sus
evidentes defectos, es una película resultona, bien construi-da
y entretenida, que además se esfuerza en todo momento por
resultar coherente con la complejidad del tema tratado,
ofreciendo soluciones a ratos incluso brillantes sobre temas más
que manidos y consiguiendo que el espectador le dedique algún
tiempo, una vez finalizada la proyección, a buscarle las vueltas
a las interminables paradojas que surgen de los viajes
temporales que emprende el protagonista, lo cual es bastante más
de lo que puede decirse de la mayor parte del cine de Hollywood
que invade nuestras salas ca-da fin de semana.
"El efecto mariposa" arranca con un planteamiento muy
interesan-te, más propio de una intriga de terror psicológico
que de la pelí-cula de ciencia-ficción que en el fondo nunca
llega a ser del todo, pese a su columna argumental: un
chaval sufre de unos inexplicables bloqueos mentales, unos
momentos en los que su mente se queda en blanco y tras los
cueles, no recuerda nada de lo acontecido entonces, pa-sajes que
suelen coincidir con situa-ciones de stress y en los que su
con-ducta preocupa a sus educadores y a su madre, temerosa de
que el chico pueda estar pasando por lo mismo que llevó a su
padre a acabar en un psiquiátrico. Para colmo de males, la
pandilla de ami-gos con los que se relaciona está compuesta por
una pareja de hermanos (la chica que será su primer amor y un
precoz psicópata) que tienen un padre corruptor de menores que
los somete a todo tipo de abusos y un chaval obeso y asmático
con tendencia a sufrir desequilibrios. Todo un cuadro clínico.
Con estos elementos, los jó-venes guionistas construyen un buen
relato de intriga, salpicados por algún que otro detalle
efectista (uno de los grandes males del cine de terror de
nuestros días es recurrir simplemente a un súbito aumento de
volumen para buscar el susto en el personal) que co-bra
mucho interés cuando, ya siendo el protagonista adulto,
descu-bre que puede proyectar su mente en el tiempo hacia el
pasado gracias a los diarios que escribía de pequeño y, así,
cambiar algu-nos de los terribles hechos de su infancia, con el
fin de ayudarse a sí mismo y, por supuesto, a sus amigos, de las
duras consecuen-cias que tuvieron en sus vidas. Claro está, como
sabe todo buen aficionado, el más mínimo cambio en el pasado
provoca que se creen una serie de realidades alternativas en las
que el presente del protagonista ha cambiado por completo (y
lamentablemente, no a mejor, sino a mucho peor), por lo que se
verá obligado a viajar una y otra vez con el fin de arreglar el
creciente desaguisado.
Así planteada, "El efecto mariposa" no difiere mucho de otras
películas que se han acercado al tema central con anterioridad.
Pero sí contiene al-gunos elementos de interés que me-rece la
pena destacar siquiera breve-mente. Para empezar, los
directores ponen un especial cuidado en el siempre delicado y
confuso hilo argumental que provocan los via-jes en el tiempo,
de tal forma que consiguen, al menos en aparien-cia, que todas
las piezas encajen con sorprendente precisión, sin apenas
dejar cabos sueltos (cabos que sí se encuentran al reflexio-nar
un poco con detenimiento sobre todos y cada uno de los ángu-los
de la historia: es tarea casi imposible pretender que eso no
ocurra, aunque la película lo disimule con brillantez, de tal
forma que casi pasan desapercibidos), algo que es bastante de
agrade-cer: el mayor peligro que tiene un producto que se basa
en un argu-mento tan frágil como éste es su falta de
credibilidad por errores de incoherencia argumental en los que
sería relativamente sencillo caer y que los guionistas esquivan
con elegancia. Otro elemento que sorprende en un producto de
estas características es la crude-za de alguno de los temas que
el film aborda, principalmente todo lo relacionado con el
personaje de Eric Stoltz, un
inquietante co-rruptor de menores que no duda en abusar de sus
dos hijos y del protagonista, jugando un papel crucial en sus
vidas futuras.
La película tiene cierta tenden-cia al efectismo, a ratos un
tanto disparatado (véase la astracanada de escena que
muestra las conse-cuencias de su primer salto temporal, a cuyo
futuro vuelve convertido prác-ticamente en aquello que el
protago-nista más desprecia, cuyo tono de comedia adolescente
choca frontal-mente con lo que la película ha venido mostrando
hasta el momento), pero mantiene el interés a lo largo de casi
todo el metraje gracias a la imagina-ción de los guionistas y
los sucesivos giros en la narración. Aunque el espectador atento
pueda prever con facilidad algunas de las consecuencias de los
actos de Evan, ellos siempre van un paso por delante, ofreciendo
nuevos retos y situaciones que obligan a Evan a seguir buscando
una realidad so-portable para él mismo y para los que le rodean.
Desde ese punto de vista, hay que hacer notar algunas ideas
atractivas (la breve pero básica conversación de Evan con su
padre o la desaparición en un momento dado de los diarios que le
permiten viajar por el tiempo), pero al mismo tiempo obliga a
los guionistas a retorcer en exceso su propia propuesta,
ofreciendo una salida más bien rebuscada al embrollo en el que
ellos mismos han metido al protagonista, que si bien puede
resultar efectiva para resolver la historia, no puede sino
ofrecer cierto desasosiego por no estar a la altura de
anteriores ideas presentes en la película. Algo que, por otra
parte, viene sien-do un síntoma cada vez más común en Hollywood,
en el que las historias suelen tener planteamientos iniciales
infinitamente más interesantes que su forma de terminarlas.
No cabe duda que la película aun hubiera ganado mucho más
atrac-tivo sin la presencia de un Ashton Kutcher a quien Dios no
ha llama-do precisamente por los caminos de la interpretación
dramática (pe-ro sin la presencia del cual la película no se
habría hecho realidad); uno pue-de conformarse con los esfuerzos
de la resultona Amy Smart
para resultar creíble en no menos de cuatro perso-najes
distintos y refugiarse en una historia que, pese a sus defectos
e in-consistencias, consigue enganchar y entretener al
espectador. Tanto que no es complicado encontrarse después de la
película reflexionando sobre la trama de la misma y concluir que
sus virtudes pesan más que sus defectos. Si tenemos en cuenta
que estamos ante una cinta con una temática enorme-mente
visitada por el cine con resultados de lo más diverso, puede
concluirse que nos encontramos ante un producto que cumple
so-bradamente sus objetivos sin atentar contra la inteligencia
del es-pectador. Tal y como está el patio, a mí me vale.
Calificación:
    
Imágenes
de "El efecto mariposa" - Copyright © 2004 Bender/Spink
Productions, Blackout Entertainment, FilmEngine Production y Katalyst
Films. Distribuida en España por TriPictures. Todos los derechos
reservados.
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