CRÍTICA
por
Julio Rodríguez
Chico
La otra cara de la danza
Fruto del tesón y del amor
por el ballet de Neve Campbell
–pro-ductora, co-guionista e intérprete de la película–, y
del buen hacer cinematográfico de
Robert Altman, llega este falso documental que se
adentra en el mundo de la danza clásica para ofrecernos su
verdadera cara, entre la poesía y la belleza de la actuación, y
la ru-tina y el sacrificio de los ensayos.
La trama narrativa es
mínima, y se reduce a mostrarnos a la verdadera Compañía Joffrey
de Chicago –apenas son tres los actores profesionales, el resto
son bailarines–, en sus ejerci-cios y actuaciones, con
algunos apuntes de unas vidas privadas que dejan al descubierto
la distancia que puede haber entre la re-presentación y la
realidad. Aunque la historia se centra en la joven Ry,
interpretada por la propia Campbell, más bien estamos ante un
nuevo retrato coral de Altman, que se introduce en un mundo
total-mente desconocido para él, como un observador novato, para
des-pués dar unos brochazos de luz y color y poner esa realidad
al descubierto.
Por un lado, su mirada se complace en la perfección coreográfica
de las actuaciones, y coloca la cámara allí donde el asombrado
espectador se si-túa, o se cuela entre bastidores para observar
a los bailarines poco antes de salir al escenario, o bien
introduce unos planos cenitales llenos de belle-za y
plasticidad. Esa mirada compla-ciente se torna dramática –aunque
si-gue siendo contemplativa y tierna– cuando recoge los ensayos,
donde el orgullo del director de la Compañía se mezcla con la
genialidad del artista, o donde la rutina y el esfuerzo explican
la perfección después conse-guida: es la realidad escondida al
público y tantas veces olvidada, con sus humillaciones,
frustraciones y lesiones que a veces echan por tierra unas vidas
de ilusiones y sacrificio. Pero Altman recoge aún otro mundo más
interior, más frágil, y también más preocupan-te: el de la vida
real de estos bailarines, personas como cualquier otra, pero con
una sensibilidad que les lleva a veces a sufrir en ex-ceso la
soledad, el fracaso o el derrumbe de unos sueños forjados.
Es el director de la Compañía
quien nos introduce –con sus co-rrecciones a los bailarines– en
lo que debe ser el arte de la danza, y nos habla de la necesidad
de expresar con el cuerpo más que con el rostro, de trasmitir la
luz interior que llevan dentro o de sacar el movimiento que está
latente en sus cuerpos. Pura poesía y sen-sibilidad que se troca
en amoralidad y zafiedad, perfectamente ejemplificada en la
parodia que los propios bailarines hacen de su director en una
fiesta, y que se asemeja más a sus vidas privadas que a lo
escenificado. Choca esta esquizofrenia entre lo real y la
apariencia, entre la vida y la representación, y lleva a pensar
si toda esa armonía y belleza del escenario no será más bien una
másca-ra carente de verdad, pura sensibilidad y retórica
superficial.
Son, como decía, las historias de vidas cruzadas de Altman que
aquí adoptan una nueva modalidad, pero que ya se vislumbran
metafóricamen-te en la primera escena, donde los bailarines
interpretan un baile con la-zos que se entrecruzan como sus
vi-das y destinos. Ahí está esa bailarina que asiste al ocaso de
su carrera, cuando la ligereza de movimientos de-ja paso a otros
ya excesivamente for-zados; o ese joven primerizo que se
desanima y se siente humillado ante el primer contratiempo; o
esa otra bailarina en plenitud de condi-ciones, pero a la que
una lesión la aparta del escenario. Son frag-mentos de una misma
vida entregada a la danza, y que no sería más que la propia
experiencia de Campbell, quien tuvo que abando-nar el ballet por
las frecuentes lesiones que empezó a sufrir y reto-marlo para
interpretar –con gran acierto y frescura– esta película hecha a
su medida.
Mirada llena de poesía y
de pasión por la danza de una ex bailarina, elegante coreografía
y puesta en escena, y ejerci-cio de buen cine del maestro Altman
que harán disfrutar es-pecialmente a aquellos que sean amantes
del ballet y de las manifestaciones artísticas más sublimes.
Calificación:
    
Imágenes y notas
de cómo se hizo "The company" - Copyright © 2003 Sony Pictures, CP
Medien, Capitol Films, Killer Films, First Snow Production y
Sandcastle 5 Productions. Distribuida en España por TriPictures.
Fotos por Matt Dinerstein. Todos los derechos
reservados.
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