CÓMO SE
HIZO "BLUEBERRY. LA EXPERIENCIA SECRETA"
Notas de producción
© 2004
Filmax
Blueberry, un western
sobrenatural
“Se trata de un western
sobrenatural”, apunta Jan Kouen, director de Blueberry. “Un
western porque esta película, que se ha inspirado en dos
historias de cómic La mina del alemán perdido y El fantasma de
las balas de oro, de la saga creada por Jean Giraud y
Jean-Michel Charlier, posee todas las características del
género. La acción transcurre en escenarios naturales típicos del
western; espacios desérticos infinitos y el esplendor
sobrecogedor de los cañones americanos.” Jan Kouen rodó la
mayoría de los exteriores en México, incluyendo la épica escena
del ataque de los indios, a menudo en condiciones tan duras que
la improvisación tuvo que convertirse en método...
“También es una historia
sobrenatural porque trata sobre esa dimensión mítica y
espectacular llamada chamanismo, una práctica religiosa con más
de un milenio de antigüedad, muy extendida entre un gran número
de grupos étnicos en todo el mundo, particularmente entre los
indios americanos. Un chamán es al mismo tiempo sacerdote y
curandero. Merced a ciertas técnicas, como el uso de plantas
medicinales, por ejemplo, puede acceder a estadios especiales de
conciencia y penetrar en el mundo espiritual, poblado por
aquellos que ya han muertos y los espíritus de la naturaleza.”
En esta película, Jan Kounen
ha intentado plasmar del modo más fiel posible, las visiones
inducidas por ese estado tan particular de conciencia. “Dicho
esto,” añade Jan Kouen, “ellos, los indios, dirían probablemente
que esta película es-- ¡ficción realista!”
El director, Jan Kounen
Nacido en Utrecht (Holanda) en 1964,
desde muy joven se sintió fascinado por el mundo de la imagen.
Gran amante de los comics, soñaba con convertirlos en su
profesión, antes de decantarse por el cine de animación,
disciplina que estudió en la School of Decorative Arts de Niza.
Graduado en Expresión
Plástica, empezó su carrera profesional rodando cortos de
animación para la televisión neerlandesa. A partir de ahí, pasó
a trabajar como reportero gráfico para una agencia de noticias,
filmando clips y documentales.
Ganó el Grand Prix al Mejor
Cortometraje en la edición de 1989 del Festival de Avoriaz con
Gisèle Kerosene. Inmediatamente después dirigió el vídeo de la
canción L’Age de Plastic para el Elmer Foo Beat Group, pasando
entonces a realizar numerosos clips para bandas Pop, sobretodo
Erasure. Por esa época empezó también su brillante carrera en el
campo publicitario, realizando anuncios para marcas como Adidas,
Peugeot, Smirnoff y Toyota.
En 1994 causó sensación con
Vibroboy, un cortometraje de media hora que sorprendió a propios
y extraños por su audacia y espíritu transgresor.
Poco después vendría su
primer largometraje, Dobermann. La película, adaptación de una
famosa serie policíaca del novelista Joel Houssin, dio mucho que
hablar, y no sólo por la violencia que destilan sus fotogramas,
sino porque en ella no salía muy bien parada a revista Cahiers
du Cinema, icono francés de la prensa cinematográfica.
Preparando Blueberry, Jan
Kouen quedó fascinado con el chamanismo; tanto que hizo una
serie de viajes al Amazonas , donde pasó mucho tiempo con un
chamán de los Chipibo Conibo, una tribu nativa del la Amazonia
peruana. Kouen llegó incluso a rodar un documental sobre este
viaje. Esta película, enteramente dedicada al estudio de las
prácticas chamánicas se tituló “Otros Mundos”.
Blueberry, el proyecto
Comenta Kouen: “Tras
Dobermann, quise hacer una película sobre el tema de las
experiencias místicas. No tenía en la cabeza escribir una
historia totalmente original, sino encontrar material que
tratara de un modo u otro sobre esta dimensión. Empecé a
desarrollar la estructura inicial del guión basándome en el
personaje de Fantomas; y es que en mi mente tenía claro que éste
iba a ser un film de ciencia ficción. Sin embargo, después de
varios meses trabajando en el guión, me di cuenta de que no
funcionaba. Entonces, opté por sumergirme en la esencia de la
experiencia mística y regresé a lo tradicional. Y entre estas
tradiciones, el chamanismo fue lo que más me interesó;
probablemente porque es lo que más se aproxima a mi propio
estilo cinematográfico: soy más un cineasta barroco que uno
contemplativo...
Tenía la sensación de que el
chamanismo era un punto de partida muy sólido, y sólo había que
ligarlo a una historia, preferiblemente una que ya existiera.
Fue entones cuando pensé en Blueberry. La verdad es que el
chamanismo no aparecía mucho en las historias de los comics. No
obstante, Jean Giraud, más conocido como Moebius, era el
ilustrador y eso era algo muy fuerte para mí. Para mí, Moebius
es un icono viviente, el que me dio la “educación mística”. Su
ejemplo fue mi inspiración a la hora de decantarme por Bellas
Artes— él me enfrentó a mundos y visiones que me influenciarían
enormemente como artista. Por todo ello, me pareció lógico
combinar los universos de Giraud en un único film, ya que a mí
también me atraía el mundo del western y nunca se había tratado
el género desde la óptica de la mística.
Además, el western me
interesaba por ser un período histórico en el que el chamanismo,
las culturas indias, estaba todavía en armonía con nuestra
cultura occidental. Blueberry muestra el encuentro y la
confrontación entre ambos mundos.”
Filmando Blueberry
Preparación: "Empecé a
documentarme justo al acabar Dobermann. Cuando me ofrecían
dirigir anuncios, aceptaba aquellos que se iban a rodar en
países que me interesaba conocer para el proyecto. Esto último
me permitió ver nuevos paisajes y trabajar con los equipos
técnicos del lugar. Y así acabé en México. Por aquellos días, el
guión no estaba escrito, pero yo ya sabía lo que andaba
buscando: grandes espacios abiertos, una naturaleza poderosa...
después de aquella preparación, me fue mucho más fácil escribir
el guión ya que ya sabía de antemano dónde se rodarían algunas
de las secuencias más importantes.”
El rodaje: “La filmación duró
20 semanas. Primero rodamos en México, después en España,
seguidamente en Francia y, por último, de nuevo en España. A
nivel físico, fue muy duro, ya que trabajábamos seis días a la
semana. Había también muchos traslados, en los que se formaba
una gigantesca caravana de vehículos. Casi cada semana
cambiábamos de país. La organización de todo aquello era también
muy complicada debido al tiempo atmosférico, que acabó
convirtiendo a la madre naturaleza en uno de los actores
principales de la película. Mirando atrás, puedo decir que la
Madre Naturaleza fue quién me guió en mi elección de los
paisajes; era el espacio y la fuerza que mostraban los paisajes.
Cuando encontraba el escenario que me parecía adecuado,
integraba las escenas del guión para que transcurrieran allí.
Empezamos con una semana de
rodaje en helicópteros, sin actores, sólo dobles especialistas a
caballo, ¡fue agotador! El helicóptero volaba durante horas,
aterrizaba en puntos preestablecidos, repostaba de unos camiones
cisterna y de nuevo en el aire; y así todo el día. Debo admitir
no obstante que tuvimos mucha suerte. En particular, recuerdo un
plano desde lo alto de un desfiladero, por el que caía una
cascada; un lugar donde los vientos son fuertes y racheados, muy
peligroso para sobrevolarlo. Sin embargo, el día que rodamos, el
lugar estaba en calma.
Entonces, después de aquellos
días volando, llegaron los actores, y también resultó muy
cansado para ellos. A menudo, el hotel estaba dos horas de viaje
del lugar de rodaje, lo que suponía tener que levantarse a las
cuatro o cinco de la mañana. Tras varios días así, Vincent y yo
decidimos quedarnos en el lugar de filmación, durmiendo en las
caravanas. Encendíamos una hoguera, charlábamos sobre el guión,
rescribíamos escenas—todo muy creativo, en perfecta sintonía con
esa actitud “mística” con la que enfocábamos el rodaje. Yo quise
hacer las cosas de un modo intuitivo, dejando que todo fuera
desarrollándose de un modo natural y dándole mucha libertad a la
cámara. Por ello, en ocasiones me aparté del guión y el story
board.
Por descontado, este tipo de
dirección causó algunos problemas en el equipo. Especialmente
entre los actores, algunos de los cuales llegaron a enfadarse
conmigo: se preparaban sus diálogos a la perfección y, cuando
aparecían por la mañana, yo les daba nuevas frases que había
ideado por la noche...”
La post-producción: “Mientras
rodaba algunas escenas, sabía más o menos lo que quería hacer
con ellas, pero durante el montaje cambié muchas cosas, lo que
supuso que el equipo de FX tuviera que cambiar bastantes
imágenes.
En esta película, los FX
tenían que plasmar en la pantalla las visiones chamánicas, lo
que no era en absoluto tarea fácil. Una visión chamánica es algo
diferente a una alucinación. No se trata de una alteración de la
realidad; es la visión de un mundo interior. Tuvimos que hallar
un lenguaje cinematográfico que pudiera dar cuerpo a estas
visiones y también sugerir las sensaciones físicas que se
sienten estando en ese estadio de conciencia.”
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Blueberry. La experiencia secreta" - Copyright © 2004 La
Petite Reine, Ajoz Films, UGG Images, Crystalcreek, Ultra Films y TF1 Films Production. Distribuida en España por
Filmax. Todos los derechos
reservados.
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