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BLUEBERRY. LA EXPERIENCIA SECRETA
(Blueberry. L'expérience secrète)


Dirección: Jan Kounen.
País:
Francia.
Año: 2004.
Duración: 120 min.
Género: Western, aventuras.

Interpretación: Vincent Cassel (Mike S. Blueberry), Juliette Lewis (Maria), Michael Madsen (Wallace Sebastian Blount), Eddie Izzard (Prosit), Colm Meaney (Jimmy McClure), Temuera Morrison (Runi), Nichole Hiltz (Lola), Djimon Hounsou (Woodhead), Tchéky Karyo (El Tío), Hugh O'Conor (Blueberry joven), Ernest Borgnine (Rolling Star).
Guión: Jan Kounen, Matt Alexander y Gérard Brach; basado en los cómics de Jean 'Moebius' Giraud y Jean-Michel Charlier.
Producción: Thomas Langmann y Ariel Zeitoun.
Música: François Roy y Jean-Jacques Hertz.
Fotografía: Tetsuo Nagata.
Montaje: Benedicte Brunet, Joel Jacovella y Jennifer Auge.
Diseño de producción: Michel Barthélémy.
Vestuario: Chattoune.
Estreno en Francia: 11 Febrero 2004.
Estreno en España: 11 Junio 2004.

 

CÓMO SE HIZO SE HIZO "BLUEBERRY. LA EXPERIENCIA SECRETA"
Notas de producción © 2004 Filmax

Blueberry, un western sobrenatural

  “Se trata de un western sobrenatural”, apunta Jan Kouen, director de Blueberry. “Un western porque esta película, que se ha inspirado en dos historias de cómic La mina del alemán perdido y El fantasma de las balas de oro, de la saga creada por Jean Giraud y Jean-Michel Charlier, posee todas las características del género. La acción transcurre en escenarios naturales típicos del western; espacios desérticos infinitos y el esplendor sobrecogedor de los cañones americanos.” Jan Kouen rodó la mayoría de los exteriores en México, incluyendo la épica escena del ataque de los indios, a menudo en condiciones tan duras que la improvisación tuvo que convertirse en método...

  “También es una historia sobrenatural porque trata sobre esa dimensión mítica y espectacular llamada chamanismo, una práctica religiosa con más de un milenio de antigüedad, muy extendida entre un gran número de grupos étnicos en todo el mundo, particularmente entre los indios americanos. Un chamán es al mismo tiempo sacerdote y curandero. Merced a ciertas técnicas, como el uso de plantas medicinales, por ejemplo, puede acceder a estadios especiales de conciencia y penetrar en el mundo espiritual, poblado por aquellos que ya han muertos y los espíritus de la naturaleza.”

  En esta película, Jan Kounen ha intentado plasmar del modo más fiel posible, las visiones inducidas por ese estado tan particular de conciencia. “Dicho esto,” añade Jan Kouen, “ellos, los indios, dirían probablemente que esta película es-- ¡ficción realista!”

El director, Jan Kounen

  Nacido en Utrecht (Holanda) en 1964, desde muy joven se sintió fascinado por el mundo de la imagen. Gran amante de los comics, soñaba con convertirlos en su profesión, antes de decantarse por el cine de animación, disciplina que estudió en la School of Decorative Arts de Niza.

  Graduado en Expresión Plástica, empezó su carrera profesional rodando cortos de animación para la televisión neerlandesa. A partir de ahí, pasó a trabajar como reportero gráfico para una agencia de noticias, filmando clips y documentales.

  Ganó el Grand Prix al Mejor Cortometraje en la edición de 1989 del Festival de Avoriaz con Gisèle Kerosene. Inmediatamente después dirigió el vídeo de la canción L’Age de Plastic para el Elmer Foo Beat Group, pasando entonces a realizar numerosos clips para bandas Pop, sobretodo Erasure. Por esa época empezó también su brillante carrera en el campo publicitario, realizando anuncios para marcas como Adidas, Peugeot, Smirnoff y Toyota.

  En 1994 causó sensación con Vibroboy, un cortometraje de media hora que sorprendió a propios y extraños por su audacia y espíritu transgresor.

  Poco después vendría su primer largometraje, Dobermann. La película, adaptación de una famosa serie policíaca del novelista Joel Houssin, dio mucho que hablar, y no sólo por la violencia que destilan sus fotogramas, sino porque en ella no salía muy bien parada a revista Cahiers du Cinema, icono francés de la prensa cinematográfica.

  Preparando Blueberry, Jan Kouen quedó fascinado con el chamanismo; tanto que hizo una serie de viajes al Amazonas , donde pasó mucho tiempo con un chamán de los Chipibo Conibo, una tribu nativa del la Amazonia peruana. Kouen llegó incluso a rodar un documental sobre este viaje. Esta película, enteramente dedicada al estudio de las prácticas chamánicas se tituló “Otros Mundos”.

Blueberry, el proyecto

  Comenta Kouen: “Tras Dobermann, quise hacer una película sobre el tema de las experiencias místicas. No tenía en la cabeza escribir una historia totalmente original, sino encontrar material que tratara de un modo u otro sobre esta dimensión. Empecé a desarrollar la estructura inicial del guión basándome en el personaje de Fantomas; y es que en mi mente tenía claro que éste iba a ser un film de ciencia ficción. Sin embargo, después de varios meses trabajando en el guión, me di cuenta de que no funcionaba. Entonces, opté por sumergirme en la esencia de la experiencia mística y regresé a lo tradicional. Y entre estas tradiciones, el chamanismo fue lo que más me interesó; probablemente porque es lo que más se aproxima a mi propio estilo cinematográfico: soy más un cineasta barroco que uno contemplativo...

  Tenía la sensación de que el chamanismo era un punto de partida muy sólido, y sólo había que ligarlo a una historia, preferiblemente una que ya existiera. Fue entones cuando pensé en Blueberry. La verdad es que el chamanismo no aparecía mucho en las historias de los comics. No obstante, Jean Giraud, más conocido como Moebius, era el ilustrador y eso era algo muy fuerte para mí. Para mí, Moebius es un icono viviente, el que me dio la “educación mística”. Su ejemplo fue mi inspiración a la hora de decantarme por Bellas Artes— él me enfrentó a mundos y visiones que me influenciarían enormemente como artista. Por todo ello, me pareció lógico combinar los universos de Giraud en un único film, ya que a mí también me atraía el mundo del western y nunca se había tratado el género desde la óptica de la mística.

  Además, el western me interesaba por ser un período histórico en el que el chamanismo, las culturas indias, estaba todavía en armonía con nuestra cultura occidental. Blueberry muestra el encuentro y la confrontación entre ambos mundos.”

Filmando Blueberry

  Preparación: "Empecé a documentarme justo al acabar Dobermann. Cuando me ofrecían dirigir anuncios, aceptaba aquellos que se iban a rodar en países que me interesaba conocer para el proyecto. Esto último me permitió ver nuevos paisajes y trabajar con los equipos técnicos del lugar. Y así acabé en México. Por aquellos días, el guión no estaba escrito, pero yo ya sabía lo que andaba buscando: grandes espacios abiertos, una naturaleza poderosa... después de aquella preparación, me fue mucho más fácil escribir el guión ya que ya sabía de antemano dónde se rodarían algunas de las secuencias más importantes.”

  El rodaje: “La filmación duró 20 semanas. Primero rodamos en México, después en España, seguidamente en Francia y, por último, de nuevo en España. A nivel físico, fue muy duro, ya que trabajábamos seis días a la semana. Había también muchos traslados, en los que se formaba una gigantesca caravana de vehículos. Casi cada semana cambiábamos de país. La organización de todo aquello era también muy complicada debido al tiempo atmosférico, que acabó convirtiendo a la madre naturaleza en uno de los actores principales de la película. Mirando atrás, puedo decir que la Madre Naturaleza fue quién me guió en mi elección de los paisajes; era el espacio y la fuerza que mostraban los paisajes. Cuando encontraba el escenario que me parecía adecuado, integraba las escenas del guión para que transcurrieran allí.

  Empezamos con una semana de rodaje en helicópteros, sin actores, sólo dobles especialistas a caballo, ¡fue agotador! El helicóptero volaba durante horas, aterrizaba en puntos preestablecidos, repostaba de unos camiones cisterna y de nuevo en el aire; y así todo el día. Debo admitir no obstante que tuvimos mucha suerte. En particular, recuerdo un plano desde lo alto de un desfiladero, por el que caía una cascada; un lugar donde los vientos son fuertes y racheados, muy peligroso para sobrevolarlo. Sin embargo, el día que rodamos, el lugar estaba en calma.

  Entonces, después de aquellos días volando, llegaron los actores, y también resultó muy cansado para ellos. A menudo, el hotel estaba dos horas de viaje del lugar de rodaje, lo que suponía tener que levantarse a las cuatro o cinco de la mañana. Tras varios días así, Vincent y yo decidimos quedarnos en el lugar de filmación, durmiendo en las caravanas. Encendíamos una hoguera, charlábamos sobre el guión, rescribíamos escenas—todo muy creativo, en perfecta sintonía con esa actitud “mística” con la que enfocábamos el rodaje. Yo quise hacer las cosas de un modo intuitivo, dejando que todo fuera desarrollándose de un modo natural y dándole mucha libertad a la cámara. Por ello, en ocasiones me aparté del guión y el story board.

  Por descontado, este tipo de dirección causó algunos problemas en el equipo. Especialmente entre los actores, algunos de los cuales llegaron a enfadarse conmigo: se preparaban sus diálogos a la perfección y, cuando aparecían por la mañana, yo les daba nuevas frases que había ideado por la noche...”

  La post-producción: “Mientras rodaba algunas escenas, sabía más o menos lo que quería hacer con ellas, pero durante el montaje cambié muchas cosas, lo que supuso que el equipo de FX tuviera que cambiar bastantes imágenes.

  En esta película, los FX tenían que plasmar en la pantalla las visiones chamánicas, lo que no era en absoluto tarea fácil. Una visión chamánica es algo diferente a una alucinación. No se trata de una alteración de la realidad; es la visión de un mundo interior. Tuvimos que hallar un lenguaje cinematográfico que pudiera dar cuerpo a estas visiones y también sugerir las sensaciones físicas que se sienten estando en ese estadio de conciencia.”


Imágenes y notas de cómo se hizo "Blueberry. La experiencia secreta" - Copyright © 2004 La Petite Reine, Ajoz Films, UGG Images, Crystalcreek, Ultra Films y TF1 Films Production. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos reservados.

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