CRÍTICA
por
Miguel Á. Refoyo
Una espléndida impronta del mejor ‘gore’
El debutante Zack Snyder recupera la pureza más genérica del
go-re en un remake que supera, con mucho, al original de
George A. Romero
Cuando en 1969 George A.
Romero se sirvió de la obra literaria "Soy le-yenda" de
Richard Matheson y de la desconocidísima obra de culto de Sid-ney
Salkow y Ubaldo Ragona "The last man on Earth" para crear la
obra maestra "La noche de los muertos vi-vientes" nadie podía
imaginar que aquella cinta se convertiría en una de las
películas más influyentes del cine contemporáneo. Y más teniendo
en cuenta que originó un género tan di-fícil como postergado: el
gore, el te-rror sangriento, el splatter basado en los
efectos de casquería y en el exceso de vísceras. Su
plantea-miento estético y formal, supuso la destrucción de los
expirantes cánones del cine de terror de la época. Una obra
maestra que trocó las estructuras vigentes del terror y le dio
una nueva perspectiva a este sublime subgénero, haciendo que el
propio arte no volviera a ser jamás el mismo. Romero afianzó su
propia leyenda cerrando una irregular pero sugestiva trilogía al
ofrecer dos películas más como "Zombi" y "El día de los
muertos".
Cuando el splatter actual
se había diezmado a producciones de terror teenager,
compuestas por una laxa propensión al esteticismo del nuevo
body count gore resucitado por Wes Craven y Kevin Wi-lliamson
en sus sagas "Scream" y "Sé lo que hicisteis el último ve-rano" o
por el reajuste soft de fórmulas funcionales como en las
re-cientes "Jeepers Creepers",
"Km. 666" o
"La casa de los 1.000
ca-dáveres", la revisitación del cine de zombies de Danny Boyle
en la excelente "28 días después" (con la que
"Amanecer de los
muer-tos" comparte unos zombies que corren, son ágiles y atacan
con gran ferocidad) ha permitido descubrir un evento casi
imposible de encontrar en el Séptimo Arte: que un remake
supere con creces la versión original. La segunda parte de la
trilogía de Romero, "Zombi", es el fundamento sobre el que se
basa esta nueva versión titulada "Amanecer de los muertos" que,
mucho más allá de la simple clonación, ofrece una de las mejores
muestras de cine gore de los últimos años, superando a su
predecesora y acopian-do las mejores virtudes de la primera cinta
de la saga de los zombies fusionándola con la apuesta del mejor
cine de acción y te-rror que se pueda esperar en una película
como ésta.
Zack Snyder realiza un
excelente y prometedor debut que narra cómo una inexplicable
plaga ha diezmado la po-blación del planeta, convirtiendo a los
muertos en zombies que buscan car-ne y sangre humana para
sobrevivir. En Wisconsin, un grupo de supervi-vientes compuesto
por una enfermera, un estoico policía, un vendedor de equipos
electrónicos y un chico duro de la calle con su embarazada
espo-sa busca refugio en una fortaleza típi-ca del final del
siglo XX, un centro co-mercial abandonado donde deberán aprender
no sólo a protegerse de las horas de zombies sino también a
coexistir como el último reducto de la humanidad. Partiendo de
esta premisa, dos cosas tiene en común esta "Amanecer de los
muertos" con la original: la invasión de zombies y la presencia
de un gran centro comercial como un al-cázar de los protagonistas
que sigue metaforizando el consumismo y el centro de recreo
vacuo e intrascendente de la sociedad moder-na. Por lo demás,
esta nueva versión del clásico de Romero pro-mueve una situación
totalmente infrecuente en el cine comercial de Hollywood, que es
su etiqueta de cinta comercial atípica como ofrenda al mejor
cine gore, sin excusas ni engaños, brindan-do una
diletante película de género donde prima el suspen-se, el terror
en estado puro y una abundante dosis de violen-cia en la que
no se escamita la profusión de mutilaciones, vísceras y mucha
hemoglobina realizada con potente estilo visual y sobresa-liente
capacidad narrativa. La gran virtud que convierte esta versión
en una rara avis dentro del cine de terror actual es su
alto compo-nente radical, disoluto y respetuoso con los
dispositivos genéricos ricos en lecturas y camuflados en la
sangre fácil y la acción de in-frenable ritmo que arranca con
uno de los más feroces y enérgicos prólogos vistos en muchos
años y que concluye con uno de esos epílogos que dejan al
espectador anclado en la butaca.
Bajo esa aparente inocuidad,
Snyder dignifica su propuesta con una nueva visión del discurso
del cine de ‘muer-tos vivientes’. Si las antecesoras se centraban
en una sociedad descom-puesta representada en la alienación y
deshumanización de un grupo de personas que, bajo presión (las
hor-das amenazantes), se contagiaban de odio entre ellos
convirtiéndolos en su propia amenaza, en esta más que es-tupenda
"Amanecer de los muertos" la amenaza real está fuera, como un
simbolismo del miedo y terror actual norteamericano. Por eso, no
es extra-ño que las primeras imágenes que ofrece en formato
televisivo sean musulmanes rezando o las guerras que asolan
nuestra conciencia colectiva. Los protagonistas de esta nueva
visión de "Zombi" son héroes que intentan sobrevivir,
manteniéndose unidos ante la ame-naza exterior. Los tiempos han
cambiado y por eso la providad de esta nueva cult movie reside
en haber sabido subvertir el género a su propio estilo, dejando
que la ilusoria película vital y optimista que se desarrolla no
pueda tener un final más inesperado, apoca-líptico y
descorazonador como el que tiene. Además, la autocríti-ca sigue
siendo la mejor herramienta de este tipo de cine sa-biendo
reflejar en todo momento la estupidez yanqui, signifi-cada en el
egoísta encargado de seguridad que acaba dando su vi-da por el
grupo, en la amante de los animales que pone en peligro a sus
compañeros por un estúpido perrito o en la obsesión familiar del
cabeza de una nueva familia interracial. Pero si por algo
desta-ca este aspecto cínico de la sociedad de masas es la
malévola se-cuencia en la que, bajo las notas del "Down with the
sickness" de Richard Cheese, se sustituye la felicidad por todo
aquello que en-cuentra el grupo en el centro comercial (sexo,
amor, comida, diver-sión, diálogo y un humorístico e inhumano
juego de tiro al blanco), que ejemplifica el vacío de la actual
cultura moderna. El centro co-mercial se convierte así en el
máximo representante de la decaden-cia capitalista. Por ello, no
deja de ser irónico que los zombies se encaminen en masa hacia
este recinto por “un recuerdo, ya que es-te lugar era muy
importante en sus vidas”, como dice uno de los protagonistas.
El guionista
James Gunn
apuesta por inventar más personajes que en la original, algo que
dificulta el desarrollo de cada uno de los protagonistas. Y
esto, que podría verse como un error que impide esa
transformación de los roles, se transforma aquí en acierto al
ceñirse exclusivamente a la acción sin pausa, a la frenética
ca-dencia de las situaciones que se encadenan en un ambiente
claus-trofóbico donde la desesperación y la locura son paliadas
con unos personajes que siempre toman decisiones con sentido
co-mún. Algo inusual en el cine de terror. Aquí no hay bondad, ni
maldad. Hay miedo. Un elemento clave para entender "Amanecer de
los muertos". La infección de los zombies no es la
deshumani-zación, sino el pánico que ahonda en nuestras
conciencias en esta época de desconfianza y maldad, de guerras y
de desatención por parte de gobiernos infieles y autocráticos
que reinan el mundo. Pa-ra ello, basta destacar el momento en el que
se aleja el helicóptero de las fuerzas armadas cuando ven a los
desolados protagonistas en lo alto de la azotea del centro
comercial, dejándolos solos y al amparo de su suerte.
Por todo lo demás, "Amanecer
de los muertos" es una plétora de habilidades en la que
predomina un intuitivo sentido visual que consigue con su
perfecta planificación aprovechar al máxi-mo el impacto de las
múltiples escenas de acción a unos ni-veles de estética y
violencia pocas veces apreciables en un género que ha resucitado
con este remake no exento de momentos de hu-mor bastante
cínicos y divertidos. Así, se pueden contemplar esce-nas de
vísceras y destrucción de zombies con lujo de detalle y con una
gama cromática en la sangre que cambia gradualmente con el
avance de la película (roja y fluida para la primera fase, seca
y ma-rrón para la segunda y negra y aceitosa
para su final). La
capaci-dad de Snyder como cineasta hace que su debut tras las
cámaras sea celebrado como todo un hallazgo que retoma,
homenajea y hasta supera aquellas monstruosas producciones de
hace décadas. Incluso permitién-dose divertimentos referenciales
como los cameos de Ken Foree,
Scott H. Reiniger y
Tom Savini
(quienes aparecieron en la primera versión de la película rodada
en 1978) o utilizar de forma astuta el nombre de la actriz
original Gaylen Ross como nombre de una tienda. La acertada
elección de actores (donde hay que subrayar a la estupendísima
Sarah Polley), el impresionante y detallado uso de unos efectos
especiales espectaculares, el equilibrio formal y la bri-llante
puesta en escena están soberbiamente ensambladas para componer
una sinfonía de sangre y vísceras convertidas en una de las
películas más interesantes del año. Y no sólo para el más
ex-quisito gore-hound.
Calificación:
    
Imágenes
de "Amanecer de los muertos" - Copyright © 2004
Universal Pictures, Strike Entertainment y New Amsterdam Entertainment. Distribuida
en España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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