CRÍTICA
por
David Garrido Bazán
Los demonios del escritor
Hay una curiosa coincidencia entre algunas de las mejores
adaptaciones que se han hecho para cine de las obras del
prolífico Stephen King y una
de las vertientes más fecundas de su producción, que uno adivina
tie-ne mucho que ver con exorcizar de-monios personales:
aquellas obras suyas cuyo protagonista principal es un escritor,
ya sea uno un tanto fraca-sado que ha de aceptar trabajos
bas-tante alejados de su ocupación princi-pal (el Jack Torrance
al que interpreta-ba Jack Nicholson en "El resplandor") o un
escritor de éxito de novelas rosa que quiere cambiar su
temá-tica (el torturado autor al que daba vida James Caan en la
terrorífica "Misery"). Sin embargo, el tipo de escritores que
más abunda en los relatos de King, como no podía ser de otra
manera, suele ser aquel que se ajusta más a su propia realidad,
o sea, un escritor del género fantástico o de terror. Así ocurre
por ejemplo en "La mitad oscura" o en "It" y siempre me ha
parecido curioso cómo el autor se divierte con el lector con ese
perverso juego en el que este últi-mo trata de adivinar qué
partes de la ficción pueden ajustarse a la realidad del propio
King, cuánto de su propia experiencia estará vol-cado en esas
líneas. No es algo precisamente nuevo: a Woody Allen le sucede
constantemente.
Un escritor de éxito de
relatos de terror es también el protagonista de "La ventana
secreta", última adaptación al cine, por el momento, de una obra
de King. Mort Rainey, el tipo al que da vida
Johnny Depp, es un auténtico desastre: está
bloqueado, su reciente sepa-ración de su mujer Amy le tiene
noqueado, duerme mucho más tiempo del que está despierto y, por
si esto fuera poco, su tranquila vida en una cabaña al lado de
un lago, aislada en un bosque, se ve perturbada por la llegada
de un amenazante extraño, John Shooter, que le acusa de haber
plagiado uno de sus relatos. Con esta sim-ple premisa, el
guionista de éxitos comerciales de todo tipo e inte-resante
realizador David Koepp construye
una película de at-mósfera inquietante y pretendido suspense que
no consigue del todo sus objetivos por causas más bien
ajenas a la propia pe-lícula, como luego explicaré.
En un principio, la amenazadora pre-sencia de John Shooter (un
John Turturro tan notable
como acostum-bra y al que se le dan especialmente bien este tipo
de papeles, por más que en la versión doblada nos casti-guen con
un inexplicable ceceo que trata de equipararse al acento sureño
del personaje en la versión original y que bien podrían haberse
ahorrado) emparenta a "La ventana secreta" con esas películas en
las que un extraño irrumpe de forma violenta en la vida de
alguien y se convierte en un preocu-pante problema, películas
que casi constituyen un género en sí mismo y que van desde las
magníficas "La noche del cazador" o "El cabo del miedo" a
títulos algo meno-res como "De repente un extraño" o "Mujer
blanca soltera busca". Este elemento, unido al hacer de Koepp,
que ya demostró que sa-bía construir atmósferas apropiadas para
el género fantástico en la efectista pero sin duda algo
infravalorada "El último escalón" y que aquí se esfuerza en huir
de los convencionalismos de las cintas de terror, convierte a
"La ventana secreta" en una película ciertamente curiosa en
cuanto a su tono: uno no sabe a ciencia cierta a qué carta
quedarse, porque en medio de toda la tensión propia de este tipo
de películas, Koepp introduce ciertos apuntes de comedia
costumbrista (la relación de Mort con la señora de la
limpieza, ese sheriff más interesado en la costura que en el
caso, los punzantes diálogos con el detective que contrata) que
descolo-can sobremanera al espectador, a ratos un tanto perdido.
A eso ayuda la interpretación de Depp, presente en casi todo
momento en la pantalla y afortunadamente algo más comedido que
en "Pira-tas
del Caribe: La maldición de la Perla Negra". Por
cierto, resulta curioso constatar que si en aquélla dijo
inspirarse en los modos de Keith Richards, guitarrista de los
Stones, en "La ventana secreta" parece haber adoptado la imagen
desastrada del fallecido Kurt Co-bain, quien fuera líder del
grupo Nirvana, como modelo para su ca-racterización.
Koepp se maneja bastante bien en su labor detrás de la cámara
y se permite algunos detalles ele-gantes de puesta en escena,
jugan-do con las posibilidades que ofrece el espacio cerrado de
la cabaña de dos plantas en la que vive Mort por contra-posición
al ambiente natural donde se encuentra. Pese a los continuos
cam-bios de tono (la secuencia de un Depp al borde de la
histeria en su cuarto de baño cuando cree que Shooter está en la
casa está particu-larmente conseguida), el espectador es siempre
consciente de que hay una amenaza real que se materializa en
cualquier momento y lu-gar, y que va en aumento. Sin embargo, el
problema principal de "La ventana secreta" no tiene que ver
tanto con su realización o la mayor o menor credibilidad de su
guión como con la propuesta en sí: puede que porque me pase de
listo o porque esté demasiado familiarizado con las obras de
King o, más probablemente, porque el cine de los últimos años
nos ha ofrecido un buen montón de pe-lículas de temática similar
en los últimos años, un servidor intuyó la clave que desata el
clímax de la película durante los primeros vein-te minutos de la
misma y se pasó el resto del metraje tratando de confirmarla
(algo que no cuesta mucho trabajo), con lo cual el film fracasó
de pleno en su principal cometido, que se supone no era otro que
mantenerme en suspense.
Así las cosas, uno puede
dedicarse a fijarse más en el correcto andamiaje de la película
que a la película en sí o a encontrar las muchas referencias
cinéfilas o literarias más o menos ocultas que se hayan
diseminadas por todo el metraje. Y es que al igual que la cinta
no puede disimular su condición de leve parodia del género antes
mencionado, Koepp tampoco oculta las numerosas citas
autoreferenciales que el propio King incluyó en su texto
ori-ginal para deleite de sus seguidores y que Koepp ha
traducido en imágenes bastante reconocibles. "El resplandor" y
"Los chicos del maíz" en el tramo final de la película son las
más evidentes, pe-ro no las únicas: hay una frase de la película
de Polanski "La semi-lla del diablo" que da buena idea del
progresivo deterioro mental que sufre el personaje de Mort,
incapaz de enfrentarse a la realidad con un método mejor que
dormir constantemente, y hay un guiño a costa de uno de los
papeles más extravagantes jamás rodados por Depp, el de "Miedo y
asco en Las Vegas": cuando Mort deja el sombrero de Shooter
encima de la mesita de su casa, puede verse un libro de Hunter
S. Thompson, autor de la novela en la que se ba-só la película
del mismo título.
Y ustedes dirán: bueno, muy bien ¿y la película qué? Pues eso,
que si uno intuye de qué va el juego de Ko-epp, se desengancha
de ella con rapi-dez (justo al contrario de lo que pasa-ba con
la divertida "Identidad",
por po-ner un ejemplo de película de temáti-ca similar a ésta) y
agudiza la vista sobre estos detalles que poco o nada tienen que
ver con la misma, no por-que esté mal realizada (que no lo
es-tá, ni mucho menos), sino porque re-sulta más bien previsible
y es más in-teresante fijarse en el sarcasmo de Koepp como
guionista. Cons-ciente del riesgo que corre con una película
como ésta, al menos tiene el detalle de ofrecer más cosas que el
menú principal para entretener. Además, Koepp remata la película
con cierta lógica y un poco a contracorriente, logro no
despreciable en estos tiempos.
Calificación:
    
Imágenes
de "La ventana secreta" - Copyright © 2004 Columbia
Pictures, Grand Slam Productions y Pariah
Entertainment Group. Distribuida en España por Columbia TriStar
Films. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "La ventana secreta"
Añade "La ventana secreta" a tus películas favoritas
Opina sobre "La
ventana secreta" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "La
ventana secreta" a un amigo
|