CRÍTICA por
Joaquín R. Fernández
El abrumador éxito de "Spider-Man", cinta que incluso se
impuso en la taquilla a "Star Wars. Episodio II. El ataque de
los clones" du-rante el verano de 2002, sólo tenía una
explicación posible: las te-rribles ganas de todos los fans del
hombre araña de ver sus aventu-ras en la gran pantalla, tras años
y años de terribles batallas lega-les entre los estudios de
Hollywood para intentar aclarar cuál de ellos era el que
realmente poseía los derechos de este personaje de la Marvel.
Dentro de un tiempo sucederá algo parecido con Su-perman y, en
menor medida, con Batman, este último mucho más explotado por la
industria cinematográfica durante los últimos lus-tros y, por
tanto, con menos sorpresas que ofrecer al público.
Sin embargo, ¿era de verdad "Spider-Man" una película notable?
Bajo mi punto de vista, no. Aunque poseedora de pasajes de una
magnífica calidad, casi todos ellos emocionales, ni el
protagonista principal ni la descripción del villano de turno
(encarnado por un en ocasiones desmedido Willem Dafoe)
conseguían la plena complici-dad con el espectador, por no hablar
de la monótona pelea final en-tre Spider-Man y el Duende Verde,
que si hubiera sido filmada por otro realizador que no fuera
Sam
Raimi
pocos la defenderían en estos momentos.
A pesar de todo lo comentado, no hay duda de que el filme
resultaba en-tretenido pero, por desgracia, se en-contraba por
debajo de las expectati-vas generadas. No obstante, eran sus
minutos finales uno de sus mejores apartados, con un Harry
Osborn se-diento de venganza y un héroe, Peter Parker, que asumía
la responsabilidad de serlo a costa de alejarse de sus seres
amados, a quienes de ningún modo quería dañar. Y, sobre todo,
nos quedaba la intuición de que el próximo enfrentamiento de
Spider-Man sería contra el Doctor Octopus, el mismo que todos
creíamos aparecería en la primera cinta de esta ya segura
trilogía (y quien, por cierto, sí se hallaba presente en el
guión que James Cameron había redactado con las aventuras del
sobrino de tía May; se pon-gan como se pongan algunos, me hubiera
gustado ver en la panta-la la versión del hombre araña del
megalómano director de "Tita-nic", algo que, por desgracia, jamás
sucederá).
Pero la pregunta cuya respuesta ahora en verdad interesa al
lector conocer es si "Spider-Man 2" supone una mejora con
respecto a lo que ya habíamos visto hace dos años. Bajo mi punto
de vista, hay ciertos detalles que podrían servir para aseverar
que eso es así, aunque en líneas generales se puede decir que
atesora todas las virtudes y los defectos de su antecesora. No
hay duda de que nos hallamos ante un divertimento de primera y
de que se han mejorado las escenas de acción, pero sigue
existiendo una latente irregularidad en su desarrollo,
unos altibajos en su contenido que disgustarán a más de un
espectador, quien seguro se percatará de que nuevamente no se
está aprovechando el jugo-so material que envuelve a este
carismático superhéroe de la Mar-vel.
Y es que tras unos excelentes títu-los de crédito iniciales, el
filme da co-mienzo con una peculiar media hora inicial en la que
otra vez se nos pre-senta a los personajes principales (como si
no los conociéramos ya), aderezándose todo ello con una serie de
humoradas que incluso llegan a molestar por su tono paródico y
que, por si no fuera suficiente, el guionista también desperdiga
a lo largo de las dos horas que dura la cinta (por con-tra,
cuando Peter Parker se pone el disfraz del hombre araña apenas
suel-ta un par de socarronas frases con las que habitualmente
suele burlarse de sus enemigos).
Por suerte, todo cambia con la aparición de Otto Octavius y la
demostración que prepara para revelar al mundo uno de sus
geniales inventos. Aunque no se profundiza en una de las
tragedias que se suceden durante este acontecimiento y que está
relacionada con la esposa de aquél (una idea, por cierto, de
Alfred Gough
y
Miles Millar), la visualización de cómo se mueve
el Doctor Octopus es espléndida, en especial cuando éste se
encuentra en un quirófano y unos ciru-janos se disponen a separar
los tentáculos de su cuerpo (esta bru-tal escena es, sin duda,
una de las mejores de la película, y a pe-sar de que no soy
precisamente un entusiasta de Sam Raimi es de justicia reconocer
lo bien que la ha resuelto).
Aunque las emociones priman sobre la acción, no siempre lo hacen
con buena fortuna, salvo en los dramáticos aconte-cimientos
finales, repletos de revelaciones y sorpresas que, tal y como
sucedía en el primer filme, dejan al público con ganas de que se
estrene su continuación.
Respecto a las se-cuencias más moviditas, reseñar el ataque al
banco por parte de Octopus o la lucha en el tren, dinámicas y
espectaculares, si bien no se percibe ninguna mejora en la
animación de Spider-Man, cuyo origen infográfico es en ocasiones
demasiado evidente (hay que ad-mitir, no obstante, que casi
todos estos pasajes suceden de día, siendo más dificultoso para
los encargados de los efectos especia-les enmascarar este
defecto).
A pesar de que un servidor ya se ha acostumbrado a su presencia,
sigo pensando que
Tobey Maguire
y
Kirsten Dunst
no son los
intérpretes adecuados para dar vida a Peter Par-ker y Mary Jane,
pues no hay excesi-va química entre ellos y, en ocasio-nes,
parecen actuar por pura rutina. Por contra,
Alfred Molina
resulta ser el Octopus perfecto, un villano que no acaba
convirtiéndose en un payaso de circo y que jamás pierde la
dignidad y la compostura.
James Franco
se ha dado cuenta de que
su personaje ha evolucionado con respecto a la anterior entrega,
por lo que ya no es el apocado Harry Osborn intimidado por su
padre, sino un mucha-cho con todo un imperio bajo su mando y unos
deseos irrefrenables de liquidar a aquel que acabó con la vida
de su progenitor. Por último,
J. K. Simmons, perfecto como
Jameson, y
Rosemary Ha-rris
ven incrementados sus papeles,
mientras que resultan premo-nitorias las breves apariciones del
Dr. Connors y de John Jameson.
Finalmente,
Danny Elfman no se ha molestado en
componer una banda sonora demasiado original, repitiendo temas
ya conocidos
cuando Spider-Man surca los cielos de Nueva York o incluso en
los fragmentos más intimistas de la historia, aunque, por
suerte, aporta alguna que otra novedad, como la poderosa pieza
musical que escuchamos cuando Octavius lleva a cabo su
desas-troso experimento.
Calificación película:
    
Calificación banda sonora:
    
Imágenes de "Spider-Man 2" - Copyright © 2004 Columbia Pictures
Corporation, Sony
Pictures Entertainment, Marvel Enterprises y Laura Ziskin
Productions. Distribuida en España por Columbia TriStar Films. Todos los derechos
reservados.
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