CÓMO SE HIZO "EL FUEGO
DE LA VENGANZA"
Notas de producción
© 2004
Hispano Foxfilm
El comienzo de la producción
en México D.F. de EL FUEGO DE LA VENGANZA suponía la culminación
de una odisea de veinte años vivida por el director Tony Scott y
Regency Enterprises tratando de conseguir hacer esta película.
El fundador y propietario de Regency, Arnon Milchan, compró en
1980 los derechos cinematográficos de la novela de A.J. Quinnell
(un seudónimo, pues hasta la fecha nadie conoce el verdadero
nombre del escritor). El protagonista de la historia, un agente
contraterrorista de la CIA llamado John Creasy, apareció en los
posteriores thrillers de Quinnell: Asesinato perfecto, The blue
ring y Message from Hell.
Milchan supo ver el potencial
cinematográfico de la novela y se dirigió al director Tony
Scott, quien acababa de dirigir THE HUNGER: EL LADO SALVAJE DEL
DESEO, para desarrollar una película basada en el libro. “La
historia es una sucesión de inesperados giros de gran contenido
emocional”, dice Scott. “Trata de un tipo que ha perdido el
rumbo y ha renacido como guardaespaldas de una niña de nueve
años de edad. Cuando ésta es secuestrada, persigue a los
responsables y realiza una exhaustiva labor para tirar del hilo
y descubrir quién se esconde tras el secuestro, y es implacable
en su investigación”.
A pesar de su entusiasmo por
el proyecto, Scott se cayó del mismo y se volcó en la dirección
de TOP GUN - ÍDOLOS DEL AIRE. Sin embargo, en las casi dos
décadas que transcurrieron desde entonces, el interés de Scott
por EL FUEGO DE LA VENGANZA continuó siendo constante. “El
proyecto estuvo conmigo todo ese tiempo”, dice. “Nunca lo perdí
de vista”.
Años más tarde, el productor
Lucas Foster unió sus fuerzas a Regency para desarrollar otra
adaptación de EL FUEGO DE LA VENGANZA, y Brian Helgeland (L.A.
CONFIDENTIAL, MYSTIC RIVER), nominado al Oscar® en dos ocasiones
y ganador del Oscar® al Mejor Guión (compartido con Curtis
Hanson) por esta última, se puso manos a la obra para escribir
un nuevo guión. En 2003, Tony Scott, con el que Foster había
colaborado en MAREA ROJA (CRIMSON TIDE), se comprometió a
dirigir la película, casi veinte años después de que hubiera
tenido conocimiento del proyecto por primera vez.
Los primeros borradores del
guión escritos por Helgeland, como la novela, estaban
ambientados en Italia. Pero Foster y Scott, dándose cuenta de
que ese escenario y los enemigos de la mafia eran algo ya muy
manido (además de haberse casi terminado con los secuestros en
el país gracias al endurecimiento de las penas introducido con
una nueva legislación) tantearon el terreno para ambientar la
película en Brasil, Guatemala y México.
Las voluminosas
investigaciones de los realizadores revelaron que el secuestro
se ha convertido ahora en una forma de ganarse la vida en México
D.F. “El secuestro es un gran negocio allí”, señala Scott, “algo
que está muy regulado y organizado. En realidad es toda una
industria”. Scott investigó casos verdaderos de secuestros en
México y el guionista Brian Helgeland remodeló la historia de
acuerdo con éstos. “La investigación tuvo un valor incalculable
a la hora de dar verosimilitud a la historia”, dice Scott.
“Incluso aunque los espectadores no conozcan los procedimientos
y los mundos que se detallan en la película, creo que les va a
parecer muy real”.
Scott dice que la aportación
de Helgeland al proyecto fue de una gran importancia. “Lo que
Brian hizo tan bien fue crear dos historias”, señala el
director. “La primera, o casi la mitad de la película, va de un
tipo que encuentra el modo de regresar a la vida a través de
esta niña; la segunda es su búsqueda de la venganza”.
Helgeland compara EL FUEGO DE
LA VENGANZA con “La Bella y la Bestia”. “Pita sabe que hay un
corazón latiendo por ahí dentro de Creasy, incluso aunque él no
lo sepa. “Cuando desaparece aquello que ha hecho que recobre el
aliento, se enfurece hasta límites insospechados, porque ahora
su corazón está latiendo de nuevo”.
Interpretando el papel del
“hombre enfurecido” se encuentra el actor ganador de dos Oscars®
Denzel Washington, quien anteriormente había trabajado con Tony
Scott en el thriller MAREA ROJA (CRIMSON TIDE). Scott identificó
ciertas cualidades en el actor que le iban a servir para
interpretar a Creasy. “Me encanta el carácter obsesivo de Denzel
y su intensidad interna”, dice el director. “Hay una dureza en
Denzel que es realmente interesante. Sabe cómo sacarla fuera y
usarla de forma efectiva. Denzel realmente consigue transmitir
cómo Creasy se encierra en sí mismo como mecanismo de defensa
frente al mundo. Así que cuando su corazón empieza a ablandarse,
todo lo demás se pone en movimiento”.
“Creasy se ha dado al
alcohol, ha perdido su voluntad y su vida, y no puede afrontar
lo que ha hecho como agente del gobierno con licencia para matar
y ver lo que hay de bueno en él”, dice Washington. “Está aislado
del mundo, y eso es lo que ocurre cuando te ganas la vida
matando gente. Creasy es un alma perdida que ya no tiene
capacidad para querer a nadie y, a través de esa niña pequeña,
se encuentra a sí mismo y vuelve a conectar con su alma y su
vida”.
De hecho, a pesar de su
inicial reticencia frente a Pita, Creasy no puede oponer
resistencia a la niña, la cual irradia espíritu y vida. “Ella
rebosa posibilidades, emoción y curiosidad – todas las cosas de
las que Creasy ha renegado y que se niega a sí mismo”, señala
Washington.
Tony Scott y el productor
Lucas Foster eligieron a Dakota Fanning para interpretar a Pita
después de ver su trabajo, dando la réplica a Sean Penn, en el
drama YO SOY SAM. Su esfuerzo y su fe en la joven actriz se
vieron más que recompensados. “Dakota se encuentra entre las
actrices de más talento con las que haya trabajado, ¡y sólo
tiene nueve años de edad!”, dice Foster. “Es como el sol; un
estallido de energía”. Scott añade: “Dakota es sorprendente;
tiene nueve años pero se comporta como si tuviera diecinueve.
Tiene un instinto natural para comprender la naturaleza humana.
Estuvimos viendo cómo Denzel improvisaba y creaba las escenas de
diferentes formas. Y ella fue siempre capaz de no perder comba y
seguirle la corriente”.
Fanning describe a Pita como
una niña que “ama la vida y a la que le encanta nadar”. De
hecho, la habilidad acuática del personaje juega un papel
crucial a la hora de crear fuertes vínculos entre Pita y Creasy,
cuando el curtido guardaespaldas accede a regañadientes a ser su
entrenador para una competición de natación. Mientras Washington
practicaba cómo moverse y pensar como un guardaespaldas bajo la
supervisión del consejero técnico y experto en protección Don
Rosche, Fanning trabajó durante meses su estilo nadando, dando
clases de español (Pita, con un padre mexicano y una madre
americana, es completamente bilingüe) y de piano. Además, pasó
mucho tiempo fuera de la pantalla con sus padres en la película,
los actores Marc Anthony y Radha Mitchell, para ayudarles a
crear los lazos propios de una familia.
Quien sirve de nexo de unión
entre Creasy y Pita y su familia es Rayburn, un viejo amigo del
antiguo agente de la CIA que ha tenido mucho éxito al otro lado
de la frontera. Al principio, Scott tuvo en mente al ganador de
un Oscar® Christopher Walken para interpretar al corrupto
abogado Jordan Kalfus (un papel que a la postre sería para
Mickey Rourke). “Pero le dije a Tony que estaba harto de
interpretar a tipos malos”, dice Walken con una sonrisa.
“¡Quería interpretar a un bueno!” Scott estuvo más que feliz con
complacerle y le dio a Walken el papel de Rayburn. “Chris puede
leer el listín telefónico y hacer que esto resulte interesante y
divertido. Aporta muchos matices dinámicos a Rayburn”.
La actriz australiana Radha
Mitchell interpreta a Lisa Ramos, la madre de Pita, la “mujer
trofeo” de origen americano de un joven empresario industrial de
México. Lisa, como Creasy, aborda un complejo e inesperado
personaje con un amplio abanico de interpretaciones, que
Mitchell disfrutó encarnando. “Inicialmente, Lisa se encuentra
en un momento de confusión, pero cuando la historia progresa,
aclara qué es lo quiere sacar de la vida y qué es lo
verdaderamente importante para ella”, afirma Mitchell. “Se
encuentra destrozada por lo que ha ocurrido y renace de un modo
nuevo”.
El marido de Lisa Ramos,
Samuel, es miembro de la aristocracia mexicana que teme perder
su forma de vida y a su familia debido a una deuda de dinero; lo
que le lleva a tomar medidas extremas que acarrean desastrosas
consecuencias. “Samuel sufre una gran tensión porque ya no tiene
el dinero que tuvo entonces, y a su mujer le encanta gastar el
dinero a manos llenas”, dice la superestrella musical y actor
Marc Anthony, quien interpreta este papel. “Adora a su hija,
pero no puede pasar con ella todo el tiempo que le gustaría,
pues siempre está viajando de aquí para allá por motivos de
trabajo”.
Anthony, que ha actuado en
siete películas, dice que EL FUEGO DE LA VENGANZA ha sido el
papel más difícil que le ha tocado interpretar hasta la fecha.
“Incluso a veces me echaba a temblar al tener que trabajar con
Tony Scott y Denzel Washington; son dos talentos formidables”,
reconoce.
El famoso actor de origen
italiano Giancarlo Giannini interpreta a Manzano, al que el
actor define como “un policía honesto rodeado de corrupción”.
Manzano usa a Creasy – aunque Creasy también le usa a él – para
luchar contra la ola de secuestros que asola México D.F. Scott y
Helgeland crearon el personaje para contar con alguien que
apoyara la implacable persecución que emprende Creasy en pos de
los secuestradores y que pudiera proporcionar así a Creasy una
información a la que no podría tener acceso de otra forma,
haciendo lo que el propio Manzano no puede hacer por sí mismo
por el cargo que ocupa: encontrar y desmantelar los terribles
grupos de secuestradores organizados.
Manzano y otro personaje, el
de Mariana, que trabaja como editora de un periódico (un papel
interpretado por la actriz Rachel Ticotin), representan el lado
positivo de México y ofrecen el contraste opuesto al oscuro
mundo de corrupción y crimen de los secuestradores. “EL FUEGO DE
LA VENGANZA refleja las dos caras de México”, dice el productor
Lucas Foster. “La cara que está repleta de corrupción y pobreza,
y la cara compuesta por la gente que está tratando de acabar con
los crímenes, especialmente con los secuestros”.
La Mariana de Rachel Ticotin,
tratando de sacar a la luz la verdad que se esconde detrás de
los secuestros, ayuda a Creasy a desenmarañar la sofisticada
organización de la industria del secuestro y la extorsión. “Ella
lo manipula para que haga lo que ningún otro es capaz de hacer”,
dice Ticotin. “Así que entre ellos nace una relación muy
extraña; se utilizan el uno al otro”.
“Creasy no sabe quién ha sido
la persona que ha organizado el secuestro de Pita”, dice Denzel
Washington. “Así que tiene que confiar en Mariana y en Manzano.
Éstos no pueden llegar hasta la persona que está en lo más alto
de la pirámide, pero Creasy sí que puede, dado su entrenamiento
especial y el hecho que no se encuentre lastrado por la
burocracia mexicana”.
Dada la exhaustiva
investigación llevada a cabo por Tony Scott en México y las
condiciones sociales y políticas que llevaron al país a figurar
en el número tres del triste ranking de países con mayor índice
de secuestros, no es ninguna sorpresa que el país y su capital,
México D.F., jueguen papeles muy importantes dentro de EL FUEGO
DE LA VENGANZA. Scott sabe captar la polución y el tráfico de
México D.F. y la cacofonía que bombardea inmisericordemente a
sus habitantes. “Quería hacer de la ciudad un personaje
principal”, dice Scott. “Cuenta con una rica y vasta historia
cultural y está llena de contrastes visuales y una gran riqueza
arquitectónica. Es sensual y muy hermosa y, al mismo tiempo,
sombría e insegura”.
Para dar a EL FUEGO DE LA
VENGANZA una factura sugerente, claustrofóbica y pegada a la
realidad, la producción rodó la mayor parte de los exteriores en
la ciudad de México D.F. Rodar en la ciudad más congestionada de
tráfico, más vieja y grande de América del Norte fue un
constante desafío; más de cincuenta vehículos trasladaban al
reparto, al equipo de realización y el equipamiento técnico
necesario por unas calles estrechas y atestadas de gente,
necesitándose horas hasta llegar a los lugares preestablecidos
en medio de un gigantesco caos. Además, las huelgas generales
eran casi un hecho cotidiano en la vida del día a día, y los
realizadores tuvieron que capear la laberíntica burocracia de
los diecisiete “miniestados” de México D.F., cada uno de los
cuales cuenta con su propia municipalidad y su gobernador.
“Pero todo eso mereció la
pena”, dice Foster, “porque los espectadores van a poder ver el
México contemporáneo de los contrastes, desbordante de luz, de
colorido y de gente extraordinaria”.
Los “extremos” quizás puedan
explicar el uso de la luz, el color, las exposiciones y el
procesamiento de la película por parte del director Tony Scott y
el director de fotografía Paul Cameron para reflejar el
trastorno psicológico y emocional que sufre Creasy tras el
secuestro de Pita. “Me gusta experimentar con diferentes métodos
cinematográficos para identificar las emociones”, dice Scott
quien, como Cameron, echó los dientes en el mundo no demasiado
tradicional de los anuncios de televisión. “La escena del
secuestro parecía un buen momento para tratar de establecer la
lógica interna de la forma de trabajar de Creasy a través de la
técnica cinematográfica”.
Para lograr un a menudo
sorprendente y estridente estilo fotográfico, Scott y Cameron
manejan la cámara a mano para acelerar o ralentizar el
movimiento (una técnica que entronca con la era del cine mudo),
usaron una inversión de la película para hacer más vivos los
colores, crearon múltiples exposiciones imprimando tres grupos
de imágenes en la misma placa de película, y usaron cámaras
Panavision XL e incluso cámaras de 16 mm para lograr la máxima
maniobrabilidad.
Para dar un mayor impacto
visual a determinadas escenas, Scott y Cameron emplearon
múltiples cámaras, lo cual a menudo se convertía en un
formidable desafío para el director de fotografía. “¡Usar
múltiples cámaras es algo de locos!”, reconoce Cameron.
“Teníamos que mantenerlas todas en un mismo eje óptico, lo que
es realmente peliagudo. Pero entre las muchas ventajas que
ofrece usar múltiples cámaras figura la de que estás recogiendo
las interpretaciones en el momento en que tienen lugar”.
Denzel Washington sigue
sintiendo un enorme respeto por la habilidad como director de
Tony Scott y su predilección por las múltiples cámaras. “Sí, le
conocíamos como ‘Nueve Cámaras Tony’”, bromea el actor. “No
sabía qué diablos hacía con todas esas cámaras [en realidad,
Scott usó “solamente” cuatro], pero es algo muy inspirador, pues
consigue imágenes muy hermosas con ellas”. Washington, que hizo
su debut como director en 2002 con ANTWONE FISHER, añade: “Al
ser un director novel, aprendí un montón de él”.
A pesar de la formidable
factura que presenta EL FUEGO DE LA VENGANZA y el, a veces, no
lineal estilo de montaje, Scott no tarda ni un segundo en
señalar que la técnica está al servicio de la historia, de sus
personajes y de sus emociones. “La película es un viaje
emocional”, afirma Scott. “Trata del renacimiento y de las
segundas oportunidades, y hasta dónde está un hombre dispuesto a
llegar cuando le han arrebatado ciertas cosas que para él
significan mucho”.
Imágenes y notas de cómo se hizo "El fuego de la venganza" - Copyright © 2004 Fox 2000 Pictures, New
Regency Pictures y Scott Free Productions. Distribuida en España
por Hispano Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
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