CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
"El fuego de la venganza" aborda una temática que, por
desgra-cia, todavía hoy es actualidad en México y en buena parte
de los países americanos: los secuestros realizados por bandas
organiza-das que se lucran a costa de los sufrimientos ajenos.
Tan reproba-bles e injustificados actos criminales sirven de
excusa a Tony Scott para
confeccionar una historia en la que lo más interesante es
observar la evolución de unos personajes que se ven sometidos a
una inhumana prueba de vida. El protagonista, Creasy, es un
indi-viduo que apenas exterioriza sus sentimientos (ver el frío
saludo ini-cial que le dedica a la esposa del hombre que le
contrata para pro-teger a su hija), un antiguo marine que ahoga
sus penas en el alco-hol.
Sin
embargo, y a pesar de intentar evitarlo, Creasy comienza a
sentir afecto por Pinta, la niña a la que ha de cuidar,
ablandándose su corazón y despertándose en él unas emociones que
segura-mente creía perdidas. Al respecto, la cinta presenta
momentos muy logrados, pues en un principio contemplamos a un
indolente Creasy que no desea congeniar con la pequeña, sino tan
sólo cum-plir con su trabajo y ganar así algo de dinero, tal y
como podemos comprobar cuando aquél le dice a ésta que no desea
hablar con ella, por lo que Pinta, que ha entendido el mensaje,
se baja del au-tomóvil en el que su protector la lleva al
colegio todos los días y se sienta en la parte de atrás del
mismo, guardando silencio.
Poco a poco, y como era de prever, la niña va ganándose el
cariño de su guardaespaldas, comenzando a ges-tarse una
complicidad entre ambos que está bastante bien plasmada en el
guión (ver el pasaje en el que Pinta le dice a Creasy que acaba
de son-reír, algo que no había hecho hasta ese instante). El
problema llega una vez se produce el anunciado secuestro, puesto
que el filme de-ja de lado el aspecto humano e intimista del
relato y se adentra en una desangelada investigación que nos
conduce a una terrible ven-ganza, descubriéndonos a su vez el
lado más oscuro de una per-sona. Todo esto se nos explica a
través de unas escenas que pre-sentan un ritmo irregular y que
se alargan en exceso, lo que preci-samente provoca que "El fuego
de la venganza" sea una película a la que le sobra bastante
metraje (las torturas que practica el prota-gonista para
conseguir la información que desea conocer son, sin lugar a
dudas, extenuantes). Pero lo menos acertado durante esta segunda
mitad de la cinta es la labor del realizador, cuyas ansias por
hacerse notar destrozan todo lo bueno que hasta entonces
ha-bíamos visionado.
Así,
Tony Scott emplea como pocas veces lo había hecho antes un
molesto y cansino estilo videoclipero, algo que ya se puede
apreciar en los primeros minutos de la cinta, justo cuando
intenta explicar en el menor tiempo posible la historia de uno
de los muchos secuestros que se producen en México. A mi modo de
ver, se trata de un recurso irritante e innecesario, e incluso
considero que perjudica a la película, pues con ello no consigue
que nos in-troduzcamos en los demonios internos de Creasy y
destroza el dramatismo de algunas de las escenas de "El fuego de
la vengan-za", siendo estas imágenes más efectistas que
efectivas (montajes atropellados, saturación de los colores,
frenéticos movimientos de cámara,...).
Es una pena, pues, que semejante lacra influya en el resultado
final de una obra bastante digna en la que re-salta, como no
podía ser de otra for-ma, la magnífica interpretación de
Denzel Washington, quien sabe
transformar a su personaje según las circunstancias que le
rodean (el hom-bre derrotado recobra la alegría gra-cias a la
presencia de Pinta, desatán-dose la ira que mantenía oculta en
su interior cuando ésta es secuestrada). No obstante, el resto
del reparto tam-bién nos sorprende por su corrección, desde un
Christopher Walken que
acepta su posición de estrella secundaria hasta una admirable
Da-kota Fanning, que en la
versión original pronuncia algunas frases en un perfecto español
(a pesar de su corta edad, se la entiende mucho mejor que a
Denzel Washington). Radha Mitchell
sabe ex-presar el dolor de una madre que ha perdido a su hija,
mientras que Marc Anthony se
defiende bastante bien interpretando a su padre. El elenco se
completa con las acertadas intervenciones de
Gian-carlo Giannini,
Rachel Ticotin e incluso la de
un contenido Mi-ckey Rourke.
Como era
de esperar, y en un alarde de "originalidad", la banda sonora de
Harry Gregson-Williams está
repleta de tonalidades mexicanas. Sus mayores aciertos se
reflejan en los fragmentos in-timistas de la narración y, aunque
en general cumple con su co-metido, supone una repetición de
esquemas musicales ya utiliza-dos en anteriores ocasiones por
este compositor (especialmente en todo lo referente a los
elementos electrónicos). Como curiosi-dad, destacar que las
piezas interpretadas por Lisa Gerrard
casi parecen sacadas de "Gladiator
(El gladiador)".
Calificación película:
    
Calificación banda sonora
original:
    
Imágenes de "El fuego de la venganza" - Copyright © 2004 Fox 2000 Pictures, New
Regency Pictures y Scott Free Productions. Distribuida en España
por Hispano Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
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