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EL FUEGO DE LA VENGANZA
(Man on fire)


Dirección: Tony Scott.
Países:
USA y México.
Año: 2004.
Duración: 150 min.
Género: Drama, acción, thriller.

Interpretación: Denzel Washington (John Creasy), Dakota Fanning (Pita Ramos), Christopher Walken (Rayburn), Giancarlo Giannini (Manzano), Radha Mitchell (Lisa Ramos), Marc Anthony (Samuel Ramos), Rachel Ticotin (Mariana), Mickey Rourke (Jordan), Angelina Peláez (Hermana Anna), Gustavo Sánchez Parra (Daniel).
Guión: Brian Helgeland; basado en la novela "El protector" de A.J. Quinnell.
Producción: Arnon Milchan, Tony Scott y Lucas Foster.
Música: Harry Gregson-Williams.
Fotografía:
Paul Cameron.
Montaje: Christian Wagner.
Diseño de producción: Benjamín Fernández y Chris Seagers.
Dirección artística: Héctor C. Romero.
Vestuario: Louise Frogley.
Estreno en USA: 23 Abril 2004.
Estreno en España: 8 Octubre 2004.

 

CRÍTICA
por David Garrido Bazán

El ojo por ojo de Denzel Washington

—La Biblia dice que hay que perdonar a los que nos ofenden...
—Eso es entre Dios y ellos. Yo sólo facilito la entrevista.

  Sería interesante preguntar a Tony Scott por los motivos que le han llevado a hacer este proyecto, más de veinte años después de que le fuera ofrecido por primera vez, cuando acababa de estrenar su opera prima, "El ansia". Scott prefirió entonces ignorar aquella oscura novela de A.J. Quinnell llamada "El protector", que conta-ba las andanzas de un ex marine metido a guardaespaldas en la Italia de los secuestros de finales de los setenta, y filmar a Tom Cruise pilotando cazas en "Top gun". Aunque, en realidad, tampoco es que falte cierta coherencia: si repasamos la filmografía del me-nos conocido de los hermanos Scott, podemos encontrar con facili-dad algunos títulos como "Revenge", "El último boy scout" o "Amor a quemarropa" que demuestran a las claras que al realizador britá-nico no le desagrada en absoluto mostrar una violencia de lo más contundente en pantalla, si bien quizás un poco más esteticista y menos sucia (que no hay que confundir con menos salvaje, aunque éste también sea el caso) que la que expone en su último film.

  Como buen admirador del cine de gente como Don Siegel, Sam Peckin-pah y Quentin Tarantino, no me de-tendré en el manido y un tanto artifi-cial debate sobre los límites éticos de la utilización de la violencia en el cine que inevitablemente se desata cada vez que una película de las caracterís-ticas de ésta llega a los cines. Prime-ro, porque es un debate inútil tratar de convencer a estas alturas a cualquier meapilas bienintencionado de que existe una diferencia muy importante entre la violencia ficticia que se mues-tra en una pantalla, por muy gratuita que ésta sea, y la que entra en nuestros hogares cada día a través del telediario; y segundo, porque, por mucho que uno pueda estar en desacuerdo con los planteamientos morales de la película o sus intenciones finales, sería un error de bulto juzgar la obra de Scott únicamente en función de esos parámetros, obviando las virtudes y defectos a niveles puramente cinematográficos de la misma.

  "El fuego de la venganza" arranca con una de las mejores se-cuencias para ambientar unos títulos de crédito iniciales que hemos podido ver este año: en apenas unos minutos, Tony Scott nos introduce de lleno en la dinámica de los secuestros ex-prés en México D.F., una práctica en la que una banda se apodera de algún hijo de familias adineradas con el fin de exigir un rápido rescate, para lo que no dudan en torturar e incluso mutilar a sus rehenes. La corrupción generalizada de la policía judicial, a menudo implicada en estos casos, hace que la única solución posible sea pagar y esperar que los secuestradores devuelvan (o no) a la perso-na raptada. Es en este escenario donde Brian Helgeland, guionis-ta, no conviene olvidarlo, de al menos otras dos notables películas en los que el tema de la venganza cobra una especial relevancia como son "L.A. Confidential" y "Mystic River", ambienta la historia de Creasy, un ex marine absolutamente destrozado por un pasado de atrocidades que acaba encontrando un atisbo de redención a través de la relación, primero profesional y más tarde personal, que construye con la niña de diez años a la que tiene que proteger en su nueva ocupación como guardaespaldas a tiempo completo ¿Previsible? Desde luego, pero hay que reconocer que está muy bien construido.

  El primer bloque de la película es sin duda lo mejor de la misma: a lo largo de esa primera hora so-mos testigos de una presentación de personajes bastante más rica de lo que es habitual en este tipo de productos que convergen en una casi perfecta comunión emocional. La relación entre Creasy, ese hosco pro-tector con serios problemas de bebi-da, que no por casualidad tiene la Bi-blia como única (y, en el fondo, inútil) vía de escape y que se resiste con to-das sus fuerzas a abrir su rudo capa-razón y Pita, esa tenaz niña (maravi-llosamente interpretada por Dakota Fanning, que hace un trabajo soberbio) empeñada en conseguir que su nuevo guardaespaldas sea también su amigo está muy bien desarrollada por Scott, gra-cias a más de una secuencia inspirada – véase la forma en la que Pita se muda al asiento trasero del coche ante la brusquedad con la que Creasy reacciona ante sus intentos de conocerle mejor o la estupenda escena en la que ella consigue arrancarle su primera sonrisa– y, principalmente, porque parece que el director asume que insistir en los encantos de la niña y en la capacidad redentora de esa relación es un modo de justificar en parte el infierno que Creasy desatará posteriormente cuando inicie su venganza.

  Porque, claro está, Pita será secuestrada (en la que, dicho sea de paso, quizás sea la escena mejor planificada, rodada y montada de todo el film, plena de ritmo y emoción) y así nos adentraremos en una segunda parte mucho menos inte-resante que discurre por un terreno mucho más trillado, un brutal baño de sangre –en el que no faltan ni las torturas más sádi-cas ni un macabro sentido del humor– que va en aumento hasta lle-gar a un final previsible y algo anticlimático repleto, eso sí, de la simbología cristiana presente en todo el film y que, salvando las distancias, tiene ciertos ecos de aquel que ideara Clint Eastwood para su "Un mundo perfecto" hace algunos años, sin que eso impli-que en ningún momento responder a la incómoda pregunta de si la redención de Creasy, sus lazos emocionales con Pita o lo maravi-llosa que sea dicha niña justifica las innumerables atrocidades que en su nombre comete el protagonista, como por otro lado era previ-sible.

  Pero lo más discutible de "El fuego de la venganza" no es eso, sino la apuesta estilística de Tony Scott. Pa-rece como si el realizador británico se hubiese sometido a una sobredosis de visionado de los filmes de Alejan-dro González Iñarritu ("Amores pe-rros", "21 gramos") y de Fernando Meirelles ("Ciudad de Dios") para, mezclándolo no siempre con acierto con su reconocible estilo videoclipero habitual, dar lugar a un exceso vi-sual en el que no hay plano o es-cena en la que la fotografía que-mada de Paul Cameron, la cáma-ra lenta, los colores saturados o algunos insertos de planos que rompen la continuidad no busquen sorprender de forma constante al espectador. Esta exhibición visual, que a ratos fun-ciona con eficacia gracias al montaje, acaba por resultar reiterativa y a todas luces agotadora en una película de duración desmesura-da para la historia que cuenta: si en el primer tramo se sigue con interés la crónica de esa relación peculiar, lo que acontece tras el secuestro de Pita no engancha de la misma forma y satura la pa-ciencia del espectador –la secuencia del rave en la discoteca, ins-pirada en una similar del film de Fernando Meirelles– que, si tiene frescos en la memoria los inspirados ensayos sobre la violencia y las consecuencias de la misma que gente como Peckinpah, el mismo Eastwood o los dos directores latinos antes mencionados han expuesto en sus películas, no le queda más remedio que acep-tar que el film de Tony Scott, por bien que esté realizado y por en-tretenido que sea a ratos, no tiene gran cosa que aportar en ese sentido, con lo que acaba por carecer de todo interés.

Calificación:


Imágenes de "El fuego de la venganza" - Copyright © 2004 Fox 2000 Pictures, New Regency Pictures y Scott Free Productions. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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