CRÍTICA
por
David Garrido Bazán
Contra el olvido
«"Memoria del saqueo" es el tipo de film que inmediatamente da
ganas de comunicar la emoción increíble que nos transmite.
Emo-ción, pero también rabia frente a lo que allí se denuncia
con tanta fuerza: el robo sistemático de la economía de un país
que fue rico y que termina en el genocidio social.»
(Bertrand Tavernier, director de cine)
En diciembre del 2001, el mundo asistía asombrado a un
espectáculo increíble en Argentina: las movilizacio-nes populares
de miles de personas indignadas con la catastrófica situa-ción
económica del país provocaba no sólo la caída del gobierno de la
Alian-za del Presidente De La Rua, sino la huida precipitada de
éste (¡en helicóp-tero, nada menos!) de la Casa Rosa-da. Entre
esas multitudes exaltadas que se manifestaban a golpe de
cace-rola se encontraba Pino Solanas, ar-mado con una cámara
digital y regis-trando de primera mano lo que luego sería la
parte final de este im-presionante testimonio llamado "Memoria del
saqueo", una de esas películas imprescindibles, militantes,
airadas, construi-das para denunciar el proceso mediante el cual
Argentina, uno de los países más prósperos de toda América
Latina, ha tenido que enfrentarse a lo largo de los últimos
veinticinco años, además de a una terrible dictadura militar, a
una política ultraliberal en materia económica cuyas
consecuencias son de todos bien conocidas.
"Memoria del saqueo" echa la vista atrás en el tiempo, y en un
documental estructurado en diez bloques, con títulos tan
sugesti-vos como "La deuda eterna", "Elogio de la traición" o "El
principio del fin", lleva al alucinado espectador por una
aventura con vocación de ensayo que señala con el dedo, poniendo
nombres y apellidos, a todos aquellos que Pino Solanas considera
los responsables del continuado expolio al que ese país se ha
visto sometido. Es, pues, "Memoria del saqueo" la denuncia cargada
de rabia de la corrup-ción generalizada de toda una clase
política, que no tuvo el más mínimo reparo en continuar el
endeudamiento de los recursos del país que puso en práctica la
dictadura militar, una política de tierra quemada en la que
figuras tan oscuras como Carlos Menem, con la complicidad de las
compañías multinacionales occidentales y de todos los organismos
internacionales, condujeron al país a una es-pecie de cataclismo
de hambre y pobreza (recordemos que en aquella época empezaron a
llegar a nuestras casas las increíbles imágenes de niños
muriéndose de inanición en uno de los países más ricos en
recursos de la zona) que Solanas no duda en calificar como un
genocidio social.
Con todo, el verdadero valor de "Me-moria del saqueo" no está sólo
en mostrar con implacable y cruda clari-dad la forma en la que
tuvo lugar ese proceso imparable, sino en que Sola-nas ha
conseguido equilibrar de forma admirable la manera peda-gógica de
mostrarlo sin descuidar por ello una propuesta estética
di-námica, atrayente y entretenida para el espectador, que es
perfecta-mente capaz de aguantar, con los ojos bien abiertos y
con una mueca de estupefacción, el continuo flujo de nombres,
datos e historias sin que el interés decaiga lo más mínimo en
ningún momento. Solanas habla en primera persona en todo momento
(no haberlo hecho así sería imperdonable, pues aunque no es un
personaje muy conocido en España, sí tiene una larga trayectoria
pública en su país y sabe muy bien de lo que habla), pero, a
diferencia de un Michael Moore que suele acaparar todo el
protagonismo, Solanas se limita a ser sólo la voz conductora,
implacable narrador, eso sí, de hechos tan llamativos como que
Argentina es el único país del mundo que ha perdido todos sus
recursos energéticos procedentes de los hidro-carburos (gas o
petróleo) sin que haya habido una guerra de por medio, o la forma
en la que corporaciones como las españolas Repsol y Telefónica
han podido llevar a cabo en Argentina (y por extensión, en
muchos otros países de América Latina) prácticas empresariales
que jamás les hubieran permitido hacer en sus paí-ses de origen,
lo que no deja de ser una nueva forma de neocolo-nialismo mucho
más perversa y difícil de combatir que la antigua dominación
política.
"Memoria del saqueo" se configura así como el complemento
imprescindible de todas esas películas argentinas que, de una
forma u otra, nos han ido familiarizando con los estragos de la
crisis, con el tristemente famoso "corralito", y con el progre-sivo
empobrecimiento y la práctica desaparición como tal de lo que
antes podía considerarse una clase media. Su capacidad de
con-moción reside además en que, por mucho que uno se considere
medianamente bien informado sobre las causas que llevaron a las
revueltas de diciembre del 2001, la película ofrece multitud de
datos y hechos desconocidos para el espectador europeo, tantos
que uno no puede sino preguntarse sorprendido cómo pueden las
insti-tuciones de aquel país haber sobrevivido al descrédito y al
abismo abierto entre ellas y el pueblo a lo largo de los últimos
años de de-mocracia. Solanas pone el acento en lo que
verdaderamente resul-ta inquietante: cómo puede gestarse ese
proceso desde la legali-dad democrática. Es terrorífico asistir a
la forma en la que Menem consiguió que el poder legislativo
delegara sus atribuciones en el poder ejecutivo, que tuvo así
las manos libres para poder aplicar una política de
privatizaciones masivas que se tradujeron en el ex-polio del
patrimonio del país, con la bendición, faltaría más, de los
organismos internacionales, que además festejaron aquello como "El Milagro Argentino" del que tanto se ufanaban sus dirigentes.
Que una figura tan siniestra como Menem, señalado como
inequí-voco responsable de muchos de los hechos que se narran en
el film, ande hoy en día postulándose como senador, con el nada
disi-mulado propósito de conseguir cierto tipo de inmunidad
parlamenta-ria, en lugar de estar entre rejas no deja de ser un
dato tan signifi-cativo como alarmante.
Con todo, hay que reconocer, dejan-do aparte esas inevitables
acusacio-nes de demagogia y partidismo por parte de aquellos a
los que la verdad siempre escuece, acusaciones que se desmontan
con la simple enumera-ción de los incontestables hechos
ob-jetivos, el enorme mérito que tiene sa-lir airoso en ese empeño
que Solanas denomina "inventar el film como he-cho
cinematográfico", o sea, convertir más de cien horas de
grabación de un material heterogéneo y casi inacaba-ble en dos
horas plenas de ritmo, presentadas de una forma tan comprensible
como inteligente gracias a un magnífico traba-jo de montaje capaz
de condensar ese enorme torrente de información en una película
que, como dice acertadamente Ta-vernier, emociona e indigna a
partes iguales mientras petrifica en la butaca al espectador, al
que no le queda más remedio que seguir atónito este análisis
preciso y lúcido de los motivos por los que un país de la
envergadura de Argentina ha logrado convertirse en uno de los
más pobres del planeta. Solanas ha inventado el término "Mafiocracia" para definir esa manera en la que la estructura
demo-crática de un país se retuerce y se corrompe hasta más allá
de lo legítimo (que no de lo legal) con tal de que la clase
dirigente consi-ga sus objetivos de enriquecerse y agrandar el
abismo existente entre el pueblo y sus representantes políticos.
En frío, puede pare-cer exagerado. Acepten el reto de ver este
imprescindible film y for-marse su propio criterio al respecto.
Calificación:
    
Imágenes
de "Memoria del saqueo" - Copyright © 2003 CineSur,
ADR Productions y Thelma Films. Distribuida en España por
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