CÓMO SE HIZO "YO,
ROBOT"
Notas de producción
© 2004
Hispano Foxfilm
1. La historia
Imaginemos un mundo en el que
las motocicletas funcionen solas, los robots dirijan orquestas
sinfónicas y los patrones del pensamiento de un animal puedan
mover un robot. No; no se trata de previsiones trasladadas a un
futuro lejano… sino de los titulares de los periódicos de hoy.
Ambientada dentro de tan sólo 30 años, los adelantos
tecnológicos de YO, ROBOT tales como los “Ayudantes Domésticos
Automatizados,” la arquitectura, el vestuario y los vehículos
resultan fantásticos, aunque fácilmente reconocibles para los
espectadores.
A la vista de estos
adelantos, hay pocas dudas de que en el futuro próximo los
robots serán una parte de nuestra vida cotidiana en la que
podremos confiar. Cada familia tendrá uno o más de uno.
Limpiarán nuestras casas, entregarán nuestros paquetes, sacarán
de paseo a nuestros animales de compañía, e incluso cuidarán de
nuestros hijos. Pero, ¿qué ocurriría si esa confianza
desapareciera? Ésa es la pregunta que forma el núcleo de YO,
ROBOT.
El argumento se desarrolla al
borde de un precipicio tecnológico y social, cuando el número de
robots en los EE.UU. está a punto de triplicarse. Con la salida
al mercado del último modelo de U.S. Robotics, el Ayudante
Doméstico Automatizado NS-5, la proporción pasará a ser de un
robot por cada cinco seres humanos. Primer componente de la
siguiente generación de robots fabricados en una aleación
ultrarresistente, el NS-5 ha sido diseñado para hacerlo todo,
desde ser el canguro de los niños, pasando por la preparación de
las comidas de la familia, hasta llevar la contabilidad. La
distribución en masa del NS-5 reforzará la posición de U.S.
Robotics como la empresa más poderosa de la historia del
planeta.
Los acontecimientos épicos
capaces de cambiar el rumbo de la historia que se describen en
YO, ROBOT vieron la luz hace más de una década, cuando el
guionista Jeff Vintar escribió un guión carísimo y muy
complicado, “Hardwired,” un misterio que giraba en torno a un
crimen que podría haber sido cometido por un robot. El productor
Laurence Mark supervisó el proyecto y Twentieth Century Fox
adquirió “Hardwired” para desarrollarlo, designando a Alex
Proyas para dirigirlo. A principios del año 2000, Vintar se
desplazó a Australia para comenzar a trabajar con Proyas en el
proyecto, una colaboración que prosiguió a lo largo de dos años.
“Comenzamos a desarrollar el
guión con Alex Proyas, y nuestro objetivo era ampliar un poco
sus posibilidades,” recuerda Laurence Mark. “Comenzaba como un
misterio criminal futurista más bien sencillo, pero seguíamos
esforzándonos para ampliar su estructura. Parecía igualmente
sensato intentar realizar una película que aprovechase cuanto
fuera posible el agudo sentido que Alex tiene de los efectos
visuales.”
Durante aquella época, los
derechos cinematográficos de Yo, Robot fueron adquiridos por
Davis Entertainment, y Proyas rehizo su concepto de la película
para incorporar elementos adicionales de la obra del escritor
Isaac Asimov. Las ideas y los personajes de Asimov encajan con
toda naturalidad en la estructura del relato de misterio de
Vintar.
“Unimos en matrimonio a
‘Hardwired’ y Yo, Robot porque Fox siempre había querido
realizar una gran película acerca de la robótica, y rodar una
película basada en los relatos breves de Asimov había sido desde
siempre el sueño de Alex,” dice el productor John Davis. “Era un
matrimonio que podría llevarse a cabo orgánicamente porque los
temas de ‘Hardwired’ y Yo, Robot coincidían a menudo,” añade
Laurence Mark.
El mundo del año 2035 cree
que los robots gozan de la “Seguridad de las 3 Leyes.” Un robot
no puede hacer daño a un ser humano ni permitir que un ser
humano sufra daño alguno; un robot debe obedecer las órdenes de
un ser humano a menos que haya discrepancia con la primera ley;
un robot debe proteger su propia existencia siempre que ello no
suponga conflicto con la primera o la segunda ley. Asimov creó
las Tres Leyes de la Robótica en sus escritos de ciencia
ficción, pero sus ideas se extienden hasta abarcar el mundo
real, e incluso rigen la forma como los especialistas en
robótica y los investigadores se enfrentan a la inteligencia
artificial.
“Asimov se convirtió
realmente en el mejor divulgador de la ciencia,” afirma el
coguionista Jeff Vintar. “Fue uno de los pioneros de la ciencia
ficción y uno de los primeros que escribió sobre robots. Antes
de Asimov, se escribía sobre los robots como si fueran
monstruos. Él fue el primero que los trató no como criaturas
metálicas de Frankenstein, sino como mecanismos que funcionaban
de acuerdo con determinadas normas, y a él le corresponde el
mérito de haber escrito los primeros relatos realistas de
robots.”
La afinidad de Alex Proyas
con los relatos de Asimov se remonta a la infancia del
realizador. “Cuando tenía unos diez años, solía leer mucha
ciencia ficción y Asimov era uno de los autores con los que
disfrutaba a rabiar. Yo era un auténtico fanático del género de
ciencia ficción y Yo, Robot era uno de los pocos libros que
siempre pensé que quedarían de perlas en la pantalla. Cuando uno
es joven sueña con esto y, desde una edad muy temprana, yo
quería hacer películas. Así que soñé que algún día haría una
versión cinematográfica del libro.
“Pensaba que las ideas de
Asimov seguían siendo increíblemente oportunas y
contemporáneas,” continúa Proyas. “Resulta asombroso que alguien
que trabajaba en los años cuarenta y a principios de los
cincuenta pudiera proyectar el futuro de forma tan específica, y
conjeturar ideas que ahora están comenzando a afectarnos en
nuestra vida cotidiana. Nos acercamos cada vez más al mundo
futuro sobre el que él escribió, por lo que ahora es el momento
justo de contar esas historias.”
A medida que Proyas seguía
desarrollando YO, ROBOT, él y los productores dirigieron su
atención a la elaboración del reparto. Que los realizadores
aseguren que tienen al único y al mejor para el papel
protagonista es un cliché de Hollywood. Pero en el caso de YO,
ROBOT, los realizadores insistían en que era así. “Will Smith
era el número uno de nuestra lista y conseguir sus servicios fue
como ganar el gordo,” afirma John Davis. “Porque en esta
película el lado humano de la historia nos interesa tanto como
el de los robots, damos gracias al cielo por haber conseguido a
Will Smith,” añade Laurence Mark.
“Lo que me atrajo de la
película es el concepto de que los robots no son el problema,”
asegura Smith. “La tecnología no es el problema, sino los
límites de la lógica humana; en esencia, nosotros somos nuestro
peor enemigo.”
“YO, ROBOT es una mezcla de
géneros especialmente interesante,” prosigue Smith. “Es una
película de acción de alta tecnología, un filme de efectos
especiales, un drama romántico y un misterio criminal. La forma
como Alex Proyas condujo la película haciéndola pasar de uno a
otro de todos estos géneros tan diferentes resulta admirable.
Habitualmente, se produce un verdadero conflicto entre la
estructura de un misterio y la de una película de acción.
Alcanzan el clímax de forma diferente, pero Alex está rompiendo
las normas del género y creando algo que va a ser nuevo y
especial.”
YO, ROBOT supuso nuevos retos
para Smith. “Como actor, puedo afirmar que es muy raro que uno
pueda verdaderamente actuar en una película de acción. Para mí
resulta interesante interpretar a un personaje atribulado,
porque he tenido éxito dando vida a tipos despreocupados que
salvan al mundo. En general no he interpretado a personajes que
tengan profundas cicatrices emocionales y sufran traumas, y me
ha encantado sumergirme en la mente de un personaje atormentado.
Para mí es un giro diferente.”
Después de que Smith se
hubiera comprometido a dar vida al detective Del Spooner y a ser
productor ejecutivo de la película, sugirió incorporar al equipo
a Akiva Goldsman (“Una mente maravillosa”), guionista
galardonado con un Premio de la Academia. Lo que Smith deseaba
específicamente era dotar al relato de un tono científico y de
ciencia ficción más definido. “Concebimos este proyecto como
algo que podría ser especial y como algo que conservaría su
vigencia durante un tiempo,” afirma Smith. “Queríamos ampliar
los límites del género y plantear un reto a los mismos.”
“Lo que Will nos pedía nos
sonaba a Alex y a mí a música celestial,” asegura Akiva
Goldsman, rendido admirador de la obra de Asimov desde su
infancia. Proyas, Smith, Goldsman, el productor Wyck Godfrey y
los ejecutivos de la Fox se reunieron en Florida, donde Smith
estaba rodando “Dos policías rebeldes II,” para trabajar en el
guión. “Nos encerramos en un hotel y planificamos la historia
escena a escena,” recuerda Goldsman. “Conservamos las vueltas y
revueltas del universo de Asimov – que siempre estuvieron
presentes en el trabajo de Jeff Vintar – pero las adaptamos
mejor a una estructura de tres actos.”
Los realizadores se
esforzaron en lograr que el personaje del detective Del Spooner
destacase de las típicas figuras del género. La aversión de
Spooner a la tecnología – y a los robots, en un mundo en el que
forman parte esencial de la vida cotidiana – era un elemento
fundamental. “A Spooner le encanta la ropa pasada de moda y la
música antigua, y añora una época más sencilla,” dice Smith. “No
le gustan los robots, lo que le convierte sin duda en el
detective perfecto para investigar este asesinato, ya que
siempre quiere encontrar algo que esté mal.”
La relación de Spooner con la
experta en robótica doctora Susan Calvin resulta fundamental en
la historia, y hallar a una actriz que pudiera ser, a la vez,
una compañera y una adversaria creíble de Will Smith – y que
aportase contenido emocional a un personaje creado por Isaac
Asimov – era una tarea de enormes proporciones para los
realizadores.
“Bridget Moynahan encarnaba a
pedir de boca lo que necesitábamos para el papel – esa verdadera
chispa humana enterrada bajo un exterior más frío,” afirma John
Davis.
Moynahan abarcaba toda la
complejidad del personaje. Susan es una psicóloga de robots que
se halla en el polo opuesto a Spooner: es muy racional y nunca
pierde de vista su objetivo. Para ella, todo tiene sentido y
tiene un punto de vista muy diferente al de Spooner. “Susan se
esfuerza en mantener su compromiso con la lógica, porque en ella
se ha basado su vida. Pero a medida que el relato avanza, se
topa con un ‘muro’ científico y emotivo que en verdad la cambia
a ella y la hace cambiar sus creencias. Resulta curioso
presenciar esa evolución.”
“Los personajes de Bridget y
de Will llegan al mismo problema, aunque desde perspectivas
totalmente diferentes,” añade Proyas. “Al principio de la
película, sus ideas no pueden ser más opuestas. Spooner odia a
los robots. Desconfía de la tecnología; es un tipo chapado a la
antigua en un mundo futurista. Susan prefiere los robots a las
personas; toma parte activa en la creación de los robots y cree
que pueden ser mejores que nosotros, que pueden hacernos
mejores. Al cabo, esas creencias llevan a ambos personajes a una
crisis por motivos muy diferentes.”
En su busca de la verdad,
Spooner y la doctora Calvin reciben la ayuda de un singular
robot llamado Sonny, al que da vida Alan Tudyk. Juntos, Tudyk y
el equipo de efectos visuales crean una auténtica estrella
digital poseedora de emoción, inteligencia e incluso humor. La
relación emocional entre Sonny y Spooner está en el núcleo de la
película.
“El de Sonny es un papel tan
interesante como difícil porque es un robot que de algún modo
tiene rasgos muy humanos,” comenta el productor Wyck Godfrey.
“Tiene inocencia y calidez porque ha sido construido de forma
diferente a la de otros robots. Sonny tiene también un malicioso
sentido del humor. Alan es un gran actor de comedia, un ilustre
actor teatral y, sin duda, desempeña el papel con éxito.”
“Sonny es como un niño,”
afirma Tudyk. “A veces no se entera porque es un ser preciso y
exacto. Pero también es ingenuo y optimista. Sonny fue
construido con una finalidad que desconoce. Oculta en su
interior todo tipo de secretos y al final de la película, se
revela su finalidad última.”
Tudyk llegó a Vancouver un
mes antes del comienzo de la fotografía principal a fin de
prepararse para el papel, concentrándose en el movimiento
bio-ergonómico, en la recitación y en la pantomima. También
practicó el kickboxing, ejercicios de resistencia básica y de
equilibrio.
Después de que la producción
hubiera dado comienzo, el actor y bailarín Paul Mercurio (“El
amor está en el aire”) se incorporó a aquélla para encargarse de
la coreografía de los movimientos de los otros robots. “Soy el
único robot que no trabajó con Paul,” dice Tudyk. “Resultó una
gran idea porque Sonny pertenece a una nueva generación de
robots. Es singular y diferente a todos los demás.”
Bruce Greenwood da vida a
Lawrence Robertson, Presidente de U.S. Robotics, el “tío de la
pasta” que construyó un imperio sobre los robots. El relato
comienza la víspera de la presentación del robot personal NS-5.
“Estamos a punto de ofrecer al mundo esta tecnología maravillosa
y deslumbrante… a un precio al alcance de todos,” afirma
Greenwood. “Lanzamos al mercado una nueva generación de robots
mucho más sofisticada que las versiones anteriores, que
representa un cambio tan grande como la Revolución Industrial,
pero que no sucederá de un día para otro.”
“Uno de los temas
primordiales de esta película es el enfrentamiento entre la
inteligencia artificial y la inteligencia natural,” añade
Greenwood. “¿En qué momento deja la inteligencia artificial de
serlo y se transforma en orgánica? Si un ordenador o un robot
empiezan a pensar, ¿qué tiene eso de artificial? Todo ello me
parece muy interesante.”
Chi McBride se une a la
cabecera del reparto como el teniente John Bergin, mentor y
superior de Spooner. “Bergin y Spooner son amigos desde hace
mucho tiempo,” explica McBride. “En la vida de Spooner hubo un
suceso traumático que todavía le afecta. Bergin lo sabe e
intenta que se recupere lentamente y que se reincorpore a las
tareas fundamentales de un detective.”
El veterano actor James
Cromwell representa al doctor Alfred Lanning, el genio técnico
en que se apoya el éxito de U.S. Robotics y con cuya muerte
empieza la película.
Cromwell quería tomar parte
en YO, ROBOT por las cuestiones que plantea. “La película hace
un montón de intrigantes preguntas,” afirma Cromwell. “¿Cuál es
la moralidad de nuestras elecciones? ¿Qué consecuencias provocan
las máquinas inteligentes y cómo reaccionan ante ellas los seres
humanos? Me pareció excelente la forma como los realizadores
tomaron una sencilla historia de detectives y, ampliando su
ámbito, la transformaron en un examen de alguno de los problemas
a los que darían lugar estas preguntas.”
Habiendo descubierto “un
fantasma dentro de la máquina” que amenaza la seguridad de la
especie humana, Lanning crea hologramas de sí mismo que, después
de su muerte, faciliten pistas al detective Spooner. “Le informo
de cuál es el problema y le digo cómo proceder.” Tal y como él
lo describe, “Es parecido a cuando Hansel y Gretel van siguiendo
la pista que dejaron las migas de pan.”
2.
La producción
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Imágenes
y notas de cómo se hizo "Yo, robot" - Copyright © 2004 20th Century Fox,
Davis Entertainment, Laurence Mark Productions, Canlaws
Productions y Overbrook Entertainment. Distribuida en España por
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