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Dirección: Alex Proyas.
País: USA.
Año: 2004.
Duración:
123 min.
Interpretación: Will Smith (Detective
Del Spooner), Bridget Moynahan (Dra. Susan Calvin), Bruce
Greenwood (Lawrence Robertson), Chi McBride (Teniente John Bergin),
Alan Tudyk (Sonny), James Cromwell (Dr. Alfred Lanning), Adrian
Ricard (Granny), Jerry Wasserman (Baldez).
Guión: Jeff Vintar y Akiva
Goldsman; basado en los relatos de Isaac Asimov.
Producción: Laurence Mark, John
Davis, Topher Dow y Wyck Godfrey.
Producción ejecutiva:
Will Smith, James Lassiter, Michel Shane y
Anthony Romano.
Música:
Marco Beltrami.
Fotografía: Simon Duggan.
Montaje: Richard Learoyd, Armen
Minasian y William Hoy.
Diseño de producción: Patrick Tatopoulos.
Dirección artística: Chris August y Helen
Jarvis.
Vestuario: Elizabeth Keogh Palmer.
Estreno en USA: 16 Julio 2004.
Estreno en España: 30 Julio 2004. |
CRÍTICA
por
Julio Rodríguez
Chico
Emociones
informáticas
En la
mejor tradición del cine de ciencia ficción y tomando una
historia de Isaac Asimov, esta nueva aproximación al mito de
Pro-meteo supone una revisitación a los lugares comunes ya
explora-dos por "Frankenstein", "2001:
Una odisea del espacio" o "Blade runner", con algunas
referencias a "Metrópolis",
"Spider-Man"
o "Matrix"
en lo que atañe a la puesta en escena. En el argumento de esta
cinta ambientada en un hipotético Chicago del año 2035 nos
encontramos un inspector de policía que recela de unos robots
que actúan con la lógica de su programación y sometidos a tres
re-glas inquebrantables, una empresa de robótica que está a
punto de hacer el agosto con el lanzamiento de un nuevo modelo
que entrará en todos los hogares, y un asesinato/suicidio en
extrañas circuns-tancias del doctor ingeniero de esos androides
–hecho producido no sin antes dejar las pistas que acabarán
descifrando el complot encubierto–.
Las criaturas que se rebelan contra el creador, el mito del
progreso ilimi-tado y de la tecnología como pana-cea, la
deshumanización de un mun-do que se olvida de lo característico
del hombre; la necesidad de las emo-ciones y el amor para la
convivencia, o de la conciencia y la reflexión para conocer la
verdad, por encima de la fría lógica que cualquier ordenador
aplicaría. Pero también se hace hin-capié en el sentido de quien
es cons-ciente de ser “alguien” y no “algo” cuando algo
defectuoso empuja a la “eutanasia”, en este caso de Sonny, un
robot especial al que se ha dado emociones y una tarea “sentida”
para su existencia –buena réplica a la sentimental apología que
hace Amenábar en su "Mar
adentro"– y que resultará decisivo en el devenir.
Por encima
de ese planteamiento humanista se advierte otro de índole
socio-político, en el que el poder autoritario se impone e
iguala a todos hasta hacerles perder su singularidad: ahí están
esos ejércitos de robots, idénticos en su apariencia y en sus
en-trañas, programados para la guerra, sin sentimientos ni
voluntad propias. Son seres impersonales y clónicos, no únicos,
y por tanto desechables en cuanto cumplan su misión. Esa es la
óptica de los totalitarismos, no sólo de los histórico-políticos
sino también de los que anulan al individuo y le encauzan hacia
el pensamiento único y uniformado mediante la
intoxicación/manipulación informativa.
La historia es poco novedosa y las ideas sobre las que se
sustenta son unas constantes de la ciencia ficción. No están ahí
los logros de la obra de Alex Proyas,
pero no desmerece del género al presentar una trama ágil en lo
narrativo, con estudiados giros de guión, persecuciones de
coches o in-creíbles peleas que los efectos espe-ciales
informáticos se encargan de hacer verosímiles. Factura
hiperrealis-ta en unos casos y sofisticada en otros, diseño
artístico muy logrado que consigue unos rostros robóticos llenos
de expresividad y dramatismo, y una fotografía acorde a los
aires futuristas que impregnan escenarios fríos y metalizados.
En-tre las interpretaciones, Will Smith
se mueve con el espíritu extro-vertido y gamberro de siempre y
la responsabilidad de su misión como guardián, mientras que
Bridget Moynahan comienza
ofre-ciendo un aspecto glacial y enigmático (se diría que
cuasi-robótico) para mostrar después su lado más humano; por
encima de ellos, Sonny, robot al que da vida
Alan Tudyk.
Película
de ciencia ficción que también lo es de acción, de violen-cia y
rebelión, pero también de amor y lealtad. Muchos ingredien-tes
que hacen de esta cinta una obra más que correcta y
entrete-nida, que gustará no sólo a los amantes del género.
Calificación:
    
Imágenes
de "Yo, robot" - Copyright © 2004 20th Century Fox,
Davis Entertainment, Laurence Mark Productions, Canlaws
Productions y Overbrook Entertainment. Distribuida en España por
Hispano Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
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