CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
M. Night Shyamalan es uno de los directores más
talentosos que ha aparecido en Hollywood en los últimos años. No
sólo ha de-mostrado su pericia a la hora de desarrollar ambientes
impregna-dos de terror o suspense, tal y como sucedía en
determinadas es-cenas de "El sexto sentido" y "Señales", sino que
sus guiones suelen finalizar con un elemento sorpresa que casi
siempre deja patidifuso al espectador. Por otro lado, su
prodigioso dominio de la cámara lo aleja de otros realizadores
noveles que pretenden apabu-llar al respetable por medio de un
montaje trepidante y videoclipero que casi siempre suele
esconder un indignante vacío de conteni-dos.
No
obstante, Shyamalan ha de hacer frente a un grave problema que
ha de superar en sus próxi-mos trabajos: el encasillamiento. La
sensación de que más que his-torias nos narra relatos
exagera-damente alargados y el hecho de que el público únicamente
se queda con lo más superficial de sus obras, tales como los
sustos o las conclu-siones inesperadas, no redundan en su
beneficio. Por otra parte, el director de "El protegido" aún no
sabe introdu-cir con acierto en sus películas cier-tos elementos
humorísticos, algo que pudimos percibir especialmente en
"Señales", y tampoco es capaz de que la gente se quede con el
alma de sus obras: la complica-ción de las relaciones humanas. Así, en
"El sexto sentido" era difí-cil no emocionarse con escenas tan
brillantes como aquella en la que Lynn discutía con su hijo
durante la cena, reflejando muy bien el director la impotencia
de una madre que no puede acceder a las preocupaciones de su
hijo. Incluso "El protegido", donde Shyama-lan fallaba a la hora
de trazar la convivencia entre David y Audrey, detalla a la
perfección la difícil vida del carismático Elijah Price.
Fi-nalmente, "Señales" no sólo nos acongoja con las secuencias
que tienen lugar durante el acoso de los extraterrestres al
hogar en el que residen los protagonistas, sino también con ese
dramático acontecimiento que marcó al reverendo Graham Hess, por
no ha-blar de su emotivo desenlace, repleto de situaciones
dramáticas muy bien resueltas por este cineasta de origen hindú.
"El
bosque" es la peor de las películas que ha hecho este
realizador, lo que de ningún modo quiere decir que sea ma-la. Es
cierto que no desprende esa honda carga de emotividad de las
cintas anteriormente mencionadas, y ello quizás se deba a un
ejercicio de autocontrol similar al que Steven Spielberg
practicó en "La terminal", pero por culpa de ello, Shyamalan
provoca que sus personajes pequen de ser un tanto fríos,
desaprovechándose los vínculos que unen a determinados
personajes (Lucius/Ivy y Ed-ward/Alice). Además, la morosidad en
la narración no es tanto una necesidad del relato, sino una
forma de llenar huecos antes de lle-gar a la impensable
terminación de turno.
Lo que sí
consigue el director de "El sexto sentido" es generar a lo largo
del largometraje una extra-ña sensación de inquietud, una la-tente
amenaza que flota en el am-biente y que de alguna forma se
adentra en el ánimo del espectador (y no me refiero, por
supuesto, a los pre-visibles y contados sustos que se desparraman
a lo largo del filme). Pe-ro nuevamente se trata de una simple
distracción que nos conduce irreme-diablemente a unos treinta
minutos fi-nales en los que todo cobra sentido y se hace patente
el verdadero conteni-do del filme. No pretendo revelar aquí el
final de esta obra, pero, al menos a mi modo de ver, se trata de
una de las soluciones más in-teligentes que ha empleado este
joven artista a lo largo de su carrera, de ahí que, a pesar de
sus evidentes defectos, merezca la pena echarle un vistazo a "El
bosque", una cinta que, a fin de cuen-tas, versa sobre algo muy
sencillo: no es tanto que haya que temer a los demonios
externos, sino a los internos. En realidad, los habi-tantes que
se esconden en su aislado pueblo de las criaturas del bosque no
huyen de éstas, sino de sí mismos, con lo cual jamás lograrán
solucionar sus problemas, por mucho que así lo aparen-ten.
Como
siempre, M. Night Shyamalan nos regala una magní-fica dirección
que, salvo alguna que otra simpleza (el ataque de uno de los
monstruos a Ivy en el bosque), destaca por su habitual
contención y clasicismo. Ello no evita que algunas de las
secuencias de la película estén rodadas con una admirable
destreza, caso del instante en el que Lucius resulta gravemente
he-rido. A todo ello hay que sumar un espléndido reparto
encabezado por una brillante Bryce Howard y un no menos acertado
Adrien Brody (Joaquin Phoenix está simplemente correcto),
acompaña-dos por unos secundarios de lujo:
William Hurt,
Sigourney Wea-ver y
Brendan Gleeson. Por último, si bien la
música de James Newton Howard realza los pasajes intimistas de
la historia, su presencia es a veces innecesaria, especialmente
durante algunos diálogos (Edward llevando a su hija a la cabaña
prohibida). Por otra parte, el compositor vuelve a caer en uno
de sus mayores vicios: el uso de molestos golpes sonoros para
provocar con ello que el es-pectador dé un brinco en su asiento.
Calificación película:
    
Calificación banda sonora
original:
    
Imágenes de "El bosque" - Copyright © 2004 Touchstone Pictures,
Blinding Edge Pictures
y Scott Rudin Productions. Distribuida en España por Buena Vista
International. Todos los derechos
reservados.
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