CÓMO SE HIZO "GARFIELD:
LA PELÍCULA"
Notas de producción
© 2004
Hispano Foxfilm
Garfield, el personaje más
popular de las tiras del cómic, está a punto de convertirse en
toda una estrella del celuloide. El gato que nos dio frases
célebres como “Me encantarían las mañanas si empezaran más
tarde” o “Prefiero ponerme las botas que hacer ejercicio”
protagoniza una película de acción real e imágenes creadas por
ordenador; una adaptación de las tiras de cómic que 260 millones
de lectores pueden leer en 2.600 periódicos de todo el mundo.
Garfield, por fin, cuenta con una historia épica a la altura de
su ego, el cual cabe a duras penas en la gran pantalla.
Para el productor John Davis,
entre cuyos muchos éxitos en películas para todos los públicos
figuran “Doctor Dolittle” y “Papá canguro”, era algo natural
hacer que GARFIELD cobrara vida en la gran pantalla. “Ya era
hora de que Garfield se convirtiera en una gran estrella del
cine”, dice Davis. “Es perezoso, divertido, caprichoso y tiene
actitud. No importa si tienes cinco años o cincuenta; todo el
mundo puede verse identificado con él de alguna u otra forma”.
Durante varios años, Davis,
junto con el coproductor Brian Manis, persiguieron de manera
obstinada al creador de Garfield, Jim Davis (con el que John
Davis no guarda ningún parentesco), con el objetivo de hacerse
con los derechos para hacer una película de Garfield.
Jim Davis, tras veinticinco
años dibujando y haciendo los textos de la tira cómica de
Garfield, decidió que era el momento de llevar su creación a la
gran pantalla. “Siempre he tratado a Garfield como si fuera un
gato de verdad”, dice Davis. “Existe de verdad tal y como lo
hace en mi cabeza. Y la nueva tecnología puede por fin hacer que
cobre vida en su auténtica forma”.
Jim Davis y John Davis
querían ser fieles a la esencia de Garfield, la cual ha hecho de
él un nombre muy conocido durante veinticinco años. “Creo que
Garfield es popular entre la gente de todas las edades por
varias razones”, afirma Jim Davis. “Es un animal muy físico en
lo que se refiere al humor, y eso es algo que le encanta a los
niños. Los adolescentes se identifican con su susceptibilidad
hacia todo lo que huela a autoridad; es en gran medida su propio
gato. Y a un nivel adulto, mitiga nuestro sentimiento de culpa
respecto a ciertas pequeñas debilidades que podemos tener, como
la de comer en exceso, dormir demasiado, no hacer el suficiente
ejercicio o carecer de cualquier motivación. Tiene el coraje de
decir y hacer un montón de cosas que nosotros no podemos hacer
ni decir. Así que habla un poco en nombre de muchos de
nosotros”.
De hecho, Davis admite: “Soy
un treinta por ciento Garfield – No hago ejercicio, me encanta
la lasaña y me gusta relajarme –; el otro setenta por ciento
restante de mí incluye al personaje de Jon, el dueño de
Garfield. Soy un soñador y buceo en mis experiencias con las
chicas en la universidad para explicar los fracasos amorosos de
Jon”.
Con los codiciados derechos
para hacer una película de GARFIELD ya asegurados, John Davis se
puso en contacto con el equipo de guionistas formado por Joel
Cohen & Alec Sokolow (“Toy Story”, “Doce en casa”) para que
escribieran el guión.
Cohen señala que gran parte
del atractivo de Garfield descansa en sus neurosis. “A Alec y a
mí nos gusta contar las historias a través de las necesidades
emocionales del personaje, o del gato, en este caso concreto”,
explica. “Y si piensas en ‘Toy Story (Juguetes)’, ves cómo el
maridaje entre la trama y las neurosis del personaje ayudan a
hacer avanzar la historia. De forma similar, Garfield es como
una ensalada de complejos y neurosis, lo que nos daba una
maravillosa oportunidad para aprovechar todo eso y contar una
historia a través de sus pulsiones”.
Sokolow añade: “Garfield es
una voz clásica del cómic. Es primitivo en sus deseos, no
aguanta bromas de buen grado, y es seguramente el más honesto y
humano de todos los personajes que pueblan su mundo. Para un
guionista, eso es una gran fuente de inspiración. Mientras
permanezcas fiel a los deseos primarios y apáticos de Garfield,
es difícil que uno se equivoque”.
Los dos guionistas se
aventuraron en el territorio de Garfield – y en la casa de Jim
Davis en Muncie, Indiana – para reunirse con el creador de
GARFIELD y hablar de su personaje. “Jim fue una gran ayuda para
nosotros porque tenía esta extraña capacidad para ver de forma
inmediata en nuestro guión lo que es genuino de Garfield y lo
que chirría”, afirma Sokolow. “Además, su humor es muy agudo con
relación a lo que se estila en el Medio Oeste, pero es muy común
según los estándares de la costa Este y la Oeste”.
El siguiente paso para los
dos guionistas, y para John Davis y Brian Manis, fue escudriñar
en los veinticinco años de tiras cómicas de Garfield para crear
la temática que se aborda en la película: la universal historia
de una encarnizada rivalidad entre hermanos.
“Garfield es el dueño de su
universo, hace y deshace a su antojo, hasta que Odie llega a su
vida y desbarata su mundo perfecto”, señala John Davis. “Como
cuando se trata de un nuevo hermano pequeño, Odie es el centro
de todas las atenciones. Garfield se siente desplazado y decide
desterrarle de su vida. Pero cuando resulta que se pierde Odie,
Garfield se da cuenta de que en realidad le encanta este pequeño
colega. Así que este gato agorafóbico que controla hasta la
saciedad su barrio y nunca se aventura más allá, tiene ahora que
atreverse a sumergirse en este enorme, dañino e implacable mundo
exterior para encontrar y salvar a Odie. Es un clásico porque
hay un montón de elementos divertidos de la infancia y que
inconscientemente provocan miedo con los que puedes trabajar”.
En varias ocasiones a lo
largo de la historia, Cohen y Sokolow tienen a Garfield
rompiendo la cuarta pared: hablando directamente a los
espectadores. “Nos dimos cuenta de que muchas leyendas de las
películas cómicas utilizaban esta técnica, como los casos de Bob
Hope, Danny Kaye o Groucho Marx. Ellos podían estar
interpretando una escena y pararse de repente y decir algo
completamente extemporáneo”, dice Cohen. “Vimos en esto una
fantástica oportunidad para que Garfield comentara algo sobre el
mundo y sobre otros personajes hablando directamente a los
espectadores, pero sin tan siquiera salir de la escena”.
Mientras se seguía trabajando
en el guión, John Davis escogió a Peter Hewitt para dirigir la
película tras haber quedado gratamente impresionado con la
película de “The borrowers”, que Hewitt dirigió; una aventura
sobre seres de diez centímetros de alto que luchan por salvar su
hogar. “Me encantó la película, y sabía que Peter tenía la
sensibilidad y la comicidad necesarias para GARFIELD. Peter
tiene un gran sentido del humor, el cual aportó al proyecto,
pero también quiso darle un cierto grado de realismo. Creo que
esto es importante porque uno quiere que Garfield y su mundo
cobren vida de una manera reconocible”.
A Hewitt le encantaban el
personaje y su mundo cinematográfico. “En el corazón de la
película tenemos a este gato sarcástico y sardónico. Y él
elimina de cuajo cualquier intento de almibaramiento lanzando
esas fantásticas frases que tiene”, señala Hewitt.
En la fase de pre-producción,
Hewitt reunió a un equipo con el que hacer una película de
dibujos de setenta minutos sobre la base del guión. “Hice toda
la película mediante storyboards, la monté, usé actores para
poner las voces a los personajes y añadí música y efectos
sonoros”, recuerda Hewitt. “Esto nos dio una gran ventaja al
poder ver la película desde el comienzo y ver lo que funcionaba,
lo que podíamos eliminar y lo que deberíamos añadir”.
Cuando se acercaba el momento
de empezar la fotografía principal, los realizadores tuvieron
que enfrentarse a una terrible cuestión: ¿Quién iba a poner la
voz a Garfield? John Davis señala: “Buscábamos a alguien con un
sentido cómico sarcástico, satírico, gráfico y brillante, y
tuvimos la gran suerte de encontrar a la persona adecuada: Bill
Murray, una leyenda de la comedia”. Jim Davis añade: “Bill
Murray es hilarante. Tiene el empaque y la actitud adecuados
para ser el gato. Fue la elección perfecta y es algo que no me
podía haber hecho más feliz”.
Los realizadores escogieron
al actor Breckin Meyer para que interpretara a Jon Arbuckle, el
amo de Garfield. “Breckin tenía el humor requerido y también
representaba perfectamente a la ‘persona normal que tendría un
gato’”, explica Hewitt.
“A Jon no es que se le den
precisamente bien las mujeres, así que tiene un gato”, dice
Meyer. “Y también es el hombre recto de la historia. Él y
Garfield son como Abbott y Costello o Martin y Lewis”.
A Meyer no le resultaban
ajenos Garfield y su mundo, tras haber crecido con la tira
cómica. “Mi madre era una gran fan del cómic”, dice. “Cada
Navidad la llevaba un regalo relacionado con Garfield, como un
peluche o una figurita. Así que cuando conseguí el papel de Jon,
puse enseguida un correo electrónico a mi madre con un dibujo de
Jon y el siguiente mensaje: ‘Mira quién va a ser el siguiente
personaje que voy a interpretar’. Estaba loca de contenta”.
Meyer tenía un pequeño
“trastorno” que podría haberle dado más de un problema, tanto a
él como a la producción: Es alérgico a los gatos. Así es que
estuvo encantado cuando supo que Garfield iba a ser creado por
ordenador. “No les dije a los realizadores que soy alérgico a
los gatos hasta el primer día de rodaje”, dice Meyer. “Pero dado
que tenía que hacer algunas escenas dando la réplica a Nermal y
a Arlene, los amigos felinos de Garfield (que son de carne y
hueso), siempre había medicamentos para la alergia en el plató”.
Jennifer Love Hewitt
interpreta a la chica en la que Jon ha puesto sus ojos y su
corazón, Liz Wilson, quien es también la veterinaria que atiende
a Garfield. John Davis había trabajado ya con Hewitt en la
comedia “Las seductoras”. “Es una maravillosa comedianta; es
realmente carismática y es perfecta para dar la réplica a
Breckin”, afirma Davis. “Surgía la química nada más ponerles el
uno al lado del otro”.
Peter Hewitt añade: “Era
importante elegir a una pareja que transmitiera dulzura estando
junta, pero también que tuvieran una fuerte presencia que
pudiera ser recordada, de modo que cuando no estuvieran en
pantalla no te olvidaras de lo que está pasando entre ellos
también”.
“Hay una atracción mutua
entre Liz y Jon”, señala Jennifer Love Hewitt. “El verdadero
papel de Liz en la historia es el de hacer que el corazón de Jon
lata más fuerte cada vez que ambos están en la misma habitación.
Así es que él se inventa las excusas más peregrinas para llevar
a Garfield al veterinario”.
Jennifer Love Hewitt,
también, es fan de Garfield. “Crecí viendo los dibujos animados
en la tele, y me impactaron mucho. Tenía un gran gato anaranjado
al que quería llamar Garfield pero mi hermano se negó en rotundo
y se salió con la suya. Y la primera vez que probé la lasaña fue
gracias a Garfield”, dice.
La actriz se sometió a varios
cambios físicos para “meterse en el papel”. Dado que mi
contraparte en la tira cómica lleva el pelo corto, Love Hewitt
hizo lo mismo. “Me corté el pelo muy corto; nunca lo había
llevado tan corto”, dice. “Mi nuevo corte de pelo moderno, las
grandes pestañas postizas que resultaban de lo más coqueto y una
ropa llena de colorido me dieron el espíritu propio de un
verdadero personaje de cómic”.
Stephen Tobolowsky encarna al
malvado Happy Chapman, el presentador de un programa infantil
bastante malo emitido por un pequeño canal de televisión por
cable. “Happy sueña con lograr grandes cosas”, dice Tobolowsky.
“Le gustaría estar en una televisión nacional, y se ve de algún
modo ganando en el futuro un Premio Emmy®”.
Un único papel no era
suficiente para este versátil actor, así que también interpreta
al hermano gemelo de Happy, Walter J. Chapman, un destacado
locutor. “Happy tiene una terrible e insana rivalidad con él”,
afirma Tobolowsky.
Tobolowsky quería tener un
lema especial para Happy, así que se inventó una. “Happy no
tiene demasiadas luces, así que se crea un eslogan bien simple:
‘Sé feliz’, el cual recalco moviendo mi dedo índice. Pensé que
sería fácil de recordar y sin grandes pretensiones. Es también
un gran contrapunto para la maldad que esconde dentro de él”.
También figura como parte del
reparto el hombre sin el cual nada de esto hubiera sido posible:
Jim Davis. Siguiendo una costumbre muy en boga en el actual
Hollywood, Davis hace un cameo en la película: el de un
pendenciero miembro del Raccoon Lodge.
John Davis confió al veterano
coordinador de animales Larry Madrid (“Dr. Dolittle”, “George de
la jungla”, “102 dálmatas”) el entrenamiento de los miembros del
reparto de cuatro patas. En un principio, los realizadores
barajaron la posibilidad de que un gato de verdad interpretase a
Garfield. “Encontré un gato que se le parecía un montón, pero no
era tan voluminoso como él”, señala. “Ya había logrado con éxito
poner un ‘traje de gordo’ a un gato en una anterior ocasión, y
mi idea era hacer lo mismo con GARFIELD. Pero luego tomamos la
decisión de recrearlo por ordenador”.
Para el adorable perro Odie,
el flagelo de la existencia de Garfield, Madrid tuvo en mente un
perro desde el principio: Tyler, un perro mitad salchicha mitad
cairn terrier. “Había trabajado ya con Tyler en otra película y
pensé que sería perfecto para hacer de Odie, porque parece un
perro de cómic con su largo cuerpo, sus patas cortas y sus
expresivos ojos”, dice Madrid. “Pero Peter quería que le diera
más realce, así que le cortamos el pelo y aligeramos su torso,
mientras que las patas, las orejas, el hocico y la cola seguían
siendo oscuros, lo que le da un porte realmente singular”.
Una hermana de Tyler, Chloe,
que es idéntica a él, ocupó su lugar en las escenas menos
físicas, y le daba a su hermano un más que merecido respiro en
determinados momentos del rodaje.
Para su debut en la gran
pantalla, Tyler tuvo que dominar algunos movimientos atléticos
realmente exigentes, como en una gran secuencia de baile en un
programa espectáculo canino. Ya sabía cómo saltar usando sólo
las patas traseras, pero tenía que aprender a brincar en un
sitio y luego girar en círculos, también sólo sobre sus patas
traseras. El día en que hubo que hacer este número de baile
Tyler estuvo a la altura del mejor Gene Kelly. De hecho, girar
en redondo es ahora uno de sus pasatiempos favoritos. Tyler tuvo
también que aprender a saltar hacia atrás. “Usamos un arnés para
ayudarle en esta pirueta y asegurarnos de que su largo cuerpo
podía soportarlo. “Y una vez más, lo hizo con gusto”, afirma la
entrenadora de perros Kristy Campbell.
Uno podría pensar que la
parte física (como enseñar a uno de los gatos del reparto a
empujar un monopatín con un pastel sobre él o a saltar en un
cubo y moverlo cuatro metros permaneciendo dentro de él) podría
haber sido todo un desafío para Madrid y los gatos. Pero estos
ejercicios no fueron ni de lejos de tanta exigencia como enseñar
a los gatos a quedarse sentados y con la mirada fija durante
cierto tiempo. “Los gatos se aburren con facilidad, así que
tienes que tenerles entretenidos lo bastante como para que
tengan fija la mirada”, dice Madrid. “Y la mirada tiene que
estar en la posición adecuada. Es mucho más complicado de lo que
cabría esperar”.
Madrid y su equipo también
eligieron y adiestraron al gato de Happy Chapman, Persnikitty; a
Luca, un doberman que interpreta al chico malo del barrio; y a
cinco ratones que encarnan a Louis. Junto a estos “miembros del
reparto”, había otros quince gatos, treinta ratas y treinta y
cinco perros de diferentes razas.
Para dar cumplida
satisfacción a los especiales retos que planteaba rodar con
tantos animales, la producción utilizó dos unidades rodando al
mismo tiempo. La primera unidad era para los actores humanos y
para Odie; la segunda era una unidad de animales.
Lograr que GARFIELD tuviera
la factura adecuada era tan importante como la elección de los
actores. “Queríamos dar a la película un estilo visual lleno de
vida”, dice John Davis. Para tal fin, el director de fotografía
Dean Cundey, ASC; el diseñador de producción Alexander Hammond;
y la diseñadora de vestuario Marie France dieron a GARFIELD un
estilo visual que aunaba la fantasía con la realidad. “Nuestra
apariencia fue la de un mundo de fantasía ligeramente realzado”,
afirma Cundey. “Es un mundo real, pero que mira un poco hacia la
tira cómica en lo tocante a las selecciones de color y a las
superficies; no hay demasiada textura”.
La lectura por parte de
Hammond de incontables tiras cómicas de Garfield reveló que
estaban compuestas de muy pocos elementos. “Hay algo muy del
Medio Oeste en las tiras; tienen una apariencia muy poco
complicada, son muy sencillas”, dice el diseñador de producción.
“Tras leer el guión y hablar con Peter, permanecimos fieles a la
tira cómica y simplificamos el aspecto de la película en
general. La película se puede ver como hecha de sólidos bloques
de color”.
“También sabíamos que
Garfield iba a ser naranja, así que decidimos que iba a ser el
único objeto de ese color en la película”.
Hewitt y Hammond dividieron la película en tres facturas
distintas. “La casa y el barrio de Garfield son sus dominios,
donde se siente completamente cómodo y seguro”, dice Hammond.
“Así que hicimos de su calle sin salida, rodada en los
descampados de los Estudios Universal, una calle mágica y como
de libro de cuentos: casas llenas de color con su porche
delante, un césped perfectamente arreglado y frondosos árboles”.
Cuando Garfield viaja a la
gran ciudad (también rodada en los descampados de los Estudios
Universal) para lograr encontrar a Odie, el diseño de Hammond
refleja el hecho de que Garfield se encuentra totalmente fuera
de su elemento.
La diseñadora de vestuario
Marie France dio al reparto un aspecto clásico. “Mi inspiración
nació de los años cincuenta, una época más inocente”, dice
France. “Las mujeres nunca llevaban pantalones, y nadie iba en
vaqueros o con zapatillas de deporte. Liz lleva vestidos bonitos
y sexys, pero responden a un determinado comportamiento: el
propio de una mujer con carrera que trabaja profesionalmente
fuera de casa. Para Jon, la diseñadora se alejó del tipo de
vestido de la tira cómica (de cuadros y lunares) para darle un
aspecto más a la moda y más favorecedor. De nuevo, nadie va de
naranja. Ese color pertenece únicamente a Garfield”.
La apariencia del personaje
que da título a la película fue, desde luego, un elemento
crucial. Peter Hewitt y el equipo de efectos visuales de la
película estuvieron en contacto de forma regular con Jim Davis
para conocer sus reacciones frente a la creación de un Garfield
generado por ordenador. La colaboración de Davis se demostró de
gran valor. “Jim ha sido como un padrino bondadoso para
nosotros”, reconoce Hewitt. “Aunque no lo pidió, quisimos
asegurarnos de contar con su bendición en todo lo que estábamos
haciendo. Ha sido un gran integrante de este equipo”.
Para que GARFIELD, el
personaje protagonista, cobrara vida, se utilizó la tecnología
más avanzada disponible en imágenes generadas por ordenador
(CGI). “No pudimos encontrar un gato lo suficientemente
entrenado que fuera lo bastante grande y gordo y pudiera
pronunciar sus frases”, bromea John Davis, “así es que tuvimos
que lograr un modo de usar la tecnología que nos sirviera para
contar la historia. Y creo que una de las principales razones
por las que Jim Davis consideró que había llegado el momento de
que Garfield cobrara vida tras todo ese tiempo fue la de que la
tecnología había avanzado mucho en los últimos años”.
Dean Cundey, que cuenta con
gran experiencia fotografiando películas en las que los efectos
juegan un papel muy importante, como los casos de “¿Quién engañó
a Roger Rabbit?” y la trilogía de “Regreso al futuro”; el
productor asociado y productor de efectos visuales John Kilkenny
(“Daredevil”, “Dr. Dolittle 2”), el supervisor de animación
Chris Bailey (“Mi gran amigo Joe”) y el equipo de efectos
visuales de Rhythm & Hues (que había trabajado ya con John Davis
en “Dr. Dolittle” y “Dr. Dolittle 2”), se unieron para crear al
Garfield cinematográfico, infundiéndole los rasgos que son santo
y seña de su físico en el cómic: su barriga, sus ojos saltones y
su sonrisa dentona.
Hewitt insistió en que
Garfield resultara creíble y fuera fiel al personaje. “Por
primera vez en su vida, Garfield tiene que caminar usando las
cuatro patas, tiene que interactuar con los seres humanos y sus
compañeros de reparto animal, y mostrar todo el humor y el modo
de comportamiento que asociamos con la tira del cómic y, a pesar
de todo eso, ha de hacernos creer que es un gato de verdad”,
dice.
Para crear el Garfield
generado por ordenador, los realizadores practicaron primero con
un muñeco (un Garfield de peluche de reemplazo a tamaño natural)
para que el operador de cámara pudiera apreciar cuál iba a ser
el lugar que iba a ocupar Garfield en una escena en un
determinado momento, y los actores pudieran tener algo frente a
lo que responder.
Tras estos ensayos, se
rodaron las escenas ya sin el muñeco o cualquier otro “señuelo”
para dar a los artistas de los efectos visuales el espacio
suficiente para situar al Garfield generado por ordenador. En el
tercer paso de todo este proceso, se fotografiaba una esfera
neutra gris, y a continuación una esfera brillante de espejos,
exactamente en el lugar en el que al final iba a aparecer
Garfield. Esto daba a los animadores una sensación de la
dirección y la cantidad de iluminación que iba a incidir sobre
él, para mostrar fielmente el reflejo de la luz en su piel o en
sus ojos.
El supervisor de animación
Chris Bailey, que había trabajado en “La sirentita” y “El rey
león”, estaba presente en el plató en las escenas de Garfield.
Enseñaba al reparto cómo coger a un gato que no existía como si
Garfield estuviera de verdad allí. “Es muy común al principio
que los actores sostengan a un personaje invisible rígidamente o
demasiado cerca o demasiado lejos de ellos”, dice Bailey. “Así
que le di a Breckin un muñeco relleno de judías para que notara
cierto peso. Luego le di un Garfield de peluche para que viera
dónde apoyar el pecho y las caderas del gato”.
Dan Deleeuw, de la empresa de
efectos visuales Rhythm & Hues, estaba también en el plató para
tomar las medidas exactas de los habitáculos, los muebles y las
distancias entre dos puntos. Esto le permitía recrear los platós
en su ordenador en las fases de post-producción y montaje.
El periodo más atareado de la
fotografía principal fue únicamente el primer paso dentro del
laborioso y extenso proceso de hacer que Garfield cobrara vida
en la gran pantalla. En los doce meses posteriores, los
realizadores crearon, sin que se notara ninguna diferencia, una
nueva dimensión del burlón gato usando la tecnología más
avanzada en materia de imágenes generadas por ordenador.
GARFIELD tiene más de 500
planos generados por ordenador, de los cuales 425 son del mismo
Garfield. Los restantes planos animan las bocas de los “animales
que hablan” en pantalla: Nermal, Arlene, Luca y Louis. (Odie no
habla). “Al haber usado animales de verdad para estos papeles,
sus hocicos han de crearse por ordenador, para que pudiéramos
sincronizar luego la animación con el diálogo y añadir ciertas
expresiones a sus caras”, dice Hewitt.
Antes de que los semblantes
de los amigos de Garfield fueran animados, Rhythm & Hues crearon
un Garfield “biológico”, compuesto de huesos, músculos y color
de ojos, que sirvió de modelo para el personaje animado final.
Después de que Peter Hewitt hiciera un montaje inicial de la
película, Rhythm & Hues escanearon el material para meterlo en
el ordenador, y comenzaron a construir los personajes generados
por ordenador partiendo de la información conseguida en el
plató. Luego, recrearon los movimientos de cámara y la
iluminación que se habían usado en el plató, para mezclarlos en
última instancia con la animación.
Finalmente, los actores
grabaron las voces de los animales. “No hay ninguna voz
provisional”, dice John Kilkenny, “porque la animación está
medida fotograma a fotograma para la voz y las inflexiones del
actor. También grabamos a los actores, de forma que pudiéramos
incorporar parte de su lenguaje corporal a los personajes
animales en pantalla. Incluso se pudieron emplear para la
animación cosas tan sutiles como la forma en que el actor arquea
las cejas o su sonrisa más característica, siendo al mismo
tiempo fieles al personaje”.
El supervisor de animación
Chris Baily estuvo al frente de un equipo de más de cien
especialistas en iluminación y efectos para animar el personaje
de Garfield. “Supervisé el tempo cómico de Garfield, sus
movimientos y sus sentimientos”, dice Bailey. “Cuando Garfield
se inclina alocadamente al girar por el pasillo y su piel se
agita con el movimiento o se le mueven los bigotes… ése fue el
trabajo de Rhythm & Hues”.
Tras dieciocho meses de
fotografía principal y trabajo de post-producción y de efectos,
Garfield hará finalmente su debut como estrella de carne y
hueso. “Fue un gran esfuerzo conjunto del reparto, del equipo de
realización y del equipo de efectos especiales”, dice John
Davis. “Y todos ellos tenían una visión igual, hacer una
película que resultara atractiva para los niños, los jóvenes y
los adultos a diferentes niveles”. Pero quizás sea mejor citar
al mismo Garfield a la hora de hablar de su debut en la gran
pantalla, tras veinticinco exitosos años en las tiras de cómic y
la televisión: “He observado que si esperas lo suficiente, al
final todo termina por llegar”.
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