CÓMO SE HIZO "HÉCTOR"
Notas de producción
© 2004
Elías Querejeta P.C.
Comentarios de la directora
Gracia Querejeta
«“Héctor” muy cerca de estrenarse. Por fin es una
historia que puede proyectarse en la pantalla, con un punto de
partida y un desarrollo para cada uno de los personajes de los
que se ocupa la película.
A lo largo del trabajo de
guión, nunca antes –en ninguna de mis tres anteriores películas–
había sentido con tanta intensidad eso que muchas veces he oído
relatar: en algunas ocasiones, los personajes adquieren vida
propia y no queda más remedio que escucharles si queremos que la
historia llegue a buen puerto (o quizás debería decir a un
puerto natural). Para mi, escribir “Héctor” junto con David
Planell ha sido, ante todo, un ejercicio en el que he intentado
que los protagonistas se expresasen a su propio ritmo. Y un
esfuerzo para dejar a un lado el temor a que no me contasen
exactamente lo que yo quería oír.
Quizás todo lo anterior tiene
que ver con el hecho de que Héctor, el personaje, llegó a mi de
forma imprevista, sin perseguirlo, casi como si él – un chaval
de dieciséis años- me buscase: huérfano reciente de madre, en
plena adolescencia, sin un padre en el que refugiarse y a
cuestas con la imposición de marcharse a vivir con su tía Tere a
un barrio en la afueras de la gran ciudad. Este breve punto de
partida desató enseguida un montón de preguntas que tardaron
tiempo en tener una respuesta: ¿qué acontecimientos o
experiencias habían marcado a Héctor?; ¿de qué o cómo había
muerto su madre?; ¿por qué su tía tiene que hacerse cargo del
chico?; ¿cuáles eran las razones de un padre ausente?...
Presentí desde el principio
que debía imponerme una forma de reto que iba a afectar a la
estructura del guión y por lo tanto de la película: tratar de
contar la historia siempre hacia adelante, sin vueltas atrás,
sin flash-backs. ¿Y por qué esa decisión –tan común– se
planteaba como un reto?. La primera razón es de orden externo a
la propia historia. En mis tres anteriores películas, los
flash-backs suponían zonas necesarias para componer el conjunto
del relato. Necesitaba, personalmente, huir de una forma de
construcción ya utilizada. La segunda razón, la que de verdad
hacía de tal opción un reto, está relacionada con uno de los
personajes de la historia: Sofía, madre de Héctor, ha muerto
cuando se inicia el relato. Pero, sin embargo, es uno de los
ejes básicos de la narración. ¿Cómo construir, con todos sus
matices, un personaje ausente de la pantalla?, ¿Cómo contar su
historia a través del resto de los personajes sin que resultase
tedioso?. Confieso que la tentación de recurrir al flash- back
estuvo en más de una ocasión a punto de ganar la partida.
Elegimos un barrio colindante
a Madrid como escenario principal de la historia. La película
podría haber transcurrido en los márgenes de cualquier otra gran
ciudad pero Madrid ofrece una luz muy particular que yo quería
atrapar para la pantalla. He buscado una película luminosa,
diáfana y limpia de imagen porque no creo en esa distinción
sesgada entre luz de comedia y luz de drama. Si el intento era
narrar una historia pegada a la realidad debíamos dejar que la
luz simplemente acompañase a los personajes en su recorrido, sin
miedo a que un día limpio y soleado chocase con las oscuras
sensaciones que a veces envuelven a los personajes. Y quería una
película cálida. En definitiva “Héctor” es una historia que
trata de asuntos del corazón.
A comienzos de la escritura
de guión tuve un extraño pensamiento que se convirtió en una
premonición: Héctor, el chaval de dieciséis años, es como un
rayo luminoso que atraviesa fugazmente un territorio. No supe
entonces muy bien qué significaba aquéllo. Pero pensé que si
aparecía semejante imagen había que intentar rastrearla. La
perseguimos. Y ahora puedo decir que, al menos para mi, ha
terminado cobrando todo su sentido dentro de la historia.
Tan cerca de que la película
se estrene y se me escape del todo, me parece que siempre
recordaré “Héctor” como una suerte de milagro. En eso –y en
alguna otra cosa más– conecta con Rylands. Llegó en el momento
oportuno para mi como guionista y directora y han sido muchas
las dificultades de distinto tipo que hemos tenido que salvar
para sacarla adelante. Pero, al final del recorrido, me quedo
con la grata sensación de haber aprendido un poco más. Y
también, por qué no decirlo –lo mismo que hace 9 años en Oxford–
me quedo con una vaga nostalgia de aquellos días en los que todo
en “Héctor” estaba por hacer.»
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Héctor" - Copyright © 2004 Elías Querejeta,
Ensueño Films y DeAPlaneta. Distribuida en España por Warner
Sogefilms. Todos los derechos
reservados.
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