CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Pertenezco a ese numeroso grupo de personas que no siente una
espe-cial simpatía por los hermanos Wein-stein, máximos
responsables de Mira-max, esa compañía que hace ya bas-tante
tiempo era considerada todo un adalid del cine independiente.
Sin em-bargo, en los últimos años hemos po-dido comprobar cómo
numerosas pelí-culas que han pasado por las manos de estos
poderosos personajes han tenido que ser modificadas a causa de
sus exigencias, prevaleciendo la palabra de los productores
antes que la del propio director. Por una vez, y espero que sea
la última, me alegro de que nuevamente hayan impuesto su opinión
con respecto al último filme de Quentin
Tarantino, pues si hubiera durado las tres horas que
tenía en mente el realizador de "Pulp fiction", ¡pocos habrían
podido soportar semejante tortura!
Si en "Kill
Bill: Vol. 1" uno enseguida se percataba de lo
in-necesarias de algunas de sus escenas, dicha sensación se
acrecienta en su segunda parte, que además se ve perjudicada
por la ausencia de una introducción tan impactante como la de su
antecesora. La Novia continúa su incansable búsqueda de aquellos
que quisieron liquidarla, mas en esta ocasión nos encontramos
con un personaje, Budd, que no posee la fuerza de O-Ren Ishii y
que, sin embargo, ocupa una buena parte del minutaje de la
cinta. Esto provoca una irregularidad que desapega al espectador
de la trama, en la cual se nos introduce de nuevo gracias al
capítulo en el que se nos explica el duro entrenamiento al que
se vio sometida la pro-tagonista por parte del maestro Pai Mei,
pues gracias a ello Taran-tino recupera esa filosofía oriental
que impregnaba gran parte del metraje de la primera entrega.
No es esta, sin embargo, una pelícu-la tan frenética y violenta
como "Kill Bill: Vol. 1", y buena
prueba de ello es la brevedad de sus combates, tal y como sucede
en aquel en el que se ven las caras Elle y La Novia. Esta
vez, el responsable de "Jackie
Brown" parece más preocupado por abusar de esos
pomposos y rimbombantes diálogos que tanto éxito tienen entre
sus fans y que, personalmente, encuentro del todo
prescindibles. Sin embargo, y por suerte, el desenlace de la
historia consigue sostenerse única y exclusivamente gracias a
sus compo-nentes dramáticos, siendo el encuentro entre Bill y su
discípula una confrontación dialéctica y psicológica en la que
por fin se nos detallan todos los aspectos que rodeaban a la
relación que en su día mantuvieron ambos personajes.
Tarantino deja en estos
instantes que sean los actores los que lleven el peso del
relato, apartándose de cualquier floritura técnica y otorgando a
los sentimientos un inusitado protagonismo. La Novia es una
asesina que quiere dejar de serlo, y para ello necesita des-truir
a su mentor, a quien de algún modo le cuesta desligarse. Este
final nos permite corroborar la fantástica interpretación de
Uma Thurman como Beatrix
Kiddo en "Kill Bill: Vol. 2", pues si su po-derío físico era lo
más notorio de ella en los primeros pasos de su venganza contra
aquellos que quisieron acabar con su vida, ahora son las
emociones las que permiten que su actuación se convierta en uno
de los mayores alicientes de la cinta.
David Carradine tiene
aquí un papel mucho más relevante, sien-do espléndidos sus duelos
verba-les con Uma Thurman. Es una de esas gratas recuperaciones a
las que nos tiene acostumbrados Ta-rantino, algo parecido a lo
que su-cede con Daryl Hannah,
una habi-tual chica buena de Hollywood que en esta película se
muestra impecable e implacable en su rol de pérfida crimi-nal.
Respecto a la banda sonora del filme, nuevamente nos encontramos
con un puñado de músicas no origina-les que, sinceramente,
resultan bastante efectivas, tal y como acontece cuando vemos a
la protagonista enterrada viva e intentan-do librarse de su
cautiverio o durante su lucha con Elle. No obstan-te, algún que
otro tema ha sido compuesto por Robert
Rodriguez y Robert Diggs, este último más conocido
como RZA.
"Kill Bill: Vol. 2" mantiene
los mismos defectos que su predece-sora, mas ahora ya no es tanto
un divertimento que busca princi-palmente homenajear un tipo de
cine por el que el director siempre sintió una auténtica
devoción, sino que cambia casi radicalmente sus propuestas y se
vuelve más calmada y pausada, transformán-dose en realidad en un
drama que sólo convence durante su tramo final. Puede que a
muchos les satisfaga esta evolución, pero como
entretenimiento este segundo volumen ha perdido la garra del
primero, aunque no deja de ser una buena película a la que
le sobran, eso sí, los típicos delirios en forma de superflua
ver-borrea de este aclamado director y guionista.
Calificación película:
    
Calificación banda sonora:
    
Imágenes
de "Kill Bill: Vol. 2" - Copyright © 2004 Miramax
Films y A Band Apart . Distribuida en España por Buena Vista
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