CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Brad Bird es uno de
los realizadores de series y películas de ani-mación con mayor
talento de los últimos años. No sólo ha trabaja-do en "Los
Simpson", probablemente uno de los productos más inteligentes
que jamás se haya hecho en la televisión, sino que fue el máximo
responsable de esa joya de los dibujos animados lla-mada "El
gigante de hierro". Ahora asume un enorme riesgo al
es-cribir y dirigir una cinta que se ha elaborado gracias a la
utilización de las últimas técnicas digitales y que se aleja de
los habituales largometrajes de Pixar (y no digamos de Disney),
pudiendo afirmar con rotundidad que nos encontramos ante un
filme orientado al pú-blico adulto, si bien parte de su
contenido también puede ser disfru-tado sin problemas por niños
y adolescentes.
"Los Increíbles" presenta dos partes claramente diferenciadas.
Por un lado se nos narra la historia de una familia que vive
sumida en una rutina con la cual todos nos identificamos, bien
sea el trabajo, los baches que puedan existir en la relación de
una pareja, los problemas que acarrean los hijos o lo difícil
que resulta pasar de la ju-ventud a la madurez; da igual, de
al-guna manera la personalidad del es-pectador puede verse
reflejada en al-guno de los personajes. Lo más cu-rioso de todo
es que el director se toma su tiempo para contarnos estos
pasajes del relato, algo poco habitual en una cinta de este
género. Sin embargo, y tal y como se nos da a conocer en el
prólogo de esta nueva obra de Pixar, nos hallamos ante unos
individuos muy peculiares: superhéroes que han de ocultar su
identidad después de que la sociedad que antaño los reclamara no
desee saber nada de ellos tras unos cuantos incidentes en los
que unos civiles no salieron precisamente bien parados.
Ahora
bien, ¿han de vivir estas personas en ese forzado anonima-to y
no ayudar a la humanidad sirviéndose de los dones que po-seen?
Esta pregunta se responde en la segunda mitad del largome-traje,
donde se despliega todo un fastuoso homenaje al fasci-nante
universo de los superhéroes, de ahí que aquello que en otras
películas pudiera asemejarse a una lastimosa falta de ideas aquí
se transforma en un estupendo cúmulo de guiños a estos
indi-viduos de poderes extraordinarios. Los Cuatro Fantásticos,
The Flash o Superman (la ciudad en la que residen los
protagonistas se llama Metroville, una mezcla de Metrópolis y
Smallville) son algu-nas de las referencias al mundo de los
cómics que uno puede en-contrarse a lo largo de las cerca de dos
horas que dura "Los Increí-bles" (algo insólito para estar
hablando de un filme de animación).
Pero el asunto no queda ahí, pues Brad Bird mezcla con habilidad
otro de sus géneros preferidos, el de los espías, de ahí la
magnificencia de la guarida del villano, muy propia de la saga
Bond, por no hablar de la partitu-ra de
Michael Giacchino, quien sin
embargo se ve demasiado supeditado a una música muy frecuente en
las producciones de los años sesenta, con un inconfundible
sonido a lo John Barry, quien en su día estuvo involu-crado a
este proyecto. Tampoco fal-tan otras semejanzas con una de las
trilogías más famosas de la Historia del Cine, algo que no nos
ha de extrañar si tenemos en cuenta que George Lucas fue en su
día propietario de Pixar (me refiero en concreto a las escenas
de Dash corriendo a través del bosque, que nos recuerdan a "Star
Wars: Episodio VI. El retorno del Jedi").
"Los
Increíbles" funciona tanto en sus escenas intimistas y
emoti-vas, quizás estas últimas demasiado breves, como en su
especta-cular segunda hora, un nítido ejemplo de cómo
desarrollar un argu-mento convincente, unos personajes
carismáticos y unos diálogos ingeniosos, algo que no suele
suceder en las superproducciones que nos llegan desde Hollywood.
Todo ello provoca que la cinta sea tan entretenida que a uno
se le pasa volando, de tal forma que incluso a veces
tendemos a olvidarnos del impresionante trabajo que han llevado
a cabo los artistas de Pixar, quienes han creado las facciones
de los humanos como si de caricaturas se trataran, aunque sin
descuidar, dentro de esa particular fisonomía, que sus gestos,
su piel, su cabello o sus trajes parezcan reales. Algo pare-cido
sucede con los paisajes y con los efectos especiales, hasta el
punto de que superan en calidad a otros largometrajes que
preten-den apabullarnos con un abusivo uso de la tecnología
digital.
Cabe hablar por último de los intér-pretes, en este caso de los
doblado-res españoles. Cuando me enteré de algunos de los
nombres que presta-rían sus voces a determinados perso-najes se
me pusieron los pelos de punta. Últimamente las distribuidoras
están cometiendo verdaderas atroci-dades en este terreno, caso,
por ejemplo, de "El
espantatiburones". Por suerte, la aparición en el
reparto de famosos como Carlos Herrera,
Ana Rosa Quintana,
Manuel Jimé-nez y
Álex de la Iglesia pasa
com-pletamente desapercibida, estando los personajes principales
doblados por profesionales del medio. Si bien se puede reseñar
la corrección de Emma Penella
como Ed-na, una de las protagonistas más curiosas y divertidas
de "Los In-creíbles", pues diseña los trajes de los superhéroes,
no sucede lo mismo con Antonio Molero,
quien da vida a Frozono, si bien es cierto que probablemente sea
el sujeto menos interesante de todos los que pululan por la
historia. Finalmente, la labor de
Esther Arro-yo como Mirage es poco convincente y no
resulta natural en su papel. A pesar de estos inconvenientes, no
hay duda de que nos hallamos ante uno de los divertimentos más
recomendables de 2004 y, por qué no decirlo, ante una de las
mejores películas de este paregórico año cinematográfico.
Calificación película:
    
Calificación banda sonora
original:
    
Imágenes de "Los Increíbles" - Copyright © 2004 Waly Disney
Pictures y Pixar Animation Studios. Distribuida en España por
Buena Vista International. Todos los derechos
reservados.
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