CRÍTICA
por
Tònia Pallejà
El mundo de ayer con la tecnología del mañana
“Sky
Captain y el mundo del mañana” nos sitúa en el Nueva York de
1939, ciudad que, como otros puntos del planeta, está siendo
atacada por unos misteriosos ejércitos de robots mientras varios
científicos de todo el mundo desaparecen de manera insospechada
junto a ciertas fuentes de energía. El Capitán Sky (Jude Law),
una especie de héroe popular que a bordo de su avión se enfrenta
en solitario al Mal, y una antigua novia suya, la periodista
Polly Per-kins (Gwyneth Paltrow), tratarán de desenmascarar al
responsa-ble, un tal Dr. Totenkopf (Laurence Olivier), hacia
quien apuntan todos los indicios, y de paso dar con el paradero
del experto en tecnología Dex (Giovanni Ribisi), uno de los
secuestrados y com-pañero de Sky. Sus pesquisas los conducirán
por tierra, mar y aire, primero hasta las heladas cimas del
Nepal y, más tarde, con la ayuda de la ambigua capitana Franky
Cook (Angelina Jolie), a una plataforma secreta en medio del
océano, para detener así los maléficos planes de Totenkopf, que
aspira a adueñarse de la Tierra.
Antes de
entrar en detalles sobre este curioso film, cabe hacer algunas
apreciaciones respecto a su origen y desarrollo, harto
peculiares. “Sky Captain y el mundo del mañana” na-ció en forma de
cortometraje cuando los hermanos Conran,
Kerry y
Ke-vin, se
propusieron demostrar que con la tecnología de un simple
orde-nador personal se podían obtener unos resultados nada
despreciables. El productor Jon Avnet, seducido por el proyecto,
quiso transformarlo en una película para la gran pantalla,
contando con grandes medios econó-micos, estrellas en los papeles
prota-gonistas y el soporte digital más avanzado, pero
manteniendo, eso sí, al debutante Kerry Conran como responsable
de su realización y escritura. Como se deducirá de lo dicho, la
cinta que nos ocupa es un extraño híbrido entre acción real y
animación, puesto que la mayoría de escenas fueron rodadas con
los actores sobre la deno-minada “blue screen” (“pantalla
azul”), para añadir a continuación los decorados y paisajes generados
por computadora por donde se mueven. Llevando esta
reconstrucción de la realidad al extremo, basta señalar que el
fallecido Laurence Olivier “interpreta” el per-sonaje del Dr.
Totenkopf gracias al “corte y confección” que se llevó a cabo
con imágenes de archivo pertenecientes a otros títulos en los
que figuraba el actor.
Con este
atípico largometraje de aventuras y ciencia-ficción
retro-futurista, Kerry Conran ha querido rendir un generoso
homenaje a aquellas películas, folletines televisivos y
publicaciones pulp que durante las décadas que abarcan desde los
años 30 hasta los 50 popularizaron el género, llegando a
constituir para muchos su épo-ca dorada, y por los que el
director siente indudable afecto. La de-cisión de crear
artificialmente los escenarios, por tanto, no fue gra-tuita, ya
que las imágenes producidas por ordenador se adaptaban mucho
mejor a la construcción de ese universo propio, alejado lo
suficiente de la realidad y bastante cercano al espíritu del
cómic.
En efecto,
el fruto de este experimento con la tecnología di-gital muestra
una factura visual despampanante. Los edificios de la metrópolis
y sus interiores, con un estilo art déco, y los para-jes
naturales resultan irreprochables. Del mismo modo, la recrea-ción
de los ingenios mecánicos y los artificios que protagonizan los
combates aéreos impresionan en su concepción por ese ajustado
desajuste entre modernidad y nostalgia. Asimismo, los colores de
la cinta sufrieron un tratamiento especial acorde, viéndose
teñidos por un virage sepia que imita la fotografía antigua.
Decididamente, la cuidada puesta en escena, y el trabajo
asom-broso que han llevado a cabo desde el departamento artístico
y de efectos especiales merecen holgados elogios. El concepto,
tanto estético como en espíritu, que se proponía revivir ese
mundo retro-futuro cargado de ingenuidad ha encontrado en el
diseño de produc-ción un excepcional aliado. Por ello me pregunto
si el público de hoy día sabrá apreciar en su justa medida este
tributo a la ciencia ficción “old fashion”, que se antoja
arriesgado para un espectador no incondicional, incluso
desconocedor, de un género que en déca-das pasadas tuvo un sabor
distintivo, tan diferente de la visión ac-tual, mucho menos
candorosa.
Desafortunadamente, si “Sky Captain y el mundo del mañana” es una
virguería formal, sus aspec-tos dramáticos no invitan al mismo
entusiasmo. Por un lado, la película se levanta como un aparador
tan so-fisticado y artificioso, que la historia que nos explica
se ve contagiada por un tono frío, metálico, y aunque diná-mica,
nunca se llega a vivir con inten-sidad. Por otro, el propio guión
intenta emular el ánimo inocente de aquellos viejos relatos que
mezclaban aventu-ras, romance y acción, pero se hace
excesivamente blando y liviano en contenidos, pareciendo, a
menudo, que el hilo argumental sea una mera excusa para el
lucimiento de las batallas en el aire o de los complejos
emplazamientos donde se desarrolla la acción. El neófito Kerry
Conran se perfila como un realizador eficaz, no obstante, su
talento se limita más a labores creativas —o recreativas— que al
pulso de la narración. Faltará ver cómo evoluciona en adelante,
y si su imaginación es tan fértil cuan-do no pisa en terrenos por
los que siente auténtica devoción —hablando de devoción, no se
queda atrás su cariño por “El mago de Oz”—.
Caracterizados de manera conveniente para la ocasión, lo cierto
es que Jude Law como valeroso piloto y Gwyneth Paltrow como
re-finada periodista podrían pasar por actores de finales de los
40 in-terpretando a dos figuras del celuloide de idéntica época.
Quizás la nota discordante del elenco se encuentre en una
Angelina Jolie cu-yo físico excesivo, por más que se vea arropado
por una marciali-dad muy masculinizada, no acaba de encajar en el
conjunto, aun-que el peso de su personaje es, en realidad,
bastante anecdótico. Secundario es también el rol que toma
Giovanni Ribisi (“Cold Mountain”, “Lost in
translation”...),
actor que por su extraño aire de niño-grande algo “demodé” se ve
muy bien integrado en semejante tesitura.
“Sky
Captain y el mundo del mañana” es, sin duda, una expe-riencia
original que vale la pena descubrir, en parte por su excepcional
belleza plástica, en parte por su conseguida ambientación, que
recupera con nostalgia un periodo de la ciencia-ficción muy
estimable. Con todo, su flojo guión desmere-ce en buena medida el
extraordinario esfuerzo técnico que se en-cuentra detrás, y la
distancia que mantiene con el espectador es otro de los
handicaps a salvar.
Calificación:
    
Imágenes de "Sky Captain y el mundo del mañana" - Copyright © 2004
Brooklyn Films II, Riff Raff Films, Blue Flower, Natural Nylon Entertainment
y Filmauro. Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Sky Captain y el mundo del mañana"
Añade esta película a tus favoritas
Opina sobre
esta película en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"Sky Captain y el mundo del mañana" a un amigo
|