CRÍTICA
por
Julio Rodríguez
Chico
La magia de lo que no se ve
En la
mejor tradición del cine gastronómico, el director griego
Tassos Boulmetis nos ofrece un
plato exquisito al paladar y agradable a la vista. Concebida
como un cuento de tradición oral con tintes de realis-mo mágico,
asistimos al viaje y recuerdos de un (g)astrónomo, que vuelve
desde las estrellas del presente hasta la cocina de su infancia
para descubrir esas cosas que no se ven pero que condimentan los
platos, que hacen sabrosos y digeribles los contratiempos que la
vida depara. Así, las especias y el amor vendrán a aportar el
sabor de la esperanza en una vida más armoniosa y pacífica, sin
marginaciones ni deportaciones.
Un astrónomo de prestigio, Fanis, pre-para la llegada de su
abuelo Vassilis a Atenas, tras más de treinta años de
se-paración. En la espera, rememora sus consejos sobre los
guisos y la vida, su primer amor con la niña Saime, la
depor-tación de la comunidad griega de Estam-bul, los preámbulos
de la boda de su tío Aimilios, los intentos de sus padres y de
la gente “de uniforme” por encauzarle en la vida... Sin embargo,
la enfermedad im-pedirá de nuevo que Vassilis abandone su
tierra, de modo que sea Fanis quien salga a un reencuentro con
el pasado y con la gente que más ha querido. Con carácter
autobiográfico, esta invitación a soñar está cargada de
nostalgia y sabor agridulce. Así es la vida y el amor, y ésa
es la función de las especias que están en cada plato aunque
pasen desa-percibidas. Realidades básicas y esenciales de la
vida y de la comida, a las que hay que cogerles el punto
adecuado y saber presentarlas con el debido decoro: amor,
religiosidad, solidaridad, patriotismo, diá-logo... son valores
de una vida que el protagonista entiende como un mirar el mapa e
irse, hasta que se hace necesario mirarse al espejo y
regresar... construyendo entonces una existencia sobre el
compromi-so y la lealtad.
La puesta
en escena de esta deliciosa obra participa de la fantasía mágica
que hace volar un paraguas rojo por los cielos, saborear un
plato que se está preparando con fotogramas, oler una postal de
la Acrópolis espolvoreada con azafrán o pasear por las exóticas
calles de Estambul. Un mundo de ensoñación para los ojos de un
espectador que reirá con los apuntes cómicos de su original
familia o que se con-moverá con las despedidas o los bailes de
esa niña turca para la que cocina un niño enamorado.
El
guión está construido de manera minuciosa y quizá algo
pretenciosa y rígida, pues busca atar cabos y cerrar arcos
tem-porales y sentimentales como si de órbitas planetarias se
tra-tara; adquiere la estructura de un menú a base de
entrantes, primeros y segundos platos para acabar con los
postres, siempre condimenta-dos con un toque de canela que dé
dulzura o con un poco de pimienta que aporte la fuerza
necesaria. En este sentido, abunda el sentido metafórico de los
objetos, profesiones o colores, siempre reforzando el mismo
mensaje y los aspectos más sensoriales de una película
agra-dable y muy humana. Resulta excelente una fotografía que
llena de luz tamizada ese desván de cuento oriental, que sabe
recoger los olores y frescor de cada plato, o que invita a soñar
y evadirse de los problemas políticos y sociales; sin embargo,
el recurso a la voz en off que va re-cordando el pasado y
sacando a flote los sentimientos quizá resulte excesivo y
reiterativo para el espectador.
En definitiva, una lección sobre la vi-da, el amor y la
política a través de la comida y de la historia de un niño
que se hizo hombre sin poder llevarse a la boca los alimentos
que más le gustaban, pero que supo apreciar el valor de la
amistad, del sacrificio y de la lealtad. Y todo bien
condimentado con un toque de humor amable para tratar
situaciones adultas y dramáticas como las deportaciones o los
desengaños amorosos de sus protago-nistas. Película llena de
sensibilidad, que se ha comparado a "Cinema Paradiso" por sus
aires nostálgicos y por el apren-dizaje de un niño –Fanis/Totó–
de manos de un mayor lleno de cariño y sabiduría. Está siendo la
película más taquillera de Grecia y será su candidata a los
Oscar®. Gustará a quien busque rostros y sentimientos humanos en
el cine, y quien sepa descubrir lo que no se ve porque no se
cuenta.
Calificación:
    
Imágenes
de "Un toque de canela" - Copyright © 2003 Village
Roadshow Productions, Smallridge, Greek Film Centre, FilmNet,
Cinegram, P. Papazoglou y MC2 Productions.
Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Un toque de canela"
Añade "Un toque de canela" a tus películas favoritas
Opina sobre "Un toque
de canela" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "Un toque
de canela" a un amigo
|