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Dirección: Carlos Sorín.
Países: Argentina y España.
Año:
2004.
Duración:
95 min.
Género:
Drama.
Interpretación: Juan Villegas (Coco),
Walter Donado (Walter), Micol Estévez (Gracielita), Kita Ca
(Señora de la estancia), Pascual Condito (Pascual), Claudina
Fazzini (Claudina), Carlos Rossi (Gerente), Mariela Díaz (Hija),
Rosa Valsecchi (Susana), Sabino Morales (Sabino), Rolo Andrada.
Guión: Carlos Sorín, Salvador
Roselli y Santiago Calori; basado en una idea original de Carlos
Sorín.
Producción: Oscar Krámer.
Música: Nicolás Sorín.
Fotografía: Hugo Colace.
Montaje:
Mohamed Rajid.
Dirección artística: Margarita Jusid.
Vestuario: Ruth Fischerman.
Estreno en Argentina: 23 Sept. 2004.
Estreno en España: 8 Octubre 2004. |
CÓMO SE HIZO "BOMBÓN.
EL PERRO"
Notas de producción
© 2004
Nirvana
Notas del director Carlos Sorín
«“Bombón. El perro” es una
continuidad de mi film anterior ”Historias mínimas”, porque aquí
vuelvo a trabajar con personajes simples, narrados en forma
minimalista e interpretados por no-actores. Quizá hablar de
personajes simples sea en sí mismo una simplificación. En
realidad no hay personajes simples: el universo interior del más
humilde campesino ecuatoriano es tan insondable como el de un
profesor de filosofía. La diferencia está en que este último
reflexiona y comunica mayormente a través de la palabra; y
aquel, más elemental, a través de gestos y silencios. En cine
siempre he preferido lo gestual a lo textual. Una mirada, un
silencio, un pequeñísimo rictus adivinado en un primer plano,
comunica con mayor contundencia que la retórica de la palabra. Y
eso es lo que pasa con los personajes “simples”: hay que leerlos
en los ojos. Pienso que es ahí donde el cine asume el gran
legado de la pintura. La mirada abatida de Felipe IV en los
últimos retratos realizados por Velázquez nos dice más de la
tragedia de ese rey, que todos los volúmenes que pudieron
haberse escrito sobre el tema.
En “Bombón. El perro” vuelvo
a trabajar con no-actores. Esto proviene de algunas experiencias
filmando gente real, que tuve en mi carrera como director de
cine publicitario. También, de la influencia que he recibido de
varias películas del cine independiente actual, que trabajan en
el difuso límite entre la ficción y el documental. En general me
atrae más el documental que la ficción, así como las biografías
más que las novelas. Es que trabajando con gente real, lugares
reales y luz real, pienso se atenúa la manipulación y el engaño
que inevitablemente lleva implícitos el cine. El cine es un
engaño desde lo más básico. Ese hombre corriendo no está
corriendo. Son imágenes fijas, proyectadas con intervalos de
oscuridad. Sólo una deficiencia fisiológica –la persistencia
retiniana– me hace verlas en continuidad como un hombre
corriendo. Si el sistema nervioso fuese perfecto, el cine no
sería posible. Y es así como el cine nace de una incapacidad. A
partir de ahí todo sigue siendo un engaño. Los barcos de esa
batalla naval no son barcos, el príncipe no es príncipe y los
enamorados que se besan, en realidad no están enamorados (al
menos no entre ellos...). Por otro lado, lo que siempre me
atrajo del documental –y especialmente de las imágenes
dramáticas de los documentales de guerra– es que nada ni nadie
pretende ser lo que no es. Tiene la contundencia de estar cerca
de lo verdadero. Me preguntaba si era posible contar una
historia de ficción que, como las viejas mantas que hacía la
abuela con trozos de distintas telas, sea contada con trozos de
realidad, de verdad. Donde los que aparecen, en buena parte
“son” y no “pretenden ser”. De ahí surge lo de trabajar con
gente real pero bajo una condición: ellos no hacen de actores
–porque en todo caso, mayormente serían malos actores– sino de
sí mismos. Quienes interpretan los personajes de “Bombón. El
perro” son exactamente iguales a los personajes. No en lo
anecdótico –porque tienen otros oficios y viven en otros
lugares– pero sí en lo esencial, en el alma. La idea es que de
esa superposición surjan momentos, trozos verdaderos. Un
ejemplo: el rostro fascinado de Juan Villegas-personaje cuando
cuatrocientas personas lo aplauden por haber ganado un trofeo en
la exposición canina, después de haber vivido veinte años en la
soledad de una estación de servicio de una ruta perdida, es
intenso y verdadero. Porque es el mismo rostro de fascinación de
Juan Villegas –persona– a quien, en el mismo momento, aplauden
cuatrocientos extras, después de haber vivido sus últimos veinte
años estacionando autos en la soledad de un garaje. La situación
es distinta, pero el sentimiento es el mismo. Si la cámara puede
captarlo es que estamos ante un trozo de documental, un trozo de
verdad. Al final de los títulos, van a ver la conocida frase que
dice: “Los hechos y personajes de esta película son ficticios.
Cualquier semejanza con hechos y personas reales es mera
coincidencia”. No lo crean del todo: en esta película ni los
personajes y situaciones son enteramente ficticias, ni las
semejanzas fueron una mera coincidencia.»
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Bombón. El perro" - Copyright © 2004
Guacamole Films, Ok Films y Wanda Visión. Distribuida en España
por Nirvana. Todos los derechos
reservados.
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