CRÍTICA
por
Leandro Marques
Conduciendo a un asesino
Amable pero distante. Bien parecido. Muy elegante. Detrás
de esa fachada de persona importante, se esconde Vincent, un
asesi-no profesional. Probablemente, el mejor de todos por su
eficacia y sangre fría. Charlador por naturaleza y oficio.
Simpático. Soñador, probablemente más de lo necesario. Detrás de
esas cualidades, pero ubicado siempre en el asiento adelante,
surge la figura de Max, el taxista. La fascinante noche de Los
Ángeles es larga e im-predecible: es el escenario donde estos
personajes van a conocer-se. El
procedimiento es simple. Vincent, recién llegado a L.A., tie-ne
una recorrida laboral que hacer. Pero no tiene quien lo maneje
en su travesía sangrienta. Max, hablador pero más que inseguro,
medita junto al volante si correr e ir a buscar a la bella
pasajera que acaba de transportar le aseguraría su conquista.
Ese segundo de indecisión es el punto en que la película empieza
a ser película. "Collateral", de ella se trata, dirigida por
Michael Mann y protago-nizada por
Tom Cruise, es básicamente la historia
de un taxista que lleva a un asesino a hacer su trabajo, una y
otra vez, durante la misma noche.
Teniendo en cuenta este eje narra-tivo central, se puede jugar a
imaginar qué es lo que podría llegar a pasar. Análisis de
situación: el taxista está haciendo su trabajo, lleva a un
pasaje-ro más, que hasta incluso tiene la de-licadeza de sacarle
charla, pero no a un asesino. Imposible sospecharlo. Entonces,
para que exista suspenso, para que la historia no sea la de un
taxista que lleva a un pasajero sino a un asesino, tiene que
suceder algo que haga que el conductor sospeche o se entere de
los fines de su cliente. Si esto
pasara, y el asesino se perca-tara de eso, seguramente se
produciría una situación de secuestro, en la que el criminal,
que necesita a un chofer, le obliga a continuar cumpliendo con
su trabajo de taxista porque de lo contrario trabaja-ría gratis
eliminándolo a él también. Cosa que atentaría drástica-mente con
la continuidad del film. Luego, debería pasar algo que colmara
la pasividad del taxista, y que le hiciera cobrar fuerzas pa-ra
llegar al enfrentamiento, momento esperado en toda narración.
Qué mejor que esas fuerzas para cobrar valor sean
consecuencia del conocimiento de que la próxima víctima es una
persona conoci-da, querida o anhelada, por el conductor, y mucho
mejor todavía si se tratara de una mujer. Tal vez, podría ser
aquella bella pasajera del principio del relato, que acababa de
llevar y que tanto le había gustado.
Que más o
menos lo que la imaginación, vaciada por cierto de inspiración,
coincida con los sucesos que relata el film, no es una crítica
ni mucho menos a la película de Mann. Es una cualidad, y de
algún modo, la raíz de un mérito. Porque desde que empieza a que
termina el largometraje, se establece una especie de complicidad
con el espectador que lo convierte en narrador omnisciente de la
película. Todo observador del film imagina y conoce lo que va a
pasar. Y en efecto, las cosas salen tal cual lo esperaba. Lo que
el espectador no sabe, y sí sabe el realizador, es cómo se
desarrollará, con qué forma concreta sucederá todo aque-llo.
Mann es un
experto en películas del género. Y por ende, un gran maneja-dor
de los tiempos narrativos de sus filmes. La gran aspiración de "Collate-ral" es entretener. Entonces, el direc-tor se dedica a
dotar de dinámica ca-da escena, y se preocupa porque siempre esté
pasando algo que atrai-ga la atención, tanto desde lo narra-tivo
como desde lo visual. De hecho, las imágenes de la exploración
noc-turna por Los Ángeles es de lo más atractivo del film.
Además, construye entre los personajes un vínculo casi perverso,
por momentos amistoso y por momentos de puro desprecio. Este
punto, la composición de los protagonistas, también es
destacable. No porque sean muy in-teresantes, sí porque al menos
no son personajes vacíos (cosa que podría haber sucedido), sin
vida, sin razones para explicar sus dis-tintas locuras. Por otra
parte, tampoco se puede negar lo pintores-co que resulta ver a
Cruise disfrazado de “malo de la película”, en un rol que por
cierto no le sale nada mal.
"Collateral"
tiene piso y techo. No vuela, no sorprende. Ni pre-tende
hacerlo. Simplemente, avanza y se desarrolla sobre te-rritorio
conocido. Por eso divierte, por eso entretiene. Logra su
cometido. Pero la falta de riesgos mayores, de pretensio-nes
mayores, tiene un costo: no será difícil olvidarse de ella.
Calificación:
    
Imágenes de "Collateral" - Copyright © 2004 DreamWorks
Pictures,
Paramount Pictures, Parkes/MacDonald Productions y Edge City.
Distribuida en España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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