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CUESTIÓN DE PELOTAS
(Dodgeball: A true underdog story)


Dirección y guión: Rawson Marshall Thurber.
País:
USA.
Año: 2004.
Duración: 92 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Vince Vaughn (Peter LaFleur), Ben Stiller (White Goodman), Christine Taylor (Kate Veatch), Rip Torn (Patches O'Houlihan), Joel David Moore (Owen), Chris Williams (Dwight), Justin Long (Justin), Stephen Root (Gordon), Alan Tudyk (Steve El Pirata), Missi Pyle (Fran), Jamal E. Duff (Me'Shell Jones).
Producción: Ben Stiller y Stuart Cornfeld.
Música: Theodore Shapiro.
Fotografía:
Jerzy Zielinski.
Montaje: Alan Baumgarten.
Diseño de producción: Maher Ahmad.
Dirección artística: Andrew Max Cahn.
Vestuario: Carol Ramsey.
Estreno en USA: 18 Junio 2004.
Estreno en España: 10 Septiembre 2004.

 

CÓMO SE HIZO SE HIZO "CUESTIÓN DE PELOTAS"

Notas de producción © 2004 Hispano Foxfilm

  “Por fin”, dice el productor e intérprete de CUESTIÓN DE PELOTAS, Ben Stiller, un poco de forma irónica, “hay una verdadera película sobre el balón prisionero que no ahorra en golpes y muestra de verdad el dolor y la humillación que lleva consigo el hecho de que el balón te pegue en plena cara delante de un montón de gente”. La némesis en pantalla de Stiller, Vince Vaughn, ve en medio de la áspera comedia de la película, una historia universal de honor. “Se trata de gente que no encaja de forma tradicional, que se une y descubre el respeto por sí misma y que hay algo, su gimnasio, que merece la pena defender. El balón prisionero se convierte para ellos en una forma de aprender algunas lecciones vitales y de defenderse”.

  ¿Honor? ¿Lecciones vitales? Quizás. Pero hay una cosa cierta: CUESTIÓN DE PELOTAS abre nuevos caminos en la historia de la cinematografía. Por así decirlo, es la primera película de un gran estudio sobre la materia. “Una película sobre el balón prisionero es un territorio cinematográfico por explorar”, dice Rawson Marshall Thurber, el guionista y director de la película, “pero al mismo tiempo recoge la mejor tradición de las grandes películas de perdedores como ‘El pelotón chiflado’, ‘Los picarones’ y ‘Los incorregibles albóndigas’, que responden a un marco prototípico de comedia: unos pobres fracasados se enfrentan a gente más dotada física, económica o socialmente y, contra todo pronóstico, salen triunfantes de la prueba”.

  Para este su debut como director, Thurber, un fanático de los deportes que llamó la atención de la industria con sus anuncios de publicidad para Reebok que llevan por título “Terry Tate: Office Linebacker”, quiso mezclar el mundo de los deportes con el de la comedia. El balón prisionero, concluye, era el deporte perfecto para lograr esto. “Nadie se toma el balón prisionero demasiado en serio, pero todo el mundo lo recuerda de manera muy visceral de una u otra forma: O alguien te da o das a alguien con la pelota”, dice Thurber.

  A la hora de crear su guión para CUESTIÓN DE PELOTAS, Thurber pensaba en lo que él denomina las “zonas” anatómicas de la comedia clásica: la cara y la entrepierna. “Se trata de dos zonas en las que si golpeas a alguien, haces que los espectadores o quien le rodea se contraigan de dolor – y se partan de risa”, dice Thurber. “Es como dice Mel Brooks, ‘Si me doy un golpe en el pie, es una tragedia, pero si me caigo y me rompo una pierna, es comedia’”. Justo lo mismo que los desdichados oficinistas que son arrollados por un linebacker de más de 130 kilos de peso en los anuncios de publicidad de Thurber sobre “Terry Tate”.

  El guión de Thurber, aunque inicialmente bien recibida por los ejecutivos de los estudios, no pudo encontrar al principio un comprador. Dice Thurber: “Oí cosas como ‘Sí, bien, es muy divertida… pero no queremos hacer una película sobre el balón prisionero’. Al parecer, hay muy poca información sobre cómo funcionan en taquilla las películas sobre balón prisionero, sobre todo porque no existen películas sobre el tema”.

  Al final, Red Hour Films, una productora dirigida por Ben Stiller y Stuart Cornfeld, se hizo con el guión después de que una recepcionista de Red Hour lo leyera y se lo pasara a un ejecutivo de la productora, quien luego se lo dio a Cornfeld. En última instancia, aterrizó sobre la mesa de Ben Stiller. “Pensamos que el guión era hilarante”, dice Cornfeld. “Tenía fantásticos personajes y un tema nuevo dentro del cine, aunque sea uno con el que prácticamente todo el mundo ha tenido algún contacto”. Stiller añade con una sonrisa: “Todos nosotros llevamos el peso emocional y las cicatrices del miedo y de la gloria, y a veces, el de la humillación que hemos experimentado jugando al balón prisionero cuando éramos críos. Quizás estas experiencias nos lleven a algunos de nosotros a buscar venganza. Creo que mucha gente dentro de la industria del cine era mala jugando al balón prisionero, y ahora están ‘solucionando las cosas’”.

  Con Stiller y Cornfeld produciendo, y con Twentieth Century Fox uniéndose al proyecto para financiar y distribuir la película, los realizadores empezaron a buscar al reparto. Para el papel de Peter LaFleur, Thurber insiste que sólo tuvo en mente a una persona: Vince Vaughn. “Traté de escuchar el ‘monólogo característico de Vince Vaughn’ cuando estaba escribiendo el personaje”, dice el director. “Vince tiene el mismo tipo de encanto libertino y cautivador que Bill Murray posee en películas como ‘El pelotón chiflado’, ‘Los incorregibles albóndigas’ y ‘Los cazafantasmas’”. Cornfeld añade: “Vince da mucha energía al papel de Peter, a quien no le impresionan las cosas superficiales. El personaje tiene buen corazón pero le importa un bledo caerle bien a la gente”. A Vaughn le gustaba el desabrido humor del guión y tomó especial nota de su esencia. “Los personajes son gente con la que te identificas”, dice. “Me recuerda, creas o no, a ‘El mago de Oz’. Los personales de Oz, como los nuestros, están buscando cosas que ya tienen, como el alma y el valor”.

  Thurber estaba emocionado con que Stiller, uno de sus ídolos cómicos, fuera a producir CUESTIÓN DE PELOTAS. Incluso estuvo aún más encantado cuando Stiller, de forma bastante inesperada, decidió también interpretar el personaje de White Goodman. “Ben es un actor muy rápido e ingenioso”, dice Thurber. “Hay muy pocas cosas que no pueda hacer en el campo de la comedia”. El White Goodman de Stiller es un hombre hecho a sí mismo que proyecta una imagen de falso atractivo sexual: moreno artificial; relucientes dientes blancos; un pelo perfectamente atusado, secado con secador para dar volumen, y con un toque de gomina y mechas a la perfección; y un bigote que parece el manillar de una bicicleta. El personaje es, tal y como lo describe Cornfeld, “el de un egocéntrico estresado con un poso de odio hacia sí mismo y de inseguridad”. Esta inseguridad nace, al menos en parte, de su pasado. “White antes era muy gordo”, señala Stiller. “Ahora, tras haber cambiado por completo su apariencia física y su vida, se comporta como un auténtico loco y pasa por encima de cualquiera que se interponga en su camino”. White es un personaje con el que Stiller podía utilizar a pleno rendimiento todo su potencial y talento para la comedia. “Ben tiene la habilidad de interpretar papeles en los que el personaje está al mil por cien comprometido con lo que cree, sin que importe lo imbécil que esa convicción pueda resultar”, dice Cornfeld.

  El poco dispuesto objeto del malévolo cariño de White es Kate Veatch, una abogada que ha contratado para agilizar los procedimientos de embargo del Average Joe’s. Su repugnancia por los movimientos de White, y su atracción por Peter, la llevan a unirse a los inadaptados jugadores de balón prisionero del Average Joe’s en su confrontación de altos vuelos con los del Globo Gym. “Christine es un fantástico ‘tipo sensato’ dentro de la pandilla de lunáticos que la rodean”, afirma Thurber. “Su tempo y su ritmo para la comedia son impecables”.

  Rip Torn interpreta el personaje de Patches O’Houlihan, una leyenda del balón prisionero que está tratando de convertir a los del Average Joe’s en verdaderas máquinas de matar del balón prisionero. Patches ha recorrido un largo camino (cuesta abajo) desde sus días de gloria. “Patches es un viejo enfermo, retorcido y asqueroso que sabe un montón sobre el juego, pero muy poco sobre el comportamiento en sociedad”, señala Torn. “Así que por supuesto fue un placer interpretar este papel”.

  Entre los infelices miembros del equipo que sufre el entrenamiento con Patches tenemos a Steve El Pirata, un supuesto auténtico pirata cuya respuesta a los retos que plantea la vida es un gruñido, “¡Aaargggh!” “Pensé que sería divertido tener a un personaje que caminara, hablara y se considerara a sí mismo un pirata, y nadie ni siquiera pestañeó”, dice Thurber. El director se quedó sorprendido cuando el personaje se convirtió en un “sencillo indicador” cómico para la gente que leía el guión. “Descubrí que si entendías a Steve El Pirata, entonces le tenías pillado el tranquillo a toda la película”, dice.

  Steve El Pirata, como la mayor parte de los personajes de CUESTIÓN DE PELOTAS es un tipo excéntrico, pero a la hora de elegir al actor que lo interpretara, los realizadores estuvieron buscando en las pruebas algo que no fuera demasiado exagerado. “Mucha gente a la que le hicimos una prueba representó una especie de John Silver El Largo atiborrado de anfetaminas”, dice Thurber. “Pero nunca se trató de que Steve El Pirata fuera alguien que fingiera ser un pirata. No es Halloween, y él no está haciendo teatro”. Con ese propósito, los realizadores eligieron al actor, formado en la Juilliard, Alan Tudyk para hacer de Steve. “El personaje tiene poco diálogo, quizás diez líneas, pero Alan hizo que fuera memorable”, dice Thurber. “Siempre está haciendo algo, siempre tratando de mantener vivo el personaje de Steve El Pirata en cada escena, incluso aunque no vaya a decir nada en la misma. No es una tarea nada fácil”.

  Otro de los jugadores de balón prisionero del Average Joe’s es Justin, a quien Cornfeld describe como “la clase de tipo que se suele pegar golpes con la taquilla de otro y al que se las hacen pasar canutas en el instituto. Justin Long, que interpretó a un personaje tipo Trekkie en “Héroes fuera de órbita” (una de las películas favoritas de Thurber) interpreta al ultrajado joven. Stephen Root (el infeliz Milton en el éxito de culto “Trabajo basura”), Chris Williams (Krazee-Eyez Killa en “Curb your enthusiasm”), y el recién llegado Joel Moore completan el equipo del Average Joe’s. Los jugadores clave en las huestes del Globo-Gym de White Goodman son Missi Pyle (“Y entonces llegó ella”) que tiene tanta ceja que sólo tiene una que va de sien a sien, y encima se parece a su rival rumana de balón prisionero, Fran; y Jamal E. Duff como el grandullón y enorme Me’Shell Jones.

  Gran parte del reparto recuerda perfectamente, aunque quizás no sean recuerdos totalmente gratos, haber jugado al balón prisionero. Christine Taylor señala: “Recuerdo haberlo jugado siendo joven, pero nosotras lo llamábamos ‘balón de combate’ y todas las chicas lo odiábamos. Si no eras una excelente atleta, podía ser una experiencia muy dolorosa”. Stephen Root dice que la versión que él jugaba era la del “balón asesino”. “Básicamente”, recuerda, “venían todos los chicos grandes y nos lanzaban a la cabeza balones de goma dura. Así es que no era una experiencia demasiado agradable”.

  Pero el guionista y director Rawson Marshall Thurber insiste en que sus recuerdos del balón prisionero son cualquier cosa menos dolorosos. “No escribí el guión para purgar un trauma de la infancia”, dice. “De chico, me encantaba de verdad el balón prisionero”. Thurber, como muchos otros adultos en los Estados Unidos, ha redescubierto el juego, y juega en las ligas que están surgiendo por todo el país.

  Para hacer que el reparto adquiriera una forma física óptima, Thurber y el coordinador de especialistas Alex Daniels crearon un campamento especial de entrenamiento. “Queríamos que tanto los jugadores como los partidos que se vieran en pantalla parecieran reales”, dice Stiller, “especialmente en lo tocante a las técnicas de tiro”. “La gente no es consciente de lo cansado que es el balón prisionero”, afirma Thurber. “Es un ejercicio físico cardiovascular muy serio”. Cornfeld añade: “Todo el mundo pensaba que el juego del balón prisionero en la película iba a ser como el que se jugaba en el patio en la escuela primaria. En el campo de entrenamiento, muy pronto se dieron cuenta de que el balón prisionero es un deporte de verdad, con todas las molestias y dolores que entraña una actividad competitiva”.

  Molestias, dolores y lesiones sin demasiada importancia, tales como rodillas peladas, hombros lastimados e incluso un músculo rotatorio del hombro desgarrado, fueron compañeros de fatigas de los actores mientras ellos pulían sus habilidades en el balón prisionero. Durante uno de los ensayos, un tiro errático de Ben Stiller le pegó en plena cara a su compañera de reparto –y mujer– Christine Taylor. “El espíritu competitivo de Ben salió a relucir en las escenas de balón prisionero”, se ríe Taylor. “Dio vueltas y más vueltas con el brazo estirado para coger potencia y lanzó el balón todo lo fuerte que pudo, el cual vino a toda velocidad hacia mí. Aunque no lo hizo a propósito, me pegó un balonazo en toda la cara. Se sintió muy mal por ello, pero el único daño importante lo sufrí en mi ego”. “Sí, imagino que por eso me gané el apodo de ‘Cosa Salvaje’ en la producción”, dice un compungido Stiller. “Porque nunca acertaba con la pelota”. Stiller también logró dar a tres cámaras Steadicams, que felizmente no sufrieron tampoco ningún daño serio.

  Aunque el objetivo del campamento de balón prisionero fuese que el reparto se familiarizara con el ritmo y las reglas del juego, así como que obtuvieran la forma física necesaria para soportar las semanas de rodaje, el humor, la rivalidad y una sana dosis de ego estuvieron siempre omnipresentes. El espíritu competitivo del reparto se ponía a pleno rendimiento en cuanto las cámaras se ponían en marcha, y se reunía un montón de gente para ver los partidos y el rodaje, donde se jugaba de veras.

  Las escenas del torneo de balón prisionero se rodaron dentro de un gimnasio del Instituto Cabrillo en Long Beach, California. El equipo de producción transformó la cancha de baloncesto en el deslumbrante escenario del Campeonato Internacional Abierto de Balón Prisionero de Las Vegas, que tenía un poco un aire de club de striptease de Las Vegas. Allí, delante de unos enfervorecidos fans, el Average Joe’s compitió contra varios equipos, preparando el terreno para un partido de balón prisionero de alto riesgo contra sus archienemigos, las Cobras Púrpura del Globo Gym.

  Para el decorado del gimnasio Average Joe’s, el diseñador de producción Maher Ahmad (“El fugitivo”) creó un aspecto un tanto raído y estropeado. Algodón, madera, alfombras deshilachadas, luz natural y equipos propios de un viejo gimnasio dieron al Average Joe’s una apariencia cálida y viva. “El Average Joe’s está lleno de inadaptados y perdedores”, dice Ahmad. “Pero el gimnasio tiene alma y sentimiento. Es como la sede de un club para esa gente”. En cambio, el Globo Gym es brillante y exquisito, lleno de cromo, cristal y metal. Todo es sintético, no hay ni plantas ni tejidos naturales.

  El vestuario, diseñado por Carol Ramsey, también refleja los diferentes mundos y jugadores. Los uniformes de balón prisionero del Average Joe’s son sueltos y de apariencia clásica, un híbrido de uniforme de baloncesto y de fútbol. Las Cobras Púrpura del Globo Gym (“seguramente el nombre más ridículo para un equipo en la historia del cine”, según Thurber) lucen uniformes ajustados de fibra elástica de color púrpura con protecciones exteriores.

  CUESTIÓN DE PELOTAS hace que cobren vida un deporte y una variopinta colección de personajes. Quizás el balón prisionero no sea algo en lo que hayas pensado recientemente, pero para mucha gente está profunda e inseparablemente unido a su infancia. “Cuando dices la palabra ‘balón prisionero’, la gente o se pone a sudar o esboza una sonrisa”, señala Thurber. “Recuerdas el olor del gimnasio y de los balones… y la humillación”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "Cuestión de pelotas" - Copyright © 2004 20th Century Fox y Red Hour Films. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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