CÓMO SE HIZO "CUESTIÓN
DE PELOTAS"
Notas de producción
© 2004
Hispano Foxfilm
“Por fin”, dice el productor
e intérprete de CUESTIÓN DE PELOTAS, Ben Stiller, un poco de
forma irónica, “hay una verdadera película sobre el balón
prisionero que no ahorra en golpes y muestra de verdad el dolor
y la humillación que lleva consigo el hecho de que el balón te
pegue en plena cara delante de un montón de gente”. La némesis
en pantalla de Stiller, Vince Vaughn, ve en medio de la áspera
comedia de la película, una historia universal de honor. “Se
trata de gente que no encaja de forma tradicional, que se une y
descubre el respeto por sí misma y que hay algo, su gimnasio,
que merece la pena defender. El balón prisionero se convierte
para ellos en una forma de aprender algunas lecciones vitales y
de defenderse”.
¿Honor? ¿Lecciones vitales?
Quizás. Pero hay una cosa cierta: CUESTIÓN DE PELOTAS abre
nuevos caminos en la historia de la cinematografía. Por así
decirlo, es la primera película de un gran estudio sobre la
materia. “Una película sobre el balón prisionero es un
territorio cinematográfico por explorar”, dice Rawson Marshall
Thurber, el guionista y director de la película, “pero al mismo
tiempo recoge la mejor tradición de las grandes películas de
perdedores como ‘El pelotón chiflado’, ‘Los picarones’ y ‘Los
incorregibles albóndigas’, que responden a un marco prototípico
de comedia: unos pobres fracasados se enfrentan a gente más
dotada física, económica o socialmente y, contra todo
pronóstico, salen triunfantes de la prueba”.
Para este su debut como
director, Thurber, un fanático de los deportes que llamó la
atención de la industria con sus anuncios de publicidad para
Reebok que llevan por título “Terry Tate: Office Linebacker”,
quiso mezclar el mundo de los deportes con el de la comedia. El
balón prisionero, concluye, era el deporte perfecto para lograr
esto. “Nadie se toma el balón prisionero demasiado en serio,
pero todo el mundo lo recuerda de manera muy visceral de una u
otra forma: O alguien te da o das a alguien con la pelota”, dice
Thurber.
A la hora de crear su guión
para CUESTIÓN DE PELOTAS, Thurber pensaba en lo que él denomina
las “zonas” anatómicas de la comedia clásica: la cara y la
entrepierna. “Se trata de dos zonas en las que si golpeas a
alguien, haces que los espectadores o quien le rodea se
contraigan de dolor – y se partan de risa”, dice Thurber. “Es
como dice Mel Brooks, ‘Si me doy un golpe en el pie, es una
tragedia, pero si me caigo y me rompo una pierna, es comedia’”.
Justo lo mismo que los desdichados oficinistas que son
arrollados por un linebacker de más de 130 kilos de peso en los
anuncios de publicidad de Thurber sobre “Terry Tate”.
El guión de Thurber, aunque
inicialmente bien recibida por los ejecutivos de los estudios,
no pudo encontrar al principio un comprador. Dice Thurber: “Oí
cosas como ‘Sí, bien, es muy divertida… pero no queremos hacer
una película sobre el balón prisionero’. Al parecer, hay muy
poca información sobre cómo funcionan en taquilla las películas
sobre balón prisionero, sobre todo porque no existen películas
sobre el tema”.
Al final, Red Hour Films, una
productora dirigida por Ben Stiller y Stuart Cornfeld, se hizo
con el guión después de que una recepcionista de Red Hour lo
leyera y se lo pasara a un ejecutivo de la productora, quien
luego se lo dio a Cornfeld. En última instancia, aterrizó sobre
la mesa de Ben Stiller. “Pensamos que el guión era hilarante”,
dice Cornfeld. “Tenía fantásticos personajes y un tema nuevo
dentro del cine, aunque sea uno con el que prácticamente todo el
mundo ha tenido algún contacto”. Stiller añade con una sonrisa:
“Todos nosotros llevamos el peso emocional y las cicatrices del
miedo y de la gloria, y a veces, el de la humillación que hemos
experimentado jugando al balón prisionero cuando éramos críos.
Quizás estas experiencias nos lleven a algunos de nosotros a
buscar venganza. Creo que mucha gente dentro de la industria del
cine era mala jugando al balón prisionero, y ahora están
‘solucionando las cosas’”.
Con Stiller y Cornfeld
produciendo, y con Twentieth Century Fox uniéndose al proyecto
para financiar y distribuir la película, los realizadores
empezaron a buscar al reparto. Para el papel de Peter LaFleur,
Thurber insiste que sólo tuvo en mente a una persona: Vince
Vaughn. “Traté de escuchar el ‘monólogo característico de Vince
Vaughn’ cuando estaba escribiendo el personaje”, dice el
director. “Vince tiene el mismo tipo de encanto libertino y
cautivador que Bill Murray posee en películas como ‘El pelotón
chiflado’, ‘Los incorregibles albóndigas’ y ‘Los
cazafantasmas’”. Cornfeld añade: “Vince da mucha energía al
papel de Peter, a quien no le impresionan las cosas
superficiales. El personaje tiene buen corazón pero le importa
un bledo caerle bien a la gente”. A Vaughn le gustaba el
desabrido humor del guión y tomó especial nota de su esencia.
“Los personajes son gente con la que te identificas”, dice. “Me
recuerda, creas o no, a ‘El mago de Oz’. Los personales de Oz,
como los nuestros, están buscando cosas que ya tienen, como el
alma y el valor”.
Thurber estaba emocionado con
que Stiller, uno de sus ídolos cómicos, fuera a producir
CUESTIÓN DE PELOTAS. Incluso estuvo aún más encantado cuando
Stiller, de forma bastante inesperada, decidió también
interpretar el personaje de White Goodman. “Ben es un actor muy
rápido e ingenioso”, dice Thurber. “Hay muy pocas cosas que no
pueda hacer en el campo de la comedia”. El White Goodman de
Stiller es un hombre hecho a sí mismo que proyecta una imagen de
falso atractivo sexual: moreno artificial; relucientes dientes
blancos; un pelo perfectamente atusado, secado con secador para
dar volumen, y con un toque de gomina y mechas a la perfección;
y un bigote que parece el manillar de una bicicleta. El
personaje es, tal y como lo describe Cornfeld, “el de un
egocéntrico estresado con un poso de odio hacia sí mismo y de
inseguridad”. Esta inseguridad nace, al menos en parte, de su
pasado. “White antes era muy gordo”, señala Stiller. “Ahora,
tras haber cambiado por completo su apariencia física y su vida,
se comporta como un auténtico loco y pasa por encima de
cualquiera que se interponga en su camino”. White es un
personaje con el que Stiller podía utilizar a pleno rendimiento
todo su potencial y talento para la comedia. “Ben tiene la
habilidad de interpretar papeles en los que el personaje está al
mil por cien comprometido con lo que cree, sin que importe lo
imbécil que esa convicción pueda resultar”, dice Cornfeld.
El poco dispuesto objeto del
malévolo cariño de White es Kate Veatch, una abogada que ha
contratado para agilizar los procedimientos de embargo del
Average Joe’s. Su repugnancia por los movimientos de White, y su
atracción por Peter, la llevan a unirse a los inadaptados
jugadores de balón prisionero del Average Joe’s en su
confrontación de altos vuelos con los del Globo Gym. “Christine
es un fantástico ‘tipo sensato’ dentro de la pandilla de
lunáticos que la rodean”, afirma Thurber. “Su tempo y su ritmo
para la comedia son impecables”.
Rip Torn interpreta el
personaje de Patches O’Houlihan, una leyenda del balón
prisionero que está tratando de convertir a los del Average
Joe’s en verdaderas máquinas de matar del balón prisionero.
Patches ha recorrido un largo camino (cuesta abajo) desde sus
días de gloria. “Patches es un viejo enfermo, retorcido y
asqueroso que sabe un montón sobre el juego, pero muy poco sobre
el comportamiento en sociedad”, señala Torn. “Así que por
supuesto fue un placer interpretar este papel”.
Entre los infelices miembros
del equipo que sufre el entrenamiento con Patches tenemos a
Steve El Pirata, un supuesto auténtico pirata cuya respuesta a
los retos que plantea la vida es un gruñido, “¡Aaargggh!” “Pensé
que sería divertido tener a un personaje que caminara, hablara y
se considerara a sí mismo un pirata, y nadie ni siquiera
pestañeó”, dice Thurber. El director se quedó sorprendido cuando
el personaje se convirtió en un “sencillo indicador” cómico para
la gente que leía el guión. “Descubrí que si entendías a Steve
El Pirata, entonces le tenías pillado el tranquillo a toda la
película”, dice.
Steve El Pirata, como la
mayor parte de los personajes de CUESTIÓN DE PELOTAS es un tipo
excéntrico, pero a la hora de elegir al actor que lo
interpretara, los realizadores estuvieron buscando en las
pruebas algo que no fuera demasiado exagerado. “Mucha gente a la
que le hicimos una prueba representó una especie de John Silver
El Largo atiborrado de anfetaminas”, dice Thurber. “Pero nunca
se trató de que Steve El Pirata fuera alguien que fingiera ser
un pirata. No es Halloween, y él no está haciendo teatro”. Con
ese propósito, los realizadores eligieron al actor, formado en
la Juilliard, Alan Tudyk para hacer de Steve. “El personaje
tiene poco diálogo, quizás diez líneas, pero Alan hizo que fuera
memorable”, dice Thurber. “Siempre está haciendo algo, siempre
tratando de mantener vivo el personaje de Steve El Pirata en
cada escena, incluso aunque no vaya a decir nada en la misma. No
es una tarea nada fácil”.
Otro de los jugadores de
balón prisionero del Average Joe’s es Justin, a quien Cornfeld
describe como “la clase de tipo que se suele pegar golpes con la
taquilla de otro y al que se las hacen pasar canutas en el
instituto. Justin Long, que interpretó a un personaje tipo
Trekkie en “Héroes fuera de órbita” (una de las películas
favoritas de Thurber) interpreta al ultrajado joven. Stephen
Root (el infeliz Milton en el éxito de culto “Trabajo basura”),
Chris Williams (Krazee-Eyez Killa en “Curb your enthusiasm”), y
el recién llegado Joel Moore completan el equipo del Average
Joe’s. Los jugadores clave en las huestes del Globo-Gym de White
Goodman son Missi Pyle (“Y entonces llegó ella”) que tiene tanta
ceja que sólo tiene una que va de sien a sien, y encima se
parece a su rival rumana de balón prisionero, Fran; y Jamal E.
Duff como el grandullón y enorme Me’Shell Jones.
Gran parte del reparto
recuerda perfectamente, aunque quizás no sean recuerdos
totalmente gratos, haber jugado al balón prisionero. Christine
Taylor señala: “Recuerdo haberlo jugado siendo joven, pero
nosotras lo llamábamos ‘balón de combate’ y todas las chicas lo
odiábamos. Si no eras una excelente atleta, podía ser una
experiencia muy dolorosa”. Stephen Root dice que la versión que
él jugaba era la del “balón asesino”. “Básicamente”, recuerda,
“venían todos los chicos grandes y nos lanzaban a la cabeza
balones de goma dura. Así es que no era una experiencia
demasiado agradable”.
Pero el guionista y director
Rawson Marshall Thurber insiste en que sus recuerdos del balón
prisionero son cualquier cosa menos dolorosos. “No escribí el
guión para purgar un trauma de la infancia”, dice. “De chico, me
encantaba de verdad el balón prisionero”. Thurber, como muchos
otros adultos en los Estados Unidos, ha redescubierto el juego,
y juega en las ligas que están surgiendo por todo el país.
Para hacer que el reparto
adquiriera una forma física óptima, Thurber y el coordinador de
especialistas Alex Daniels crearon un campamento especial de
entrenamiento. “Queríamos que tanto los jugadores como los
partidos que se vieran en pantalla parecieran reales”, dice
Stiller, “especialmente en lo tocante a las técnicas de tiro”.
“La gente no es consciente de lo cansado que es el balón
prisionero”, afirma Thurber. “Es un ejercicio físico
cardiovascular muy serio”. Cornfeld añade: “Todo el mundo
pensaba que el juego del balón prisionero en la película iba a
ser como el que se jugaba en el patio en la escuela primaria. En
el campo de entrenamiento, muy pronto se dieron cuenta de que el
balón prisionero es un deporte de verdad, con todas las
molestias y dolores que entraña una actividad competitiva”.
Molestias, dolores y lesiones
sin demasiada importancia, tales como rodillas peladas, hombros
lastimados e incluso un músculo rotatorio del hombro desgarrado,
fueron compañeros de fatigas de los actores mientras ellos
pulían sus habilidades en el balón prisionero. Durante uno de
los ensayos, un tiro errático de Ben Stiller le pegó en plena
cara a su compañera de reparto –y mujer– Christine Taylor. “El
espíritu competitivo de Ben salió a relucir en las escenas de
balón prisionero”, se ríe Taylor. “Dio vueltas y más vueltas con
el brazo estirado para coger potencia y lanzó el balón todo lo
fuerte que pudo, el cual vino a toda velocidad hacia mí. Aunque
no lo hizo a propósito, me pegó un balonazo en toda la cara. Se
sintió muy mal por ello, pero el único daño importante lo sufrí
en mi ego”. “Sí, imagino que por eso me gané el apodo de ‘Cosa
Salvaje’ en la producción”, dice un compungido Stiller. “Porque
nunca acertaba con la pelota”. Stiller también logró dar a tres
cámaras Steadicams, que felizmente no sufrieron tampoco ningún
daño serio.
Aunque el objetivo del
campamento de balón prisionero fuese que el reparto se
familiarizara con el ritmo y las reglas del juego, así como que
obtuvieran la forma física necesaria para soportar las semanas
de rodaje, el humor, la rivalidad y una sana dosis de ego
estuvieron siempre omnipresentes. El espíritu competitivo del
reparto se ponía a pleno rendimiento en cuanto las cámaras se
ponían en marcha, y se reunía un montón de gente para ver los
partidos y el rodaje, donde se jugaba de veras.
Las escenas del torneo de
balón prisionero se rodaron dentro de un gimnasio del Instituto
Cabrillo en Long Beach, California. El equipo de producción
transformó la cancha de baloncesto en el deslumbrante escenario
del Campeonato Internacional Abierto de Balón Prisionero de Las
Vegas, que tenía un poco un aire de club de striptease de Las
Vegas. Allí, delante de unos enfervorecidos fans, el Average
Joe’s compitió contra varios equipos, preparando el terreno para
un partido de balón prisionero de alto riesgo contra sus
archienemigos, las Cobras Púrpura del Globo Gym.
Para el decorado del gimnasio
Average Joe’s, el diseñador de producción Maher Ahmad (“El
fugitivo”) creó un aspecto un tanto raído y estropeado. Algodón,
madera, alfombras deshilachadas, luz natural y equipos propios
de un viejo gimnasio dieron al Average Joe’s una apariencia
cálida y viva. “El Average Joe’s está lleno de inadaptados y
perdedores”, dice Ahmad. “Pero el gimnasio tiene alma y
sentimiento. Es como la sede de un club para esa gente”. En
cambio, el Globo Gym es brillante y exquisito, lleno de cromo,
cristal y metal. Todo es sintético, no hay ni plantas ni tejidos
naturales.
El vestuario, diseñado por
Carol Ramsey, también refleja los diferentes mundos y jugadores.
Los uniformes de balón prisionero del Average Joe’s son sueltos
y de apariencia clásica, un híbrido de uniforme de baloncesto y
de fútbol. Las Cobras Púrpura del Globo Gym (“seguramente el
nombre más ridículo para un equipo en la historia del cine”,
según Thurber) lucen uniformes ajustados de fibra elástica de
color púrpura con protecciones exteriores.
CUESTIÓN DE PELOTAS hace que
cobren vida un deporte y una variopinta colección de personajes.
Quizás el balón prisionero no sea algo en lo que hayas pensado
recientemente, pero para mucha gente está profunda e
inseparablemente unido a su infancia. “Cuando dices la palabra
‘balón prisionero’, la gente o se pone a sudar o esboza una
sonrisa”, señala Thurber. “Recuerdas el olor del gimnasio y de
los balones… y la humillación”.
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de cómo se hizo "Cuestión de pelotas" - Copyright © 2004 20th
Century Fox y Red Hour Films. Distribuida en España por Hispano
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