CÓMO SE HIZO "UNA SERIE
DE CATASTRÓFICAS DESDICHAS DE LEMONY SNICKET"
Notas de producción
© 2004
UIP
1. Una historia asombrosa
Desde los cuentos de los
Hermanos Grimm pasando por las fábulas morales de la era
victoriana a las retorcidas historias de Roald Dahl, la
literatura infantil hace gala de una larga tradición en la que
unos niños encantadores se enfrentan a cosas realmente
terribles. Las once novelas escritas y narradas por el
misterioso Lemony Snicket – al que algunos acusan de ser Daniel
Handler, un autor de 34 años – han elevado la tradición todavía
más alto... para dejarla caer por el barranco.
Sin embargo, las novelas del
Sr. Snicket han sido aclamadas por los lectores y la crítica en
el mundo entero. Fueron las primeras en echar a la serie Harry
Potter del primer puesto de los bestsellers infantiles del “New
York Times” y, desde entonces, los libros que conforman la serie
han ocupado esta lista durante más de 600 semanas. Los libros de
Mr. Snicket han sido elogiados por publicaciones como “New York
Times”, “Entertainment Weekly” y “U.S. News and World Report”, y
han vendido más de 27 millones de ejemplares en todo el mundo, a
pesar de que el autor no deja de repetir que “¡compren otra
cosa!”.
Por si eso no fuera bastante,
una adaptación cinematográfica dirigida por Brad Silberling con
un reparto angustiosamente talentoso que incluye a Jim Carrey
está a punto de ensombrecer los cines. La película se basa en el
mismo humor subversivo, peligro, locura, imaginación, emoción
sincera, peculiar estilo y sanguijuelas caníbales que hacen que
los libros del Sr. Snicket sean algo único.
“Les rogué que no lo
hicieran. Les rogué que no contrataran a un buen director. Les
rogué que no escogieran a actores de talento. Les rogué que no
basaran una película en una de mis novelas, ¡y se basan en
tres!”, exclama el Sr. Snicket desde un agujero en el suelo o,
si prefieren, una lujosa mansión. “Mi única esperanza es que
hordas de voluntarios lean esto, compren todas las entradas de
todos los cines y no vayan a ver la película”.
“Lemony Snicket es uno de los
autores actuales con más originalidad”, dice Jim Carrey,
ignorando del todo los sentimientos del Sr. Snicket. “Este viaje
demencial por la vida de esos niños es a la vez maravilloso y
aterrador”.
Meryl Streep, cuya hija “se
volvió loca con el proyecto”, no podía dejar pasar la
oportunidad de trabajar en esta película. “Lo que más me atrae
es que es una historia que demuestra lo independientes que
pueden llegar a ser los niños”, comenta Meryl Streep. “También
juega con su deseo de valerse por sí mismos y, en el caso de los
niños Baudelaire, de ser más listos que cualquier adulto”. Sin
embargo, la actriz no dice que uno de los niños se ve obligado a
disfrazarse momentáneamente de camello.
Jude Law se enteró de la
existencia de los libros del Sr. Snicket cuando su hijo volvió
corriendo del colegio, aunque nadie le perseguía, con uno de
ellos en la mano.
“Los libros de Lemony Snicket
tienen una forma única de atraer a los niños y a sus padres”,
comenta Jude Law. En su opinión, el narrador, aunque carezca de
rostro, crea una relación emocional con los niños y los protege
desde donde está. “Contrario a la mayoría de la literatura
dirigida a los más jóvenes, estos libros tienen un toque
siniestro que intriga a los de cualquier edad”.
No cabe duda de que la
palabra “siniestro” se refiere al conde Olaf, un malo entre los
malos y aún peor actor interpretado por Jim Carrey. Los niños,
una y otra vez, no tienen más remedio que depender de su
inteligencia para escapar de las garras de Olaf. Algunos son de
la opinión de que el conde es el equilibrio cómico perfecto.
Otros creen que huele mal y que sólo tiene una ceja. También los
hay que opinan que es el malo más aterrador de la historia del
cine desde Joan Crawford.
Para el director Brad
Silberling, las novelas parten de la base de que los niños
tienen sentido del humor y que no se achantan delante de nadie.
Añade que optó por esa perspectiva a la hora de dirigir la
película: “Los libros están llenos de rebeldía, de atrevimiento,
la película también”. No debemos olvidar, sin embargo, que Brad
Silberling no se juega nada cuando un niño especialista debe
quedarse colgado de un acantilado.
Haciendo hincapié en el hecho
de que los adultos no suelen hacer caso a los niños a pesar de
que deberían, la historia, según el director, habla de
supervivencia y perseverancia. Subraya el poder que pueden
llegar a tener los niños cuando hacen gala de ingenuidad, sobre
todo en un mundo que desconocen, desagradable y lleno de ropa
que pica.
“El mundo de Lemony Snicket
es un enfrentamiento constante entre el presente y el pasado en
el que conviven ordenadores y adoquines. Los niños no tienen más
remedio que recurrir a la astucia para sobrevivir en un ambiente
tan peculiar”, nos explica Brad Silberling. “Es una historia
maravillosa con una textura que parece proceder de otra época,
pero tecnológicamente muy contemporánea, como los temas que
explora”. Se refiere a temas que abarcan desde la justicia
comunitaria, a secuaces con un garfio en lugar de mano, hasta
los frigoríficos.
Julia Pistor, una de las
productoras ejecutivas y primera vicepresidenta de Nickelodeon
Movies, recuerda cuando su equipo descubrió la serie de “Lemony
Snicket” en 1999, justo antes de la publicación de “Un mal
principio”, “La habitación de los reptiles” y “El ventanal”, los
tres primeros de la serie.
“Nos pasaron los manuscritos,
los leímos y nos hicimos con los derechos inmediatamente; nos
encantó esa corriente de humor subversivo”, recuerda Julia
Pistor. “Era algo totalmente nuevo para la literatura infantil.
Además, la historia de esos increíbles niños que siempre van un
paso por delante de los adultos encaja perfectamente con la
‘oeuvre’ de Nickelodeon”. “Oeuvre”, en este contexto, puede
significar “tortilla de queso de cabra” o “conjunto de la obra”
según se pronuncie.
El productor Walter F. Parkes
hace hincapié en el hecho de que la película no sólo es una
historia de aventuras acerca de tres inteligentes hermanos, sino
que también es la historia del mismo Lemony Snicket que se
relaciona con cada uno de los personajes, jóvenes o viejos, de
un modo muy específico.
“De hecho”, nos dice Walter
F. Parkes, “al final de la película, se tiene la sensación de
que Lemony seguirá a uno de los personajes porque habrá que
continuar con sus historias”. Una vez dicho eso, el productor se
colocó un bigote falso y unas gafas oscuras por si Lemony
Snicket también le seguía.
La productora Laurie
MacDonald está totalmente de acuerdo y añade que nunca había
leído novelas infantiles tan sofisticadas y divertidas además de
contener un mensaje importante. “A pesar del tono cómico e
irreverente, la película, como los libros, habla de
supervivencia”, nos comenta Laurie MacDonald. “Los hermanos
Baudelaire dan la impresión de poder sobreponerse a las
calamidades gracias a su ingenio, mientras que los adultos no
parecen enterarse de lo que pasa”. Al salir, la productora tuvo
que enfrentarse a una muchedumbre furiosa.
Jim Van Wyck, otro que se
disfrazó de productor, también está de acuerdo, y recalca: “Es
una historia maravillosa, totalmente impredecible, basada en la
fuerza de la familia y la resistencia de los niños”.
En opinión de Julia Pistor,
la ingenuidad de los hermanos Baudelaire es inspiradora. “Esta
película no rebaja la inteligencia de los niños, al contrario,
la realza”, nos dice, después de consultar con su “ayudante” de
doce años. “Me encanta como los Baudelaire son capaces de
superar al conde Olaf”.
2.
Un reparto
considerable >>
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Una serie de catastróficas
desdichas de Lemony Snicket" - Copyright © 2004 DreamWorks Pictures, Paramount
Pictures, Scott Rudin Productions y Nickelodeon Movies. Distribuida en
España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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