CÓMO SE HIZO "UNA SERIE
DE CATASTRÓFICAS DESDICHAS DE LEMONY SNICKET"
Notas de producción
© 2004
UIP
2. Un reparto considerable
La tristísima odisea de los
hermanos Baudelaire empieza cuando se les comunica que sus
padres acaban de morir en un terrible incendio que ha destruido
su hogar. El productor Walter F. Parkes nos dice que los cuentos
de Lemony Snicket siguen la tradición de los cuentos clásicos y
que pervive hoy en día.
“Desde los Hermanos Grimm
hasta Bambi y Buscando a Nemo, la idea del huérfano es un tema
central en la literatura infantil”, comenta el productor.
“Irónicamente, sirve de base para las historias más
esperanzadoras porque exagera la forma en que los niños se
enfrentan al reto que supone crecer y hacerse con el mundo de
los adultos”.
De hecho, todo acaba bien
para los hermanos Baudelaire en UNA SERIE DE CATASTRÓFICAS
DESDICHAS DE LEMONY SNICKET, pero primero deberán enfrentarse a
una serie de abominables tutores. El primero es el conde Olaf
(Jim Carrey) que les sigue cada vez que se mudan, decidido a
engañarles y hacerse con su fortuna.
Según Jim Carrey, tenía que
hacer el papel del conde Olaf porque le permitía interpretar a
muchos personajes dentro de uno. “Es todo lo malo que un ser
humano puede ser”, nos dice Jim Carrey, riendo, cuyo personaje
se viste con una serie de disfraces a cuál más escandaloso. “Es
un megalómano, un sociópata, una fachada llena de inseguridad
que duda de su habilidad como actor o de si tiene bien la raya
del pelo. Pero lo mejor es que me dio la oportunidad de burlarme
de la actuación en sí”. Puede parecer sospechoso que el Sr.
Carrey niegue ser de la misma calaña a pesar de haber amasado
una inmensa fortuna.
“Para el conde Olaf, los
hermanos Baudelaire no son más que la clave de su futuro, nada
más”, nos explica el actor. “Ya verán como mi personaje les cae
bien a pesar de que, supuestamente, deben odiarle”. Una vez
terminada la entrevista, Jim Carrey volvió a sumirse en el
clásico “Personajes despreciables y sus fans”.
Otra tutora es la tía
Josephine (Meryl Streep), una viuda muy nerviosa que nunca
enciende los radiadores por si explotan, no se acerca a la
nevera por si se le cae encima y no usa el teléfono por si se
electrocuta. Aterrada por casi todo excepto la gramática, la tía
Josephine vive en una vieja casona encaramada en un acantilado
que domina el lago Lacrimoso o, dicho de otro modo: “Una mala
idea, sobre todo porque está a punto de desatarse un huracán”.
“La tía Josephine es un
pajarito trémulo que fue muy aventurera en su juventud hasta que
le ocurrió algo”, nos explica Meryl Streep. “Me enamoré de ese
personaje que tiene miedo a todo porque, en cierto modo, también
lo tengo, todos lo tenemos”, concluye, escondiéndose detrás de
una estantería.
Los hermanos Baudelaire,
Violet, Klaus y Sunny, son más intuitivos y más perspicaces que
los adultos que deben cuidar de ellos, y hacen gala de
inteligencia, ingenuidad y valor para enfrentarse a toda una
serie de fantásticas y terribles desgracias entre las que
mencionaremos aquí una víbora increíblemente mortal, un enjambre
de voraces sanguijuelas y fregar platos.
Violet (Emily Browning) es la
mayor de los tres y, a pesar de sus catorce años, una inventora
como hay pocas en el mundo. Suya es la cama que se hace sola, la
armónica automática y el aparato que recoge la roca que se tira
al agua. La inventiva de Violet es de gran ayuda para sus
hermanos excepto durante el incidente del tren rápido.
“Me encantaron los libros. Ya
al principio, Lemony Snicket dice que nadie querrá leerlos y,
claro, es todo lo contrario”, dice Emily Browning. “Mi personaje
es el más responsable de los tres. Como sus padres no están,
siente que debe hacerse cargo de sus hermanos. Es una chica
genial, inteligente, afectuosa y tremendamente optimista a pesar
de todo lo que les pasa”. Al terminar la parrafada, la joven
actriz no pudo contener las lágrimas.
Klaus (Liam Aiken), el
hermano pequeño de Violet, devora libros, ha leído más a sus
doce años que muchos en toda una vida. Su pasión por el
conocimiento les ayuda a sobrevivir durante varias catastróficas
desdichas, aunque de poco le sirve cuando se queda colgado de
una torre.
“Ciertas cosas en la película
hacen pensar dos veces”, dice Liam Aiken. “Hay momentos serios
pero, en general, es muy divertida”. Es obvio que el actor tiene
problemas en captar la esencia de su personaje.
Por fin, la más pequeña de
los tres, Sunny (interpretada por las mellizas Kara y Shelby
Hoffman) es una niña adorable que se expresa a través de una
serie de gritos que sólo Violet y Klaus entienden. Gracias a sus
dientes afilados, Sunny tiene la manía de morder todo lo que se
interpone en su camino.
“Lo único que se sabe de
Sunny es que si muerde fuerte a alguien, es que no le gusta”,
nos explica Liam Aiken, frotándose el tobillo. “Si muerde con
cariño, es que le caes bien”.
En un esfuerzo por alejarnos
de la alarmante conspiración, el director nos comenta que estaba
entusiasmado con el reparto, desde las estrellas hasta los
niños, que se portaron como actores veteranos. “Debo reconocer
que Jim Carrey siempre me ha parecido un primo de Peter
Sellers”, nos explica Brad Silberling, a pesar de carecer de
pruebas genealógicas al respecto. “Además de ser un cómico
genial, es un actor notable y desaparece completamente en los
papeles. Nadie tiene esa cualidad de camaleón que le permite
convertirse en tantos personajes, mantener el ritmo cómico y
añadir un toque de misterio. Siempre pensé en él para
interpretar al conde Olaf, el papel le va como anillo al dedo”.
El director tampoco tenía
dudas acerca de Meryl Streep para hacer el papel de tía
Josephine. “Puede decirse que Meryl Streep es como la ‘Walter
Cronkite” de las actrices actuales, un bastión de estabilidad y
de maestría. No pude resistir la tentación de escogerla para
interpretar un personaje de lo más inestable”.
Brad Silberling reconoce que
no fue tan fácil encontrar a los niños para hacer los papeles de
los huérfanos Baudelaire, sobre todo porque ningún niño en su
sano juicio quiere someterse a una serie de desastres,
tragedias, desgracias y pésima comida. Se siente muy afortunado
por haber encontrado a jóvenes actores tan maravillosos.
“No hacía falta pensar mucho
para saber que Emily Browning era perfecta para el papel de
Violet”, recuerda el director. “Hay en ella algo muy antiguo,
sin embargo es una chica totalmente actual, lo que encaja
perfectamente con el mundo de Lemony Snicket. Liam es el niño de
14 años más viejo que conozco. Es un actor notable y, como
Klaus, siempre va por delante de todos los que le rodean. Las
mellizas Hoffman son geniales en el papel de Sunny. Sobrepasaron
con mucho mis expectativas”.
Completa el reparto un grupo
de extraordinarios actores del calibre de Timothy Spall,
Catherine O’Hara, Billy Connolly, Cedric the Entertainer, Luis
Guzmán, Jennifer Coolidge, Craig Ferguson y Jane Adams, entre
otros. Esta tropa ecléctica, además de sorprendentes
contribuciones, es una prueba de que se puede engañar a mucha
gente para que participe en un proyecto tan incómodo.
“La historia está llena de
lances imprevistos desde el principio”, comenta Timothy Spall,
que interpreta al Sr. Poe, el albacea de la herencia Baudelaire.
“Por ejemplo, el narrador empieza por describir a unos niños
maravillosos, inteligentes. Todo parece bonito y placentero.
Entonces llega mi personaje, el Sr. Poe, a la playa y les
informa de que sus padres acaban de perecer en un incendio. Es
bastante asombroso”. En otras palabras, lleven pañuelos al cine.
“Única, no hay otra
descripción”, dice, riendo, Billy Connolly, que interpreta al
tío Monty, un herpetólogo que suele pasearse con un pitón
birmano albino de 3 metros alrededor del cuello. “Acabé
encariñándome con esa serpiente. Tenía la costumbre de respirar
profundamente y lanzar un pequeño gemido seguido por un silbido.
Era como si me susurrara al oído”. El pitón no quiso hacer
ningún comentario.
De hecho, para rodar LEMONY
SNICKET fue necesario contratar los servicios de un reparto
secundario de más de cien miembros de variedad no humana, una
expresión algo complicada para decir “animales”. Todos
estuvieron bajo la supervisión del coordinador de animales Jules
Sylvester.
“Para las secuencias rodadas
en la Habitación de los Reptiles fueron necesarias unas setenta
serpientes y otros reptiles: había cobras egipcias, víboras,
serpientes de cascabel, pitones verdes, iguanas, escorpiones,
mocasines de agua y una tortuga de cien kilos”, nos explica
Jules Sylvester. “Incluso les prepararon un cuarto verde sólo
para ellos. A Tank, la tortuga, le encantó la idea. Consiguió
comerse una pared y hacer un agujero”. Al igual que el de otros
muchos actores, el intento de fuga de Tank no prosperó.
Gracias a un reparto de mucho peso, cómplices involuntarios,
niños intrépidos y criaturas peligrosas, UNA SERIE DE
CATASTRÓFICAS DESDICHAS DE LEMONY SNICKET se ha convertido en
una experiencia inolvidable que conseguirá matar de risa a las
familias.
3.
Una
producción llena de peligros >>
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Una serie de catastróficas
desdichas de Lemony Snicket" - Copyright © 2004 DreamWorks Pictures, Paramount
Pictures, Scott Rudin Productions y Nickelodeon Movies. Distribuida en
España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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