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Dirección: Jonathan Demme.
País: USA.
Año:
2004.
Duración:
132 min.
Género:
Thriller.
Interpretación: Denzel Washington (Ben
Marco), Meryl Streep (Eleanor Shaw), Liev Schreiber (Raymond
Shaw), Jon Voight (Senador Thomas Jordan), Kimberly Elise
(Rosie), Jeffrey Wright (Al Melvin), Ted Levine (Coronel
Howard), Bruno Ganz (Richard Delp), Simon McBurney (Dr. Atticus
Noyle), Vera Farmiga (Jocelyn Jordan).
Guión: Daniel Pyne y Dean
Georgaris; basado en el guión de George Axelrod; sobre la
novela de Richard Condon.
Producción: Tina Sinatra, Scott
Rudin, Jonathan Demme e Ilona Herzberg.
Música: Rachel Portman.
Fotografía: Taki Fujimoto.
Montaje: Carol Littleton y Craig
McKay.
Diseño de producción: Kristi Zea.
Dirección artística: Teresa Carriker-Thayer.
Vestuario: Albert Wolsky.
Estreno en USA: 30 Julio 2004.
Estreno en España: 12 Noviembre 2004. |
CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
A pesar
del fracaso comercial de "La
verdad sobre Charlie", Jona-than
Demme insiste en realizar «remakes» de algunos
clásicos de Hollywood, tocándole ahora el turno a "El mensajero
del miedo", una cinta de John Frankenheimer protagonizada por
Frank Sinatra, Lauren-ce Harvey, Janet Leigh y una espléndida
Angela Lansbury, quien no es de extrañar que en su día fuera
nominada al Oscar® en la categoría de mejor actriz secundaria.
Obviamente, cambian los escenarios y los personajes, pero uno
tiene la sensación de que el responsable de "El silencio de los
corderos" no aporta las suficientes novedades como pa-ra
justificar que se haya llevado a cabo una nueva versión de la
citada película de 1962.
Tras una introducción en la que el rea-lizador deja bien clara
cuál es su opinión acerca de los políticos, cuyas actuacio-nes
no se dirigen precisamente a servir a aquellos ciudadanos que
les han votado para administrar con prudencia los intere-ses de
toda una nación, sino que preten-den manipular a los electores,
creando una pantomima en la que muestran sus rostros más
sonrientes y amables al tiempo que esconden sus aviesas y
ver-daderas intenciones (relacionadas en es-ta ocasión con el
poder de determinadas corporaciones y empresas). Este retrato
pesimista del mundo de la política no es algo nuevo en el mundo
del celuloide, aunque a veces da la impresión de que se
introduce para contentar a ciertos sectores de la crítica, los
mismos que valoran una película más por sus contenidos
ideológicos que por sus bondades cinematográficas.
No
obstante, Jonathan Demme sabe que está manejando un presu-puesto
que supera los cien millones de dólares, publicidad incluida, de
ahí que una vez que transcurre la media hora inicial del filme
se aden-tre de lleno en los convencionalismos de un género que,
si se trata con respeto, puede resultar de lo más entretenido.
Si bien no posee escenas dignas de mención, de ésas que se
quedan grabadas en la memoria del espectador, hay que reconocer
que, al igual que la obra en la que se basa, su desenlace es
tenso y ameno, a pesar de que, en general, se puede decir que
nos encontramos ante una cinta a la que le sobran unos cuantos
minutos cuya eliminación habría redunda-do en su beneficio.
El director sustenta el éxito de su empresa en el excelente
plantel que tiene a su disposición. No sólo nos encontramos con
un contenido y atormentado Denzel
Washington, si-no que cuenta con una de esas actri-ces
que, haga lo que haga, recibe alabanzas por todos lados:
Meryl Streep. No voy a ser yo
quien discuta la calidad de una intérprete tan versátil, so-bre
todo teniendo en cuenta que aquí li-dia con un antipático
personaje que ha de bascular entre la credibilidad y la
cari-catura, siendo en ocasiones muy difícil encontrar dicho
equilibrio. Probablemente la mayor sorpresa de todo el reparto
sea la interpretación de Liev Schreiber,
agradeciéndose ade-más la breve presencia de un estupendo
Jon Voight.
Por
último, y acostumbrados a la melosidad de la obra de
Rachel Portman, es sorprendente
encontrarnos con una banda sonora repleta de suspense y
conformada por piezas que cumplen con eficacia su misión dentro
de la película. Resulta grato comprobar que una compo-sitora que
se había encasillado en su trabajo, no tanto por su culpa co-mo
por la de los grandes estudios, cuyos dirigentes no están
dispues-tos a correr riesgos cuando está en juego tanto dinero,
es capaz de salir airosa de semejante desafío, si bien en esta
ocasión su tarea no es lucirse, sino ayudar a crear dentro del
filme una adecuada atmósfe-ra, algo que consigue pero sin
apabullar.
Calificación
película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes de "El mensajero del miedo" - Copyright © 2004
Paramount Pictures, Scott Rudin/Tina Sinatra Productions y
Clinica Estetico Productions. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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