49º SEMANA INTERNACIONAL DE CINE DE VALLADOLID
LA BUTACA - Revista de Cine


COBERTURA DE LA 49ª EDICIÓN DE LA SEMINCI
                                          22 - 30 Octubre 2004

 

 

 

 

 

 

 


 

PELÍCULAS   CRÓNICAS   PALMARÉS

EL MENSAJERO DEL MIEDO
(The Manchurian candidate)


Dirección: Jonathan Demme.
País:
USA.
Año: 2004.
Duración: 132 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Denzel Washington (Ben Marco), Meryl Streep (Eleanor Shaw), Liev Schreiber (Raymond Shaw), Jon Voight (Senador Thomas Jordan), Kimberly Elise (Rosie), Jeffrey Wright (Al Melvin), Ted Levine (Coronel Howard), Bruno Ganz (Richard Delp), Simon McBurney (Dr. Atticus Noyle), Vera Farmiga (Jocelyn Jordan).
Guión: Daniel Pyne y Dean Georgaris; basado en el guión de George Axelrod; sobre la novela de Richard Condon.
Producción: Tina Sinatra, Scott Rudin, Jonathan Demme e Ilona Herzberg.
Música: Rachel Portman.
Fotografía:
Taki Fujimoto.
Montaje: Carol Littleton y Craig McKay.
Diseño de producción: Kristi Zea.
Dirección artística: Teresa Carriker-Thayer.
Vestuario: Albert Wolsky.
Estreno en USA: 30 Julio 2004.
Estreno en España: 12 Noviembre 2004.

 

CRÍTICA
por Joaquín R. Fernández

  A pesar del fracaso comercial de "La verdad sobre Charlie", Jona-than Demme insiste en realizar «remakes» de algunos clásicos de Hollywood, tocándole ahora el turno a "El mensajero del miedo", una cinta de John Frankenheimer protagonizada por Frank Sinatra, Lauren-ce Harvey, Janet Leigh y una espléndida Angela Lansbury, quien no es de extrañar que en su día fuera nominada al Oscar® en la categoría de mejor actriz secundaria. Obviamente, cambian los escenarios y los personajes, pero uno tiene la sensación de que el responsable de "El silencio de los corderos" no aporta las suficientes novedades como pa-ra justificar que se haya llevado a cabo una nueva versión de la citada película de 1962.

  Tras una introducción en la que el rea-lizador deja bien clara cuál es su opinión acerca de los políticos, cuyas actuacio-nes no se dirigen precisamente a servir a aquellos ciudadanos que les han votado para administrar con prudencia los intere-ses de toda una nación, sino que preten-den manipular a los electores, creando una pantomima en la que muestran sus rostros más sonrientes y amables al tiempo que esconden sus aviesas y ver-daderas intenciones (relacionadas en es-ta ocasión con el poder de determinadas corporaciones y empresas). Este retrato pesimista del mundo de la política no es algo nuevo en el mundo del celuloide, aunque a veces da la impresión de que se introduce para contentar a ciertos sectores de la crítica, los mismos que valoran una película más por sus contenidos ideológicos que por sus bondades cinematográficas.

  No obstante, Jonathan Demme sabe que está manejando un presu-puesto que supera los cien millones de dólares, publicidad incluida, de ahí que una vez que transcurre la media hora inicial del filme se aden-tre de lleno en los convencionalismos de un género que, si se trata con respeto, puede resultar de lo más entretenido. Si bien no posee escenas dignas de mención, de ésas que se quedan grabadas en la memoria del espectador, hay que reconocer que, al igual que la obra en la que se basa, su desenlace es tenso y ameno, a pesar de que, en general, se puede decir que nos encontramos ante una cinta a la que le sobran unos cuantos minutos cuya eliminación habría redunda-do en su beneficio.

  El director sustenta el éxito de su empresa en el excelente plantel que tiene a su disposición. No sólo nos encontramos con un contenido y atormentado Denzel Washington, si-no que cuenta con una de esas actri-ces que, haga lo que haga, recibe alabanzas por todos lados: Meryl Streep. No voy a ser yo quien discuta la calidad de una intérprete tan versátil, so-bre todo teniendo en cuenta que aquí li-dia con un antipático personaje que ha de bascular entre la credibilidad y la cari-catura, siendo en ocasiones muy difícil encontrar dicho equilibrio. Probablemente la mayor sorpresa de todo el reparto sea la interpretación de Liev Schreiber, agradeciéndose ade-más la breve presencia de un estupendo Jon Voight.

  Por último, y acostumbrados a la melosidad de la obra de Rachel Portman, es sorprendente encontrarnos con una banda sonora repleta de suspense y conformada por piezas que cumplen con eficacia su misión dentro de la película. Resulta grato comprobar que una compo-sitora que se había encasillado en su trabajo, no tanto por su culpa co-mo por la de los grandes estudios, cuyos dirigentes no están dispues-tos a correr riesgos cuando está en juego tanto dinero, es capaz de salir airosa de semejante desafío, si bien en esta ocasión su tarea no es lucirse, sino ayudar a crear dentro del filme una adecuada atmósfe-ra, algo que consigue pero sin apabullar.

Calificación película:
Calificación banda sonora original:


Imágenes de "El mensajero del miedo" - Copyright © 2004 Paramount Pictures, Scott Rudin/Tina Sinatra Productions y Clinica Estetico Productions. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos reservados.

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