CÓMO SE HIZO "OBSESIÓN
(WICKER PARK)"
Notas de producción
© 2004
Filmax
1. La producción
Ambientada en Chicago, Wicker
Park es un drama psicológico sobre un joven ejecutivo del mundo
de la publicidad (Hartnett) y su obsesiva búsqueda de un amor
perdido. Mientras intenta encontrar a una mujer (Kruger) quien
misteriosamente desapareció de su vida dos años antes, también
es atrapado en las redes de un romance con una misteriosa joven
(Byrne), que sale con su mejor amigo, Luke (Lillard).
Con un guión repleto de
sorpresas y giros, así como subtramas muy eróticas, Wicker Park
fue un proyecto que consiguió atraer a talentos de primera fila
desde el principio.
Para dar forma al proyecto,
un remake de la aclamada película francesa L’Appartement,
escrita por Gilles Mimouni, los productores necesitaban un
director que pudiera gestionar el guión con pulso firme un claro
y estiloso dominio del medio. Finalmente, encontraron a su
hombre en el escocés Paul McGuigan.
“Para Wicker Park, reunimos
un reparto excitante y lo pusimos en manos de un director
creativo y con mucho talento,” afirma el productor Tom
Rosenberg. “Aunque hemos mantenido muchos elementos clave del
film original, Paul aporta una visión totalmente original a esta
nueva versión. Trabajando a partir de un guión fresco y nuevo,
su estilo único y particular electriza una trama que más bien
parece una montaña rusa de giros y sorpresas.”
McGuigan asegura que se
sintió inmediatamente atraído por el proyecto nada más leer el
guión. “Quedé cautivado por el guión,” afirma. “Tenía que volver
a tras y releerlo para estar seguro de que pillaba todo. Es una
historia de amor, pero narrada de un modo no-lineal”
Con McGuigan al mando, los
productores y su equipo se preocuparon de reunir un reparto
joven, con talento y que pudiera hacerse cargo de unos
personajes que múltiples registros e inmersos en situaciones
cambiantes. Para el papel protagonista, el indómito y hechizado
Matthew, los productores y el director pensaron en Josh
Hartnett. Además de su condición de ídolo juvenil de Hollywood,
Hartnett ha demostrado su talento como actor en papeles muy
especiales como en Las vírgenes suicidas y Black Hawk Derribado.
Debido a su status de super-estrella, la incorporación de
Hartnett ayudó a hacer despegar el proyecto de Wicker Park: tras
leer el guión, decidió con ganas unirse al reparto y la
producción empezó a tomar velocidad.
“En películas anteriores,
Josh ha demostrado poseer un extraordinario carisma en la
pantalla,” afirma el productor Gary Lucchesi. “En Wicker Park,
tira por un lado más cercano al héroe dramático y romántico,
algo que antes no había hecho tanto, y sale victorioso de la
prueba. Uno puede ver cómo Josh crece como actor en esta
película; su trabajo se va haciendo más y más excitante.”
Comentando sobre qué es lo
que le atrajo más de Wicker Park, Hartnett atribuye gran parte
de su interés al poder trabajar con el director Paul McGuigan.
“Me gustan de él Gangster No. 1 y quería trabajar con Paul,”
asegura Hartnett. También le atrajeron el tema y la trama del
film. “Me atrajo el tema de la pasión,” prosigue, “y la creencia
de que el amor lo puede conquistar todo – Pienso que es lo mejor
de esta película. Es una historia sobre la capacidad del amor de
abrirse paso en las circunstancias más improbables.”
Hartnett encontró que el
dilema principal de su personaje era intrigante y divertido de
estudiar. “Hay una cierta ambigüedad en la película que me
encanta,” señala. “Creo que hay un momento en la vida en que te
abres a ciertas cosas y – bang – encuentras a esa chica y te
enamoras. Estás seguro de que es una relación fantástica y un
buen día, ella desaparece. Quedás destrozado. Mi personaje,
Matthew, decide flotar en la vida y ver donde le lleva la
corriente. Entonces, un día, se topa de Nuevo con el amor de su
vida – o cree verle – y de repente se da cuenta que tiene que
tomar un gran número de decisiones importantes.”
Otro aspecto del guión que
Harnett encontró fascinante fue el modo en que se mueve en el
tiempo para revelar la historia. “Eso es lo genial de la
película,” afirma Harnett, “su estructura. Parece una idea
simple: chico encuentra chica, chico pierde chica, chico la
vuelve a encontrar y va tras ella. Pero el modo en que se
explica es lo bueno. Cuando la miras, es una película sobre
estar enamorado, y el tipo de problemas en los que te metes para
recuperar ese amor...”
Hartnett solo tiene palabras
de elogio para sus compañeros de reparto; disfrutó mucho
trabajando con el reparto y encontró que sus estilos y esfuerzos
se compenetraban a la perfección. Cuando se le pregunta sobre
Diane Kruger, Hartnett afirma, “Es genial. Maravillosa, dulce,
un amor. Ya sabes, ella, Rose Byrne, Matthew Lillard, son gente
fantástica. Teníamos un reparto estupendo. Tanto Diane como Rose
son dos de las mejores actrices jóvenes del momento. Ha sido una
delicia trabajar con ellas.”
La experiencia de Hartnett
con McGuigan también resultó tal y cómo había esperado. “Paul es
un tío genial,” afirma. “Muy inteligente, pero nunca admitirá
sus habilidades o virtudes porque es escocés, y eso me gusta de
él. A su vez, tiene un gran sentido de los visual. Y me gustan
los directores que no sólo están ahí para “llenar huecos”. Más
bien se trata la llegar a trabajar de plantearse “¿Qué vamos a
hacer?” Es muy innovador.”
Ciertamente, a McGuigan
también le gusto trabajar con Harnett; de hecho, a los dos se
les volverá a ver juntos en Lucky Number Slevin. “Estaba
interesado en Josh porque he visto cómo trabaja,” comenta
McGuigan. “Todos sabemos que es guapo y todo eso, pero lo más
importante es que se trata de un gran actor que se toma muy en
serio su trabajo. Hemos hablado mucho sobre las cosas que le
interesan y quería saber todo sobre la película, hasta incluso
la música que íbamos a utilizar. Puede ponerte en un aprieto
preguntándote las cosas acertadas y no aquellas preguntas que se
suponen deben hacer los actores. Eres un placer trabajar con
él.”
Para Matthew Lillard,
estrella de éxitos recientes como las comedias de aventuras de
Scooby-Doo films de horror como Scream y 13 Fantasmas, Wicker
Park significa una oportunidad para probar un papel diferente.
El golpe de suerte de conseguir ser el mejor amigo de Josh
Harnett fue una mezcla de oportunidad y de su carisma y talento.
“Saliendo de Scooby-Doo,
Wicker Park fue una gran oportunidad para mí para poner a prueba
otras de mis facetas como actor,” apunta Lillard. “El personaje
de Shaggy es tan grande y posee tanta energía que la oportunidad
de trabajar en un thriller romántico me atrajo sobremanera.”
Lillard también encontró que Wicker Park le daba una nueva
oportunidad de descubrir el placer de la interpretación. “Es lo
grande de este trabajo,” prosigue. “Podemos ir de un extremo a
otro. Podemos jugar en universos diferentes y utilizar nuestra
imaginación de modos distintos.”
A Lillard también le atrajo
el hecho de que la película contenía personajes únicos y
especiales. “Los triángulos amorosos que transcurren en la
película son muy interesantes,” asegura. “Todo va sobre la
obsesión y la pasión. A su vez, para mí, tener una escena con
una mujer que no está planteada para que el público se ría es
siempre algo excelente. Yo me suelo ver siempre implicado con
perros generados por ordenador o gente que blande grandes
cuchillos. Luke es alguien corriente, un ser humano.”
Lillard opina que Luke es el
centro moral de la película. “Luke es el inocente de la
historia,” señala. “Está loca y apasionadamente enamorado de
Alex y es el major amigo de Matthew, y se encuentra fuera de
todos esos triángulos oscuros. Creo sobretodo que Luke es un
personaje honesto, y algo así como una figura semi-trágica al
final.”
El director McGuigan cree que
Lillard ayudó a equilibrar la película. “Matthew es tan
gracioso, pero también un gran actor,” asegura McGuigan. “Aportó
una chispa especial a su personaje. Hay solo cuatro personajes
principales en esta película, por lo que estamos ante un film
intimista. Con Matthew hay un pequeño receso de la tensión
dramática, y él sabe caminar sobre la línea que permite mantener
el tono de la película cuando aparece en la pantalla.”
Lillard disfrutó mucho con el
estilo de McGuigan y encontró que el ambiente de rodaje era muy
fructífero para probar cosas nuevas. “Lo bueno de trabajar con
McGuigan,” asegura, “es que hace tomas prolongadas. Te adaptas
al ritmo de hacer largas tomas de diez minutos; este es un lujo
que los actores no nos podemos permitir estos días en el cine.
Paul es uno de los mejores directores con los que he trabajado.
Es tan bueno en lo concerniente a darle instrucciones al actor
que sean claras y específicas. Yo siempre trabajo con la idea de
que una película es como un barco, y siempre quieres que haya un
capitán preparado para guiarte a través de la tormenta y al que
no dudes en seguir contra viento y marea. Paul es esa clase de
director. Tiene tanto talento…”
Sobre todo, Lillard cree que
la película gustará a ese tipo de público que disfruta viendo a
otra gente pasar por situaciones que ellos mismos no querrían
experimentar. “La tensión es esta película proviene del
sacrifico que el personaje de Josh hace de todo lo que tiene en
la vida,” comenta. “Su nivel de vida, su prometida,- lo
sacrifica todo para arrojarse por un precipicio que, si tiene
suerte, le permitirá reencontrarse con su verdadero amor. La
idea de un hombre sacrificándolo todo por amor es tan valiente y
atractiva... Y creo que la mayoría de las personas fantaseamos
en secreto deseando que exista alguien que haga eso por
nosotros.”
Tal y como dice Lillard,
Matthew sacrifica todo por la posibilidad de encontrar el amor
verdadero. ¿Pero qué actriz podría interpretar a una mujer capaz
de que un hombre hiciera eso por ella? El rostro que hizo que
miles de barcos se hicieran a la mar, por supuesto. Vista
recientemente en el papel de Helena de Troya en el film épico de
Brad Pit Troya, Diane Kruger fue captada para asumir el difícil
papel de una mujer por la que un hombre lo daría todo. La
inclusión de Kruger en el reparto dice mucho en cuanto al
interés suscitado por el proyecto de Wicker Park y sus autores
ya que, aunque estrenada más tarde, Wicker Park se rodó antes
que Troya. Formada en el ballet clásico con la Royal Academy de
Londres, una lesión de rodilla cambió la dirección de la carrera
de Kruger hacia las pasarelas, a las que siguieron sus primeros
pasos en el cine, pocos años después.
Cuando se le pregunta cómo
llegó al reparto de Wicker Park, Kruger explica, “Acababa de
hacer una película en Francia producida por Luc Besson (Michel
Vaillant), y Tom Rosenberg viajó a Paría para reunirse con Luc
en París”. “Estaban charlando sobre otro proyecto en el que
estaban involucrados, y Tom comentó, “Oh, no podemos encontrar
ninguna chica para este papel.” Entonces Luc dijo, ‘Deberías ver
a Diane Kruger.’ En el lugar y el tiempo adecuados, supongo.”
“El marido de Diane, el actor
y director Guillaume Canet, rodó una cinta de presentación, y
esa cinta nos fue enviada por un representante,” comenta
Lucchesi. “Estaba increíble; tan bien que Tom y yo la trajimos a
Nueva York para conocerle y después la llevamos a Montreal para
una prueba de cámara. Habíamos encontrado a nuestra Lisa.”
“Diane Kruger es tan bella y
tiene tanto talento,” añade McGuigan. “Era perfecta para este
papel. Alberga todo aquello que el personaje de Josh intenta
recuperar; gracia, belleza tranquila, y la cámara le adora.”
La actriz ya estaba
familiarizada con la historia de Wicker Park story, ya que había
visto la versión francesa. Le atrajo hacer el remake por los
sentimientos y emociones al rojo que hay tras su tema principal.
“Vi el original cuando se estrenó en Francia y siempre pensé que
era una historia de amor fabulosa,” afirma Kruger. “Trata sobre
las casualidades, el verdadero amor y el destino. Creo que en
los tiempos que vivimos, las personas están distraídas por un
gran número de cosas y ambiciones, que acaban interponiéndose en
las relaciones. Creo que su mensaje es precioso.”
Kruger ve muchas diferencias
entre su personaje al principio de la película, y cuando
reaparece dos años después de su separación de Matthew. “En la
primera parte, Lisa es más espontánea y vital,” asegura. “Está
tan enamorada y su relación con Matthew es fantástica. Es
increíblemente feliz. Entonces, dos años después, ha madurado y
se le ve triste. Puedes sentir un aire de melancholia en ella;
se encuentra así por haber perdido a Matthew y no saber bien
porqué le trató así.”
Kruger cree que el público
responderá a la historia y sus giros y enigmas centrales;
disfrutarán intentando adivinar qué es lo que ocurrió. “Es el
modo en que está escrito el guión,” señala. “Sólo al final de
todo descubres qué pasó en realidad. Hay mucha tensión en el
film. No puedes decidir si algún personaje te desagrada porque
no llegas a comprender las razones de porqué actúan así.”
“Creo que el amor verdadero y
la obsesión están separados por una delgada línea,” prosigue,
“especialmente cuando crees que la otra persona se siente igual
y entonces se separan y no entiendes porqué. El amor no se puede
explicar. No se sabe porqué una persona se siente atraída por
otra.”
Acabando de redondear el
cuarteto protagonista está la actriz australiana Rose Byrne. Muy
popular en su país natal, (y Mejor Actriz en el Festival de
Venecia por su trabajo en The Goddess of 1967), los críticos
australianos la han comparado con su compatriota Cate Blanchett.
Es interesante comprobar que tanto Byrne como Kruger formaban
parte del plantel de actore de Troya, pero de nuevo hay que
subrayar que fueron los productores y cineastas de Wicker Park
los primeros que pensaron en reunirlas en la misma película.
Los productores y el director
pensaron en Byrne para encarnar a la enigmática Alex en la
película desde las primeras etapas del proyecto. “Ya me habían
recomendado a Rose, una estrella en alza, y le hicimos una
prueba cuando empezábamos a mover el proyecto de Wicker Park,”
afirma Lucchesi. “Siempre creímos que tenía un potencial
tremendo para insuflar al personaje de Alex algo muy especial.
Cuando Paul McGuigan se unió al proyecto, Rose fue una de las
primeras personas que le presentamos, y le encantó.”
Byrne se sintió atraída por
el personaje, Alex, muy al principio del proceso de desarrollo
de Wicker Park. “Cuando hice el casting, conecté con el
personaje y el material,” afirma Byrne. “Pero durante un tiempo
no obtuve respuesta de los productores, por lo que me olvidé del
tema. Entonces contrataron a Paul como director y me llamaron
para conocerle, y nos entendimos a la perfección. Pocos días más
tarde me llamaron para ofrecerme el papel y avisarme de las
fechas de rodaje.
Alex es un personaje
intrincado, y me resulta difícil hablar del personaje sin
revelar demasiados secretos de la película. “Nunca he
interpretado a alguien que minete constantemente, y eso ha sido
todo un desafío,” ríe. “Todo lo que Alex dice es básicamente
mentira. Tuve que documentarme un poco sobre ese desorden
psicológico, porqué miente mi personaje, y cuáles son las
consecuencias físicas de ese comportamiento.
“A su vez, Alex es muy
obsesiva,” prosigue Byrne. “Nunca he hecho un personaje tan
determinado y obsesionado con sus planes. Es una manipuladora,
pero también creo que una gran parte de su comportamiento es
subconsciente. Ese es el modo en que siempre me he relacionado
con ella – nunca la vi como alguien despiadado, tan sólo se guía
por sus impulsos más emotivos y acaba haciendo cosas sin
pensar.”
Cuando se le preguna sobre si
tiene alguna cosa en común con Alex, Byrne comenta que, “Tiendo
a ser bastante cabezota en lo que respecta a mis ideas, mis
sueños, y sí, me identifico con eso. Y también simpatizo con su
valentía. Lo que hace en la película hiere a diversas personas,
pero realmente en auténtica en sus actos.”
Como parte de su preparación
para la película, Byrne tuvo que trabajar con su acento; nunca
había interpretado antes a una americana. “Recibí clases con un
profesor en casa,” explica, “y entonces, en cuanto llegué a
Montreal, empecé a hablar con acento americano. Estaba algo
neurótica sobre eeso y pensé ‘Debo empezar de cero.’ Soy buena
imitando acentos, y me crié viendo la pelis americanas en la
tele australiana, por lo que estoy familiarizada. Es más un
problema de entonación. Los australianos tendemos a acabar las
frases, los americanos no.
Paul McGuigan señala el
trabajo con el acento como una de las pruebas del increíble
talento de Byrne. “Rose fue para mí toda una revelación,”
asegura. “Hablaba con acento americano durante todo el rodaje,
mucha gente ni sabía que era australiana, y cuando volvió a
hablar con su acento normal cuando acabamos, todo el mundo
alucinó.”
Resumiendo, Byrne siente que
el público se enganchará a Wicker Park, y sus sentimientos sobre
la historia se unen a los de los otros actores y actrices.
“Siempre intentas adivinar lo que ocurre,” apunta. “Eso es lo
que la hace emocionante. La trama es la estrella,e n cierto
modo. Te lleva por se estrecho sendero, y túintentas saber qué
es lo que ocurre. Vas hundiéndote más y más en la vida de esta
gente – como en un remolino.”
McGuigan se muestra de
acuerdo. “Viéndolo con público,” afirma, “es maravilloso servar
cómo disfruta la gente intentando adivinar qué es lo que pasa.
La gente mira a sus novios o novias, o con quien hayan venido, y
pudes ver cómo intentan adivinar la trama; la gente se mete en
la historia. Quieren que Josh encuentre a Diane, y es
interesante ver cómo todo el mundo desea eso de forma colectiva.
Hemos hecho una película de misterio a partir de una historia de
amor. Creo que el público considerará que ha valido la pena el
precio de la entrada.”
2.
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