CRÍTICA
por
Tònia Pallejà
Colega, ¿dónde está mi
hamburguesa?
Las comedias del llamado humor idiota, usualmente
protagoniza-das por gente joven y dirigidas al público joven
son, por normal general, un subgénero despreciado por la
crítica, ninguneado por el público que se tiene por selecto sin
conocerlo y carne de videoclub para amenizar veladas distendidas
con los amigos —en realidad, nadie reconoce haberlas visto y
siempre se excusa en la compañía o en substancias ajenas al
organismo... casualmente lo mismo que ocurre en la ficción—.
Pues bien, rompamos esa norma. Lograr que el humor idiota
provoque carcajadas no es cosa de idiotas.
“2 colgaos
muy fumaos” —título tabernario que en nada se corres-ponde al
original— se encuentra en esas mismas latitudes, siendo pariente
próxima de cintas como “Road trip (Viaje de pirados)” o la
delirante “Colega,
¿dónde está mi coche?”, con la que comparte
di-rector. Los norteamericanos tienen una etiqueta muy apropiada
pa-ra películas como la presente: stoner comedy,
literalmente “come-dia fumeta”, que hace referencia al estado de
los personajes cen-trales —a menudo una versión amable de
“Beavis and Butthead”, cuyos mayores intereses se reducen al
sexo, la marihuana y las fiestas (son animals party)— por
el efecto de la “hierba”, que conta-gia, por supuesto, el nivel
del humor, gamberro, tontorrón y surrea-lista.
El argumento de “2 colgaos muy fu-maos”, que responde a la
simpleza y absurdo requeridos, mezcla de buddy movie
(película de colegas), road trip (viaje por carretera) y
comedia de en-redos, se centra en las desventuras de dos amigos
y compañeros de piso estadounidenses de origen dispar —Harold (John
Cho), un coreano tímido y explotado por sus jefes en
la ofici-na, y Kumar (Kal Penn),
un indio ca-radura que finge estar interesado en la Medicina
para que su padre siga pa-gándole los gastos—. Una noche, los
dos muchachos, aficionados a la ma-rihuana —lo cual explica
parte de su comportamiento—, se ven se-ducidos por un anuncio de
comida rápida en la televisión y deciden salir con el coche en
busca de la hamburguesería de la cadena White Castle más
cercana, pero ciertas complicaciones les lleva-rán a recorrer el
estado de New Jersey por entero. Lógicamente, el esquema que
prosigue es del todo conocido: por el camino se en-contrarán con
diferentes personajes-obstáculo que dificultarán que alcancen su
meta —entre ellos se cuentan un grupo de gallitos afi-cionados a
los deportes de aventuras, un policía nazi (Sandy
Jobin-Bevans), un siniestro y repulsivo conductor de
grúa apodado Monstruo (Christopher
Meloni) o el televisivo actor
Neil Patrick Harris (“Un médico
precoz”) interpretándose a sí mismo (o casi)—, sin embargo, en
esta travesía particular se descubrirán a sí mismos y ganarán en
valor y responsabilidad —esto, claro está, también es un decir—.
Puestos a citar nombres, en el reparto también destaca la breve
presencia de Paula Garcés (“The
station agent [Vías cru-zadas]”) como la vecina
latina de la que está enamorado secreta-mente Harold.
A pesar de
todos los prejuicios que deberá vencer, “2 colgaos muy fumaos”
es una comedia que funciona. Su pareja protagonista (intérpretes
en otros films de corte similar) emana química y des-pierta
interés, incluso apoyo. A diferencia de lo que ocurría con el
dúo estelar de “Colega, ¿dónde está mi coche?”, estos dos no son
especialmente imbéciles, es más su inocencia y su poco tino,
su-mados a la excentricidad o malas intenciones del plantel de
com-parsas, los que les hacen meterse en apuros. Por otra parte,
la combinación de gags visuales y verbales, aunque irregular,
consigue hacer reír por su descaro o estupidez —sexo y
esca-tología (uno de los momentos más tronchantes corre a cargo
de dos pijas en el water) son temas recurrentes pero no los
únicos—. Vale la pena mencionar que los jóvenes autores del
guión, Jon Hurwitz y
Hayden Schlossberg, son dos
neófitos en la escena cinematográfica —y, vistos los resultados,
con bastante futuro—, algo que no deja de chocar, y merecer
elogios, cuando estamos cansados de ver cómo reputados
profesionales del mismo campo son incapaces de hacer rendir unos
diálogos y situaciones de pun-ta roma.
La película de Danny Leiner
—por lo demás, correcta en su realiza-ción— está protagonizada
por dos amigos de razas distintas, ajenas al país en el que
residen, y encierra, aun con toda su ligereza, un cierto
com-promiso social en torno a cuestiones como el racismo y la
inmigración. Es posible que pase desapercibido, pero hacia su
parte final hay en el discurso de Kumar una mordaz parodia sobre
el sueño americano construido alrede-dor de las hamburguesas que
no tiene desperdicio. Tal vez “2 colgaos muy fumaos” no sea ni
tan hilarante ni tan descabellada como “Colega, ¿dónde está mi
coche?” —a la que se le hace un guiño a través de una frase del
diálogo—, pero su mayor contención y poder de incisión —siempre
comparativamente ha-blando— no la perjudican, al contrario.
Si uno supera un título y un tráiler tan poco prometedores, que
le hacen escasa justi-cia, pasará un rato divertido libre de
quebraderos de cabeza, que de eso (también) se trata esto del
cine, y, en ese sentido, al-canza de sobras su objetivo. Lo
dicho: lograr que el humor idiota provoque carcajadas no es cosa
de idiotas.
Calificación:
    
Imágenes de "2 colgaos muy fumaos" - Copyright © 2004 Senator
International y Kingsgate Films. Distribuida en España por
Aurum. Todos los derechos
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