CÓMO SE HIZO "CÓDIGO
46"
Notas de producción
© 2003
Manga Films
1. Inspiración e ideas
Código 46 fue tomando forma
fruto de una serie de conversaciones entre el director Michael
Winterbottom, el productor Andrew Eaton y el guionista Frank
Cottrell Boyce, quienes llevaban varios años barajando la idea
de realizar un largometraje de ciencia-ficción. Sin embargo,
como cabría esperar del equipo responsable de largometrajes como
El perdón (The Claim, 2000) o 24 Hour Party People (24 Hour
Party People, 2002), no sería una película de ciencia-ficción
dominada por ordenadores, decorados futuristas y efectos
especiales. Por el contrario, enmarcada en un futuro próximo
perfectamente reconocible, donde hay muchos puntos en común con
nuestro propio tiempo, combinaría elementos de historia
romántica, de thriller a lo film noir, y hasta de la mitología
griega, junto con una exploración de las consecuencias
emocionales que se derivan de la clonación humana.
Ahora que Código 46 es una
realidad concreta, los realizadores todavía se muestran reacios
a clasificarla como un simple film de ciencia-ficción. «Si la
hubiéramos descrito como una película de ciencia-ficción» —nos
explica Michael Winterbottom—, «el público habría estado
esperando algo más vinculado a la tecnología o al diseño, o con
las diferencias entre nuestro presente y el momento del film.
Pero queríamos hacer una historia de amor enmarcada en un futuro
cercano, un mundo que queremos muy parecido al actual, pero con
los elementos combinados de modo ligeramente distinto. Al mismo
tiempo, Código 46 también es una versión puesta al día del
clásico film noir con tratamiento de thriller. El detective
William (Tim Robbins), viaja a Shangai para investigar un delito
y acaba por enamorarse de María (Samantha Morton), que es la
autora de la infracción».
La idea de clonación viene a
añadir otro nivel de complicación emocional: esa posibilidad de
que en un futuro no lejano sea posible conocer y enamorarte de
alguien con quien genéticamente estás vinculado. Al tiempo, ello
transportó a los realizadores de regreso al clásico mito griego
de Edipo: «Nuestra historia se convirtió en una versión más
abstracta y mítica de la idea que gira en torno al hecho de no
poder evitar amar a quien amas. Lo que resultaba particularmente
atractivo era la idea de centrarse en una historia de amor
corriente, una que todo el mundo pudiera reconocer y, entonces,
llevarla hasta su extremo introduciendo el tabú edípico que
prohíbe hacer el amor con tu madre. He ahí lo interesante del
elemento referido a la clonación: esa idea de que William
pudiera enamorarse de alguien que genéticamente es idéntica a su
madre, sin ser consciente del hecho».
Por lo tanto, Código 46 se
convierte en una clásica historia de amor imposible, pero con un
giro genético esencial. «La idea original»—nos dice el productor
Andrew Eaton—, «residía en la intención de narrar un affaire
amoroso de tintes trágicos, en el que dos personas se enamoran
pero donde existe un poderoso motivo por el que no pueden
permanecer juntos. Películas como Breve encuentro (Brief
Encounter, 1946), Casablanca (Casablanca, 1942), o El paciente
inglés (The English Patient, 1995), tienen ese mismo formato. En
este terreno es donde introducimos la idea de la clonación, pues
nuestra historia deviene una versión actual del mito de Edipo,
en el que el incesto escapa totalmente al control de William y
María.
«En el caso de Code 46, se
complica porque una de las razones por las que ambos se enamoran
reside en el hecho de que llegan a saber, de un modo instintivo,
que poseen el mismo ADN, sin embargo, no pueden explicarse
racionalmente su mutua atracción. Creo que ello tiene mucho que
ver con la idea actual de “almas gemelas”: el concepto de que la
gente se enamora y no pueden evitarlo».
El guionista Frank Cottrell
Boyce se sorprendió al encontrar resonancias inesperadas de un
proyecto anterior: «Lo extraño con respecto a William y María, y
al vínculo genético que les une, es que esta circunstancia
genera toda una gama de emociones fuertes que les son del todo
imposibles de controlar o comprender. Ignoran por completo qué
son esos sentimientos, y qué deben hacer con ellos. «De hecho,
recordé a William y Dorothy Wordsworth, acerca de los que
escribí en mi anterior guión para Pandeamonium (2000), de Julien
Temple. Se trata de un hermano y una hermana, aunque crecieron
separados. Cuando finalmente se reúnen, se generan en ellos
muchas sensaciones sexuales y extáticas que no saben cómo
manejar.» A Cottrell Boyce le excitaba la idea de un par de
amantes trágicos, como los personajes de un mito griego, que se
ven librados al ineludible hado. Por otro lado, había
interesantes paralelismos con ciertas concepciones actuales
acerca de los modos en que están genéticamente determinados
algunos aspectos del comportamiento humano. «Lo que hace tan
atractivas todas esas historias griegas es la idea de destino.
Actualmente, nuestra sociedad está substituyendo la idea de
fatalidad con la idea de los genes. La gente va por ahí
diciendo: “No puedo evitarlo, son mis genes los que me
predisponen a estar obeso, o furioso, o enamorado..., lo que
sea”».
2.
Imaginando el
futuro >>
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Código 46" - Copyright © 2003 The UK Film
Council, United Artists, BBC Films y Revolution Films.
Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos
reservados.
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