CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
"Finding Neverland (Descubriendo Nunca Jamás)" no
pretende ser una fidedigna descripción de cómo James
Matthew Barrie creó a Peter Pan, a Wendy, a Campanilla
o al Capitán Garfio, de igual mo-do que tampoco intenta
convertirse en un retrato de tan insigne dra-maturgo, quien ya
había alcanzado una notable fama antes de es-cribir la obra
teatral que inmortalizó su nombre. Existen numerosas diferencias
con respecto a la vida real de Barrie y a la que se nos muestra
en la película, de ahí que en verdad el objetivo del direc-tor y
del guionista del filme sea utilizar a estos personajes para
explicarnos cuán necesario resulta escaparse de la rea-lidad por
medio de la fantasía, construir ciertas quimeras que nos
protejan de los rigores del día a día.
El último
largometraje del responsa-ble de "Monster's
ball" comenzó a ro-darse en junio de 2002, si bien su
es-treno tuvo que aplazarse debido a que Columbia
Pictures no quería que le hi-ciera sombra a "Peter Pan:
La gran aventura", algo realmente absurdo, ya que nos
hallamos ante dos obras que en realidad se complementan, de ahí
que la citada major se
equivocara en su decisión, pues no serían pocos los espectadores
de "Finding Neverland (Descubriendo Nunca Jamás)" que, tras
visionar esta cinta, sintieran cu-riosidad por ver la estimable
adapta-ción cinematográfica que P. J. Hogan llevó a cabo del
texto de Ba-rrie y cuyo fracaso en la taquilla se puede tildar de
injusto (apenas recaudó ciento veinte millones de dólares en
todo el mundo).
Son varias las
ópticas desde las que se puede
analizar este es-pléndido filme. Por un lado nos
encontramos a un autor que sabe que su último trabajo
ha decepcionado al público, de ahí que se nos muestre
ese intrigante, fatigoso y a veces inesperado proceso
mediante el cual nace una obra artística. Es cierto
que en este sentido Marc Forster
no se mueve con la
misma soltura que otros autores, quienes sabrían
manejar con especial tiento este tipo de escenas (se
me viene a la cabeza en estos momen-tos el nombre de Tim Burton). De este modo, no todos los fragmen-tos en
los que observamos cómo la mente de Barrie troca en
una ficción la realidad que le rodea, se resuelven de
forma airosa, algo que sucede, por ejemplo, cuando el
protagonista se encuentra en el parque con Sylvia y sus hijos e
intenta hacerles creer a éstos que su San Bernardo es un oso;
sin embargo, hay otros pasajes en los que el director sí
consigue transmitirnos esa sensación (Barrie observando a los
hermanos Llewelyn Davies saltando en sus ca-mas e imaginándoselos
mientras vuelan y salen por la ventana de su habitación). Y es
que el escritor se fija en todo lo que rodea a esta familia,
captando así pequeños detalles que le permitirán re-dactar una
nueva y original historia.
No obstante, y
como es lógico, no todo el mundo está
preparado para entender esta forma de ver el mundo,
algo que también se refleja muy bien en el
largometraje. No es que se les censure por ello,
simplemente se nos intenta explicar que no hay nada
malo en dejar aflorar esos senti-mientos de inocencia y
de ilusio-nes, sin importar cual sea la edad de la
persona en cuestión o la ex-trañeza que semejante
comporta-miento pueda producir en otros in-dividuos. El
contraste que existe en-tre la manera de pensar de Barrie y de su esposa es evidente, algo que también se
produce con la ma-dre de Sylvia o incluso con Peter, el
hijo de ésta, quien aún se muestra afectado por el fallecimiento
de su padre. Crecer no es fá-cil y uno siempre encontrará
obstáculos que ha de sortear con dis-tintos procederes. Quizás no
sea el camino adecuado, quizás se cometan errores, pero es
nuestra elección, y la de Barrie, al menos en esta cinta, es la
de alcanzar la felicidad a través de sus sueños y transmitírsela
a todos aquellos que quieran creer como él en las hadas.
A pesar de todo,
"Finding Neverland (Descrubriendo
Nunca Ja-más)" también incorpora secuencias dramáticas
que nos re-cuerdan que al final nuestros pies siempre pemanecerán
pe-gados al suelo, como cuando un afectado Barrie le cuenta a
Syl-via un trágico recuerdo de su niñez (la muerte de uno de sus
her-manos y el descubrimiento que ello supuso para él, que no fue
otro que la pérdida de la infancia), la conversación que
mantiene Barrie con Mary una vez ésta ha leído su diario o la
enfermedad de la ma-dre de Peter, Jack, George y Michael.
Si bien el guión
es muy sólido y la realización
encomiable, es im-posible no lanzar todo tipo de
elo-gios al elenco de esta película.
Johnny Depp,
Kate
Winslet, Julie Christie,
Radha Mitchell e incluso el
niño Freddie Highmore están per-fectos en sus papeles, exhibiendo
una contención y una credibilidad que pocas veces se ven en el
cine actual. Incluso Dustin Hoffman, que al igual que otros
intérpretes veteranos abusa en ocasiones de la sobreactuación,
se muestra soberbio dando vida a un productor teatral que sólo
quiere be-neficios y que, en principio, no siente interés por la
calidad de una obra, sino saber cuánto va a costar y si la gente
va a pagar por ver-la, aunque luego se va involucrando en su
creación hasta finalmen-te comprenderla. Cabe alabar por último
la delicada y suave música de Jan A. P. Kaczmarek, escuchándose
una hermosa y atinada melodía en los fragmentos más
trascendentales del relato.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Descubriendo Nunca Jamás" - Copyright © 2004 Miramax International
y Film Colony Production. Distribuida en España por Buena Vista
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