CÓMO SE HIZO "DESCUBRIENDO
NUNCA JAMÁS"
Notas de producción
© 2004
Buena Vista International
2. La realidad se funde con la
imaginación; El aspecto de "Descubriendo Nunca Jamás"
El peculiar diseño de
"FINDING NEVERLAND" (DESCUBRIENDO NUNCA JAMÁS) sirve de puente
entre dos mundos completamente distintos: la sofisticada y
estirada Londres de finales del siglo XIX y el reino imaginario
de los sueños y de las posibilidades infinitas. Estos dos mundos
se enfrentan en todos los elementos del diseño de producción
--el vestuario, la fotografía y la iluminación-- e incluso
llegan a tirar de los extremos opuestos de la cuerda, creando
dos aspectos distintos que se salen de lo corriente, pero que
nunca llegan a estar fuera del alcance.
La diseñadora de producción
Gemma Jackson nos lo explica: "En esta historia se mezclan
muchas cosas diferentes, pero siempre tuvimos en mente que había
un elemento mágico muy intenso que se imponía a la realidad.
Marc se mostró muy inflexible respecto a que no quería una
película de época en sentido estricto que se perdiera en los
detalles históricos. Así que nuestra labor consistía en algo
mucho más interesante que recrear los años 1940. Nuestra misión
era captar la esencia de un mundo en que la imaginación supera y
escapa de la vida real".
La diseñadora de vestuario
Alexandra Byrne, que ha estado nominada a los Oscar, también
estaba muy emocionada ante el desafío de crear un vestuario
completamente diferente a cualquier otro que se ha diseñado en
otras películas anteriores: "Resulta raro que un diseñador de
vestuario consiga combinar la realidad con la fantasía. Lo
normal es hacer una u otra cosa, así que fue un reto muy
interesante", reconoce la diseñadora. Y continúa: "Para diseñar
la mayor parte de los trajes reales, visité varios museos para
fijarme en obras y cuadros de la época y captar cuál era el peso
y la caída de la tela. Para el País de Nunca Jamás, tuve que
abstraerme y crear lo que se ve en los sueños de los niños. En
realidad, es fantasía pura con un toque eduardiano".
Byrne se inspiró en la moda
inglesa más estirada de la época -sometiendo a Kate Winslet y
Radha Mitchell al martirio de los corsés de finales del siglo
XIX- pero también en el estilo más informal de una familia
avanzada como los Llewelyn Davies, con blusas más sueltas,
sombreros más desenfadados y pantalones bombachos para los
chicos. Para las escenas de los juegos, Byrne se olvidó de la
realidad y se lanzó a crear extravagantes alas para hadas,
calzones para piratas y tocados para indios.
El director de fotografía
Roberto Schaefer también se esforzó por entrelazar el mundo real
con un mundo en el que se puede fotografiar todo lo imaginable:
el mundo de la imaginación. Schaefer nos lo cuenta: "Marc
Forster me dio mucha libertad para crear visualmente la
sensación de estar dentro de la imaginación de un hombre y se lo
agradezco enormemente".
Schaefer trabajó codo con
codo con Kevin Tod Haug, el Diseñador de Efectos Visuales de la
película. "Partimos de la idea de que nuestro objetivo era
mostrar cómo se ve la vida a través de los ojos de un
imaginativo escritor que no está del todo entre nosotros, sino
¡en alguna parte de su imaginación!", señala Haug. Y continúa:
"Queríamos que Barrie estuviera rodeado de un halo fantástico o
ligeramente extravagante. En las escenas con elementos
fantásticos, combinamos pequeñas partes de animación generada
por ordenador y fotografía de los actores reales para crear la
apariencia de un sueño. Mi especialidad son los movimientos de
cámara imposibles y escenas que parecen reales y que, sin
embargo, son mezclas de animación generada por ordenador y
movimientos múltiples de la cámara. Esa fue la clave para
conseguir los efectos que buscábamos".
La película se rodó en
Inglaterra, normalmente en localizaciones reales, incluidos los
legendarios Jardines de Kensington de Londres, así como el
histórico Club Saville y el Cementerio Brompton del siglo XIX .
Las escenas del Teatro Duque de York se rodaron en el histórico
Teatro Richmond de Surrey, un lujoso edificio de finales del
siglo XIX que se construyó en 1899 y se remodeló en los años
1990.
Pero lo más emocionante fue
crear un lugar que en realidad nunca ha existido y que, sin
embargo, muchas personas creen haber visitado: el País de Nunca
Jamás, la isla encantada de bosques y lagos idílicos, que se
construyó a partir de cero en los platós de Shepperton Studios.
Richard Gladstein nos explica
cómo lo enfocaron los realizadores: "Antes de mostrar el País de
Nunca Jamás, todas las fantasías y escenas imaginarias tienen
lugar en la mente de Barrie. Sin embargo, intentamos crear un
lugar en el que todo el mundo descubra su creatividad e
imaginación". Y continúa diciendo: "Queríamos que fuera salvaje
y hermoso, un mundo de fantasía que pudieran ver todos los
personajes y esperamos que todos los espectadores también. Se
trata de un lugar que se puede transformar en lo que cada uno
quiera, ya sea la versión de Barrie, la de Sylvia, la de Peter
Davies o la de cada uno de los espectadores".
Para crear este hechizante
mundo, Marc Forster animó a todo el equipo de producción a
experimentar con todo lo que se les ocurriera. Ningún riesgo se
consideraba demasiado elevado. Gemma Jackson lo recuerda así:
"Nunca nos dio pautas respecto a lo que quería, éramos nosotros
los que teníamos que aportar ideas. Fue un reto fantástico. Para
crear los diseños me inspiré en mis propias fantasías y
recuerdos de cuando era niña y traté de captar esa especie de
mundo infinito que crece y crece indefinidamente".
La diseñadora de vestuario
Alexandra Byrne también se inspiró en relatos mitológicos y
cuentos de hadas, pero añadió un toque de realidad. Ella misma
nos lo explica: "Por ejemplo, los diseños para las hadas
desbordan extravagancia y misticismo, pero también están
inspirados en un espectacular vestido de noche de aquella época.
Así es como trabajamos: partíamos de trajes de época y los
adaptábamos al universo imaginario de la película".
Por su parte, Robert Schaefer
encontró en el impredecible clima inglés su fuente de
inspiración para diseñar la iluminación del País de Nunca Jamás.
"Quería aportar al País de Nunca Jamás un toque de ensueño y el
clima me proporcionó unas cuantas ideas muy interesantes. Cuando
rodábamos en exteriores, teníamos que luchar con la
inestabilidad del clima, que pasaba de nublado a soleado en
cuestión de minutos.
De repente, diluviaba, luego
se nublaba, después salía el sol y así sucesivamente. Un día,
cuando estaba esperando a que se despejara, me di cuenta de que
el cielo tiene una especie de encanto de otro mundo cuando está
cubierto de esas nubes que se iluminan y se oscurecen. Entonces,
se me ocurrió que podría trasladar esa impresión al plató en el
que rodábamos las secuencias del País de Nunca Jamás. Ese toque
de magia natural era justamente lo que estábamos buscando".
3.
Peter Pan:
La obra >>
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Descubriendo Nunca Jamás" - Copyright © 2004 Miramax International
y Film Colony Production. Distribuida en España por Buena Vista
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