CÓMO SE HIZO "DELITOS
MENORES"
Notas de producción © 2004
Manga Films
"Delitos menores" no llegó a
la pantalla por un camino de rosas, pero para el director,
guionista y actor David Duchovny el proceso de crear el film sí
resultó sencillo y natural. “La inspiración para la película
provino de unos cuantos lugares distintos. Creo que el más obvio
remite al hecho de que la cárcel de mujeres me era muy familiar
pues crecí en el Manhattan de los años 70. Jamás tuve una
experiencia directa, pero mi madre me habló de la existencia de
aquella prisión femenina, y la recuerdo en el cruce entre la
Décima y la Sexta Avenidas, en medio del Village”.
“Creo que
archivé esto en mi cabeza, y en cierto momento del año pasado
reparé en el interesante hecho de que ya no tenemos prisiones en
medio de nuestras ciudades, o cerca de la población. Situamos a
nuestros presos fuera de nuestra vista. Es un fenómeno de otra
época, cuando la ciudad tenía una auténtica relación con la
cárcel. Se añáde a ello la posibilidad de que un extraño entable
una relación con alguien encarcelado, pues ellas, las mujeres,
solían agarrarse a los barrotes y hablar con la gente para pasar
el rato, o con sus chulos, sus amantes, quien fuera. Y pensé que
podía ser buena idea si un niño estaba necesitado de una especie
de mentor, o de una voz distinta en su vida, de otra figura
maternal, y halla ello en una mujer encarcelada en ese lugar,
sin rostro ni nombre. Se me antojó un tipo de relación
interesante. Todo empezó a surgir a partir de esa situación. Ese
es el meollo de todo lo demás”.
¿Resultó
sencillo para Duchovny escribir el guión de Delitos Menores? Y
mientras escribía, ¿ya tenía previsto dirigirla él mismo?
“Resultó muy fácil escribir el guión. Siento tener que decir
esto porque estoy convencido de que escribir un guión es algo
muy duro; yo mismo he intentado escribir antes, y era realmente
difícil. En ocasiones es imposible, y en otros todo lo
contrario. Sin embargo, nunca me ha sido tan fácil como en este
caso. En esta ocasión, simplemente surgió; básicamente lo
escribí en seis días, lo cual sé que se hace odioso de decir.
Soy consciente de que nadie quiere oír esto, pero es
absolutamente cierto. Luego hubo que retocar mucho. Y cuando
comienzas el rodaje, rescribes y retocas. Sin embargo, diría que
entre un 75 y un 80% de lo que está actualmente escrito lo logré
en esos seis primeros días en algo así como un torrente de
inspiración inicial”.
“Escribí el
guión pensando en que yo mismo sería el director. Sin embargo,
no siempre tuve claro actuar en el film. Pero me di cuenta de
que ese chico, una vez crecido, era un papel muy asimilable,
algo que yo mismo podía interpretar, y me encantó hacerlo porque
entendía el personaje”.
¿Cuál es el
tema básico de la película? Duchovny se muestra claro al
respecto: “Bien, se trata de una historia iniciática. De tal
modo que el tema básico es el dolor de estar creciendo. Pues
cuando uno cambia, o cuando tiene que crecer, por definición
debe abandonar cierta gente, cosas…, dejar atrás ciertos
lugares... Y la película no trata de otra cosa: gente que ha de
dejarse de ver, el dolor y la necesidad que ello representa.
Cuando ese niño de 13 años se convierte en un hombre, ha venido
relacionándose principalmente con su madre y con un sujeto
deficiente mental que encarna Robin Williams. Ahora, debe dejar
a ambos tras de sí. Ha de abandonar a su madre en el momento en
que está empezando a tener interés por las chicas, cuando su
sexualidad eclosiona. Y por el mismo motivo debe abandonar al
hombre mentalmente discapacitado, pues éste no va a serle en
absoluto un referente en temas sexuales; y además,
intelectualmente, está empezando a superar la naturaleza
infantil de esta relación. Sin embargo, todo ello es muy
doloroso porque esas dos personas adoran al muchacho, y lo
necesitan. Creo que la verdad de eso se repite a lo largo de
toda la película. Ya se sabe: nadie hiere a nadie
intencionadamente. Aquí no hay nada malicioso, y sin embargo es
una película llena de auténtico dolor emocional, y de humor. Así
que éstos son los temas importantes: Tanto el tipo de humor
disparatado de la infancia, en la que Robin está sumergido
siendo como es un niño eterno en este film, un hombre que no ha
podido crecer después de cumplir los diez, once o doce años, o
después de llegado a cierto punto emocional; como el tipo de
desgarro que resulta cuando esa infancia se cruza con la
madurez, y hay conciencia de cuanto hay que dejar atrás en el
proceso”.
“Otro tema
recurrente, si podemos pensar en la prisión que significa la
infancia y el momento en que salimos de ella, sería que todos
nosotros vivimos en cierto modo en nuestras propias cárceles
individuales. Con notoria obviedad, el personaje encarnado por
Erykah Badu, la “Dama” de la torre, se halla en la cárcel. El
personaje de Robin Williams se halla aprisionado por su propia
incapacidad de crecer. Y el chico, hasta cierto punto, se halla
apresado por su madre y ha de atravesar esos muros. De tal modo
que lo que le ofrece la mujer encarcelada a Tommy no es otra
cosa que la libertad. Y eso es, creo, la bella ironía que
encierra el guión. Sin embargo, esa libertad exige un precio
terrible, uno que el chico no debería satisfacer, pero lo hace”.
Para
Duchovny, la realización de Delitos Menores en Nueva York fue
algo así como regresar a casa. “Nací y me crié en Nueva York. La
mayoría de mi labor interpretativa la he desarrollado en Los
Ángeles y Vancouver, y muy poca cosa en mi ciudad natal. Siempre
he querido trabajar en Nueva York. He estado cuatro meses aquí
con este film. ¡Ha sido fenomenal! En esta ciudad, siento como
si supiera dónde rodar si necesito algo en concreto. Es como si
todo estuviera en mi cabeza y corazón desde que me crié aquí,
por lo que para mí no ha representado ningún problema la labor
de hallar localizaciones. Obviamente, precisé de una mano para
localizar algunos edificios sorprendentes, pero me defiendo
buscando calles y cosas por el estilo; creo que eso es bueno
para las sensaciones y emociones que la cinta proyecta. No hay
nada como Nueva York. Se podría optar por ahorrar dinero y rodar
en otras localizaciones, pero esta película habla mucho de Nueva
York, y dado que la cárcel de mujeres a la que me refiere con el
título es ahora un jardín, se evidencia una auténtica
trasformación para la ciudad. En 1974, la prisión fue derribada,
habiendo actualmente en su solar un bello jardín público del
municipio. Me encanta lo que hay de simbólico en esta
transformación. Si me hubiera inventado eso como guionista,
hubiera creído que resultaba demasiado banal o empalagoso como
recurso para finalizar un film; sin embargo, dado que resulta la
pura verdad, es como si ello me diera licencia para usarlo”.
Duchovny tuvo
sus primeras oportunidades como realizador dirigiendo episodios
de Expediente X (The X-Files), sin embargo, ahora, habiendo
dirigido su primer largometraje, ha debido afrontar un reto de
mayor envergadura y, en cierto modo, de naturaleza distinta.
“Bueno, lo que jugaba a favor en Expediente X era que los
personajes ya estaban establecidos. Como director de Expediente
X, uno introducía nuevos personajes desarrollando cualquier
aspecto o actividad, encarnados por actores invitados, sin
embargo, Mulder y Scully ya estaban ahí: Uno contaba con esos
dos personajes importantes, de tal modo que la mitad del trabajo
ya estaba hecho en cuanto a personajes e interpretación. Pero
cuando se está creando algo de la nada, de la pura ficción, se
están forjando realmente los personajes. No hay directriz para
ello, y se trata de un proceso interesante. Cada día, hay que
reaccionar ante lo que se hizo el día anterior; es decir, hay
que convenir que, efectivamente, fuimos un poco demasiado lejos
en esa dirección y ahora hay que retroceder hasta aquí para que
todo el conjunto funcione; se trata de un proceso fluido y
orgánico que resulta a un tiempo aterrador e interesante”.
“Pienso que
dirigir es una experiencia enteramente personal. No había
dirigido nada que fuera propio. Pero para mí, los capítulos de
Expediente X que realicé fueron algo muy mío, pese a que las
historias no lo eran. Un capítulo versaba sobre un jugador negro
de béisbol, por lo que se puede pensar que, efectivamente,
aquéllo no tenía nada de personal, pero sí era personal.
El papel que
Duchovny se reservó para sí mismo fue una opción interesante.
“He encarnado a Tom Warshaw, que no es sino el personaje que
interpreta Anton Yelchin cuando tiene 13 años. Efectivamente, él
es la estrella de la película. Yo me dedico a revisar el pasado
de mi vida tratando de descubrir qué ha ido mal en mi matrimonio
y en mi familia, y la llave de todo ello subyace en explicar a
mi esposa la auténtica historia acerca de cómo crecí y me
convertí en un hombre. La película gira en torno a eso; versa
sobre un hombre que le explica a su mujer lo que realmente le
pasó, pues le ha estado mintiendo desde que la conoció. La
película es la historia real que Tom narra a su mujer durante
una larga noche, situación que abre y cierra la cinta, pues lo
que hacemos es retroceder 30 años. En algunas ocasiones,
efectuamos algunos saltos adelante y atrás, pero la mayor parte
de la historia ocurre en el pasado y, de hecho, el núcleo de la
película lo constituye ese pasado”.
A Duchovny le
invade una enorme alegría cuando piensa en el reparto estelar
con que ha contado en Delitos Menores. “Robin Williams es una
estrella cinematográfica enorme y un hombre al que le domina una
fuerte pasión por actuar. Le encanta actuar. No creo que jamás
haya conocido, además de Anton Yelchin, que es mi otra estrella,
a alguien que sienta tal fiebre por la interpretación. Como
director, me sentí enormemente afortunado. Les gusta actuar
muchísimo más que a mí. Les encanta estar ahí, ante las cámaras;
lo viven a cada instante. Cada día, aparecen en el plató ya
embargados de pasión y felices de estar allí a punto de empezar
a actuar”.
“Anton es un
joven verdaderamente capacitado. Le tengo un gran respeto como
persona y artista. Se toma muy en serio sus responsabilidades, y
aborda la labor con mucho sentimiento y gravedad, aunque no se
trata de nadie insulso y aburrido. La persona que estoy
describiendo puede parecer anticuada o conservadora, pero Anton
posee un increíble sentido del humor, y una visión de la vida
que es increíble para alguien con 14 años de edad. Anton me deja
perplejo, tanto como persona como actor”.
“Y luego
tenemos a mi esposa Téa Leoni; creo que es la mejor actriz del
mundo. Lo digo honestamente. Téa da vida a la madre de Tommy
(Anton); mi madre en el pasado, cuando soy un chico”.
“Erykah Badu,
a quien la mayoría del público conoce como cantante, aunque
también es actriz, encarna a la “Dama” en la torre, en la cárcel
de mujeres. Orlando Jones da vida a un macarra, que permanece
fuera de la prisión. Steven Spinella, un actor muy célebre en
los escenarios neoyorquinos, también dispone de un pequeño
papel. Willy Garson, a quien el público conoce por Sexo en Nueva
York (Sex And The City), dispone asimismo de otra pequeña
intervención. Michael Chapman, nuestro director de fotografía,
tiene por lo demás una breve aparición. Y hacemos la
presentación de Zelda Williams, la hija de Robin Williams, con
un papel muy sensible como compañera del joven Tommy”.
¿Qué tipo de
relación mantienen tanto Tom como Tommy con Pappass? “Bien, se
trata de muy buenos amigos. Pappass tiene la mentalidad y el
corazón de un niño de diez o doce años. Han sido colegas durante
seis. Dejó de ser mentor del chico cuando Tommy sumaba los siete
u ocho y ya evidenciaba una mayor madurez, y así hasta ahora,
sumados ya los 13 años, momento en que éste está a punto de
dejarlo detrás, como así debe ser. Pappass, en la tradición de
los santos idiotas que conocemos, por medio de la literatura
inglesa y de ‘Of Mice and Men,’ es de ese tipo de gente que no
posee capacidad de desarrollo, pero sí un corazón enorme, y algo
de sabiduría simple. Pero Tommy está creciendo, y ha de hallar
su vida como adulto; Pappass no va a jugar un papel determinante
en todo eso. No puede. Quizá sea lo mejor. Pappass puede seguir
siendo su amigo, o alguien con quien seguir manteniendo
relación, pero ya no va a ser el tipo de persona que va a estar
en su vida a diario en este estadio de la vida de Tommy”.
“Erykah Badu
encarna un papel esencial en lo que se refiere a la maduración
de Tommy. Al principio, la “Dama” de la torre —la encarcelada—
encuentra divertido conversar con el chico mientras trata de que
vaya a comprarle algo de marihuana de Washington Square Park,
como hacían todas esas presas. Solían tratar de procurarse todo
cuanto podían. Repetitivo. Pero luego, la “Dama” le da mejores
consejos que los que obtiene en casa acerca de las chicas. De
tal modo que empieza a visitarla a menudo, y creo que ella se
siente orgullosa de tener esta relación con el chico, y de ser
capaz de ayudarle. Hay alguna implicación; quizá ella tiene un
hijo al que no puede cuidar debido a que se halla en la cárcel.
Así que empieza a ejercer como madre del chico.
¿Qué cree
Duchovny que el público debiera esperar al ver Delitos Menores?
“Bueno, creo que se trata de un drama sentimental hilarante. Me
parece que se asemeja a una de esas películas raras en las que
vas a reír a mandíbula batiente pero también a llorar como una
Magdalena. Sin embargo, no creo que se pueda hablar de
manipulación. Creo que todos los momentos divertidos y todos los
tristes son de hecho auténticos, y están como parte del
argumento, no como parte de mis esfuerzos para hacer llorar. Es
como una tragedia inevitable que sobreviene. Pero, a lo largo
del camino, resulta también muy divertida”.
¿Qué fue lo
que atrajo al productor Richard Lewis hacia Delitos Menores,
habida cuenta de que su experiencia, mayoritariamente, se
enmarca en la más convencional estructura de estudio?
Responde
Richard Lewis: “Es una anécdota. Me hallaba trabajando con el
director de fotografía Michael Chapman en otro largometraje que
estaba realizando junto a Ray Romano. El agente de David me pasó
el guión. Chapman me vio leyéndolo y me dijo: ‘¡David Duchovny!
¡Es alguien brillante! ¡Le conozco!’ Quiso leer el guión; lo
hizo aquella misma noche, y le encantó. Entonces me dijo:
‘¡Deberías hacer esta película! —Hice que contactara
telefónicamente con David, y más tarde me encontré con él. ¡Y
saben qué! Aquel primer encuentro visionario y creativo me llevó
a la convicción de que íbamos a hacer aquella película. Ya en
los primeros estadios del desarrollo, se hizo meridianamente
claro que David tenía un enfoque muy claro del film, y un
sentido eficaz de la estructura financiera y de cómo iba a
funcionar”.
“Y le dije:
‘De acuerdo, si tengo que hacer esta película, mejor será que la
rodemos en Nueva York y en París, pues es lo que tú has escrito.
David me dijo: ‘No; no es preciso. No me resulta imprescindible.
Si quieres realizarla en Montreal, todavía podemos hacer que
funcione.’ Pero yo dije: ‘¡Dios mío! Nunca funcionaría. Eso no
es lo que has escrito.’ Y me respondió: ‘Bueno, de acuerdo.
¿Crees que es posible?’ Y le contesté que sí, que lo sería. Hice
una promesa, pues la cinta jamás hubiera podido realizarse en
otro lugar que no fuera Nueva York. Esta ciudad es realmente un
personaje más en el film”.
Huelga decir
que contar en el reparto con Robin Williams en Delitos Menores
fue todo un logro. Lewis resulta diáfano cuando habla de los
motivos de Williams para incorporarse al reparto del film.
“Robin dijo que le parecía el mejor cuento de hadas sobre Nueva
York que jamás hubiera leído. ‘Nueva York es un personaje. Hay
que captar eso.’ Nunca antes había trabajado en Nueva York. Mi
madre se crió aquí; pero también por David y por el material, y
por Robin, y por mí mismo, sentí poderosamente que iríamos a
Nueva York para realizar el film. Y creo que se ha llevado a
cabo todo cuanto esperábamos lograr. La textura que conforma
Nueva York; el clamor; el frenesí; la masificación y el caos;
todo ello: el paisaje que bulle y constituye la ciudad y que
cobra vida en la historia de este film. Por supuesto que
podíamos intentar el rodaje en un lugar distinto, sin embargo,
hubiera sido una película distinta. Pero la textura de Nueva
York es plenamente el tejido de este film”.
“Creo que nos
movimos a lo largo de 28 localizaciones en nuestro plan de
trabajo. A decir verdad, no hay muchos platós reales. De las
seis semanas y media que estuvimos rodando aquí, la ciudad de
Nueva York aparece por todas partes del film, y sólo dispusimos
de dos pequeños platós naturales. Así que no se podía venir aquí
por sólo dos semanas para el rodaje de exteriores. Incluso los
interiores son reales: Hay auténticos apartamentos de Nueva
York; auténticos hogares; brownstones (típicas casas
neoyorquinas de ladrillo rojo visto) sin trampa ni cartón;
tiendas de delicatessen reales... El lugar donde estuvo la
cárcel de mujeres durante más de 75 años; la propia institución
penitenciaria; el vecindario de Greenwich Village. Y a ello,
había que retroceder 30 años para crear un Greenwich Village con
apariencia de aquél momento, el aspecto de un barrio 30 años más
joven”.
¿Qué atrajo a
Robin Williams a este proyecto? “Me pareció que se trata de una
historia agridulce. Hay algo en ella propio de film de época que
la hacía irresistible para mí, además del hecho que acontece en
el Soho, y en el Village, en una época de Nueva York a la que me
siento muy vinculado. Y también hay, a un nivel muy extraño,
muchos giros simpáticos. Para mí, lo más interesante en un guión
es que me mantenga fascinado”.
“Me crucé con
David en una ocasión, cuando hacía Expediente X, y yo estaba en
pleno rodaje de Jumanji (Jumanji, 1995). Ésta fue la última vez
que le vi hasta reencontrarnos para esta película. Apareció por
San Francisco y hablamos. Pensé que era un proyecto digno de
llevarse a cabo. No se trata de un gran acto de fe; se trata de
un hombre brillante que además ha escrito el guión y cuenta con
uno de los grandes directores de fotografía. Ello hace los
riesgos menores”.
¿Por qué cree
Williams que es importante para David narrar esta historia?
Ciertamente, parece una historia muy personal. “Le pregunté
acerca de ello, y me respondió que en parte sí lo era, y en
parte no. Es un film extraño, parece casi una fábula. Genera ese
tipo de sensación. Rodamos en Nueva York porque se trata del
auténtico marco. Así, obtienes personajes auténticos, y los
lugares y edificios reales. Ya se sabe, localizaciones de gran
belleza, las inconfundibles calles de Nueva York, y también el
Village, callejuelas diminutas con pequeños cul de sacs, y una
almagama de edificios viejos y nuevos. Todo forma parte del
conjunto, que puede parecer algo rancio pero también elegante”.
A Williams la
historia le pareció una maravilla. “Básicamente, es la historia
de la maduración de un chico en el contexto del Nueva York de la
década de los 70. Tiene catorce años, y se trata de un momento
crucial. El primer amor, la primera vez en todo... Se trata de
un cambio tremendo de su vida en todos los sentidos. Es un crío
que vive con su madre soltera y un amigo que es un deficiente
mental. De hecho, en aquella época era lícito considerarlo
“retrasado.” Y lo que resulta sorprendente es que se encargan de
un servicio de reparto a domicilio de delicatessens. Y reparten
carne. Yo soy algo así como el forzudo, pues pedaleo el carro.
Pero el chico también está para hacerse cargo del negocio, dado
que no tengo capacidad para los números. Él es algo así como mi
amigo, y para mí muy importante, pues es una de las pocas
personas con las que puedo pasar el rato, y eso contando unos 45
años pero con la cabeza de un niño de 12”.
“Tommy (Anton
Yelchin) es el narrador. La juventud se le ha ido con la
madurez, y está tratando de recuperar algo de sus recuerdos,
quiere saber qué pasó, o regresar al pasado para comprobar qué
le hice como es. Constataremos que hay algo muy oscuro en él,
pero también le ocurrieron algunas cosas maravillosas”.
“Se halla en
un momento de su vida en el que se siente desconcertado; no
tiene claras sus raíces, pues tuvo que huir de ellas.
Recuperarlas es algo muy importante para él; salir y ver de
dónde viene, qué es lo que era. Y al esforzarse en el recuerdo,
la historia nos lleva al Tommy de la década de los 70, un
momento muy interesante en la ciudad de Nueva York, tras los
desbocados 60; fue una época extraña, atrayente. Creo que esa
comprensión donde ves donde has estado, con el resultado de una
sensación agridulce, te hace exclamar: ‘Oh, de acuerdo; todo eso
ya es pasado. Y lo recuerdo,’ y acabas por hacer las paces”.
“Pappass es
un personaje complejo” —opina Williams—. “El padre es un
alcohólico que actúa como si ignorara que soy un retrasado, pues
me carga con toda la culpa de la muerte de mi madre. Todo este
enorme paquete tiene sus raíces en una rabia muy profunda por el
hecho de que es padre de un hijo retrasado que ya ha crecido y
ahora es un adulto. Sin embargo, ahí hay una relación de todos
modos; hay amor por él. Mentalmente, tiene unos 11 años;
físicamente, 41. Trabaja como conserje, y se siente muy
orgulloso de esta ocupación, además de ser ciertamente
eficiente. Y además trabaja como repartidor de delicatessens. Y
su mejor amigo es Tommy”.
Williams
efectuó cierta investigación acerca de este tipo de personaje
complejo. “Todo acaba siendo elaboración propia del actor, pues
hay cosas que sí se corresponden con ciertos síndromes, pero hay
otras que no. Así que hay que estudiarlo con gran detenimiento
pues se trata de un comportamiento muy específico. Se trata de
saber hasta dónde puede uno llegar en determinadas áreas.
Incluso la fisicidad, por ejemplo el aspecto que presenta el
rostro, resulta una elección. Aportas cierto aspecto, y lo
identificas, te lo miras, y constatas si concuerda con sus
pautas de expresión oral, de movimientos, de fisicidad, y su
fortaleza en determinados aspectos”.
¿Qué le ha
parecido a Williams trabajar con David Duchovny, como director,
guionista y actor? “Se hace muy interesante verle saltar de un
cometido al otro. Está dirigiendo, que es algo que se puede
afrontar bien repantigado y controlando, y luego igual estás
haciendo una secuencia con él, y ambos, el director y el actor,
dicen “¡corten!” pues probablemente está actuando y dirigiendo;
es una multitarea. Me da la impresión de que es algo duro; yo no
podría hacerlo, pero él sí puede. Creo que en el último en quien
piensa es en él mismo. Obviamente, dispone de muchos puntos de
vista”.
Para
Williams, la auténtica revelación de Delitos Menores es el joven
Anton Yelchin. “Creo que Anton es un actor con un enorme don. Lo
que quiero decir es que es muy interesante encarnar a un
personaje que tiene 14 años, que para empezar ya es una edad
difícil. Pero es un chico de 14 años muy inteligente, es alguien
muy sofisticado emocionalmente debido a su situación, junto a
una madre soltera y un amigo deficiente mental. Está el modo en
que maneja todo eso; enamorarse; tener ese deseo de hacer lo
correcto, y de ser protector... Hay muchos extremos de
interesante talante moral que el chico afronta. Incluso el modo
en que llega a sacrificarse él mismo”.
“Y Anton,
como actor, logra que todo eso funcione. Él mismo es muy moral,
y muy inteligente, con gran sentido ético, en fin, todo lo que
también es Tommy. Hace ciertas cosas que lo hacen fascinante. Lo
puedes percibir. Es alguien muy abierto a escala mental, física,
y emotiva, lo que hace que sea magnífico trabajar con él. A su
favor juega que es ruso y habla inglés. Pero creo que ha logrado
esa sensibilidad propia de quien está fuera y dentro a un
tiempo; ello le capacita para encarnar ambas posibilidades; es
el chico que no parece del todo adaptado a su entorno pero que
está ahí, mirando, observando, y dándose cuenta de las cosas,
abierto a todo. Eso es lo que lo hace grande”.
A Williams le
tenía sin cuidado pasar a un segundo plano ante el joven
Yelchin. “Me encanta hacer esos papeles pequeños. Dar vida a
esos personajes es sensacional y David ha escrito una obra
interesante. También la hace grande ese grado de sofisticación y
maravillosa ternura, además de una cierta gravedad”.
Para Téa
Leoni, que interpreta a la madre de Tommy “ésta es una película
iniciática acerca de un chico en el Nueva York de los 70. La
vida le golpea un poco más fuerte de lo que lo hace con
cualquier otro niño de 13 años; y es también una gran historia
de amistad entre el personaje de Robin Williams, que no me
parece tanto un retrasado mental como una persona muy lenta, y
este chico, que no tiene padre. Y por supuesto, dado que encarno
a una madre, me gusta decir que también es una gran historia de
una madre y su hijo; David ha escrito un tipo de relación muy
complicada”.
¿Qué
convierte a la Sra. Warshaw en alguien tan complicado? “Creo que
si nos limitamos a considerarla desde fuera, sólo percibiremos
que la embarga una profunda tristeza. En ocasiones, siento que
necesita más simpatía. Sin embargo, al encarnarla, bajo la
dirección de David, la hemos convertido en un personaje
verdaderamente tridimensional. En ocasiones, estoy convencida de
que soy un tipo de madre muy distinta a cómo es ella, pero en
otras ocasiones, reconozco perfectamente ese tipo de dolor y
urgencia que se gesta en tu interior cuando eres madre”.
Para todos
aquéllos que puedan ignorar que David Duchovny es el esposo de
la Sra. Leoni, sería lógica la pregunta referida a cuál es su
opinión acerca de cómo es trabajar con David en calidad de
director.
“Es
sensacional trabajar bajo sus órdenes. Desearía no ser su esposa
durante el tiempo que dura el trabajo. Pues es duro. No podía
imaginarme cuan difícil sería que me dirigiera el marido; me
siento muy responsable, quiero hacerlo lo mejor posible para él,
de un modo que acaso no iguale en ningún otro sitio, o en mi
labor pasada. Así que si no lo consigo, me vuelvo loca. Quiero
estallar en un llanto. Pero él nunca grita; se mantiene sereno,
racional, y con clarividencia, lo que lo convierte en alguien
muy brillante”.
Leoni opina
lo mismo que los demás con relación al joven Anton Yelchin,
quien encarna a su hijo en la película. “No he visto nada igual.
Es muy inteligente y extremadamente sensible, y eso constituye
una combinación increíble. Se le quiere abrazar por su excesiva
conciencia del mundo, por lo enorme y tierno de su corazón... es
una locura. Pero jamás había visto a un chico de 14 años con la
capacidad de comprensión que éste posee. Es increíble, y en este
film está brillante”.
¿Por qué
motivo cree Leoni que es importante para David narrar esta
historia? “Para él, realizar el film en Nueva York es algo así
como un regreso a casa. Creo que a David le embargó una gran
inspiración a la hora de escribir este guión, habiéndose criado
en Nueva York en la década de los 70; ha narrado esta historia
con suma facilidad. Me da la impresión de que todo comenzó con
una verdad pequeña, que es la que se refiere a ser un chico en
el Nueva York de los 70, y entonces, empezó a embellecer la
historia un poco, y luego un poco más, y por supuesto, se
acuerda de aquella prisión de mujeres. Creo que se trata de un
pedazo de Nueva York. No me atrevería a tanto como para decir
que es una historia que no hemos visto, no llego tan lejos, pero
hay algo en esas relaciones, que David muestra: Entre esta mujer
y este chico; entre esta mujer y la prisión para mujeres; entre
este chico y su madre; entre este chico y el personaje de Robin
Williams... David es muy sensible a las relaciones entre la
gente; es un gran narrador. Se trata de una historia muy
sencilla, sin embargo posee una profundidad que parece
contradecir esto”.
La producción
independiente es toda una cosa distinta. Leoni reconoce que la
realización de Delitos Menores “...es un acto de amor para todos
los implicados. Sé que quería estar en esto. Cierta mañana, tuve
que templar los nervios para preguntar: ‘¿Y quién va a
interpretar a la madre? ¿Tienes ya a alguien? Porque…, uh,
¿sabes? Quiero hacer ese papel, de verdad.’ Me aterrorizaba
preguntarlo porque no quería que David se sintiera obligado a
tenerme en la película. Pero era imperativo hacer la pregunta,
porque realmente quería hacerlo”.
A Leoni le
preocupaba mucho lo que el público podía esperar de Delitos
Menores. “Creo que se trata de una historia tierna; una historia
para sentirse bien y que llena de esperanza. Creo que no importa
la historia que cualquiera de nosotros podamos tener en el
pasado, pues existe un fondo increíblemente común en cuanto al
grado de soledad que todos sentimos, particularmente cuando
tenemos 13 años, cuando estamos quizá a punto de convertirnos en
quien vamos a ser para el resto de nuestra vida. ¿Tendremos buen
corazón? ¿Seremos valientes?”
Anton Yelchin
¡es toda una revelación! ¿Qué sintió cuando leyó por primera vez
Delitos Menores? Bien, acabábamos de mudarnos a nuestro nuevo
hogar; leí el guión, lo acabé, y luego me fui al patio trasero,
y me puse a llorar, pues es un material muy emotivo, y es tan
bello. Cada aspecto del film es extraordinario; el modo en que
está escrito describe maravillosamente la vida. Creo que cada
vez que puedes captar la vida es mágico”.
Se hace muy
interesante escuchar el parecer de Yelchin acerca de la
historia. “Versa sobre un hombre que mira hacia atrás en su vida
porque tiene problemas con su propia familia ahora de adulto.
Revisa su infancia, y lo que le ocurrió entonces; luego le
explica a su esposa la verdad de cuanto le ocurrió de niño —en
un primer momento, había mentido a su mujer respecto a sus
raíces—, con miras a que ambos puedan sanar un matrimonio que
está naufragando y sus propias vidas”.
La relación
del Tommy de Yelchin con los adultos de su vida es compleja:
Pappass, la Dama y su madre. La relación con la madre presenta
una gran dificultad para que se solucione. “David y yo hemos
hablado acerca de esto, y realmente nos parece un combate duro;
ella está aquí, él también, y en el momento que sea que ocurre
algo, de donde parece que ella tira, él también, y cuando es él
quien tira, allí está ella. Es algo así como si se pusieran a
prueba y se compensaran mutuamente, porque, por ejemplo, cuando
ella está deprimida, él trata de animarla, y dado que ella es
una mujer infeliz, se trata de una relación de equilibrio y
compensaciones”.
A Yelchin le
ha encantado trabajar con un director como Duchovny. “Es alguien
sorprendente. Le respeto mucho, por todo, pero particularmente
por haber escrito este guión; es propio de genios. Creo que
David es brillante, y es además una persona maravillosa; todo el
equipo le respeta y adora su guión; no puede ser de otra manera:
Es magnífico, y bello”.
Yelchin
siente una gran emoción por Téa Leoni, quien interpreta a su
madre en el largometraje. “Téa es muy inteligente, y también una
gran persona; y además de ser una gran actriz, es muy agradable
estar junto a ella en un plató y mantener una conversación. La
adoro”.
Siendo un
actor joven, Yelchin debe combinar su “trabajo” cinematográfico
con sus estudios. ¿Le resulta fácil esa doble actividad? “¡Oh
sí!; Me encanta estar en un plató, pues adoro actuar. Y la
escuela no es un problema. Voy a clase, cumplo con cuanto hay
que hacer, y luego regreso aI plató para dedicarme a lo que me
gusta”.
¿Qué cree
Yelchin que se llevará consigo el público viendo "Delitos
menores"? “Cuando veo filmes de Fellini me llevo siempre la
impresión de que reflejan la vida desde una perspectiva
absolutamente correcta. Creo que con este film pasa lo mismo;
cuan bella puede llegar a ser la vida y, al tiempo, cuan triste,
y cuan maravillosa. Y todo ello hace que aprecies el hecho de
estar vivo”.
Yelchin no
puede decir todo lo que siente por haber trabajado junto a Robin
Williams y su singular personaje, Pappass. “Es irrepetible. Odio
usar el término retrasado mental, pues no estoy de acuerdo con
su significado. Más bien usaría retrasado mental referido a
nuestros standards, pero Pappass es alguien muy puro, buena
persona; un ser humano sin recovecos y, obviamente, también muy
divertido. Y cuando el Tommy adulto regresa para verle, resulta
conmovedor”.
Erykah Badu
da vida a la Dama, un papel muy interesante. “Cuando leí el
guión por primera vez, supongo que, dado que estoy empezando mi
carrera como actriz, no me definiría a mí misma como una gran
lectora de guiones, ni una experta que sabe cuáles son buenos y
cuáles no; sin embargo, si sé que reí de principio a fin de
House of D, y los diálogos me parecieron muy sorprendentes.
Quise formar parte de esto”.
“Me encanta
el arte, y retarme a mí misma en cualquier expresión artística.
La música es una experiencia espiritual que practico sin
esfuerzo. Actuar es un trabajo duro. Cada día, hay un montón de
cosas sorprendentes que aprendo. Ser actor es una experiencia
que requiere humildad, algo muy distinto de mi labor en el
escenario ante un micrófono, donde hago lo que me da la gana. Es
algo plenamente distinto pero ya parece mi segunda piel cuanto
más practico, ensayo, y comprendo la teoría”.
¿Por qué cree
Badu que era importante para David Duchovny narrar esta
historia? “Creo que era muy importante para David narrarla
porque la propia historia es importante, y tiene gran relevancia
en su propia vida. Y la relación entre este chico y las
distintas personas a las que ama o con las que sostiene una
amistad resulta enormemente poderosa. No hay prejuicios, ni
juicios; todo trata de hacerse mayor, de crecer, de inocencia.
Como resultado de la lectura de su guión, puedo realmente
alcanzar a conocer y a ver el corazón del Sr. Duchovny. No creo
que subestime la capacidad del público para percatarse de que
esta historia, sus palabras, sus personajes, son muy importantes
en su auténtica vida; y de hecho, se percatan”.
¿Qué es lo
singular en el personaje de la “Dama” que encarna Erykah? “El
papel al que doy vida es la “Dama,” —su auténtico nombre es
Bernadette Odelia Glass—. Aprendí mucho de ella tan solo
memorizando sus líneas de diálogo. No importa el lugar en que te
halles; para mí, esta historia nos dice que puedes ser libre,
todo es una cuestión de tu estado mental. Tanto si se está fuera
de la cárcel como dentro, se trata de sentirse libre, y no hay
mejor modo de serlo”.
Badu ha hecho
los deberes, y describe la escena que se está rodando y cuanto
conoce de la cárcel de mujeres original. “Estamos rodando
Delitos Menores en la ciudad de Nueva York, en el lugar en que
estaba la cárcel de mujeres. Se rumoreaba que había un lugar
donde la gente vociferaba desde la ventana y mantenía contacto
con el mundo externo, lo que en sí era fantástico. Cada día, mi
personaje ansía reencontrarse con este chico, Tommy, a quien le
sirve como una especie de madre suplente, pero también como
amiga y hermana mayor. Le guía por la vida de un modo extraño,
simplemente por medio del diálogo que mantienen a través de la
ventana de la prisión. Es como una dama en la torre. Y él casi
que es su salvador diario, y viceversa. Creo que se necesitan
mutuamente mucho más de lo que jamás se hubieran imaginado”.
¿Qué
significa la relación con la “Dama” para Pappass y cómo entiende
aquélla la relación de Tommy con éste? “Pappass es un personaje
muy especial. Encarna todo cuanto quisiéramos en nosotros: es
libre; no siente ni miedo ni vergüenza; no es inseguro; es
simplemente honesto. Es el tipo de honestidad que nos recuerda
nuestra infancia, y también nuestra condición de adultos. La
relación entre Tommy y Pappass es muy especial, entregada,
honesta, y sincera. Tommy ve a Pappass como un amigo, y como una
persona que es importante en su vida aún evidenciándose que es
alguien retrasado: es el portero del instituto. Al mismo tiempo,
la otra amistad de Tommy es la “Dama,” alguien que se halla en
la cárcel de mujeres. Madurar siempre es difícil, y Tommy, en
cierto modo, parece haber hallado refugio en esas amistades”.
¿Cuál es la
impresión de Badu en cuanto a trabajar con David como director?
“Trabajar con David ha sido para mí verdaderamente maravilloso,
pues soy nueva en la escena de la interpretación y ha demostrado
tener conmigo mucha paciencia además de alentarme
permanentemente. Trabajé duro en la audición para el film.
Quería formar parte del proyecto con toda mi alma, y él se
percató de esa determinación. No sólo se trata de un gran
director; me estoy dando cuenta de que es un actor impecable. De
tal modo que es director de actores, lo que hace mucho más fácil
la labor a todos los actores del plató porque puede
identificarse con nuestras respectivas posiciones. Le tengo un
gran respeto, lo mismo que a su punto de vista. Me entrego por
completo para asimilar su perspectiva a través de la 'Dama'".
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Delitos menores" - Copyright © 2004
Lions Gate Films, Bob Yari Productions, Jeff Skoll Productions,
Southpaw Entertainment, Tribeca Productions y Syndicate Films
International. Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos
reservados.
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