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DELITOS MENORES
(House of D)


Dirección y guión: David Duchovny.
País:
USA.
Año: 2004.
Duración: 95 min.
Género: Drama, comedia.
Interpretación: Anton Yelchin (Tommy Warshaw), Téa Leoni (Katherine Warshaw), David Duchovny (Tom Warshaw), Robin Williams (Pappass), Erykah Badu (Dama Bernadette), Magali Amadei (Coralie Warshaw), Harold Cartier (Odell), Frank Langella (Reverendo Duncan), Mark Margolis (Sr. Pappass), Zelda Williams (Melissa), Gideon Jacobs (Gerard), Orlando Jones (Superfly).
Producción: Richard B. Lewis, Bob Yari y Jane Rosenthal.
Música: Geoff Zanelli.
Fotografía:
Michael Chapman.
Montaje: Suzy Elmiger.
Diseño de producción: Lester Cohen.
Dirección artística: Teresa Mastropiero.
Vestuario: Ellen Lutter.
Estreno en USA: 15 Abril 2005.
Estreno en España: 7 Julio 2006.

CÓMO SE HIZO "DELITOS MENORES"
Notas de producción © 2004 Manga Films

  "Delitos menores" no llegó a la pantalla por un camino de rosas, pero para el director, guionista y actor David Duchovny el proceso de crear el film sí resultó sencillo y natural. “La inspiración para la película provino de unos cuantos lugares distintos. Creo que el más obvio remite al hecho de que la cárcel de mujeres me era muy familiar pues crecí en el Manhattan de los años 70. Jamás tuve una experiencia directa, pero mi madre me habló de la existencia de aquella prisión femenina, y la recuerdo en el cruce entre la Décima y la Sexta Avenidas, en medio del Village”.

 

  “Creo que archivé esto en mi cabeza, y en cierto momento del año pasado reparé en el interesante hecho de que ya no tenemos prisiones en medio de nuestras ciudades, o cerca de la población. Situamos a nuestros presos fuera de nuestra vista. Es un fenómeno de otra época, cuando la ciudad tenía una auténtica relación con la cárcel. Se añáde a ello la posibilidad de que un extraño entable una relación con alguien encarcelado, pues ellas, las mujeres, solían agarrarse a los barrotes y hablar con la gente para pasar el rato, o con sus chulos, sus amantes, quien fuera. Y pensé que podía ser buena idea si un niño estaba necesitado de una especie de mentor, o de una voz distinta en su vida, de otra figura maternal, y halla ello en una mujer encarcelada en ese lugar, sin rostro ni nombre. Se me antojó un tipo de relación interesante. Todo empezó a surgir a partir de esa situación. Ese es el meollo de todo lo demás”.

  ¿Resultó sencillo para Duchovny escribir el guión de Delitos Menores? Y mientras escribía, ¿ya tenía previsto dirigirla él mismo? “Resultó muy fácil escribir el guión. Siento tener que decir esto porque estoy convencido de que escribir un guión es algo muy duro; yo mismo he intentado escribir antes, y era realmente difícil. En ocasiones es imposible, y en otros todo lo contrario. Sin embargo, nunca me ha sido tan fácil como en este caso. En esta ocasión, simplemente surgió; básicamente lo escribí en seis días, lo cual sé que se hace odioso de decir. Soy consciente de que nadie quiere oír esto, pero es absolutamente cierto. Luego hubo que retocar mucho. Y cuando comienzas el rodaje, rescribes y retocas. Sin embargo, diría que entre un 75 y un 80% de lo que está actualmente escrito lo logré en esos seis primeros días en algo así como un torrente de inspiración inicial”.

  “Escribí el guión pensando en que yo mismo sería el director. Sin embargo, no siempre tuve claro actuar en el film. Pero me di cuenta de que ese chico, una vez crecido, era un papel muy asimilable, algo que yo mismo podía interpretar, y me encantó hacerlo porque entendía el personaje”.

  ¿Cuál es el tema básico de la película? Duchovny se muestra claro al respecto: “Bien, se trata de una historia iniciática. De tal modo que el tema básico es el dolor de estar creciendo. Pues cuando uno cambia, o cuando tiene que crecer, por definición debe abandonar cierta gente, cosas…, dejar atrás ciertos lugares... Y la película no trata de otra cosa: gente que ha de dejarse de ver, el dolor y la necesidad que ello representa. Cuando ese niño de 13 años se convierte en un hombre, ha venido relacionándose principalmente con su madre y con un sujeto deficiente mental que encarna Robin Williams. Ahora, debe dejar a ambos tras de sí. Ha de abandonar a su madre en el momento en que está empezando a tener interés por las chicas, cuando su sexualidad eclosiona. Y por el mismo motivo debe abandonar al hombre mentalmente discapacitado, pues éste no va a serle en absoluto un referente en temas sexuales; y además, intelectualmente, está empezando a superar la naturaleza infantil de esta relación. Sin embargo, todo ello es muy doloroso porque esas dos personas adoran al muchacho, y lo necesitan. Creo que la verdad de eso se repite a lo largo de toda la película. Ya se sabe: nadie hiere a nadie intencionadamente. Aquí no hay nada malicioso, y sin embargo es una película llena de auténtico dolor emocional, y de humor. Así que éstos son los temas importantes: Tanto el tipo de humor disparatado de la infancia, en la que Robin está sumergido siendo como es un niño eterno en este film, un hombre que no ha podido crecer después de cumplir los diez, once o doce años, o después de llegado a cierto punto emocional; como el tipo de desgarro que resulta cuando esa infancia se cruza con la madurez, y hay conciencia de cuanto hay que dejar atrás en el proceso”.

  “Otro tema recurrente, si podemos pensar en la prisión que significa la infancia y el momento en que salimos de ella, sería que todos nosotros vivimos en cierto modo en nuestras propias cárceles individuales. Con notoria obviedad, el personaje encarnado por Erykah Badu, la “Dama” de la torre, se halla en la cárcel. El personaje de Robin Williams se halla aprisionado por su propia incapacidad de crecer. Y el chico, hasta cierto punto, se halla apresado por su madre y ha de atravesar esos muros. De tal modo que lo que le ofrece la mujer encarcelada a Tommy no es otra cosa que la libertad. Y eso es, creo, la bella ironía que encierra el guión. Sin embargo, esa libertad exige un precio terrible, uno que el chico no debería satisfacer, pero lo hace”.

  Para Duchovny, la realización de Delitos Menores en Nueva York fue algo así como regresar a casa. “Nací y me crié en Nueva York. La mayoría de mi labor interpretativa la he desarrollado en Los Ángeles y Vancouver, y muy poca cosa en mi ciudad natal. Siempre he querido trabajar en Nueva York. He estado cuatro meses aquí con este film. ¡Ha sido fenomenal! En esta ciudad, siento como si supiera dónde rodar si necesito algo en concreto. Es como si todo estuviera en mi cabeza y corazón desde que me crié aquí, por lo que para mí no ha representado ningún problema la labor de hallar localizaciones. Obviamente, precisé de una mano para localizar algunos edificios sorprendentes, pero me defiendo buscando calles y cosas por el estilo; creo que eso es bueno para las sensaciones y emociones que la cinta proyecta. No hay nada como Nueva York. Se podría optar por ahorrar dinero y rodar en otras localizaciones, pero esta película habla mucho de Nueva York, y dado que la cárcel de mujeres a la que me refiere con el título es ahora un jardín, se evidencia una auténtica trasformación para la ciudad. En 1974, la prisión fue derribada, habiendo actualmente en su solar un bello jardín público del municipio. Me encanta lo que hay de simbólico en esta transformación. Si me hubiera inventado eso como guionista, hubiera creído que resultaba demasiado banal o empalagoso como recurso para finalizar un film; sin embargo, dado que resulta la pura verdad, es como si ello me diera licencia para usarlo”.

  Duchovny tuvo sus primeras oportunidades como realizador dirigiendo episodios de Expediente X (The X-Files), sin embargo, ahora, habiendo dirigido su primer largometraje, ha debido afrontar un reto de mayor envergadura y, en cierto modo, de naturaleza distinta. “Bueno, lo que jugaba a favor en Expediente X era que los personajes ya estaban establecidos. Como director de Expediente X, uno introducía nuevos personajes desarrollando cualquier aspecto o actividad, encarnados por actores invitados, sin embargo, Mulder y Scully ya estaban ahí: Uno contaba con esos dos personajes importantes, de tal modo que la mitad del trabajo ya estaba hecho en cuanto a personajes e interpretación. Pero cuando se está creando algo de la nada, de la pura ficción, se están forjando realmente los personajes. No hay directriz para ello, y se trata de un proceso interesante. Cada día, hay que reaccionar ante lo que se hizo el día anterior; es decir, hay que convenir que, efectivamente, fuimos un poco demasiado lejos en esa dirección y ahora hay que retroceder hasta aquí para que todo el conjunto funcione; se trata de un proceso fluido y orgánico que resulta a un tiempo aterrador e interesante”.

  “Pienso que dirigir es una experiencia enteramente personal. No había dirigido nada que fuera propio. Pero para mí, los capítulos de Expediente X que realicé fueron algo muy mío, pese a que las historias no lo eran. Un capítulo versaba sobre un jugador negro de béisbol, por lo que se puede pensar que, efectivamente, aquéllo no tenía nada de personal, pero sí era personal.

  El papel que Duchovny se reservó para sí mismo fue una opción interesante. “He encarnado a Tom Warshaw, que no es sino el personaje que interpreta Anton Yelchin cuando tiene 13 años. Efectivamente, él es la estrella de la película. Yo me dedico a revisar el pasado de mi vida tratando de descubrir qué ha ido mal en mi matrimonio y en mi familia, y la llave de todo ello subyace en explicar a mi esposa la auténtica historia acerca de cómo crecí y me convertí en un hombre. La película gira en torno a eso; versa sobre un hombre que le explica a su mujer lo que realmente le pasó, pues le ha estado mintiendo desde que la conoció. La película es la historia real que Tom narra a su mujer durante una larga noche, situación que abre y cierra la cinta, pues lo que hacemos es retroceder 30 años. En algunas ocasiones, efectuamos algunos saltos adelante y atrás, pero la mayor parte de la historia ocurre en el pasado y, de hecho, el núcleo de la película lo constituye ese pasado”.

  A Duchovny le invade una enorme alegría cuando piensa en el reparto estelar con que ha contado en Delitos Menores. “Robin Williams es una estrella cinematográfica enorme y un hombre al que le domina una fuerte pasión por actuar. Le encanta actuar. No creo que jamás haya conocido, además de Anton Yelchin, que es mi otra estrella, a alguien que sienta tal fiebre por la interpretación. Como director, me sentí enormemente afortunado. Les gusta actuar muchísimo más que a mí. Les encanta estar ahí, ante las cámaras; lo viven a cada instante. Cada día, aparecen en el plató ya embargados de pasión y felices de estar allí a punto de empezar a actuar”.

  “Anton es un joven verdaderamente capacitado. Le tengo un gran respeto como persona y artista. Se toma muy en serio sus responsabilidades, y aborda la labor con mucho sentimiento y gravedad, aunque no se trata de nadie insulso y aburrido. La persona que estoy describiendo puede parecer anticuada o conservadora, pero Anton posee un increíble sentido del humor, y una visión de la vida que es increíble para alguien con 14 años de edad. Anton me deja perplejo, tanto como persona como actor”.

  “Y luego tenemos a mi esposa Téa Leoni; creo que es la mejor actriz del mundo. Lo digo honestamente. Téa da vida a la madre de Tommy (Anton); mi madre en el pasado, cuando soy un chico”.

  “Erykah Badu, a quien la mayoría del público conoce como cantante, aunque también es actriz, encarna a la “Dama” en la torre, en la cárcel de mujeres. Orlando Jones da vida a un macarra, que permanece fuera de la prisión. Steven Spinella, un actor muy célebre en los escenarios neoyorquinos, también dispone de un pequeño papel. Willy Garson, a quien el público conoce por Sexo en Nueva York (Sex And The City), dispone asimismo de otra pequeña intervención. Michael Chapman, nuestro director de fotografía, tiene por lo demás una breve aparición. Y hacemos la presentación de Zelda Williams, la hija de Robin Williams, con un papel muy sensible como compañera del joven Tommy”.

  ¿Qué tipo de relación mantienen tanto Tom como Tommy con Pappass? “Bien, se trata de muy buenos amigos. Pappass tiene la mentalidad y el corazón de un niño de diez o doce años. Han sido colegas durante seis. Dejó de ser mentor del chico cuando Tommy sumaba los siete u ocho y ya evidenciaba una mayor madurez, y así hasta ahora, sumados ya los 13 años, momento en que éste está a punto de dejarlo detrás, como así debe ser. Pappass, en la tradición de los santos idiotas que conocemos, por medio de la literatura inglesa y de ‘Of Mice and Men,’ es de ese tipo de gente que no posee capacidad de desarrollo, pero sí un corazón enorme, y algo de sabiduría simple. Pero Tommy está creciendo, y ha de hallar su vida como adulto; Pappass no va a jugar un papel determinante en todo eso. No puede. Quizá sea lo mejor. Pappass puede seguir siendo su amigo, o alguien con quien seguir manteniendo relación, pero ya no va a ser el tipo de persona que va a estar en su vida a diario en este estadio de la vida de Tommy”.

  “Erykah Badu encarna un papel esencial en lo que se refiere a la maduración de Tommy. Al principio, la “Dama” de la torre —la encarcelada— encuentra divertido conversar con el chico mientras trata de que vaya a comprarle algo de marihuana de Washington Square Park, como hacían todas esas presas. Solían tratar de procurarse todo cuanto podían. Repetitivo. Pero luego, la “Dama” le da mejores consejos que los que obtiene en casa acerca de las chicas. De tal modo que empieza a visitarla a menudo, y creo que ella se siente orgullosa de tener esta relación con el chico, y de ser capaz de ayudarle. Hay alguna implicación; quizá ella tiene un hijo al que no puede cuidar debido a que se halla en la cárcel. Así que empieza a ejercer como madre del chico.

  ¿Qué cree Duchovny que el público debiera esperar al ver Delitos Menores? “Bueno, creo que se trata de un drama sentimental hilarante. Me parece que se asemeja a una de esas películas raras en las que vas a reír a mandíbula batiente pero también a llorar como una Magdalena. Sin embargo, no creo que se pueda hablar de manipulación. Creo que todos los momentos divertidos y todos los tristes son de hecho auténticos, y están como parte del argumento, no como parte de mis esfuerzos para hacer llorar. Es como una tragedia inevitable que sobreviene. Pero, a lo largo del camino, resulta también muy divertida”.

  ¿Qué fue lo que atrajo al productor Richard Lewis hacia Delitos Menores, habida cuenta de que su experiencia, mayoritariamente, se enmarca en la más convencional estructura de estudio?

  Responde Richard Lewis: “Es una anécdota. Me hallaba trabajando con el director de fotografía Michael Chapman en otro largometraje que estaba realizando junto a Ray Romano. El agente de David me pasó el guión. Chapman me vio leyéndolo y me dijo: ‘¡David Duchovny! ¡Es alguien brillante! ¡Le conozco!’ Quiso leer el guión; lo hizo aquella misma noche, y le encantó. Entonces me dijo: ‘¡Deberías hacer esta película! —Hice que contactara telefónicamente con David, y más tarde me encontré con él. ¡Y saben qué! Aquel primer encuentro visionario y creativo me llevó a la convicción de que íbamos a hacer aquella película. Ya en los primeros estadios del desarrollo, se hizo meridianamente claro que David tenía un enfoque muy claro del film, y un sentido eficaz de la estructura financiera y de cómo iba a funcionar”.

  “Y le dije: ‘De acuerdo, si tengo que hacer esta película, mejor será que la rodemos en Nueva York y en París, pues es lo que tú has escrito. David me dijo: ‘No; no es preciso. No me resulta imprescindible. Si quieres realizarla en Montreal, todavía podemos hacer que funcione.’ Pero yo dije: ‘¡Dios mío! Nunca funcionaría. Eso no es lo que has escrito.’ Y me respondió: ‘Bueno, de acuerdo. ¿Crees que es posible?’ Y le contesté que sí, que lo sería. Hice una promesa, pues la cinta jamás hubiera podido realizarse en otro lugar que no fuera Nueva York. Esta ciudad es realmente un personaje más en el film”.

  Huelga decir que contar en el reparto con Robin Williams en Delitos Menores fue todo un logro. Lewis resulta diáfano cuando habla de los motivos de Williams para incorporarse al reparto del film. “Robin dijo que le parecía el mejor cuento de hadas sobre Nueva York que jamás hubiera leído. ‘Nueva York es un personaje. Hay que captar eso.’ Nunca antes había trabajado en Nueva York. Mi madre se crió aquí; pero también por David y por el material, y por Robin, y por mí mismo, sentí poderosamente que iríamos a Nueva York para realizar el film. Y creo que se ha llevado a cabo todo cuanto esperábamos lograr. La textura que conforma Nueva York; el clamor; el frenesí; la masificación y el caos; todo ello: el paisaje que bulle y constituye la ciudad y que cobra vida en la historia de este film. Por supuesto que podíamos intentar el rodaje en un lugar distinto, sin embargo, hubiera sido una película distinta. Pero la textura de Nueva York es plenamente el tejido de este film”.

  “Creo que nos movimos a lo largo de 28 localizaciones en nuestro plan de trabajo. A decir verdad, no hay muchos platós reales. De las seis semanas y media que estuvimos rodando aquí, la ciudad de Nueva York aparece por todas partes del film, y sólo dispusimos de dos pequeños platós naturales. Así que no se podía venir aquí por sólo dos semanas para el rodaje de exteriores. Incluso los interiores son reales: Hay auténticos apartamentos de Nueva York; auténticos hogares; brownstones (típicas casas neoyorquinas de ladrillo rojo visto) sin trampa ni cartón; tiendas de delicatessen reales... El lugar donde estuvo la cárcel de mujeres durante más de 75 años; la propia institución penitenciaria; el vecindario de Greenwich Village. Y a ello, había que retroceder 30 años para crear un Greenwich Village con apariencia de aquél momento, el aspecto de un barrio 30 años más joven”.

  ¿Qué atrajo a Robin Williams a este proyecto? “Me pareció que se trata de una historia agridulce. Hay algo en ella propio de film de época que la hacía irresistible para mí, además del hecho que acontece en el Soho, y en el Village, en una época de Nueva York a la que me siento muy vinculado. Y también hay, a un nivel muy extraño, muchos giros simpáticos. Para mí, lo más interesante en un guión es que me mantenga fascinado”.

  “Me crucé con David en una ocasión, cuando hacía Expediente X, y yo estaba en pleno rodaje de Jumanji (Jumanji, 1995). Ésta fue la última vez que le vi hasta reencontrarnos para esta película. Apareció por San Francisco y hablamos. Pensé que era un proyecto digno de llevarse a cabo. No se trata de un gran acto de fe; se trata de un hombre brillante que además ha escrito el guión y cuenta con uno de los grandes directores de fotografía. Ello hace los riesgos menores”.

  ¿Por qué cree Williams que es importante para David narrar esta historia? Ciertamente, parece una historia muy personal. “Le pregunté acerca de ello, y me respondió que en parte sí lo era, y en parte no. Es un film extraño, parece casi una fábula. Genera ese tipo de sensación. Rodamos en Nueva York porque se trata del auténtico marco. Así, obtienes personajes auténticos, y los lugares y edificios reales. Ya se sabe, localizaciones de gran belleza, las inconfundibles calles de Nueva York, y también el Village, callejuelas diminutas con pequeños cul de sacs, y una almagama de edificios viejos y nuevos. Todo forma parte del conjunto, que puede parecer algo rancio pero también elegante”.

  A Williams la historia le pareció una maravilla. “Básicamente, es la historia de la maduración de un chico en el contexto del Nueva York de la década de los 70. Tiene catorce años, y se trata de un momento crucial. El primer amor, la primera vez en todo... Se trata de un cambio tremendo de su vida en todos los sentidos. Es un crío que vive con su madre soltera y un amigo que es un deficiente mental. De hecho, en aquella época era lícito considerarlo “retrasado.” Y lo que resulta sorprendente es que se encargan de un servicio de reparto a domicilio de delicatessens. Y reparten carne. Yo soy algo así como el forzudo, pues pedaleo el carro. Pero el chico también está para hacerse cargo del negocio, dado que no tengo capacidad para los números. Él es algo así como mi amigo, y para mí muy importante, pues es una de las pocas personas con las que puedo pasar el rato, y eso contando unos 45 años pero con la cabeza de un niño de 12”.

  “Tommy (Anton Yelchin) es el narrador. La juventud se le ha ido con la madurez, y está tratando de recuperar algo de sus recuerdos, quiere saber qué pasó, o regresar al pasado para comprobar qué le hice como es. Constataremos que hay algo muy oscuro en él, pero también le ocurrieron algunas cosas maravillosas”.

  “Se halla en un momento de su vida en el que se siente desconcertado; no tiene claras sus raíces, pues tuvo que huir de ellas. Recuperarlas es algo muy importante para él; salir y ver de dónde viene, qué es lo que era. Y al esforzarse en el recuerdo, la historia nos lleva al Tommy de la década de los 70, un momento muy interesante en la ciudad de Nueva York, tras los desbocados 60; fue una época extraña, atrayente. Creo que esa comprensión donde ves donde has estado, con el resultado de una sensación agridulce, te hace exclamar: ‘Oh, de acuerdo; todo eso ya es pasado. Y lo recuerdo,’ y acabas por hacer las paces”.

  “Pappass es un personaje complejo” —opina Williams—. “El padre es un alcohólico que actúa como si ignorara que soy un retrasado, pues me carga con toda la culpa de la muerte de mi madre. Todo este enorme paquete tiene sus raíces en una rabia muy profunda por el hecho de que es padre de un hijo retrasado que ya ha crecido y ahora es un adulto. Sin embargo, ahí hay una relación de todos modos; hay amor por él. Mentalmente, tiene unos 11 años; físicamente, 41. Trabaja como conserje, y se siente muy orgulloso de esta ocupación, además de ser ciertamente eficiente. Y además trabaja como repartidor de delicatessens. Y su mejor amigo es Tommy”.

  Williams efectuó cierta investigación acerca de este tipo de personaje complejo. “Todo acaba siendo elaboración propia del actor, pues hay cosas que sí se corresponden con ciertos síndromes, pero hay otras que no. Así que hay que estudiarlo con gran detenimiento pues se trata de un comportamiento muy específico. Se trata de saber hasta dónde puede uno llegar en determinadas áreas. Incluso la fisicidad, por ejemplo el aspecto que presenta el rostro, resulta una elección. Aportas cierto aspecto, y lo identificas, te lo miras, y constatas si concuerda con sus pautas de expresión oral, de movimientos, de fisicidad, y su fortaleza en determinados aspectos”.

  ¿Qué le ha parecido a Williams trabajar con David Duchovny, como director, guionista y actor? “Se hace muy interesante verle saltar de un cometido al otro. Está dirigiendo, que es algo que se puede afrontar bien repantigado y controlando, y luego igual estás haciendo una secuencia con él, y ambos, el director y el actor, dicen “¡corten!” pues probablemente está actuando y dirigiendo; es una multitarea. Me da la impresión de que es algo duro; yo no podría hacerlo, pero él sí puede. Creo que en el último en quien piensa es en él mismo. Obviamente, dispone de muchos puntos de vista”.

  Para Williams, la auténtica revelación de Delitos Menores es el joven Anton Yelchin. “Creo que Anton es un actor con un enorme don. Lo que quiero decir es que es muy interesante encarnar a un personaje que tiene 14 años, que para empezar ya es una edad difícil. Pero es un chico de 14 años muy inteligente, es alguien muy sofisticado emocionalmente debido a su situación, junto a una madre soltera y un amigo deficiente mental. Está el modo en que maneja todo eso; enamorarse; tener ese deseo de hacer lo correcto, y de ser protector... Hay muchos extremos de interesante talante moral que el chico afronta. Incluso el modo en que llega a sacrificarse él mismo”.

  “Y Anton, como actor, logra que todo eso funcione. Él mismo es muy moral, y muy inteligente, con gran sentido ético, en fin, todo lo que también es Tommy. Hace ciertas cosas que lo hacen fascinante. Lo puedes percibir. Es alguien muy abierto a escala mental, física, y emotiva, lo que hace que sea magnífico trabajar con él. A su favor juega que es ruso y habla inglés. Pero creo que ha logrado esa sensibilidad propia de quien está fuera y dentro a un tiempo; ello le capacita para encarnar ambas posibilidades; es el chico que no parece del todo adaptado a su entorno pero que está ahí, mirando, observando, y dándose cuenta de las cosas, abierto a todo. Eso es lo que lo hace grande”.

  A Williams le tenía sin cuidado pasar a un segundo plano ante el joven Yelchin. “Me encanta hacer esos papeles pequeños. Dar vida a esos personajes es sensacional y David ha escrito una obra interesante. También la hace grande ese grado de sofisticación y maravillosa ternura, además de una cierta gravedad”.

  Para Téa Leoni, que interpreta a la madre de Tommy “ésta es una película iniciática acerca de un chico en el Nueva York de los 70. La vida le golpea un poco más fuerte de lo que lo hace con cualquier otro niño de 13 años; y es también una gran historia de amistad entre el personaje de Robin Williams, que no me parece tanto un retrasado mental como una persona muy lenta, y este chico, que no tiene padre. Y por supuesto, dado que encarno a una madre, me gusta decir que también es una gran historia de una madre y su hijo; David ha escrito un tipo de relación muy complicada”.

  ¿Qué convierte a la Sra. Warshaw en alguien tan complicado? “Creo que si nos limitamos a considerarla desde fuera, sólo percibiremos que la embarga una profunda tristeza. En ocasiones, siento que necesita más simpatía. Sin embargo, al encarnarla, bajo la dirección de David, la hemos convertido en un personaje verdaderamente tridimensional. En ocasiones, estoy convencida de que soy un tipo de madre muy distinta a cómo es ella, pero en otras ocasiones, reconozco perfectamente ese tipo de dolor y urgencia que se gesta en tu interior cuando eres madre”.

  Para todos aquéllos que puedan ignorar que David Duchovny es el esposo de la Sra. Leoni, sería lógica la pregunta referida a cuál es su opinión acerca de cómo es trabajar con David en calidad de director.

  “Es sensacional trabajar bajo sus órdenes. Desearía no ser su esposa durante el tiempo que dura el trabajo. Pues es duro. No podía imaginarme cuan difícil sería que me dirigiera el marido; me siento muy responsable, quiero hacerlo lo mejor posible para él, de un modo que acaso no iguale en ningún otro sitio, o en mi labor pasada. Así que si no lo consigo, me vuelvo loca. Quiero estallar en un llanto. Pero él nunca grita; se mantiene sereno, racional, y con clarividencia, lo que lo convierte en alguien muy brillante”.

  Leoni opina lo mismo que los demás con relación al joven Anton Yelchin, quien encarna a su hijo en la película. “No he visto nada igual. Es muy inteligente y extremadamente sensible, y eso constituye una combinación increíble. Se le quiere abrazar por su excesiva conciencia del mundo, por lo enorme y tierno de su corazón... es una locura. Pero jamás había visto a un chico de 14 años con la capacidad de comprensión que éste posee. Es increíble, y en este film está brillante”.

  ¿Por qué motivo cree Leoni que es importante para David narrar esta historia? “Para él, realizar el film en Nueva York es algo así como un regreso a casa. Creo que a David le embargó una gran inspiración a la hora de escribir este guión, habiéndose criado en Nueva York en la década de los 70; ha narrado esta historia con suma facilidad. Me da la impresión de que todo comenzó con una verdad pequeña, que es la que se refiere a ser un chico en el Nueva York de los 70, y entonces, empezó a embellecer la historia un poco, y luego un poco más, y por supuesto, se acuerda de aquella prisión de mujeres. Creo que se trata de un pedazo de Nueva York. No me atrevería a tanto como para decir que es una historia que no hemos visto, no llego tan lejos, pero hay algo en esas relaciones, que David muestra: Entre esta mujer y este chico; entre esta mujer y la prisión para mujeres; entre este chico y su madre; entre este chico y el personaje de Robin Williams... David es muy sensible a las relaciones entre la gente; es un gran narrador. Se trata de una historia muy sencilla, sin embargo posee una profundidad que parece contradecir esto”.

  La producción independiente es toda una cosa distinta. Leoni reconoce que la realización de Delitos Menores “...es un acto de amor para todos los implicados. Sé que quería estar en esto. Cierta mañana, tuve que templar los nervios para preguntar: ‘¿Y quién va a interpretar a la madre? ¿Tienes ya a alguien? Porque…, uh, ¿sabes? Quiero hacer ese papel, de verdad.’ Me aterrorizaba preguntarlo porque no quería que David se sintiera obligado a tenerme en la película. Pero era imperativo hacer la pregunta, porque realmente quería hacerlo”.

  A Leoni le preocupaba mucho lo que el público podía esperar de Delitos Menores. “Creo que se trata de una historia tierna; una historia para sentirse bien y que llena de esperanza. Creo que no importa la historia que cualquiera de nosotros podamos tener en el pasado, pues existe un fondo increíblemente común en cuanto al grado de soledad que todos sentimos, particularmente cuando tenemos 13 años, cuando estamos quizá a punto de convertirnos en quien vamos a ser para el resto de nuestra vida. ¿Tendremos buen corazón? ¿Seremos valientes?”

  Anton Yelchin ¡es toda una revelación! ¿Qué sintió cuando leyó por primera vez Delitos Menores? Bien, acabábamos de mudarnos a nuestro nuevo hogar; leí el guión, lo acabé, y luego me fui al patio trasero, y me puse a llorar, pues es un material muy emotivo, y es tan bello. Cada aspecto del film es extraordinario; el modo en que está escrito describe maravillosamente la vida. Creo que cada vez que puedes captar la vida es mágico”.

  Se hace muy interesante escuchar el parecer de Yelchin acerca de la historia. “Versa sobre un hombre que mira hacia atrás en su vida porque tiene problemas con su propia familia ahora de adulto. Revisa su infancia, y lo que le ocurrió entonces; luego le explica a su esposa la verdad de cuanto le ocurrió de niño —en un primer momento, había mentido a su mujer respecto a sus raíces—, con miras a que ambos puedan sanar un matrimonio que está naufragando y sus propias vidas”.

  La relación del Tommy de Yelchin con los adultos de su vida es compleja: Pappass, la Dama y su madre. La relación con la madre presenta una gran dificultad para que se solucione. “David y yo hemos hablado acerca de esto, y realmente nos parece un combate duro; ella está aquí, él también, y en el momento que sea que ocurre algo, de donde parece que ella tira, él también, y cuando es él quien tira, allí está ella. Es algo así como si se pusieran a prueba y se compensaran mutuamente, porque, por ejemplo, cuando ella está deprimida, él trata de animarla, y dado que ella es una mujer infeliz, se trata de una relación de equilibrio y compensaciones”.

  A Yelchin le ha encantado trabajar con un director como Duchovny. “Es alguien sorprendente. Le respeto mucho, por todo, pero particularmente por haber escrito este guión; es propio de genios. Creo que David es brillante, y es además una persona maravillosa; todo el equipo le respeta y adora su guión; no puede ser de otra manera: Es magnífico, y bello”.

  Yelchin siente una gran emoción por Téa Leoni, quien interpreta a su madre en el largometraje. “Téa es muy inteligente, y también una gran persona; y además de ser una gran actriz, es muy agradable estar junto a ella en un plató y mantener una conversación. La adoro”.

  Siendo un actor joven, Yelchin debe combinar su “trabajo” cinematográfico con sus estudios. ¿Le resulta fácil esa doble actividad? “¡Oh sí!; Me encanta estar en un plató, pues adoro actuar. Y la escuela no es un problema. Voy a clase, cumplo con cuanto hay que hacer, y luego regreso aI plató para dedicarme a lo que me gusta”.

  ¿Qué cree Yelchin que se llevará consigo el público viendo "Delitos menores"? “Cuando veo filmes de Fellini me llevo siempre la impresión de que reflejan la vida desde una perspectiva absolutamente correcta. Creo que con este film pasa lo mismo; cuan bella puede llegar a ser la vida y, al tiempo, cuan triste, y cuan maravillosa. Y todo ello hace que aprecies el hecho de estar vivo”.

  Yelchin no puede decir todo lo que siente por haber trabajado junto a Robin Williams y su singular personaje, Pappass. “Es irrepetible. Odio usar el término retrasado mental, pues no estoy de acuerdo con su significado. Más bien usaría retrasado mental referido a nuestros standards, pero Pappass es alguien muy puro, buena persona; un ser humano sin recovecos y, obviamente, también muy divertido. Y cuando el Tommy adulto regresa para verle, resulta conmovedor”.

  Erykah Badu da vida a la Dama, un papel muy interesante. “Cuando leí el guión por primera vez, supongo que, dado que estoy empezando mi carrera como actriz, no me definiría a mí misma como una gran lectora de guiones, ni una experta que sabe cuáles son buenos y cuáles no; sin embargo, si sé que reí de principio a fin de House of D, y los diálogos me parecieron muy sorprendentes. Quise formar parte de esto”.

  “Me encanta el arte, y retarme a mí misma en cualquier expresión artística. La música es una experiencia espiritual que practico sin esfuerzo. Actuar es un trabajo duro. Cada día, hay un montón de cosas sorprendentes que aprendo. Ser actor es una experiencia que requiere humildad, algo muy distinto de mi labor en el escenario ante un micrófono, donde hago lo que me da la gana. Es algo plenamente distinto pero ya parece mi segunda piel cuanto más practico, ensayo, y comprendo la teoría”.

  ¿Por qué cree Badu que era importante para David Duchovny narrar esta historia? “Creo que era muy importante para David narrarla porque la propia historia es importante, y tiene gran relevancia en su propia vida. Y la relación entre este chico y las distintas personas a las que ama o con las que sostiene una amistad resulta enormemente poderosa. No hay prejuicios, ni juicios; todo trata de hacerse mayor, de crecer, de inocencia. Como resultado de la lectura de su guión, puedo realmente alcanzar a conocer y a ver el corazón del Sr. Duchovny. No creo que subestime la capacidad del público para percatarse de que esta historia, sus palabras, sus personajes, son muy importantes en su auténtica vida; y de hecho, se percatan”.

  ¿Qué es lo singular en el personaje de la “Dama” que encarna Erykah? “El papel al que doy vida es la “Dama,” —su auténtico nombre es Bernadette Odelia Glass—. Aprendí mucho de ella tan solo memorizando sus líneas de diálogo. No importa el lugar en que te halles; para mí, esta historia nos dice que puedes ser libre, todo es una cuestión de tu estado mental. Tanto si se está fuera de la cárcel como dentro, se trata de sentirse libre, y no hay mejor modo de serlo”.

  Badu ha hecho los deberes, y describe la escena que se está rodando y cuanto conoce de la cárcel de mujeres original. “Estamos rodando Delitos Menores en la ciudad de Nueva York, en el lugar en que estaba la cárcel de mujeres. Se rumoreaba que había un lugar donde la gente vociferaba desde la ventana y mantenía contacto con el mundo externo, lo que en sí era fantástico. Cada día, mi personaje ansía reencontrarse con este chico, Tommy, a quien le sirve como una especie de madre suplente, pero también como amiga y hermana mayor. Le guía por la vida de un modo extraño, simplemente por medio del diálogo que mantienen a través de la ventana de la prisión. Es como una dama en la torre. Y él casi que es su salvador diario, y viceversa. Creo que se necesitan mutuamente mucho más de lo que jamás se hubieran imaginado”.

  ¿Qué significa la relación con la “Dama” para Pappass y cómo entiende aquélla la relación de Tommy con éste? “Pappass es un personaje muy especial. Encarna todo cuanto quisiéramos en nosotros: es libre; no siente ni miedo ni vergüenza; no es inseguro; es simplemente honesto. Es el tipo de honestidad que nos recuerda nuestra infancia, y también nuestra condición de adultos. La relación entre Tommy y Pappass es muy especial, entregada, honesta, y sincera. Tommy ve a Pappass como un amigo, y como una persona que es importante en su vida aún evidenciándose que es alguien retrasado: es el portero del instituto. Al mismo tiempo, la otra amistad de Tommy es la “Dama,” alguien que se halla en la cárcel de mujeres. Madurar siempre es difícil, y Tommy, en cierto modo, parece haber hallado refugio en esas amistades”.

  ¿Cuál es la impresión de Badu en cuanto a trabajar con David como director? “Trabajar con David ha sido para mí verdaderamente maravilloso, pues soy nueva en la escena de la interpretación y ha demostrado tener conmigo mucha paciencia además de alentarme permanentemente. Trabajé duro en la audición para el film. Quería formar parte del proyecto con toda mi alma, y él se percató de esa determinación. No sólo se trata de un gran director; me estoy dando cuenta de que es un actor impecable. De tal modo que es director de actores, lo que hace mucho más fácil la labor a todos los actores del plató porque puede identificarse con nuestras respectivas posiciones. Le tengo un gran respeto, lo mismo que a su punto de vista. Me entrego por completo para asimilar su perspectiva a través de la 'Dama'".


Imágenes y notas de cómo se hizo "Delitos menores" - Copyright © 2004 Lions Gate Films, Bob Yari Productions, Jeff Skoll Productions, Southpaw Entertainment, Tribeca Productions y Syndicate Films International. Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos reservados.

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