CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Durante el
año 2004 se han rodado o estrenado un buen número de películas
en las que sus protagonistas no son personajes de ficción y, por
tanto, han existido, bien sea en un momento histórico distante
("Alejandro
Magno") o bien en épocas contemporáneas ("Mar
adentro", "El
aviador", "Finding
Neverland [Descubriendo Nun-ca Jamás]" o "Kinsey",
por ejemplo). Son estas últimas, sin embar-go, las más
dificultosas de llevar a cabo, en especial cuando habla-mos de
alguien muy conocido por el gran público, que es lo que
precisamente sucede en "Ray", el «biopic» de
Taylor Hackford en el que se
nos narra cómo Ray Charles Robinson triunfó en el mun-do de la
música pero en el que no se descuidan algunas de sus vi-vencias
más personales. Como curiosidad, y aunque esto es algo que
obviamente no aparece en el filme, conviene recordar que este
compositor también fue actor, apareciendo en algunas series de
te-levisión y en determinadas películas, incluso en algunas como
"Es-pía como puedas", donde daba vida al conductor de un autobús
en lo que era una evidente parodia de "Speed" (humor no le
faltaba, desde luego).
Si se tuviera que destacar un úni-co elemento de "Ray"
creo que nadie dudaría a la hora de referir-se a una persona:
Jamie Foxx. Si alguien me
dijera tiempo atrás que el principal intérprete de una comedieta
de acción como "Bait"
iba a realizar un papel como éste probablemente hubiera
estallado en carcajadas. Si en "Collateral"
ya nos sorprendió, aquí está sencillamente genial, soberbio. Él
es el artífice de que pocos puedan poner en duda la credibilidad
de una historia que se tiene que sustentar en su actuación,
imprescindible para que el espectador conecte con ella. Sus
movimientos, su forma de expresarse al hablar o la manera en la
que toca el piano o mueve su boca cuando suenan las canciones de
Ray Charles son un simple ejemplo del increíble trabajo de Foxx,
y eso sin mencionar lo bien que resuelve las escenas dramá-ticas
del relato, especialmente cuando su personaje se enfrenta a sus
demonios internos o es consciente de que está dañando a los que
le rodean con su comportamiento.
El
largometraje comienza justo en el instante en el que Ray
em-pieza a trabajar en diversos locales para ganarse la vida con
la mú-sica, alternándose todo ello con acertadas miradas a su
pasado, a una traumática infancia en la que contemplamos la
muerte de su hermano o en la que se nos explica cómo se quedó
ciego, mas por suerte estos «flashbacks» son breves y están bien
insertados en la historia. Por otra parte, la cinta no
suaviza determinados he-chos de la biografía de este artista,
como su adicción a la droga o su afición por las mujeres, si
bien dedica menos tiempo a los problemas raciales, resumiéndose
este tema con una simple mención a lo que le sucedió en Georgia,
estado en el que fue veta-da su presencia (en 1977 las
autoridades de aquel lugar le pidieron disculpas públicas por lo
acontecido).
Ahora
bien, "Ray" presenta una serie de problemas que sería de necios
no reconocer. La estructura de su guión es sumamente
sencilla, alternándose las vivencias personales de su
prota-gonista con sus actuaciones musicales, éstas demasiado
pro-fusas, de tal forma que las dos horas y media que dura la
pe-lícula se hacen un tanto largas. Algunos de estos números
son esenciales para entender a este artista (el cambio de
registro que hace en un momento dado de su carrera, pasándose al
country y arriesgándose a perder a sus fans), pero en ocasiones
da la impre-sión de que nos hallamos ante una sucesión de
videoclips introdu-cidos en el filme para que el espectador no
se olvide de comprar el compacto de turno.
"Ray" es, en resumen, un buen lar-gometraje, empero sus méritos
se centran en una gran interpretación de Jamie Foxx y en el
empeño de su re-alizador en sacar adelante un proyec-to como
éste, pues ningún estudio creía en él y tardó años en hacerse
realidad (al final sus ingresos en la ta-quilla han sido lo
suficientemente sus-tanciosos como para que incluso vaya a
reportar beneficios). Es obvio que llenará a los amantes de este
tipo de música, y si bien los que no pertene-cemos a ese grupo
sabemos apreciar las cualidades del filme, también creo que
podemos fijarnos mejor en sus defectos, pues dejamos a un lado
el comprensible apasionamiento de algunos. Por tanto, quien
sea un devoto de la obra de Ray Charles no debería perderse esta
película; el resto se encontrará ante un acertado drama que, no
obstante, precisa de cierta complicidad por parte del espectador
para ser saboreado como se merece, aunque esto es algo que
sucede constantemente en el mundo del cine.
Calificación:
    
Imágenes
de "Ray" - Copyright © 2004 Universal Pictures, Bristol Bay
Productions, Baldwin Entertainment y Anvil Films. Distribuida en
España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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