CÓMO SE HIZO "SAW"
Notas de producción
© 2004
DeAPlaneta
Desde el primer fotograma de
SAW, el nuevo y terrorífico thriller de Lion’s Gate Films, el
espectador se enfrenta a lo desconocido: dos hombres se
despiertan encadenados a la pared de un lavabo subterráneo. Lo
único que saben es que uno de ellos debe matar al otro antes de
ocho horas o ambos morirán. Esta película, de trama intrincada y
final sorprendente, constituye una intensa y compleja incursión
en el suspense, con un tratamiento visceral y asombrosamente
humano del terror que no ha dejado de arrancar gritos a los
espectadores desde su estreno en los festivales de cine.
«Yo diría que la película te
permite ponerte en el sitio de estos personajes —afirma el
director y coguionista James Wan—. Te va preguntando
constantemente: “¿Qué harías si te encontraras en su lugar?
¿Llegarías a extremos impensables para sobrevivir?”»
«El “factor desconocido” es
la clave —agrega el actor y guionista Leigh Whannell, que en la
película interpreta el papel protagonista de Adam—. No saber
dónde estás ni lo que está pasando, no tener el control en
definitiva, es aterrador. SAW sigue el punto de vista de las
víctimas, no el de la policía, como solemos ver en los thrillers
de investigación. A medida que avanza la trama, el espectador va
juntando las pistas en tiempo real a la vez que los personajes.
Por eso es fácil identificarse con ellos.»
En la película, todas las
víctimas deben afrontar una elección horrible de la que depende
su vida. Un hombre sólo puede librarse de morir enterrado en
vida escapando a través de una red de alambre cortante, una
mujer debe matar a otro hombre para poder liberarse de una
carcasa metálica programada para arrancarle la mandíbula...
Estos juegos, orquestados por un asesino conocido únicamente
como Jigsaw («rompecabezas»), elevan a SAW por encima de las
andanzas de los asesinos en serie típicos de las películas y
aportan una inesperada nota macabra a la persistente atmósfera
de terror de este thriller.
«El ingenio de Jigsaw es lo
que distingue realmente a esta película —observa el productor
Gregg Hoffman—. Los juegos a los que obliga a participar a sus
víctimas son horrendos y perversos, pero sobre todo son
tremendamente originales. Los espectadores nunca habrán visto
nada igual.»
Whannell reconoce haberse
estrujado el cerebro para que los asesinatos fueran lo más
impresionantes posible: «¡No me imagino a Jigsaw obligando a sus
víctimas a jugar toda la noche a “Enredo”! —ríe el guionista—.
Los juegos que prepara tenían que ser muy bestias. Así que
terminé imaginándome todas estas situaciones truculentas, como
si yo mismo fuera un maníaco.»
SAW aporta otra vuelta de
tuerca macabra al género al poder verse como una historia con
moraleja. Jigsaw no sólo está motivado por la crueldad o la
locura; también quiere dar una lección sobre el valor de la vida
a sus víctimas de moral desviada. En una escalofriante escena,
una superviviente de los juegos de Jigsaw llega a agradecer al
asesino por haberle ayudado a replantear su vida.
Danny Glover, que interpreta
al inspector Tapp, destaca también este aspecto como uno de los
más interesantes de SAW. «Incluso el antagonista, que es el
personaje al que más odias de la película, es alguien que tiene
algo que decir desde el punto de vista filosófico sobre la forma
en la que respetamos la vida», afirma.
«Jigsaw hace que sus víctimas
se den cuenta de lo valiosa que es la vida al amenazarles con
quitársela —apunta Cary Elwes, que interpreta al Dr. Lawrence
Gordon, uno de los prisioneros de Jigsaw—. Les dice: “no deis la
vida por sentada, y no esperéis hasta que sea demasiado tarde”».
Wan añade, con una sonrisa: «Las intenciones de Jigsaw son
buenas, pero sus métodos no.»
Para Wan, SAW era una
oportunidad perfecta para unir la angustia extrema de una
película de terror con la trama enrevesada de un thriller de
calidad. «Para mí, el género de terror es un ámbito que te
permite experimentar más allá de los límites de las convenciones
establecidas —afirma el director—. Siempre me he planteado este
proyecto como una historia de intriga, una película
rompecabezas. He utilizado el estilo de una película de terror
para contar un thriller.»
El productor Greg Hoffman
concuerda: «Si vas a ver una película de género, siempre me ha
parecido que tienes que darle la vuelta, removerlo, sorprender a
la gente. Superarlo de alguna forma. SAW sería una película
clásica de Hitchcock después de que Hitchcock hubiera visto más
vídeos de la cuenta de Nine Inch Nails.»
Wan cita a cineastas como
David Lynch y Dario Argento como sus principales fuentes de
inspiración a la hora de crear el tono siniestro e irreal de
SAW. «Quería coger a personas reales y meterlas en un universo
anómalo y lyncheano impregnado de la morbosidad grotesca de
Argento —explica—. Desde el principio he querido que SAW fuera
una película despiadada y con una feroz intensidad, que no diera
tregua a ningún personaje en ninguna situación.»
Wan y Whannell se conocieron
estudiando cine en Australia, donde Wan ya estaba haciendo gala
de una visión excepcional para el cine de género. Whannell
recuerda: «Fuimos a una academia de cine muy de arte y ensayo,
donde se veía esmalte de uñas negro y boinas por todas partes, y
la gente hacía películas acerca de la arena. Luego salía James y
enseñaba sus cortos, que iban de zombis. Yo estaba convencido de
que haría cosas geniales.»
Wan y Whannell se propusieron
escribir juntos un guión que partiera de una sencilla premisa:
dos hombres están encerrados en un lavabo y uno de ellos tiene
que matar al otro. A partir de esta situación tan simple como
intrigante, la trama crecería y se ampliaría para dar cabida a
varios flashbacks y a un nutrido grupo de personajes.
Cuando Whannell tuvo claro
cuál era el motor de la historia, supo que ya estaba listo para
empezar a redactar el guión. «Tuve algunos problemas de salud
antes de ponerme a escribir SAW y, aunque al final no eran como
para alarmarse, actuaron como un revulsivo para mí e hicieron
que me planteara cómo llevaba mi vida —recuerda Whannell—. Fue
algo que me cambió de verdad. Se me ocurrió que éste sería un
tema interesante en el que cimentar un thriller».
«El guión se estructuró de
tal forma que todos los hilos de la trama terminaran juntándose
al final —comenta Wan—. Como las piezas de un rompecabezas que
acaban creando una imagen completa.»
Cuando Wan y Whannell
terminaron el guión, su representante les animó a volar a Los
Angeles para celebrar reuniones sobre el proyecto. A estos dos
jóvenes con los bolsillos vacíos, no obstante, aquel viaje a la
otra punta del mundo les parecía más bien un «caro apretón de
manos». Decididos a sacar el máximo partido al dinero de su
viaje, los dos cineastas en ciernes se dieron cuenta de cuál era
la única opción que tenían: gastar más dinero. Reunieron como
pudieron algunos miles de dólares y, a partir del guión, rodaron
una escena protagonizada por Whannell tan brutal como
convincente con el propósito de que este fragmento avalara sus
respectivas capacidades como director y actor. Grabaron el corto
en un DVD y lo hicieron llegar a productores de Los Angeles
junto con el guión. «Es lo más inteligente que hemos hecho en la
vida», concluye Whannell.
A muchos miles de kilómetros
de distancia, en Los Angeles, el productor Greg Hoffman estaba
esperando el momento de empezar una reunión cuando un agente
amigo suyo lo metió en otro despacho para que viera el DVD de
Wan y Whannell. «Al cabo de dos o tres minutos, la mandíbula me
colgaba hasta el suelo —afirma Hoffman—. Volví corriendo a mi
despacho con el DVD y el guión y se lo mostré a mis
colaboradores.»
Para cuando Wan y Whannell se
bajaron del avión para pisar el suelo californiano, Hoffman y
sus colaboradores ya les habían hecho una oferta para financiar
la película, que sería dirigida por Wan y protagonizada por
Whannell en el papel de Adam. Acerca del DVD, Whannell se limita
a decir: «Fue una de las pocas cosas en la vida que cumplen
exactamente el propósito para el que están destinadas». Tres
meses después, Wan y Whannell ya estaban rodando SAW.
Wan y sus productores vieron
que con el DVD y el guión contaban con base suficiente como para
atraer a un elenco de peso hacia el proyecto. Cuando Cary Elwes
vio el DVD, mandó a Hoffman un mensaje de correo electrónico con
una sola palabra: «alucinante». Empezó a leer el guión y se dio
cuenta de que no podía parar. «Me lo leí de una sentada, y es
algo que nunca hago —afirma Elwes—. Pensé: “Bueno, esto lo tengo
que hacer. Como sea”. Era una historia de suspense magnífica, un
thriller con una tensión increíble.»
Monica Potter, que interpreta
a Alison, la esposa del Dr. Gordon, evoca la primera vez que vio
el DVD: «Después de verlo, tuve que verlo otra vez. Hizo que me
sintiera turbada, y era porque quería hacerlo. Quería estar en
esta película y no sabía decir por qué. Me quedé un poco
preocupada.»
«James y Leigh han sabido
conectar con alguna parte de la psique —apunta Elwes—. Mientras
andaba por los estudios los dos primeros días, todos me iban
diciendo: “¿a que el guión es una pasada?” Nunca oyes al equipo
de rodaje diciendo esto. Nunca.»
Para el papel de Tapp, el
inspector de policía obsesionado con detener a Jigsaw, Wan pensó
en Danny Glover. El experimentado actor se quedó «realmente
impresionado con la visión de Wan» y, atraído por el carácter
multidimensional del papel, se unió inmediatamente al proyecto.
Glover sonríe al recordar cómo fue que Wan le eligió para el
papel. «James me vio en un reportaje publicitario en Australia
—ríe—. No me dijo “le vi en otra película”. Me vio en un
reportaje publicitario.»
Puesto que la relación entre
el Dr. Gordon y Adam constituye el eje de SAW, Elwes consideró
que era preciso que él y Leigh Whannell realizaran algunas
pruebas antes que empezara el rodaje. «Son dos personajes que se
encuentran atados en una habitación en circunstancias muy
extrañas —observa el actor—. Entre ellos surge todo tipo de
emociones, pero al final encuentran realmente un territorio
común, aunque terminen siendo antagonistas. Salieron cosas
estupendas en los ensayos. Hemos tenido mucha suerte.»
Whannell, por su parte,
afirma: «Para mí, lo más difícil era dar la talla frente a un
gran actor como Cary. Por suerte, resultó ser un tío tan genial
y atento que se me pasaron los nervios bastante rápido.»
Tras haber demostrado sus
capacidades interpretativas en el corto que hizo con Wan,
Whannell dejó de lado su faceta de guionista y se lanzó a
interpretar su primer papel protagonista en un largometraje. Sin
embargo, ver cómo se hacía realidad lo que había imaginado
resultó ser una experiencia poco menos que surrealista. «Cuando
has tenido algo en la cabeza durante tanto tiempo, poder tocarlo
es realmente flipante —afirma el joven actor y guionista—. Como
el lavabo, el escenario principal. Estuvo en mi cabeza durante
dos años, y de pronto podía entrar en él, tocar las paredes. Era
algo increíble.»
Era frecuente ver a Whannell
en los estudios con unos auriculares, escuchando música, antes
de rodar una escena. «A veces es difícil reunir el nivel
necesario de furia o miedo, sobre todo cuando estás cumpliendo
tu sueño de hacer una película. Me di cuenta de que la música
podía inducirme un estado emocional concreto en poco tiempo.»
Independientemente de sus
métodos, resulta patente que Whannell da la talla sobradamente
frente a sus experimentados compañeros de cartel. «Leigh es un
chaval con mucho talento —afirma Elwes—. Estoy muy ilusionado
por él porque esta película le va a proyectar muy lejos.»
El reparto se mostró igual de
ilusionado por el director novel James Wan, que ha demostrado
que la dirección es, en palabras de Elwes, «un trabajo para el
que ha nacido». Para Wan, dirigir SAW cumplió de lejos sus
expectativas. «Siempre creí que mi primera película la haría con
un par de colegas sin salir de casa, un grupo de amigos reunidos
en torno a una mesa —afirma—. Pero esto es alucinante. Sobre
todo me ha encantado trabajar con este reparto y este equipo.
Todos me han apoyado mucho. He tenido muchísima suerte.»
«Creo que James será uno de
los nuevos directores más prometedores que van a entrar al
ruedo. No me cabe la menor duda —asegura Elwes—. Es todo un
visionario y trabaja de maravilla con los actores. Crea un
entorno en el que te sientes tan a gusto que tienes la sensación
de que puedes atreverte a cualquier cosa.» «Te da margen para la
creatividad —añade Glover—. Se trata verdaderamente de un
trabajo en común.»
Monica Potter considera que
la relativa inexperiencia de James fue en realidad un punto a
favor, ya que le permitió ser más flexible y receptivo como
director. «Los directores más veteranos pueden llegar a ser
testarudos —observa la actriz—. James es dinámico y muy
participativo. Sabe exactamente lo que quiere, pero le encanta
escuchar nuevas ideas. Es un fenómeno.»
El público se ha mostrado
claramente impresionado por las modélicas interpretaciones, la
tensión y el suspense de SAW, pero es el final sorpresa de la
película lo que ha dado más que hablar. «El inesperado giro del
final es lo que da el toque genial a la película —opina el
productor Mark Burg—, y por eso lo vamos a guardar en secreto.»
«Mi intención es que el final
haga que la gente salga de la sala pensando en toda la película,
como ocurría por ejemplo con SOSPECHOSOS HABITUALES y EL SEXTO
SENTIDO —apunta Whannell—. Con estas películas, volvías a
repasar escenas anteriores y todo quedaba más claro. De todas
las partes de la película se desprende algo.»
Wan disfruta imaginándose el
efecto que tendrán los fotogramas finales sobre el espectador.
«Quiero que la gente salga apabullada de la sala. Completamente
apabullada —ríe—. Está calculado para que sea así.»
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Saw" - Copyright © 2004 Evolution Entertainment,
Lions Gate Films y Twisted Pictures. Distribuida en España por
DeAPlaneta. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Saw"
Añade "Saw" a tus películas favoritas
Opina sobre "Saw" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "Saw" a un amigo
|