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SAW


Dirección: James Wan.
País:
USA.
Año: 2004.
Duración: 102 min.
Género: Thriller, terror.
Interpretación: Leigh Whannell (Adam), Cary Elwes (Dr. Lawrence Gordon), Danny Glover (Detective David Tapp), Ken Leung (Detective Steven Sing), Dina Meyer (Kerry), Mike Butters (Paul), Paul Gutrecht (Mark), Michael Emerson (Zep Hindle), Benito Martinez (Brett), Shawnee Smith (Amanda).
Guión: Leigh Whannell; basado en un argumento de James Wan y Leigh Whannell.
Producción: Oren Koules, Mark Burg y Gregg Hoffman.
Música: Charlie Clouser.
Fotografía:
David A. Armstrong.
Montaje: Kevin Greutert.
Diseño de producción: Julie Berghoff.
Dirección artística: Nanet Harty.
Vestuario: Jennifer Soulages.
Estreno en USA: 29 Octubre 2004.
Estreno en España: 18 Marzo 2005.

 

CRÍTICA
por David Garrido Bazán

De listillos y juegos macabros

  Recuerdo que hace unos años vi un corto especialmente salvaje en el que un tipo se despertaba encerrado en un cuarto, desnudo y con una especie de bultos implantados quirúrgicamen-te en su cuerpo del tamaño aproxima-do de un huevo Kinder. Poco tiempo después, su secuestrador, que había planificado una macabra venganza en base a no recuerdo bien qué ofensa, le informaba que en uno de los múlti-ples huevos que se hallaban bajo su piel estaba la llave que le permitiría salir de su encierro... y le indicaba dónde estaba el bisturí que tendría que utilizar para cortar su propio cuerpo y acceder a dichos huevos, advirtiéndole que eligiera bien, pues si no daba pronto con el que contenía la llave, corría serio riesgo, bien de morir desangrado, bien de morir por un dispositivo que explotaría en un tiempo determinado. No les contaré cómo ter-mina el corto, cuyo nombre desgraciadamente desconozco al igual que el de su director, por si acaso alguna vez tienen ocasión de verlo en alguna parte y disfrutar tanto de la inquietante sensación de angustia que proporciona como de una resolución muy inteligen-te de la propuesta. Un corto modélico, vaya.

  Ignoro si James Wan y Leigh Whannell, artífices de "Saw", co-nocen dicho corto, pero la verdad es que desde las primeras imáge-nes de su película me recordaron las bases de aquella propuesta: "Saw" es una de esas películas surgidas al rebufo (¡todavía!) del éxito revolucionario que en su momento supuso "Seven"  (David Fincher, 1995), una película que proponía una estimulante variante al género protagonizado por asesinos psicópatas precisa-mente por la catadura moral del perturbado en cuestión, que no só-lo perseguía transmitir un mensaje de redención moral a toda una sociedad desviada, sino que además lo hacía de la forma más ima-ginativa posible, sometiendo a sus víctimas, infractores de algunos de los siete pecados capitales, a sofisticadas torturas tan brutales como fascinantes. "El coleccionista de amantes", "Resurrección" o "El coleccionista de huesos" son sólo tres de los muchos films más bien olvidables que han tratado sin éxito de emular la fórmula Fincher en la última década, probablemente porque olvidan que "Seven", más allá del juego del gato y del ratón que se traían los in-vestigadores y el perturbado, o de los juegos macabros de éste, escondía una más que interesante reflexión moral sobre algunos mecanismos del comportamiento humano que eran lo que verdade-ramente la hacía una película diferente y una propuesta de lo más estimulante.

  "Saw" es una obra que bebe de esas mismas fuentes, y hay que re-conocer que al menos su plantea-miento inicial resulta mucho más atrayente que el de todos esos su-cedáneos: dos tipos se despiertan a ambos lados de un mugriento cuarto de baño, encadenados a tuberías por unas gruesas cadenas que atenazan sus tobillos y con la nada reconfortan-te presencia de un cadáver tendido en el suelo entre ellos, con la cabeza destrozada por un disparo, un revólver en una mano y una grabadora en la otra. Nada saben el uno del otro, ni cómo han llegado allí ni mucho menos quién les ha metido en esa extraña situación o lo que se espera de ellos. Uno, cirujano de profesión (Cary Elwes, con bas-tantes kilos de más, pero con su misma incapacidad de toda la vi-da para transmitir algo en la pantalla), trata de enfrentarse a la si-tuación usando la fría lógica y poniendo su mente a trabajar. Otro (Leigh Whannell, también guionista del film), mucho más irracional, se ve inicialmente desbordado, y deja que la desesperación y los nervios se apoderen de él. Pronto se les informa que son víctimas de un macabro juego en el que uno de ellos tiene que liquidar al otro antes de que pase un determinado tiempo o su familia, se-cuestrada, será ejecutada. Y a partir de ahí, a buscarse la vida.

  Lo mejor de la propuesta de "Saw" reside en todo lo que acontece entre esas cuatro paredes, mientras los dos prota-gonistas del perverso juego ideado por el perturbado de tur-no se rompen la cabeza intentando utilizar sus bazas y las pistas que el tipo que les ha encerrado les ha ido dejando esparci-das por su reducido espacio en su propio beneficio. Sin mucho pre-supuesto, Wan y su equipo se las arreglan para conseguir que la película tenga la atmósfera inquietante precisa que se le supone a este tipo de productos. Sin embargo, Wan no puede quedarse eter-namente encerrado entre esas cuatro paredes (no todos tienen la capacidad o el talento necesario para mantener el interés de una propuesta tan austera indefinidamente), así que poco a poco nos va sacando a golpe de flashback de esa habitación para mostrarnos tanto los progresos de la inevitable persecución policial como algu-nas de las cosas que están sucediendo en el exterior que afectan decisivamente a los ocupantes del cuarto de baño, sin descuidar por supuesto el ir revelando detalles escabrosos del proceder del verdadero protagonista de la historia, el manipulador de títeres Jig-saw, con algunas imaginativas set pieces que son indicativas del perturbado talento de su captor y, en consecuencia, de la sádica inventiva de los guionistas que se esfuerzan en conseguir el más macabro todavía, cuestiones éstas que tienen bastante menos inte-rés que el juego que da la relación de los dos encerrados en el cuarto de baño devanándose los sesos.

  Sin duda, el joven realizador trae la lección muy bien aprendida y, como buen listillo y presunto cinéfago, ha escarbado en algunas producciones menos conocidas del cine reciente para darle a su película un cierto to-que original que la aleje en parte de sus compañeras de género, sin por ello descuidar alguna referencia mu-cho más accesible al espectador oc-cidental. Así, la delectación con la que Wan se complace en mostrarnos los complicados numeritos que Jig-saw monta para sus presas (ésa es la nota más distintiva: éste es un psicópata que ya ni siquiera se to-ma la molestia de ejecutar a sus víctimas, sino que idea perversas estrategias de manipulación para que éstos se maten entre sí y así no ensuciarse las manos) puede remitir a algunos de los delirios violentos y gore de cineastas japoneses tan brutos como Takashi Miike, mientras que el reconocible estilo visual de series como "C.S.I." sirve al propósito de ahondar aún más en el detalle esca-broso de algunos hechos. Sin embargo, "Saw" fracasa de forma espectacular en el tramo final de su alargadísimo metraje, en el que uno tiene la sensación que los guionistas no se han aplicado con la misma determinación que en elaborar todas las tramas anteriores y todo se derrumba por momentos. De repente, y sin que venga mucho a cuento, la acción se desdobla en varios planos narrativos que se superponen y en el que la nota do-minante es la arbitrariedad y la confusión, algo que va en contra de todo lo expuesto hasta el momento y que redunda en la enorme fal-ta de credibilidad de la película justo cuando más lo necesita. No se entiende muy bien ese cambio brusco de tono que perjudica no-tablemente los logros de un film que tiene momentos interesantes si no es desde la falta absoluta de ideas para resolver el embrollo en el que los guionistas se han metido. Ni siquiera el impactante giro final de la trama, por más que pueda resultar efectivo, puede salvar el desbarajuste en el que el film se ha convertido, ya que a esas alturas hará mucho que el espectador se habrá desentendido de la propuesta, aturdido entre tanto tiro y persecución que, la ver-dad, no vienen mucho a cuento. Es lo que pasa a menudo cuando los listillos se meten a hacer cine: saben lo que hacer para engan-char, pero no resolver un film con igual brillantez.

Calificación:


Imágenes de "Saw" - Copyright © 2004 Evolution Entertainment, Lions Gate Films y Twisted Pictures. Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

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