CRÍTICA
por
Tònia Pallejà
El único y
múltiple Harvey Pekar
Mientras que las adaptaciones cinematográficas de los
masivos cómics de superhéroes han apoyado gran parte de su interés en
los espectaculares diseños de producción, los avanzados efectos
digitales, los elencos repletos de estrellas y la acción
desbordante en correspondencia con el alcance popular de las
historietas en que se basaban, aquellas producciones más
modestas que se han propuesto trasladar a la pantalla tebeos underground han empleado soluciones mucho más imaginativas y
fieles al espíritu de la viñeta y a la visión del mundo de sus
personajes, de una forma paralela a la que los cómics de la
subcultura regalaban creatividad gráfica, in-genio argumental,
posiciones subversivas, humor ácido o un reflejo personal de los
paisajes cotidianos, en lugar de repartir mamporros y enzarzarse en
grandes gestas heroicas para salvar a la humani-dad como los
primeros. En este segundo grupo se encuentran cin-tas como la
espléndida "Ghost
world", de Terry Zwigoff, quien con
anterioridad ya había realizado un delirante documental sobre el ar-tista
de cómic Robert Crumb ("Fritz the cat"), y está proyetando una nueva película inspirada, como "Ghost
world", en
la obra de Daniel Clowes. "American splendor", en la que
por cierto también
aparece Crumb, se añade al mismo conjunto de selectos
represen-tantes del género e, igual que les ha sucedido a las
mejores adaptaciones de un tebeo, probablemente pasará
desaperci-bida porque no está protagonizada por tipos embutidos
en mallas de colorines, villanos a bordo de sofisticados
artilu-gios, damiselas indefensas ni monstruos galácticos. Pero
avancemos un poco más antes de que alguien me lance un
contun-dente ejemplar de "Jimmy Corrigan" a la
cabeza.
"American
splendor" está basada en una serie de cómics autobiográficos
de idéntico título, escritos por el autor de Cleveland
Harvey Pekar e
ilustra-dos por diferentes dibujantes, entre los que se cuentan Robert Crumb,
Drew
Friedman y Jim Woodring,
ya que Pekar no era buen caricaturista. Este oficinista en un hospital local, hastiado de su
gris y solitaria existen-cia después de su segundo divorcio,
se introdujo en el mundo gráfico en los años 70 gracias a su amistad
y posterior colaboración con Crumb, en-tonces ya un reconocido artista en al-za. A Pekar
los cómics de superhéroes, el género comercial en bo-ga, le apasionaban
bastante poco, estando más interesado en transportar a las
historietas las ideas fílmicas del neorrealismo ita-liano y la
nouvelle vague francesa bajo su particular prisma nortea-mericano. Fue así como
encontró a través del cómic underground una forma de expresión
de sus inquietudes adultas sin cortapisas, una profesión que no lo
liberó económicamente de su empleo, pero que le llevó a ser una
exitosa figura de culto en los 80, reconocida con
el American Book Award, por su retrato entre irónico y amargo de
algo en principio tan poco rendible como
sus
ex-periencias cotidianas y sus reflexiones sobre aquello que le
rodeaba, reflejo del estilo de vida de la clase trabajadora
norteamericana, incorporando también a sus allegados como
personajes y convirtiéndose a sí mismo en un
antihéroe que, como demuestra una elocuente escena inicial,
debía competir con Super-man y Batman, pero él no necesitaba
disfraz. Igual que sus
viñe-tas, la película nos relata, pues, momentos aparentemente
irrele-vantes como la rutina diaria de Pekar (Paul
Giamatti) en el
archivo del hospital, sus conversaciones con los pintorescos compañeros de
trabajo, las
complicaciones derivadas de un hecho tan simple como comprar en
el supermercado... junto a otros de mayor tras-cendencia como su
relación con el controvertido Robert Crumb (Ja-mes
Urbaniak)
y sus progresos en el mundo del cómic; el
en-cuentro, brevísimo noviazgo y matrimonio con Joyce Brabner (Hope
Davis), una seguidora de sus publicaciones, freak
como él, a quien conoce a distancia; su lucha contra el cáncer,
recogida en colabo-ración con su esposa en la premiada "Our
cancer year"; su incen-diario paso por el famoso show televisivo
de David Letterman como estrella invitada; o su ingreso en las
filas de la paternidad por una vía tan extraña como todo cuanto
regía su vida.
No obstante, "American splendor" no
responde a un biopic rutina-rio, del mismo modo en que los cómics de Pekar no
son un simple espejo de la realidad. El film debe su enorme
atractivo a la am-plitud de perspectivas sobre la peculiar personalidad del au-tor, de su obra y
del modo en que contemplaba la vida, inte-grándolos al tono, argumento y estilo narrativo y visual de la cinta
en una misma visión de conjunto. Hombre molestamente
honesto, lúcido, pesimista, neurótico, desarreglado, de
comporta-miento excéntrico, enérgico, torpe en las relaciones
sociales, con un sentido del humor negro, huraño, Harvey Pekar
disponía de una capacidad especial para buscar siempre el lado
tragicómico de los hechos, encontrando la trascendencia de
cualquier anécdota vanal y la belleza en lugares impensados. Una
persona de carne y hueso que, a través de sus propias historietas,
ha devenido una figura de ficción con diferentes apariencias físicas según lo retratase un ilus-trador
u otro, que después fue una estrella mediática, y que ahora,
gracias a "American splendor", es también un personaje
cinemato-gráfico.
Los jóvenes autores de "American splendor", el matrimonio
Shari Sprin-ger
Berman y
Robert Pulcini, han sido muy
conscientes de todas las posibilidades que se abrían al juntarse
hechos, creaciones, opiniones y acti-tudes en torno a una misma
persona, y las han recogido con gran acierto e imaginación. Por
un lado, empleando un sentido del humor tragicómico que replica
el espíritu genuino de Pekar y de sus cómics, entrando en
complici-dad con su forma de entender la vida pero sin llegar a
burlarse de él, des-puntando en este sentido algunas buenas
escenas, como su afonía psicosomática, el torpe cortejo con
Joyce o los diálogos con Toby y compañía, entre otros. Por otro,
transformando la película en un híbrido de formatos que mezcla
documental y
ficción, acción real y animación, de manera ágil, sólida y
sobre todo flexible a los intereses de cada parte. Así, uno
de los aspectos que más llama la atención de "American splendor"
es su creativo discurso narrativo que combina largos fragmentos
dramatizados, con los actores que recrean la vida de Pekar y el
auténtico Harvey Pekar poniendo la voz en off, en los que
eventualmente se introduce a un Pekar animado o un entor-no
ilustrado, con las breves entrevistas realizadas a los
verdaderos protagonistas comentando la jugada, con cortas piezas
de anima-ción que ponen en movimiento las viñetas originales y
grabaciones televisivas con las incursiones de Pekar en el
programa de Letter-man. El constante juego entre ficción
dramatizada, historietas y realidad documental es tal que los
niveles de representación en ocasiones coinciden y se confunden,
como cuando vemos a las personas reales y a sus intérpretes
juntos delante de la cámara o los primeros completan el
hilo de la acción allá donde la dejaron los personajes. Esta
original fusión, que se desliza con naturalidad y frescura,
logra que se establezca esa magia especial que surge del
encuentro entre autor y criatura, persona y personaje, vida y
obra autobiográfica.
Una comunicación fluida entre los distintos contenidos y formas
que no habría sido posible sin la continuidad que otorga el
elenco al completo con su excepcional desempeño. Habitualmente somos conscientes de asistir a una buena
interpretación cuando los acto-res respiran naturalidad y logran
hacer creíble aquello que están re-presentando. Sin embargo, el
grado de ajuste que alcanza el reparto de "American Splendor"
respecto a las personas que están emulando es extraordinario,
pues no sólo su imitación de la forma de hablar y de moverse es
una copia insólita-mente precisa, sino que parecen haber adoptado
su propio carácter y actitudes, de tal modo que cuando en algunas escenas se
encuentran los auténticos protagonistas y los actores que los
encarnan, nos damos cuenta de que son intercambiables. Quizás sea menos
llamativo el caso de Paul
Giamatti, quien, condicionado por su físico, nos ha
acostumbrado con anterioridad a otros perso-najes ruinosos, rudos
y algo extravagantes similares a Pekar, aun-que no por eso deja
de resultar espléndido. Pero es Hope Davis co-mo Joyce Brabner
quien nos depara la mayor sorpresa después de haberla visto de
muy distinta guisa en películas como "A
propósito de Schmidt" o "Mumford", ya que su transformación es completa y magníficamente
convincente en idiosincrasia, y al contemplarla al lado de Joyce Brebnar
vemos que se trata de una reproducción exacta. Lo mismo ocurre con
Judah
Friedlander calcando al
de-clarado "nerd" Toby
Radloff con una fidelidad asombrosa. La re-levancia de los
personajes secundarios es otra de las virtudes de la historia,
dado que no son un vulgar soporte, ya sea por la interac-ción de
sus temperamentos con el de Pekar o porque regalan tam-bién una
determinada postura vital.
Por todo ello, "American
splendor" no se puede considerar meramente ni una biografía ni una adaptación de un cómic
autobiográfico, sino un consis-tente y divertido conjunto de las
dis-tintas facetas, personalidades, pro-yecciones y puntos de
vista alrededor de Harvey Pekar, a través de una con-cepción
técnica y artística global y compacta. También la factura visual
de inspiración setentera reproduce el naturalismo estético que
marca el to-no ilustrativo de la obra de Pekar. La cinematografía
de Terry Stacey es intencionadamente descolorida en los tramos
dramatizados, potenciando un cromatismo de rojos, azules y
verdes, mientras que en los episodios documentales los colores se
ven artificialmente sobresaturados.
Ganadora
del Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance, del
Premio FIPRESCI en Cannes y con un guión nominado al Os-car®, "American
splendor" engrosa sin lugar a dudas la lista de mejores
adaptaciones de un tebeo al cine. No dejará insatis-fechos a los reducidos pero muy
apasionados seguidores de la obra de Pekar, y será un auténtico
disfrute para los aman-tes del cómic en general y del cómic
cualquier-cosa-menos-su-perhéroes en particular. Obviamente, los
espectadores menos fami-liarizados con las viñetas encontrarán
más obstáculos para recono-cerse, pero la película es lo
suficientemente clara y explicativa para que puedan introducirse
en la historia y descubrir a este autor de forma amena,
y a pesar de que quizás se sientan menos atraídos en el plano
artístico y biográfico, se encontrarán con un film original y
entretenido del que pueden rescatar todo lo que de universal hay,
y es mucho,
en la vida y paisaje existencial de sus protagonistas.
Calificación:
    
Imágenes de "American splendor" - Copyright © 2003 HBO Films,
Fine Line Features y Good Machine Productions. Distribuida en
España por Karma Films y Manga Films. Todos los derechos
reservados.
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