CRÍTICA
por
Tònia Pallejà
La cuestión es si
sobrevivirá el espectador
Recuerdo cuando, cuatro o cinco años atrás, nos invadió
el fenó-meno literario Bridget Jones, amparado por una estudiada
estrate-gia de mercado y toda la parafernalia de marketing
correspondien-te. Parecía que entonces toda mujer realizada,
además de some-terse a la tortura de la depilación, tenía que
pasar por haber leído las obritas de
Helen Fielding, tan amenas como intrascendentes,
donde encontraría finalmente a aquella anti-heroína moderna con
la que identificarse —algo que nunca me sucedió, pues, aunque
caí en aquellas páginas por pura curiosidad, aquel reflejo
hiperbólico de la realidad de una treintañera soltera y su
regalada autocompasión más bien me sacaban de quicio—. Sin
embargo, su primera versión para la gran pantalla, personificada
en la australiana Renée Zell-weger,
resultó ser una comedia amable y con cierto encanto, que se
dejaba ver con las disculpas precedentes y se olvidaba sin
ne-cesidad de pedir disculpas.
El éxito de aquellos diarios ficticios trajo consigo una segunda
novela, y ahora, tres años después, la inevita-ble segunda
entrega cinematográfica, rubricada por el no muy destacado
Beeban Kidron (“A Wong Foo,
gra-cias por todo, Julie Newmar”). Tal vez “Bridget Jones:
Sobreviviré” caiga en un ambiente enfriado por el paso del
tiempo, lejos de aquella fiebre pasa-da, y el reencuentro con
los viejos personajes ya no reclame en exceso al interés. Su
pereza está del todo justificada, puesto que este nuevo
epi-sodio es un intento deslucido, hasta tedioso, de recuperar
su actualidad. Con algunas diferencias llama-tivas respecto al
material original, “Bridget Jones: Sobreviviré” pre-senta a una
protagonista que finalmente ha abrazado uno de sus grandes
sueños: tener pareja. Bridget presume una relación apaci-ble con
el abogado de derechos civiles Mark Darcy (Colin
Firth), no obstante, su habitual incapacidad para ser
feliz, a la que se vienen a añadir los consabidos complejos de
sobrepeso y la irrup-ción de una atractiva compañera de trabajo
de Mark (Jacinda Ba-rrett),
empujan a la joven por el camino de los celos. En esta tesi-tura
de inseguridades y temores, hará aparición un antiguo roman-ce,
el recalcitrante mujeriego Daniel Cleaver (Hugh
Grant), que se dibuja de nuevo como una tentación.
Si uno
conoce “El
diario de Bridget Jones”, su continuación es más de
lo mismo pero peor. De hecho, la película ya arranca con un
guiño a su predecesora y en ella se vuelven a dar cita los
mismos personajes con exactamente los mismos comporta-mientos y
rutinas, sólo que con mucha menos chispa e inge-nio. Si les
entusiasmó aquel primer capítulo, es probable que les guste
éste. Si logró que lo detestaran, éste les irritará todavía más.
La mayoría de situaciones humorísticas y gags se basan otra vez
en las continuas meteduras de patas de Bridget —cuya torpeza ha
ido tan en aumento que se antoja increíble: es rematadamente
es-túpida—, pero abruman por su simplicidad, tan pueril, y por
su ca-rácter repetitivo —algo que tiene mérito porque para ello
han nece-sitado contratar a cuatro guionistas—. La primera
parte, alrededor de los 30 ó 45 minutos de duración, es bastante
admisible y pare-ce prometer un despegue que nunca llega, al
contrario, posterio-rmente ritmo y atractivo van en disminución,
con el bochornoso via-je a Tailandia y una resolución final
precipitada que contiene una sorpresa cogida por los pelos.
Si el film falla en el apartado có-mico, igual saldo arroja en
el terreno romántico, donde tam-poco emociona.
Renée Zellweger tuvo unos intere-santes comienzos como
secundaria reseñable en “Jerry Maguire” y “El impostor”
(“Deceiver”), tras lo cual pa-só a conducir, desde el
protagonismo, títulos como “Persiguiendo a Betty”, siendo el
personaje de Bridget Jones quien definitivamente la lanzó al
estre-llato. Si la Bridget del 2001 podía lle-gar a constituir
una figura entrañable con sus defectos, mala suerte y buen
corazón, la del 2004 espanta cual-quier atisbo de lástima o
afecto. Zell-weger la convierte en un monigote grotesco con la
cabeza desamuebla-da, que contrae su rostro con tal cantidad de
muecas y morritos que supera a Jim Carrey en toda su carrera.
Nadie puede desear que las cosas le salgan bien, se hace
detestable. En cuanto a Co-lin Firth, nunca he sabido si el tipo
interpreta o se muestra tal cual es, estirado, frío y anodino;
la cuestión es que su actitud ante las cámaras le va bien al
personaje de Mark Darcy, que en esta oca-sión debe aparecer un
poco ambiguo y sospechoso de infidelidad. Tampoco resulta
memorable la intervención de Hugh Grant, prácti-camente
recreándose a sí mismo, ni los más marginales
Gemma Jones y
Jim Broadbent como padres de la
muchacha.
En
resumidas cuentas, un producto muy discreto y aburrido, que
hace escaso honor a la buena fama de la comedia britá-nica. Sólo
recomendable para muy incondicionales, dispues-tos a excusar
su flojo contenido y una puesta en escena igual de ligera,
provechosa, únicamente, para lanzar el disco de turno con los
hits musicales metidos con calzador.
Calificación:
    
Imágenes
de "Bridget Jones: Sobreviviré" - Copyright ©
2004 Miramax
Films, Universal Pictures, Studio Canal y Working Title Films.
Distribuida en España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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