CRÍTICA
por
David Garrido Bazán
De gatillazo en gatillazo
"Closer" es una película irritante. Llegué a
esa conclusión bastante an-tes de que terminara la proyección,
mientras batallaba conmigo mismo para conseguir que me
interesaran mínimamente algunas de las cuitas sentimentales o
emocionales de cual-quiera de los cuatro protagonistas de la
historia, de los cuales me sentía desconectado casi desde los
prime-ros minutos de la misma. No debía ser una buena señal que
mientras ve-ía avanzar en cámara lenta el primer encuentro en la
calle de Alice y Dan, estuviera pensando en cómo parodiarían los
inefables hermanos Wayans (responsables de las Scary Movies) tan
embelesado mo-mento, o que comprobara una vez más que cualquier
intento de vi-sualizar en el cine una conversación de internet
tipo chat, por im-portante que pueda resultar para la historia,
es puro veneno para el ritmo de un film. Y, sin embargo, un
momento antes había visto a Julia Roberts protagonizar una de
las escenas más interesantes que recuerdo de su filmografía (la
sesión de fotos con Dan) y un po-co más atrás había presenciado
un momento mágico, fugaz, cuan-do Alice, en mitad de la
conversación con Dan en el autobús, le quitaba con naturalidad
las gafas, se las limpiaba y se las volvía a poner en un gesto
delicado, lleno de hermosa ternura, mientras Dan convertía su
monologo sobre sus deseos de ser escritor en un torpe balbuceo.
Así es "Closer", señoras y señores: en un
momento determinado tienes la sensación de que estás viendo una
ramplona adaptación de una obra de teatro, que no puede disimular
su origen, por la pre-tenciosa forma de hablar y comportarse de
sus ciertamente antipá-ticos personajes... y al siguiente hay una
mirada en la que uno cree reconocerse, una frase que quizás
hemos escuchado en el pasado o que nos hubiera gustado decir en
algún instante clave, una situación en la que uno cree poder
engancharse a la historia... para inmediatamente después volver
al punto inicial, cuando los personajes pretenden (contraviniendo,
por otro lado, su estúpida for-ma de comportarse) demostrar lo
inteligentes que son, se pierden en cansinas divagaciones sobre
el arte, el sexo (ésta es una pelí-cula con mucho sexo oral, es
decir, se habla mucho de sexo y no se practica nada de nada),
las cuitas del amor, los engaños y trai-ciones... Lo dicho, "Closer" es una película sumamente irritan-te. Porque si no
contuviera en su interior esos breves mo-mentos en los que brilla
con gran intensidad, si no estuviera tan bien interpretada por
sus cuatro protagonistas, si no pro-metiera de forma puntual
elevarse por encima de sus casi constantes defectos, resultaría
sumamente fácil despacharla como un film fallido más, de esos que
salen a decenas cada año tratando el tema más manido y a la vez
más apasionante e inagotable: la forma en que los humanos nos
relacionamos, nos enamoramos, nos exponemos... nos maltratamos.
En defensa de
"Closer" pueden apor-tarse varios
argumentos. Quizás el más interesante de ellos sea los ries-gos
que voluntariamente asume Ni-chols y su guionista
Patrick Marber
(autor, asimismo, de la obra de teatro en que está basada) a la
hora de con-tar la historia. Lejos del ánimo carga-do de
explicaciones que pretende abarcar los complejos procesos de las
relaciones personales a lo largo del tiempo, "Closer" se construye
úni-camente de momentos en los que, o bien se está viviendo el
inicio de una relación (con toda la carga de fascinación y
pasión que produce el enamoramiento repentino), o bien hay alguno
de los personajes que, por las razones que sean, quiere poner
fin a ésta. La cosa tie-ne su aquel, porque las necesidades
formales de llevar a buen puerto tan atrevidas propuestas
obligan a una estructura repleta de saltos temporales, continuos
ejercicios de elipsis narrati-vas y, cuando se requiere, vueltas
atrás o incluso forzados montajes paralelos para subrayar la
diferencia entre lo que se dice y se hace o lo que se siente y
se expresa. El resultado es que el espectador se agota de ver a
las criaturas que pueblan la pantalla comportándose como
caprichosos niños malcriados que se enamoran y se desenamoran de
sus parejas con la misma apa-rente facilidad con la que
cambiarían de menú en una comida, ya que, al faltar la parte en
la que la relación crece y se marchita, se pasa del súbito
flechazo a las crueles formas con las que preten-den deshacerse
del otro sin solución de continuidad.
No negaré que el planteamiento tiene cierta
originalidad, pero creo que se pide demasiado del espectador,
obligado a rellenar dema-siados vacíos y a imaginarse respuestas
a preguntas que ellos mismos (no los personajes) se formulan,
con lo que la reacción más normal es... despreocuparse de esos
personajes hasta que empiecen a comportarse como hacemos los
humanos normales. Por esa razón se explica tanto que la mayor
parte del tiempo asis-tamos desde una helada indiferencia a lo
que sucede en pantalla mientras que, de improviso, la película
cobre un inusitado interés en momentos puntuales (la separación
de Anna y Larry, en la que este último pasa del cariño a la
violencia verbal en un instante, lle-vado por su furia, o esa
terrible secuencia de la consulta de Larry en la que se resuelve
el conflicto entre éste y Dan de forma definiti-va) en los que
podemos identificarnos mucho mejor con ellos. Por supuesto, el
resultado es que "Closer" es una película a la que,
paradójicamente, le falta el alma, ese impulso vital por el que
tan desesperadamente dicen luchar sus personajes, un frágil
castillo de naipes a poco que uno reflexione con cierta seriedad
sobre lo que el film persigue y lo que finalmente consigue.
Quedan en el haber cuatro estupen-das
interpretaciones que aguantan el peso de un film que nunca acaba
de liberarse del todo, como ya se ha di-cho, de su herencia
teatral. Uno puede preferir la contundencia salvaje y primitiva
que demuestra el persona-je de Clive Owen
(al que, por cierto, le hace un flaco favor el doblaje: intu-yo que
ésta es una de esas películas que debe ganar mucho en su versión
original), mucho más coherente que el atribulado e inseguro escritor interpre-tado por
Jude Law; o disfrutar de la exuberancia, no sólo interpretativa
(en un papel nada fácil, por cierto, algo palpable en ciertas
insegurida-des), que desprende Natalie Portman en este tan
comentado "pri-mer papel adulto" importante de su carrera, más
allá de reconocer-le a Julia Roberts que esta película la obliga
a un esfuerzo de con-tención de sus cualidades más reconocibles,
por las característi-cas de su personaje, completamente opuesto a
aquellos que le han dado la posición de la que disfruta en el
cine. Pero lo que es inne-gable es que los cuatro actores rayan a un
nivel bastante alto, más aún si tenemos en cuenta los forzados
diálogos e impo-sibles escenas que a veces les toca defender.
En cualquier caso, personalmente opino que el principal problema
de "Closer" es que, en su afán por venderse como una descarnada
mirada al mundo de las relaciones de pareja de la actualidad, se
le ha olvidado que hay por ahí gente, sin ir más lejos, como Todd So-londz o Neil LaBute (vamos a ser buenos y a olvidarnos de
Berg-man, Cassavetes y gente así) que han adaptando sus propios
tex-tos al cine ("Happiness", "Storytelling",
"En compañía de hom-bres",
"Amigos y vecinos"...) consiguiendo retratos mucho más in-cisivos y
demoledores del mundo de las relaciones personales. Comparados
con ellos, "Closer" es poco más que una película que, lejos de ser
la intensa experiencia que promete, va de gatillazo en
gatillazo.
Calificación:
    
Imágenes
de "Closer" - Copyright © 2004 Columbia Pictures e
Inside Track. Distribuida en España por Columbia TriStar Films. Todos los derechos
reservados.
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