CRÍTICA
por
Miguel Á. Refoyo
La
frialdad y el egoísmo del engaño
El veterano
Mike Nichols incide en su visión de la pareja con una cinta que
se basa en una perspectiva bastante misántropa, cínica e
implacable para hablar del amor.
Lo primero que suele
destacarse cuando se habla de "Closer" es el regreso a la
dirección cinematográfica del veterano Mike Nichols tras su
exitosa etapa en televisión, con un retorno al género que tantos
buenos títulos ha dado al cine: las tortuosas relaciones de
pareja confinadas al drama emocional en títulos como "¿Quién
te-ma a Virginia Wolf?", "El graduado", "Conocimiento carnal" o
"Ar-mas de mujer". Para su vuelta, Nichols ha elegido
el drama teatral de
Patrick Marber "Closer",
estrenada en Londres en 1997, y que cosechó excelentes críticas y
varios premios que la encumbraron como uno de los montajes
escénicos más importantes de la déca-da.
Dan es un escritor de
necrológicas que está frustrado por no haber podi-do ser
novelista. De repente, un día entra en su vida Alice, una joven
ca-marera que se ha ganado la vida co-mo stripper, un
encuentro que supon-drá el descubrimiento de la musa que siempre
soñó. Tiempo después de emprender un idilio con la chica, Dan
coincidirá con Anna, una fotógrafa con la que mantiene
esporádicas pero in-tensas relaciones. El destino hace que Anna,
gracias a una cruel burla internauta, conozca a Larry, un rudo
dermatólogo con el que acabará ca-sándose. Es el principio de una
compleja trama donde estas dos parejas padecerán una serie de
encuentros y desencuentros, de uniones y rupturas, combinando en
sus encrucijadas sexo, cruel-dad, engaños y una pasión que les
arrastra, indefectiblemente,
a descomponerse por
culpa del adulterio.
Pero más que un drama
ro-mántico, "Closer" es una descarnada tesis acerca de la
pareja en la actualidad, de sus debilidades, del egoísmo que
precede a la tentación exterior que resquebraja aquello que
parece sólido y esta-ble, pero que en realidad es una mentira más
para la corrupción sentimental, para dejarse llevar a la
conformidad que proporciona la siempre simulada felicidad.
Cruda crónica de
los complejos dispositivos que ejercen las relaciones
sentimentales sobre el ser humano, la última pelí-cula de Mike
Nichols constituye un tentador ejercicio de vo-yeurismo fílmico
que impone al espectador a observar desde pri-mera línea todos
los juegos amorosos y un cruel asalto a la privaci-dad del
cuarteto protagonista. Un certero retrato generacional, don-de
sus ambiguos personajes, neuróticos, necesitados de afecto pe-ro
a la vez adúlteros, enfocan sus miedos a la relación de pareja
de un modo corrosivo, egoísta, en cierto aspecto desde una
perspecti-va de enfermizos idólatras de la farsa del amor
estable, que se ena-moran y se repudian como amantes frustrados.
Una forma de pseu-do-amor que pierde al que lo padece y le aleja
de la persona ama-da, en lugar de encontrarse con ella.
En su
postulado sobre la pasión, el matrimonio y la posesión, Pa-trick
Marber aporta magníficos diálogos llenos de dureza, crueles y
sexualmente duros, tan directos que parece men-tira que estén
protagonizados por grandes estrellas converti-dos en actores bajo
la experta batuta de un Nichols que sabe sacar todo el éxtasis
dramático de sus mejores secuencias. Una sorprendente película
que supone uno de los pocos prototipos de cine adulto y veraz,
que despoja a sus personajes de cualquier arti-ficio y representa
el amor, el deseo y el sexo como elementos inherentes a la
intensidad y la profundidad del amor, pero que ter-mina por
convertirse en una muestra del vacío y la desesperación a las
que conllevan la infidelidad, el duro pago a la traición y a los
ce-los como parte de un individualismo que desmonta cualquier
faceta romántica del sentimiento.
Un
discurso lleno de cáustica agresividad que expresa sin tapu-jos y
con dureza la confusión y el desorden emocional que el amor
provoca en unos personajes que se hieren y se aman en la misma
medida y con la misma facilidad. Anna, Dan, Larry y Alice son
ególa-tras, inadaptados que establecen una conexión sometida a
sus ansias sen-timentales y lujuriosas, manifestadas con una
perspectiva bastante misán-tropa, cínica e implacable, vistas con
un deseo y egoísmo propias de la pro-pia naturaleza humana, donde
la alie-nación urbana les afecta en sus relaciones marcadas por
la seduc-ción, la felonía, la manipulación y la crueldad,
derivando todo ello en una inevitable autodestrucción
sentimental. Es la lógica evolu-ción de una serie de idilios que,
en su frágil equilibrio, son suscepti-bles de acusar los efectos
de la inestabilidad afectiva. Nichols y Marber parecen querer
evidenciar en todo momento que el hombre y la mujer nunca están
conformes con lo que tienen, con la felici-dad efímera que no
saben disfrutar, como autómatas
enajenados invadidos por el profundo sentimiento de inseguridad
y de angustia.
Así, en un principio Dan
escribe necrológicas y Alice aparece en su vida. Ella le sirve
de inspiración para que escriba esa novela que tanto ansiaba.
Cuando conoce a Anna, Dan decide dejar a Alice, olvidando su
fuente de inspiración, destrozando a una joven necesi-tada de
afecto a la que descubriremos poseedora de una fuerte
per-sonalidad cuando ejerza de bailarina en un prostíbulo. Anna,
por su parte, propone un título para la novela que acaba siendo
un fracaso para el periodista, como la vida de éste, volviendo a
ser un necrolo-gista frustrado ante ambas relaciones. Y en ese
desarrollo de un argumento enfocado a la
crueldad y el sadismo en la pareja, de gente que es incapaz de
querer pero expertos en odiar y hacer da-ño, la utilización del
tiempo por parte de Nichols es el gran hallazgo de este
excelente filme, dotado de una fascinante elegancia en el uso
de sus elipsis temporales, sugiriendo que el tiempo no
significa nada en absoluto en las relaciones de pareja.
El único
obstáculo que impide considerar "Closer" como una pelí-cula
ciertamente redonda, colmada de lucidez, es la dificultad que se
establece a la hora de encontrar una necesaria empatía entre
personajes y espectadores que nunca se produce de un modo
dra-mático. El drama pasional planteado abusa en exceso del
radicalis-mo en ciertos factores de la conducta de los
protagonistas, llevan-do muchas veces las situaciones al extremo,
desglosando una postura maniquea en la perspectiva de sus
conflictos. Y mucha cul-pa de ello la tiene la persistente
utilización de algunos diálo-gos que, buscando la provocación y
la realidad sexual de su contenido, resultan algo inverosímiles.
Tanto, como para caer en varias ocasiones en la abstracción
teórica al abordar esos conti-nuos intercambios de pareja. Aunque
bien es cierto que es necesa-rio, ya que el sexo encuentra la
forzosa importancia para definirse
como único universo de las relaciones de pareja, de sus engaños,
de la incomunicación y, sobre todo, de la desconfianza. Esto
últi-mo puede parecer una traba en un drama romántico como es el
que se propone, pero analizando la sociedad actual, donde
cual-quier deseo satisfecho provoca una felicidad perecedera que
ambi-ciona nuevas experiencias, "Closer" simboliza muy bien ese
tipo de relación, el amor de la sociedad moderna, basado,
fundamental-mente, en algo tan provisorio y mundanal como son las
relaciones sexuales. Al fin y al cabo, como bien se explicita
dentro del filme, el ser humano sigue siendo un animal. Sólo así
es posible aseverar ese instinto final de los personajes
masculinos, que acaban utili-zando la violencia para dejar en un
mínimo espacio a sus femeni-nos atrapados en una situación que no
desean, como reflejo de su debilidad, pero también en la
honestidad de sus decisiones y acier-to de las mismas.
Historia de negligentes emocionales, incapaces de querer a la
persona que les ama pero capacitados para des-trozarlas siguiendo
el instinto natural de sus deseos, "Closer" alcanza sus mayores
logros en la intensidad mostrada por su cuarteto de lujo, donde
si bien el omnipresente Jude Law acapara el rol protagonista de
idólatra, caprichoso y obsesivo, y Ju-lia Roberts se adapta
perfectamente a su papel con una contención agra-decida, la
grandeza interpretativa re-cae en los dos secundarios (que no son
tales) del cuarteto amoroso; por ello, Clive Owen y
Natalie Portman se llevan la mejor parte con sus perfectas y complejas
composiciones. El primero dando vida a un hombre rudo e
instintivo, sincero al fin y al cabo. Por su parte, Portman
ofrece una dádiva interpretativa que mezcla la dulzura y la
inocencia con la cognición de saber la gran oportunidad
dramática que tiene entre manos. Y la joven Portman no la
desaprovecha.
"Closer" compone
un retrato urbano, perfilado en los ambientes londinenses
donde se ubican los caracteres en su particular grada-ción
sentimental, lánguida y pesimista, bajo un estilo narrativo
encauzado a la decadencia emocional de los protagonistas que,
aunque se excede en lo abrupto y frío de algunos de sus momentos
más intensos, nunca decae en el ritmo de su despliegue de
talento. En la cinta de Nichols, el amor llega brus-camente, en
un accidente físico, y se va del mismo modo, pero en una esfera
pasional, de desengaño, de choque con la realidad, sin
conducirse por un final discursivo ni ofreciendo el tan temido
men-saje moral que suelen tener este tipo de dramas en su
desenlace. Todo lo contrario, "Closer" es un extraño folie à deux a cuatro ban-das sin duda interesante, atrevido, y, sobre
todo, apasionante.
Calificación:
    
Imágenes
de "Closer" - Copyright © 2004 Columbia Pictures e
Inside Track. Distribuida en España por Columbia TriStar Films. Todos los derechos
reservados.
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