CÓMO SE HIZO "CRÓNICAS"
Notas de producción ©
2004
Versus
Entertainment
Sebastián Cordero tuvo la
idea para "Crónicas" unos meses después de terminar su ópera
prima "Ratas, ratones, rateros", que fuera seleccionada para
participar en la Bienal de Venecia y nominada para un Ariel.
Sebastián sabía que quería tratar más a fondo el tema de la
dualidad, presentado en RATAS… en el personaje de Ángel: un
criminal sin escrúpulos que al mismo tiempo resulta muy humano y
entrañable. “Toda la vida me ha sorprendido lo estereotipado que
está el icono del asesino en serie”, dice Sebastián, “y cómo
pierde su humanidad –si es que alguna vez la tuvo-- al ser
retratado en el cine. Incluso un asesino despiadado puede sentir
amor en cierto punto, de la misma manera que un hombre de
familia bueno y cariñoso puede estar lleno de pensamientos
oscuros”. En 1999, el infame asesino y violador de menores Luis
Alfredo Garavito fue arrestado en Colombia. Años antes, el
arresto de dos psicópatas similares, “El Monstruo de los Andes”
y Daniel Camargo, horrorizó a Ecuador, y Sebastián siempre había
sentido que eran grandes historias pero nunca había encontrado
cómo abordar el material. Sebastián comenta: “En el primer
artículo que leí de Garavito, hablaban de su esposa. Cuando la
policía la interrogó, ella fue la más sorprendida de que su
esposo pudiera tener esta doble vida. Y siempre dijo: ‘Era un
buen padre para mi hijo, y un buen hombre. No puede ser’”. Y
allí la historia empezó a tomar forma.
Gradualmente fue surgiendo el
personaje de un reportero que quiere entender esta doble vida. Y
de manera muy orgánica, entró en juego el tema de la
manipulación de la verdad. “Arrogante, el reportero piensa que
puede exponer una situación extremadamente frágil, sin tomar en
cuenta que su propio lado oscuro va a afectar la historia que
quiere contar”, dice Sebastián. “Tal vez hay parte de mí en él,
definitivamente compartimos una fascinación por las historias
mórbidas con las que la humanidad se encuentra”.
Otro aspecto que fascinó a
Sebastián y que exploró tanto en su investigación para el guión
como en su trabajo con los actores, es la necesidad que tenemos
como sociedad de que haya historias sensacionalistas. Comenta:
“Uno tiende a decir, ‘¡Qué terrible, cómo están exponiendo la
tragedia humana, sin ningún respeto a nadie!’. Y de repente te
encuentras con muchos casos de gente que su única manera de
contar su historia es a través de la prensa sensacionalista”.
El guión de CRÓNICAS le valió
a Sebastián el premio Sundance NHK de mejor guión por América
Latina. Poco después, Anhelo se interesó por el proyecto.
Comenta Sebastián: “Lo que resultó fantástico, es que cuando
Alfonso (Cuarón) leyó el guión y conversamos, lo primero que me
dijo es que yo tenía que pensar este proyecto en grande, que me
sintiera con toda libertad de hacer todo lo que había soñado
para que la película fuera mejor. Lo mismo fue reiterado más
tarde por Jorge, que tiene la filosofía que el peor obstáculo es
el miedo, el no ir atrás de tus sueños”.
Esta actitud se vio reflejada
en cada parte del proceso, comenzando con el reparto, que
planteaba algunos retos -- sobre todo cuando se tomó la decisión
de que el equipo de reporteros de Miami estuviera conformado por
tres nacionalidades diferentes.
Sebastián había contemplado a
John Leguizamo desde un principio, pero no sabía si el actor de
origen colombiano, que emigró a Nueva York a los cuatro años de
edad, hablaba suficiente español. Recuerda Sebastián: “Fue una
duda mutua. Creo que él inicialmente se sentía ligeramente
incómodo de actuar en un idioma que no es realmente su lengua
materna. Pero leyó el guión y se enganchó tanto que fue el
primero en insistir que nos conociéramos lo más pronto posible y
que yo le escuchara hablar español”.
Lejos de restarle al
personaje, la combinación de acentos colombianos,
puertorriqueños y “newyorican” salpicados de “spanglish” de
Leguizamo, era justo lo que Sebastián quería para “Manolo”, un
híbrido de las culturas latinas de Miami. Sobre su trabajo con
el actor, Sebastián comenta: “Su método de trabajo es muy
riguroso. Como actor además es muy generoso, le gusta darte
muchas alternativas para que luego en la edición puedas agarrar
lo que mejor funciona”.
Cuando Sebastián conoció a
Leonor Watling en España, supo de inmediato que había encontrado
a “Marisa”. Recuerda esa primera impresión: “Fue algo
instantáneo. Hay varios elementos de ella, de su personalidad
que me cuadraban perfectamente con cómo veía a ‘Marisa’. Y
además me encantó la lectura que tuvo del guión, sus dudas y
comentarios.
“Leonor a la hora de trabajar
es fantástica”, continúa. “Se clava mucho en tratar de entender
todo lo que pueda sobre su personaje, hasta el más mínimo
detalle. En la preproducción tuvimos conversaciones larguísimas
por teléfono donde discutíamos cada momento, cada mirada de
‘Marisa’”.
Sobre el personaje de “Iván”,
Sebastián tenía una idea muy clara: “No sé por qué, yo siempre
me había imaginado que este camarógrafo era un mexicano, un
chilango. Desde el primer borrador, sabía que ese tenía que ser
su hablado, y hay una personalidad muy fuerte de los mexicanos
que me cuadraba muy bien con el personaje de Iván”. José María
Yazpik era perfecto para el papel.
En la preproducción, John,
Leonor y Chema pasaron un par de días con un equipo de
reporteros sensacionalistas de la televisión ecuatoriana. La
experiencia fue increíble y al mismo tiempo muy fuerte, pues
presenciaron accidentes y funerales, y vieron de cerca cómo es
el día a día de un equipo así. Comenta Sebastián: “Sobre todo,
captaron realmente esta onda de ser intrusos, de estar allí
metidos con las cámaras tratando de capturar todo.
“Nos clavamos mucho en
entender el morbo que todos tenemos de querer escuchar cosas
horribles”, continúa. “Creo que todos de alguna forma tenemos
elementos en nuestras vidas donde estamos yendo a extremos muy
cuestionables por algún atractivo extraño que encontramos en el
lado oscuro del ser humano”.
Sebastián quería que el
personaje de “Vinicio” tuviera un auténtico sabor local. Después
de un exhaustivo casting por todo Ecuador durante casi un año,
se tenía a todos los actores de reparto, incluso los niños… pero
nada de “Vinicio”. Cuando Damián Alcázar se integró al proyecto,
comprendió la visión del director y viajó a Ecuador con semanas
de anticipación para familiarizarse con el acento y los
modismos.
“Damián realmente es un
actorazo. Fue un gran honor trabajar con él. Además de que es
totalmente generoso, se convirtió en el personaje de una manera
increíble”, dice Sebastián. “Cuando le mandé un poco de material
de archivo de los personajes reales en los cuales me había
inspirado, partimos del punto que a ‘Vinicio’ no lo íbamos a
calcar de ninguno de ellos, pero sí había muchos elementos en
común que era interesante explorar.
“Y por una coincidencia”,
continúa, “el chófer de Damián en Guayaquil sabía mucho de
Camargo. Como en Guayaquil fue muy sonado su arresto, sabía
muchos detalles y le llevaba a los sitios por donde solía estar
Camargo, el hotelucho donde se hospedaba, el mercado… Y era
fascinante porque Damián se metía a estos barrios súper
peligrosos, súper hostiles, simplemente a mimetizarse con la
gente”.
Gloria Leyton interpreta a
“Esperanza”, la mujer de “Vinicio”, y tuvo gran química en
pantalla con Damián. “Don Lucho y su esposa”, la pareja que ha
perdido a sus hijos, fueron interpretados por el actor Henry
Layana, quien vive en Guayaquil desde hace muchos años, y la
bailarina Tamara Navas, quien enfrentó el reto de transmitir
todo el dolor de su personaje sin decir un solo diálogo.
Los ecuatorianos se
sorprenderán de ver el debut cinematográfico de dos figuras muy
queridas en ese país. El “Detective Bolívar Rojas” fue
interpretado por Camilo Luzuriaga, director de cine ecuatoriano
que actualmente rueda su cuarto largometraje. Y el director de
la cárcel es nada menos que el popular cantautor Hugo Idrovo,
quien también compuso uno de los temas musicales de la película.
En los últimos años, ambos han recibido innumerables
invitaciones para participar en televisión y cine, pero ésta es
la primera vez que aceptan.
De su director de fotografía,
Enrique Chediak, Sebastián comenta: “Quique y yo queríamos
trabajar juntos desde hace mucho tiempo. Él es ecuatoriano y
está muy clavado con la imagen de la costa ecuatoriana, que es
su lugar favorito visualmente. Estaba muy fascinado por el
proyecto . Con él siempre tuvimos muy claro el lenguaje que
queríamos manejar: la película es noventa y nueve por ciento
cámara al hombro”.
La historia se sitúa en
Babahoyo, que está a una hora de Guayaquil, y fue filmada en
ambas ciudades. La naturaleza en esta región es implacable. Al
estar buscando locaciones, a veces Sebastián y su equipo volvían
a algún lugar apenas un mes después de haberlo visto y lo
encontraban totalmente transformado.
Comenta el director:
“Babahoyo es una ciudad que durante siglos se ha inundado de dos
a tres metros durante cinco meses seguidos cada año, y la
persistencia de su gente ha sido más fuerte que la naturaleza,
hasta ahora. Se construyen casas sobre palos y estrechos puentes
de bambú de cincuenta, cien metros de largo las conectan con la
carretera. Es un pueblo donde los niños aprenden a nadar antes
que a caminar. Las casas no tienen agua potable, pero tienen
televisión”.
Cuando se decidió la locación
de la casa de “Vinicio”, muchas de las casas vecinas se vieron
afectadas y beneficiadas por la producción. El director de arte
Eugenio Caballero tuvo que reforzar muchos de los puentes de
caña para que pudieran soportar el peso de los equipos. Además,
acondicionó la fachada de dieciocho casas en un rango de 160° en
torno a la locación, para mantener el concepto y la unidad
visual.
Otra locación emblemática fue
la cárcel – una vieja prisión abandonada cerca del centro de
Guayaquil. Comenta Sebastián: “Visualmente, funcionó de manera
fantástica y realmente fue el trabajo de Eugenio, cabe
mencionarlo, que fue excepcional con locaciones muy
complicadas”. El primer reto de la prisión fue despejar la
maleza que cubría el lugar, abandonado en los años sesenta
después de que un motín desembocara en la masacre de casi
doscientos reos.
Comenta el director: “Siempre
las locaciones tienen un peso emocional, un peso histórico de
cosas que han pasado. Y allí sí estaba fuerte... Cuando
terminamos de filmar, Hugo dio un concierto en el patio de la
cárcel para el equipo y para la gente del barrio que nos
ayudaron, y fue muy emocionante. Él decía que la mejor limpia
que pudo haber para esa cárcel fue cambiar la vegetación, y el
concierto final para limpiar todo el peso que quedaba allí.
Concluye Sebastián: “Fue un
equipo de trabajo excepcional, porque realmente fue un trabajo
del estómago, de instinto. Fue fantástico que por razones de
logística tuvimos que filmar el linchamiento primero, pues todo
mundo, especialmente los de producción, estábamos aterrados de
empezar por ahí porque era la secuencia más complicada de la
película. Pero fue como un rush de adrenalina, un empuje que de
repente subió el estándar de donde estábamos trabajando. Después
de hacer esa escena, todo mundo estaba contagiado de esta
euforia”, y fue un sentimiento que acompañó al equipo el resto
del rodaje.
Imágenes y notas de cómo se hizo "Crónicas" - Copyright © 2004 Producciones Anhelo,
Cabezahueca y Tequila Gang. Distribuida en España por Versus
Entertainment. Todos los derechos
reservados.
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