CÓMO SE HIZO SE HIZO "LARGO
DOMINGO DE NOVIAZGO"
Notas de producción
© 2004
Warner Sogefilms
Érase una vez cinco soldados
franceses que se habían ido a la guerra, porque así es la vida.
-- Sébastien Japrisot
Uno de los proyectos más
ambiciosos e inusuales del cine francés, LARGO DOMINGO DE
NOVIAZGO es para el director Jean-Pierre Jeunet la realización
de un sueño de diez años. Después de leer la novela de Sébastien
Japrisot en 1991, Jeunet se quedó totalmente cautivado por la
extraordinaria historia de amor –y por su heroína, Mathilde– y
soñó con adaptarla para el cine. “La primera vez que lo abrí, no
pude acabarlo hasta que lo terminé”, cuenta. “En primer lugar,
es una historia muy, muy hermosa, fuerte y original de una joven
que se niega a aceptar que su prometido esté muerto, a pesar de
todas las pruebas. En segundo lugar, encontré en ella muchas de
mis propias preocupaciones e intereses, como la guerra de
1914-18 y el París de los años 20. Una mezcla de inocencia y
fantasía impregna todo el período a pesar de la gravedad de los
acontecimientos”.
A Jeunet le pareció
especialmente cautivadora la determinación del personaje
principal. Dice Jeunet, “Todo se reduce a eso. El epígrafe al
libro de Japrisot es una cita de Alicia en el país de las
maravillas de Lewis Carroll…La capacidad que algunos tienen para
ver lo que otros no pueden ver o, lo que es más importante, no
mirar a lo que todo el mundo ve, es algo que me conmueve
profundamente. Mathilde está profundamente convencida de que
tiene razón, a pesar de lo que piensen todos los demás. Se
encuentra sola frente al mundo. E incluso si tiene momentos de
duda, encuentra la fuerza para convencer a los demás y
ganárselos. Comprendo profundamente esa feroz fuerza de voluntad
y obstinación. Es similar a alguien que quiere hacer películas
pero procede de un ambiente que no lo fomenta para nada”.
En aquel momento, Jeunet
acababa de rodar su primer largometraje Delicatessen. Cuando el
relativamente desconocido director se enteró de que Warner Bros.
poseía los derechos del libro, dejó aparcado ese sueño concreto,
continuando su propio y tremendamente imaginativo camino como
realizador.
Diez años más tarde, el éxito
de Amélie a nivel mundial había cambiado indudablemente su
situación. Jeunet se enteró de que Warner Bros. aún poseía los
derechos y ahora se planteó hacer una película de la historia.
Su deseo de adaptar la historia de Japrisot se reavivó y su
pasión por el proyecto se había vuelto, de hecho, más acusada
desde que finalmente había conocido a la actriz ideal para el
papel de Mathilde: Audrey Tautou.
“Cuando leí el libro por
primera vez, me pregunté quién podría interpretar a Mathilde
pero no se me ocurría nadie. Cuando conocí a Audrey pensé
inmediatamente, ‘Aquí está Mathilde, justo delante de mí’”. En
la noche de la ceremonia de los Oscars® (en la que Amélie estaba
nominada para mejor película extranjera, mejor guión, mejor
fotografía y mejor dirección artística), le preguntó a su Amélie
si quería hacer otra película con él. Ella respondió: “¡Por
supuesto, si es con el mismo equipo!” Esto sólo sirvió para
convencer a Jeunet aún más. Decidió que Largo domingo de
noviazgo se rodaría en Francia , en francés y con actores
franceses y un equipo técnico francés. Warner Bros. aceptó.
Obteniendo el 35% de su financiación de Warner Bros., la
película sería producida por 2003 Productions – una compañía de
producción francesa creada por Francis Boespflug, en la que
Warner Bros. posee una participación minoritaria. Las dos
compañías ya habían co-producido dos películas: L’ex-femme de ma
vie de Josiane Balasko y Le Carton de Charles Nemes. De este
modo, el sueño inició el proceso de convertirse en realidad.
Mientras se estaba
organizando la financiación, el director comenzó a adaptar la
novela, colaborando con el guionista de Amélie, Guillaume
Laurant. “Es una novela muy intensa”, comenta Laurant. “La
manera en que Japrisot nos arrastra hasta el final es realmente
cautivadora…[Nos preocupaba principalmente] captar el sutil
equilibrio entre esta historia de amor llena de luz y su
espantoso contexto. Lo que tiene de hermoso Largo domingo de
noviazgo es que la tenacidad, la fuerza de voluntad y la fe de
la heroína trascienden los horrores de la guerra”.
Jeunet y Laurant trabajaron
incansablemente para sacar a la luz la sencilla historia que se
encuentra en el núcleo de la arrolladora novela, para mantener
el ambicioso proyecto centrado en el viaje de la heroína a lo
largo de la película. “Nuestra primera tarea era desmontar esta
ultra-sofisticada máquina, del mismo modo que se desmonta un
motor en sus diferentes componentes para ver como funciona”,
explica Jeunet.
Laurant explica con más
detalle, “Primero trabajamos juntos para ponernos de acuerdo
sobre lo que había que conservar y lo que había que descartar, y
para decidir una estructura. A continuación Jean-Pierre escribió
una sinopsis de 30 páginas. Sobre esa base, yo escribí una
primera versión del guión. Después de eso, fue un constante ir y
venir entre Jean-Pierre y yo hasta que conseguimos una versión
final. Disfruté mucho trabajando con Jean-Pierre debido a su
constante preocupación por la sencillez y la eficacia”.
Al adaptar la novela, los
guionistas también tuvieron que tomar algunas decisiones
difíciles al crear una versión más cinematográfica de la
historia. En concreto, Jeunet y Laurant tuvieron que encontrar
una manera de traducir las partes epistolares del libro a la
inmediatez de la película. Si bien es un recurso literario
clásico, la utilización de las cartas enviadas y recibidas por
Mathilde en el curso de su investigación puede ser especialmente
difícil de adaptar.
“Conservamos algunas cartas
pero las poetizamos visualmente”, dice Jeunet. “Y transformamos
muchas de ellas en encuentros reales entre Mathilde y la otra
persona. En las películas, necesitas un poco más de eficacia y
espectáculo sin pasarte. También aproveché la oportunidad (no
podía resistirme) de introducir algunas de mis ideas personales
en el proceso. Digamos que Mathilde es un poco más activa en la
película y pasa menos tiempo leyendo que en el libro”.
Los guionistas también
tomaron otra difícil decisión para alterar otro importante
aspecto del libro. Decidieron que Mathilde no estaría en una
silla de ruedas sino que, como víctima de la poliomielitis,
cojearía. “En la novela, el lector acaba olvidándose de la silla
de ruedas”, comenta Jeunet, “sin embargo, en pantalla… acabaría
siendo demasiado pesada. También habría sido engorrosa en lo que
se refiere a la producción, y yo quería ser lo más libre
posible”.
Juntos, el director y el
guionista pulieron el guión a lo largo de varios meses. “Nuestro
trabajo fue muy distinto al que hicimos en Amélie”, dice
Laurant. “Amélie era un guión completamente original.
Jean-Pierre y yo expusimos nuestras ideas y construimos la
película a partir de ahí. En este caso, empezamos con una
historia definida, con giros inesperados y auténtica intriga.
Nuestro punto de partida eran personajes concretos que
evolucionan y tienen emociones”.
Todo ese trabajo de redacción
tuvo lugar con la aprobación de Sébastien Japrisot. Jeunet le
había explicado lo que iba a hacer. “Desgraciadamente, no tuve
tiempo de conocerle”, dice Jeunet. “Cuando hablamos, me dijo,
‘Ahora es tu bebé. Haz lo que creas apropiado. Pero ven a verme
cuando hayas terminado’. Pero lamentablemente murió una semana
antes de que el guión estuviese terminado. Eso me entristeció”.
En el proceso, Jeunet y
Laurant realizaron un enorme trabajo de investigación, leyendo
novelas e informes de la época. La fascinación que Jeunet tuvo
en su infancia por el tema proporcionó un excelente punto de
partida en la exhaustiva búsqueda.
Dice Jeunet, “Es una cosa
extraña. Aunque me crié en la Lorena, no crecí escuchando
historias de esa época. Ninguno de los miembros de mi familia
estuvo implicado directamente en la guerra, así que no me
transmitieron esas historias. Pero cuando era adolescente, leí
vorazmente todo sobre el tema: Les Croix de Bois, Le Feu, La
Peur, Orage d’Acier... pero esa guerra fue una abominación
total. Cuando la gente habla de la Primera Guerra Mundial y, lo
que es incluso más atroz, de los que fueron fusilados ‘como
ejemplo’, lo único que puedes hacer es condenar esa guerra – y
todas las guerras, en realidad”.
Los guionistas buscaron
imágenes que les ayudasen a imaginar el mundo tal como Mathilde
podría haberlo conocido para recrearlo en el guión, basándose no
tanto en películas (“No hay muchas buenas, aparte de Senderos de
gloria de Kubrick y Sin novedad en el frente de Lewis Milestone,
dice Jeunet) como en crónicas y documentos de la época. “Para
Jean-Pierre, es extremadamente importante conocer todos los
detalles”, dice Laurant. “Necesitábamos conseguir una sensación
visual para todos los recovecos de la novela y las situaciones
que describe Japrisot. Así que tuvimos que documentarnos mucho
para acercarnos lo más posible a la realidad”.
Desde que se enteró de su
muerte, se ha aferrado tenazmente a su intuición, como a ese
delgado alambre. Cada vez que rompe, lo vuelve a unir. Nunca se
desanima. Y Mathilde es de temperamento alegre. Se dice a sí
misma que si el alambre no le lleva a su prometido…no hay
problema. Siempre puede usarlo para ahorcarse.
Una vez terminado el guión,
la primera persona elegida para un papel fue también una de las
primeras personas en leerlo. Tautou dice: “Lo que me llegó al
alma inmediatamente fue la determinación de Mathilde. Aunque
todo parece indicar que su búsqueda es imposible, ella continúa
creyendo totalmente en lo que hace. Personalmente, yo no habría
sido capaz de pelear del modo que lo hace ella”.
Respecto al mensaje más
amplio de la historia, Tautou comenta, “Es una historia de amor
sobre dos personas que están separadas por la guerra. La fuerza
de la película procede de la relación entre la tenacidad de
Mathilde – hará lo que sea para encontrar a su prometido, al que
todo el mundo da por muerto – y la brutalidad del contexto
histórico. No hay nada sensiblero ni gratuito en los
sentimientos que se muestran. A través de esta historia de amor,
podemos entender el horror y la infamia de aquella guerra”.
Una vez terminado el guión,
Jeunet comenzó a reunir a un ecléctico y sorprendente grupo de
actores para la película. Reunió a un variado grupo de actores
con diferentes enfoques, combinando experiencia y técnica.
También buscó rostros, personalidades y temperamentos que fuesen
inconfundibles.
“Hice lo que hago siempre”,
dice el director. “Busqué a los actores que creía que mejor
interpretarían a los personajes, sin intentar reunir un reparto
rutilante. Esta vez era diferente, porque mi experiencia y el
éxito con Amélie significaba que podía contar con actores
importantes, incluso para los pequeños papeles”. Si bien Audrey
Tautou está acompañada por algunos de los actores habituales de
Jeunet, como Dominique Pinon, Ticky Holgado, Jean-Claude Dreyfus
y Urbain Cancelier, también había muchas caras nuevas. Entre
ellas figuran Clovis Cornillac, Marion Cotillard, Jean-Pierre
Darroussin, Julie Depardieu, André Dussollier (que hacía la voz
en off en Amélie), Tchéky Karyo, Jérôme Kircher, Denis Lavant y
Jean-Paul Rouve.
El quinto hombre era un
Aciano, apodo de la promoción de 1917. Aún no había cumplido los
veinte. Ahora tenía miedo a todo; a los cañones, al gas, a las
ametralladoras, a las ejecuciones. Antes de la masacre, era
justo lo contrario, desafiando tormentas en operaciones de
rescate…
En la búsqueda del actor
adecuado para interpretar el papel de Manech, Jeunet hizo
pruebas a numerosos jóvenes actores franceses, pero cuando
descubrió a Gaspard Ulliel en la película de Michel Blanc Besen
a quien quieran, el director supo que había encontrado al
prometido de Mathilde. “Gaspard tiene algo especial”, dice
Jeunet. “La cámara lo adora. Es un loco, pero tiene un gran
sentido de la oportunidad y siempre encuentra el tono justo. Es
absolutamente mágico. Él y Audrey hacen una pareja ideal, ambos
inocentes y románticos – la misma pareja cuya historia de amor
domina la película”.
Al tiempo que elegía a los
actores para la película, Jeunet también estaba reuniendo a su
equipo de producción, contando con la ayuda de colaboradores
frecuentes y viejos colegas, la mayoría de los cuales han estado
con él desde que empezó. Para rodar la película, Jeunet contó
con el director de fotografía Bruno Delbonnel, con el que había
hecho sus cortometrajes así como Amélie. También eligió a la
diseñadora de producción Aline Bonetto (que ha trabajado con él
desde Delicatessen), a la diseñadora de vestuario Madeline
Fontaine (que lo conoció en La ciudad de los niños perdidos), a
la maquilladora Nathalie Tissier, al montador Hervé Schneid, a
la compañía de efectos especiales Les Versaillais y a la
compañía de efectos visuales Duboi. Todos disfrutaron del placer
de volver a reunirse después de la fabulosa aventura de Amélie y
enfrentarse a la emoción del reto que les esperaba.
ESPERANZA: ¿Te ahorro el resto?
MATHILDE: Dime lo que sucedió.
En la preparación para el
rodaje, Jeunet trabajó estrechamente con diseñadora de
producción Bonetto para resolver algunos problemas tanto
prácticos como estéticos en lo que respecta a decorados y
localizaciones para la película. Los dos se documentaron a
fondo. “De eso trata la aventura del cine”, dice Bonetto.
“Recibes un nuevo guión, y de repente te ves lanzado a un mundo
del que prácticamente no conoces nada, y al que tienes que hacer
frente. Es increíblemente apasionante. Empiezas a descubrir,
empiezas a mirar a todo, estudiando montones de imágenes hasta
que te salen por las orejas. Me metí, en cuerpo y alma, en la
guerra de 1914-18 – lo cual fue especialmente extraño, porque en
esa época las pantallas de nuestras televisiones estaban
emitiendo imágenes de una guerra real: la guerra de Irak”.
Como siempre, el punto de
partida de Bonetto fue la documentación de archivo. “Aline y yo
tenemos una manera sencilla de trabajar”, dice Jeunet. “Debemos
de haber examinado todos los archivos y visto todas las imágenes
que hay sobre la guerra, incluyendo fotos, periódicos y
documentales. Fue una auténtica mina de oro”.
“El mayor reto era obviamente
recrear la primera línea del frente y las trincheras”, dice
Bonetto. “Eso era así porque el escenario era menos predecible.
Todos los demás decorados eran o construcciones de exterior (y
sabemos como manejarlas) o construcciones de estudio (también
sabemos como manejar esas), pero las trincheras eran otra
historia. Primero teníamos que encontrar el lugar ideal para
recrearlas. No podía ser en los sitios reales en los que tuvo
lugar la guerra – porque son lugares dedicados a la memoria de
los caídos y el terreno había sido demasiado removido para cavar
un decorado. Tampoco podía ser en terreno agrícola – eso habría
hecho que la tierra fuera inutilizable durante demasiado
tiempo”. Después de una larga búsqueda, eligieron un terreno
militar en la zona de Poitiers.
“Jean-Pierre necesitaba una
organización muy concreta en las trincheras”, continúa diciendo
Bonetto, “así que traté de imaginar cómo se moverían los
soldados por ella y cuántos túneles necesitaríamos. Hice bocetos
y los revisé con Jean-Pierre. A continuación hicimos una maqueta
de 7 metros de longitud. Ésta tenía que ser suficientemente
grande para permitirnos detectar todos los problemas técnicos
que pudiesen surgir. Rodar una trinchera es complejo. Es
estrecha, profunda y hay otras dificultades, como el agua y el
barro. Tendría que resistir durante 5 semanas, bajo la lluvia.
No podíamos arriesgarnos a que las trincheras se derrumbasen
sobre nosotros, por lo que teníamos que construirlas de acuerdo
con unas normas muy estrictas”.
Trabajaron de este modo
durante seis semanas, en 20 hectáreas de terreno, cavando y
equipando 200 metros de trincheras. “Cada centímetro cuadrado de
esas trincheras fue esculpido, pintado, trabajado con precisión
y pulido. A continuación había que recrear la tierra de nadie
entre las líneas francesa y alemana. Cavamos cráteres de obuses,
arrancamos la vegetación y arrancamos árboles en la línea del
horizonte. El equipo de producción replantó todo después del
rodaje. Era un auténtico solar en construcción, en todos los
sentidos. Cuando Jean-Pierre llegó y lo vi bajar a las
trincheras y caminar arriba y abajo, sin querer salir, fue un
momento emocionante”.
De manera similar, Jeunet
trabajó estrechamente con Madeline Fontaine en el vestuario.
“Las referencias de Jean-Pierre son siempre visuales y
concretas”, dice Fontaine. “Da una idea precisa de la dirección
en la que quiere ir – entonces nuestro trabajo es estar a la
altura de su visión y hacer lo que sea necesario para
desarrollar sus imágenes, su mundo y sus personajes. El reto
esta vez procedía del hecho de que esta producción era mucho más
ambiciosa (con más extras) y tenía que ser auténtica –
especialmente porque se trataba de una época fundamental para la
moda. Amélie era una película más intemporal y alegórica; esta
película describe una época concreta. Al mismo tiempo, teníamos
que evitar una reconstrucción histórica fija y rígida. Era todo
cuestión de atmósfera y sensibilidad”.
Para las grandes escenas de
extras –por ejemplo en la Place de l’Opera– el equipo de
vestuario tuvo que reunir casi 400 trajes diferentes. Se trataba
de originales y copias encontrados en Francia, Inglaterra y
España. En el caso de los uniformes de los soldados, Fontaine
pronto comprendió que tendría que encargarlos. Se prepararon
especialmente dos kilómetros y medio de tela azul celeste para
crear 200 uniformes – de los cuales cada actor importante tenía
unos 10. Esto permitía que los uniformes mostrasen diferentes
estadios de deterioro en las trincheras.
Fontaine también tuvo mucho
cuidado con la autenticidad de los trajes de Audrey Tautou. “No
sabemos realmente de que estrato social procede, y estamos en
una época de transición, especialmente para las mujeres, que
están en proceso de liberarse de muchas restricciones”, dice.
“Esto está obviamente transformando su relación con el cuerpo y
la figura, y dándoles una mayor sensación de comodidad y
libertad. Tuvimos todo eso en cuenta, trabajando estrechamente
con Audrey en el aspecto y la figura de Mathilde, durante los
dos meses de preparación. Ella es una persona muy sensible,
perceptiva e inteligente, que participa en tu investigación y
tiene mucho respeto por el trabajo de los demás”, dice.
“Jean-Pierre estaba a menudo
presente mientras estábamos haciendo los trajes, al menos al
principio”, añade Fontaine. “Se pasaba por el taller de costura,
como si quisiera meterse a fondo en lo que estaba sucediendo
allí y en las materias primas y las telas que habíamos
encontrado. También le ayudó a hacerse una imagen visual en su
mente”.
El rodaje tuvo lugar entre
agosto de 2003 y febrero de 2004. Tras comenzar con un pequeño
equipo trabajando unos pocos días en Córcega, el comienzo real
tuvo lugar en París y en la región de París. Más tarde se
trasladó a Bretaña y luego a la zona de Poitiers para las
escenas de las trincheras, acabando en los estudios de
Bry-Sur-Marne.
A lo largo de los cinco meses
y medio de rodaje, Jeunet aplicó sus habituales métodos de
trabajo: una minuciosa preparación y unos storyboards muy
precisos que incluso comprobaba con una cámara manual algunos
días antes del rodaje “real”, para ver si los encuadres y los
movimientos de cámara que tenía previstos funcionarían
realmente. “Mi manera de preparar y anticipar todo no impide que
lo cambie todo en el último minuto. A veces, incluso provoco una
sorpresa, para desconcertar a los actores. Y cuando un actor
hace una sugerencia espontánea, y la incluimos en la película,
me hace realmente feliz”.
Al volver a trabajar con
Tautou, Jeunet se sigue maravillando de su disciplina y de su
evolución como actriz. Dice Jeunet, “Puede hacerlo todo.
Incluidas las cosas más difíciles y sutiles. Puede que hayas
notado que a veces, cuando repites constantemente una palabra,
de manera reiterada, acaba perdiendo su significado – esto es
difícil de transmitir en la pantalla. Pero Audrey puede hacerlo
sin problema, del mismo modo que es capaz de expresar todos los
niveles de emociones. Ya había llegado a dominar la precisión
técnica y el humor, y ahora ha dominado la emoción. Lo tiene
todo”.
Al trabajar de nuevo con
Jeunet, la actriz constató que se sentían tan a gusto como
siempre. Comenta, “Estamos en la misma onda. Casi podemos leer
nuestras mentes. El rodaje tuvo lugar en un ambiente de
confianza y compromiso mutuo… Una de sus grandes cualidades es
su habilidad para elegir a los actores. Realmente sólo dirige a
sus actores durante los ensayos. Una vez que tiene lo que previó
al comienzo, no necesita darte un montón de indicaciones en el
plató. Es alguien que sabe exactamente adonde va. Resulta
tranquilizador”.
MANECH: Puedo oír los
latidos de su corazón. Es como el código Morse. Vamos a
casarnos. Tengo suerte de que nos hayan condenado, no tendremos
que esperar hasta el final de la guerra. Ahora me iré a casa
después de la ejecución…
El actor Gaspard Ulliel
(Manech), nuevo en la experiencia de trabajar con Jeunet,
enseguida aprendió a apreciar el estilo y la visión tan
peculiares del director. Dice Ulliel, “Jean-Pierre se da cuenta
muy rápidamente de lo que puede exigir a sus actores. Esa
capacidad nos permite a cada uno de nosotros trascender a un
cierto nivel y también sorprendernos a nosotros mismos. Por
ejemplo, le puede dar a un actor algún tipo de indicación
susurrándole al oído sin que su colega lo oiga. A menudo es una
palabra o un gesto muy simples. Este pequeño detalle puede
parecer insignificante, pero paradójicamente supone una gran
diferencia”.
Por ejemplo, el director
ofreció un consejo poco habitual para la escena en que Elodie y
Bastoche están en un restaurante después de un encuentro
incómodo y cargado de emotividad. Jérôme Kircher, que interpreta
a Bastoche, explica “Aunque es muy preciso, Jean-Pierre permite
al actor hacer sugerencias. Es un placer crear juntos. Siempre
encuentra una pequeña manera de dirigir que hace que sea
diferente. Para [esta escena] en la que mi personaje, un
carpintero, está con Elodie, simplemente me dijo, ‘Imagina que
ella es un bloque de madera que quieres esculpir’. Con la ayuda
de esta metáfora, inmediatamente comprendí lo que buscaba”.
Aún así, la escala de la
película suponía muchos retos nuevos para el director. Ésta era
la primera vez que dirigía escenas con tantos extras y tanta
acción. “Lo más difícil fue probablemente el combate y las
escenas de guerra”, dice. “Fue así básicamente porque teníamos
que encontrar extras que fueran a la vez buenos actores y buenos
especialistas”. No sorprendía que al final del día insistiera en
reunirse con todos y cada uno de ellos.
Y entonces, hubo un
cartucho de más,
una mañana en el frente de Buscourt…
Uno de los períodos más
intensos del rodaje fueron las 7 semanas que pasaron en las
trincheras. Todos los participantes – actores, técnicos y
director – hablan de ello con pasión. Jeunet hizo que sus
actores principales leyesen Les carnets de guerre de Louis
Barthas, tonnelier. “Es un testimonio muy interesante porque no
está idealizado, y describe con gran lucidez no sólo la primera
línea del frente, sino también la retaguardia, además del
aburrimiento y la monotonía diarias”, dice el director.
Jeunet incluso preparó a los
extras para el rodaje dándoles una colección de testimonios de
la vida diaria en las trincheras, incluidas cartas de soldados
franceses y fotos de época. “De ese modo”, explica, “cuando
llegaron a las trincheras, tenían alguna idea de cómo era”.
Para crear el estilo visual
de LARGO DOMINGO DE NOVIAZGO, Jeunet trabajó estrechamente con
el director de fotografía y amigo Bruno Delbonnel, con el que
había trabajado por primera vez hace 25 años en un estudio de
animación. El delicado equilibrio que hay en la película entre
la dura vida en las trincheras y la calidez de las imágenes de
la fiel búsqueda de Mathilde dependían mucho de su colaboración.
“Teníamos dos referencias
importantes para la película”, dice Delbonnel. “Se trataba de
los últimos lienzos del pintor brasileño Juarez Machado, al que
Jean-Pierre adora, y la obra de Gordon Willis sobre el aspecto
visual de El padrino. Me refiero a la atmósfera cálida, no
monocroma, con salpicaduras de color explotando. Sin embargo,
queríamos tratar las secuencias de las trincheras de manera
diferente, utilizando una luz más cruda y más contrastada.
Jean-Pierre quería que oliésemos la tierra embarrada, las lonas
húmedas… que sintiésemos la pesadez de los uniformes de los
soldados franceses. Así que trabajamos para conseguir una imagen
más fría, obsesionados por los uniformes azul celeste”. La
constante preocupación del director por la fluidez y por los
movimientos concebidos para que pareciesen completamente
naturales sirvió como visión unificadora que, como dice
Delbonnel, “aporta una nota muy poética a la película”.
MATHILDE: Hay algo que
desentona aquí…
¡Me voy a París mañana!
Además de todos los aspectos
físicos del rodaje, elementos de diseño y preocupaciones de tipo
cinematográfico, el director decidió sacar partido de lo último
en tecnología para recrear París entre 1910 y 1920 tan fielmente
– con sus propias e imaginativas florituras, por supuesto – como
se esforzó por recrear las trincheras de la guerra de 1914-18.
Los avances en la tecnología digital hicieron que esta ambiciosa
empresa fuera posible. No obstante, siguió siendo necesario
prestar una gran atención al detalle durante el rodaje y la
minuciosa preparación. Los técnicos de Duboi, expertos en
efectos especiales, estuvieron en el rodaje casi todo el tiempo.
Se rodaron numerosas escenas delante de pantallas azules o
verdes e incluso fue necesario, a veces, tener topógrafos en el
rodaje para simplificar la adición de diferentes tomas (reales o
creadas digitalmente en su totalidad) a la misma imagen durante
la posproducción.
Por ejemplo, para crear la
escena en la que aparece tráfico de época en la Place de
l’Opéra, los realizadores primero tuvieron que rodar la Place de
l’Opéra tal como es hoy, en un momento en que estaba desierta.
Luego, en una enorme explanada al aire libre en un centro de
pruebas de automóviles, se rodaron todos los vehículos de época
y los extras con su respectivo vestuario, moviéndose en todas
las direcciones. Finalmente, en el estudio, se rodó el último
movimiento de cámara, que acaba en la oficina del detective
Germain Pire. A continuación se juntaron todos estos elementos y
se corrigieron.
“Para ésta y otras escenas
muy espectaculares (el paseo delante del Palais du Trocadéro, el
globo de aire caliente que explota, las inundaciones, el
distrito de Les Halles de París), habíamos hecho todo antes del
rodaje, en imágenes generadas por ordenador”, dice Alain
Carsoux, diseñador de efectos visuales en Duboi. Carsoux había
trabajado con Jean-Pierre Jeunet en La ciudad de los niños
perdidos. Esta previsualización en 3-D permitía al director
descubrir problemas por adelantado y anticipar las limitaciones
de su decorado.
El personal de efectos
especiales mecánicos – para efectos pirotécnicos, climáticos y
mecánicos – estuvo también en el plató durante la preparación de
las tomas, encabezados por el equipo de Les Versaillais (Yves
Domenjoud, Olivier Gleyze y Jean-Baptiste Bonetto), que llevan
trabajando con Jeunet desde antes de Delicatessen.
“En ésta el listón se puso
mucho más alto que en cualquiera de sus anteriores películas”,
dice Yves Domenjoud. Esto fue especialmente cierto en el caso de
las escenas de las trincheras y de combate, con explosiones que
requerían más de 400 kilos de explosivos y las secuencias de
lluvia para las que había que llevar simultáneamente agua al
lugar y drenarla para que las trincheras no se inundasen. “Al
proceder del mundo de la animación, Jean-Pierre estaba muy
interesado en los efectos especiales, ya fueran in situ o
digitales”, continúa diciendo. “Es muy consciente de la
contribución de todo el mundo y sabe exactamente cómo combinar
las dos técnicas”.
SYLVAIN: Si no puedes
llorar, puedes hablar… si no puedes hablar, no digas nada, pero
sabes que a veces hablas y empiezas a llorar…y entonces expresas
más de ese modo. ¿Sabes lo que quiero decir? ¡O puedes seguir
siendo testarudo!
Con las complejidades
añadidas de una película de tan gran escala, la fase de
postproducción del proyecto prometía ser un arduo proceso desde
el principio. Anticipando la exactitud que se requeriría del
rodaje, Jeunet tuvo con él en el plató al montador de la
película Hervé Schneid, instalando una sala de montaje en un
autobús que viajaba a todas partes con el equipo técnico. El
montaje se hizo literalmente al tiempo que el rodaje. “Cuando
nos encontrábamos con un problema en una escena, podíamos
evaluarlo muy rápidamente y ajustar nuestras miras”, dice el
director. “Esto ahorraba un tiempo precioso y era una manera
mucho más eficiente de trabajar”. Naturalmente, el trabajo de
efectos especiales digitales requeriría un tiempo adicional,
pero Jeunet y Delbonnel también dedicaron seis semanas a
calibrar los colores de la copia digital, en colaboración con el
colorista Yvan Lucas, lo cual les permitió perfeccionar imágenes
y colores. Aún así, dar a la película los toques finales supuso
más de 6 meses de postproducción.
El ingeniero de sonido Gérard
Hardy y su equipo estaban igualmente apasionados por
perfeccionar el sonido de la película. “Mi trabajo consiste en
crear todo el paisaje sonoro de la película a partir de cero. La
diferencia ahora era que por una vez la película de Jean-Pierre
no era un cuento de hadas, ni tan siquiera una película sombría.
Era una historia realista. Antes de que pudiésemos hacer nada,
teníamos que tener en cuenta la realidad. Crear el contraste
entre los sonidos naturales (el mar frente a la costa de
Bretaña) y los sonidos de la guerra, que requirieron un equipo
especial, fue muy emocionante. Obviamente nos ayudó en nuestra
tarea el concienzudo trabajo in situ del ingeniero de sonido
Jean Umansky, cuya contribución fue enorme. “Dedicamos 5 meses
al montaje del sonido antes de hacer las mezclas, lo cual es
bastante raro para una producción francesa”, añade Hardy.
Mathilde tiene ahora
diecinueve años. Toca la tuba porque suena como una señal de
socorro.
El elemento final de la
película se aclaró cuando Jeunet recurrió al aclamado compositor
Angelo Badalamenti, que había escrito la banda sonora de La
ciudad de los niños perdidos, para que aportase la música para
LARGO DOMINGO DE NOVIAZGO. El compositor cuenta que un día
recibió una llamada de Jeunet, que simplemente dijo “Angelo,
tengo una película para ti. Transcurre en la Primera Guerra
Mundial, pero ése no es el tema. Trata de las emociones de una
joven y de su búsqueda para encontrar al amor de su vida y todas
las vicisitudes que la aventura conlleva”.
Badalamenti continúa
diciendo, “Luego me envió una versión no definitiva de la
película, que me resultó suficiente para componer temas para los
personajes. En el caso de Mathilde, me emocionó su sufrimiento,
su belleza, su valor y su perseverancia, y creé un tema basado
en una pauta de cuatro notas, que era muy sencillo pero que
conmovería a la gente”. Las sesiones de grabación tuvieron lugar
en junio en Los Angeles, en los antiguos estudios de la MGM,
donde se habían rodado El cantor de jazz, El mago de Oz y otros
muchos musicales.
“Badalamenti es un músico con
estilo, y eso me encanta”, dice el director. “Me encanta la
música que escribió para las películas de David Lynch, como
Carretera perdida y Mulholland Drive. Cuando estábamos montando
las escenas iniciales, poníamos esa música, y funcionaba de
maravilla. Sus composiciones, que son muy líricas y emotivas
–pero sencillas– me resultan sencillamente irresistibles”.
Para concluir, Jeunet dice
“Todos los que trabajaron en esta película compartieron el mismo
entusiasmo, porque es una película visualmente ambiciosa. El
trabajo fue enorme, descomunal y nunca parecía acabar, para
nadie. Pero fue un placer para todos nosotros. La oportunidad de
trabajar en una película como ésta no se presenta todos los
días, en Francia. Y tuvimos una libertad artística total, en lo
que respecta al guión, los actores, el rodaje, la postproducción
– todo”.
El director se explica, “Mis
colegas en la película y yo mismo pertenecemos más o menos a la
misma generación. Crecimos juntos, empezamos juntos, trabajamos
duro juntos... Aquí tuvimos la deliciosa sensación de estar en
plena forma. Si Amélie fue una película inspiradora, LARGO
DOMINGO DE NOVIAZGO es una película madura. Todos estamos en
plenitud de facultades, y tenemos que aprovecharnos de eso
rápidamente, antes del declive que está siempre al acecho. En
cualquier caso, a pesar de las numerosas dificultades, toda la
aventura fue un enorme placer”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Largo domingo de noviazgo" - Copyright © 2004
Warner Bros. Pictures y 2003 Productions. Distribuida en España
por Warner Sogefilms. Todos los derechos
reservados.
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