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LILA DICE
(Lila dit ça)


cartel
Dirección: Ziad Doueiri.
Países:
Francia, Italia y Reino Unido.
Año: 2004.
Duración: 89 min.
Género: Drama.
Interpretación: Vahina Giocante (Lila), Mohammed Khouas (Chimo), Karim Ben Haddou (Mouloud), Edmonde Franchi (La tía), Lofti Chakri (Bakary), Hamid Dkhissi (Gran Jo), Carmen Lebbos (Madre de Chimo).
Guión: Ziad Doueiri; basado en la novela de Chimo.
Producción: Marina Gefter.
Música: Nitin Sawhney.
Fotografía:
John Daly.
Montaje: Tina Baz.
Diseño de producción: Yves Bernard.
Vestuario: Pierre Matard.
Estreno en Francia: 26 Enero 2005.
Estreno en España: 24 Junio 2005.

 

CRÍTICA
por David Garrido Bazán

Fascinación, morbo, sensualidad... amor

  A todos nos ha pasado. En algún momento de nuestra vida, pro-bablemente cercano a la adolescencia, se ha cruzado en nuestro camino alguien que con su sola presencia pone nuestro pequeño mundo del revés, alguien cuyo irresistible atractivo nos hace cues-tionarnos conceptos que hasta ese momento creíamos conocer bien como el deseo, la atracción sexual y la pasión, alguien con quien fantaseamos y que nos hace perder la cabeza hasta tal punto que, si en algún momento se digna a dirigirnos la palabra, nos convierte en una especie de marioneta sin hilos, incapaz de re-accionar o incluso pronunciar una palabra ante su presencia, mien-tras nuestros ojos brillan diciendo todo eso que nos arde por den-tro. A Chimo, un joven de origen magrebí que vive en un barrio de la periferia de esa Marsella que tan bien conocemos gracias a la fil-mografía de Robert Guédiguian, le acaba de pasar. Su mundo se tambalea gracias a un ciclón en forma de rubia de gran belleza y formas rotundas, una suerte de lolita que, como ella misma dice, destaca en ese barrio como un Ferrari en una chatarrería. Lila, con su aire inequívocamente francés, sus blancas curvas y su faldita que se mece al ritmo de su bicicleta, no parece pertenecer en ab-soluto a ese mundo musulmán de segunda generación que aún se rige por reglas ancestrales y en el que no parece que haya muchos visos de futuro para unos jóvenes más destinados a la delincuencia que a progresar más allá de los estrechos límites del barrio.

  Pero a Lila no parece importarle na-da el mundo que le rodea, ni el caos que provoca su sola presencia a su alrededor. Lila suelta por su boquita sensual procacidades que harían son-rojar al más liberal de los mortales, sugiere un mundo de experiencias se-xuales que excitarían la imaginación más fértil y, a modo de prólogo a todo lo anterior, empieza por seducir en un columpio desde el que muestra sin el más mínimo pudor su sexo a un para-lizado y fascinado Chimo, que no tie-ne ni la más remota idea de por qué esa chica hermosa y desconcertante le ha elegido precisamente a él para hacerle víctima de sus confi-dencias, una relación que despierta en él una pasión enfebrecida con la que no sabe manejarse muy bien. Aspirante a escritor que no acaba de decidirse a dar el paso que le abriría la puerta hacia otra vida, Chimo encuentra en Lila y sus historias de alto voltaje el empujón que necesita para empezar a poner en el papel unas pala-bras delante de otras mientras el mundo, la vida que hasta enton-ces había conocido, comienza a articularse alrededor de esa chica que despierta su vena soñadora y cuyo comportamiento sensual parece estar continuamente bordeando el límite de lo que es nor-malmente aceptado.

  El libanés Ziad Doueiri, habitual asistente de Quentin Tarantino y Robert Rodríguez en sus primeros filmes y autor de otra recomen-dable película, "West Beirut", en la que ya se abordaban elementos como el despertar a la vida y las pulsiones propias de la adolescen-cia en medio del conflicto que dividió a musulmanes y cristianos en su Beirut natal allá por 1975, podría perfectamente haber puesto el acento de esta su segunda película en los problemas de integra-ción aún habituales de esa inmigración de origen magrebí en esta nueva Europa cada vez más globalizada en la que no acaba de en-contrar fácil acomodo. Y, de hecho, la sombra de los conflictos de origen comunitario o religioso está bastante presente en la más que interesante descripción de la vida cotidiana de los habitantes de ese barrio en el que se desarrolla la acción a través tanto de las referencias puntuales a acontecimientos como el 11-S, el constan-te miedo a la diferencia, la exaltación de la propia identidad o la ne-cesidad de pertenecer a un determinado grupo por encima de otra consideración o incluso de otras posibilidades de futuro.

  Pero Douieri es lo suficientemente inteligente como para dejar todo eso en un rico segundo plano que sirve de sustrato a lo que aquí verdaderamente interesa, que no es otra cosa que la peculiar historia de amor y fascina-ción que se establece entre Lila –un deslumbrante descubrimiento lla-mado Vahina Giocante que borda un papel en el que hubiera sido terriblemente fácil precipitarse por el abismo de la vulgaridad y que ella sabe sostener con encomiable dignidad gracias a un excepcional y afinado trabajo– y Chimo –un Mo-hammed Khouas al que le toca lidiar con el difícil problema que supone que la novela en la que se basa la película está contada por su personaje en primera persona y cuya acción básicamente trans-curre en su cabeza, lo que a veces provoca que su actuación sea en exceso pasiva y contenida–, una historia de despertar sexual y sentimental en el que nunca se pierde de vista que a menudo lo que sentimos (y mucho más en esa convulsa etapa de nuestra vida que es el paso del final de la adolescencia hacia la madurez) es incapaz de expresarse con palabras y, no menos importante, que también podemos esconder detrás de las palabras y de nuestros actos aparentes aquello que verdaderamente ocupa nuestros pen-samientos, lo que en el fondo nos duele y atormenta, ilusiones y esperanzas que suelen acompañar al despertar del amor.

  Doueiri construye una historia llena de sensualidad, morbo y, en fin, pulsión amorosa gracias a una puesta en escena naturalista que, sin embargo, sabe dotar a menudo de un aire irreal a las se-cuencias que comparten Lila y Chimo –de lejos, lo más logrado de la función–, alcanzando momentos de verdadera magia en escenas como la seducción inicial en el columpio o ese inolvidable paseo en motocicleta que son todo un deleite para los sentidos. Tan fasci-nante resulta la historia de la atracción que surge entre esos dos adolescentes que, por comparación, el pretendido contrapeso que supone la línea argumental del previsible enfrentamiento con los amigos de Chimo –probablemente retratados de un modo más es-tereotipado y caricaturesco del que sería deseable–, en cuya con-cepción del mundo no hay sitio para un despliegue de libertad tal como el que hace Lila, carece de la misma fuerza y, por momen-tos, supone un cierto desequilibrio que empaña un tanto los logros de una película que, no obstante, tiene el indudable mérito de alcanzar una gran frescura contando una historia de amor que en el fondo ha sido abordada por el cine en infinidad de ocasiones.

  Para el recuerdo del espectador que-dará la naturalidad y enorme sensuali-dad de un personaje tan complejo de plasmar en pantalla manteniendo in-tacta toda su credibilidad como el que aquí compone Vahina Giocante, un nombre sin duda a retener para el fu-turo por todos aquellos a los que les guste contemplar ese extraño milagro que a veces se produce entre una ac-triz y su reflejo en una cámara que la adora hasta límites insospechados. Si a todo eso le sumamos la acertada descripción de la vida del barrio men-cionada con anterioridad y que sirve de fondo a la historia que transcurre en primer plano, una cuidada fotografía que refleja de modo inequívoco esa luz tan peculiar y tan propia del Mediterráneo y una acertada banda sonora a cargo del estupendo músico Nitin Sawhney, poco habitual en estos menes-teres, no cabe sino concluir que "Lila dice" es una película de lo más recomendable, sobre todo para aquellos que disfrutan de la ambigüedad, de la sensualidad y del poder de la suge-rencia de lo intuido y lo pronunciado en voz alta, por encima de la habitual vulgaridad de lo simplemente mostrado.

Calificación:


 

Imágenes de "Lila dice" - Copyright © 2004 Huit et Demi Productions, Zeal, Passion Pictures, France 2 Cinéma y Pyramide Productions. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.

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