CRÍTICA
por
Tònia Pallejà
Por suerte las parejas sólo son de dos
Aprovechando el éxito comercial de la apreciable comedia “Los
padres de ella”,
Jay Roach
y su equipo de guio-nistas retoman
ahora, un poco tardía-mente, el relato de sus cuatro
prota-gonistas principales, al que dan conti-nuidad incorporando a dos nuevos y
pintorescos personajes, y algunas cir-cunstancias novedosas que
pongan en aprietos, otra vez, su obligada con-vivencia. Si en
aquélla conocíamos a la joven pareja compuesta por Gaylord
Focker (Ben Stiller) y Pam Byrnes (Teri Polo), y sus esfuerzos
por man-tener a salvo su relación a pesar de la oposición del
padre de la chica (Robert De Niro), un estricto
y suspicaz agente de la CIA
retirado, frente a la posición más com-prensiva y tolerante de su
esposa (Blythe
Danner), esta
secuela presenta el viaje que emprenden Gaylord y Pam junto a sus sue-gros para
conocer a los progenitores de este
muchacho con un nombre y un apellido tan guasones antes de la boda prevista. El choque entre ambas
familias políticas, con historias y perspectivas vitales totalmente
opuestas, está servido, ya que el carácter tradi-cional y rancio de los Byrnes contrasta con las tendencias liberales
y desinhibidas de los Focker,
con una madre hippy que ejerce co-mo sexóloga para ancianos (Barbra
Streisand) y un ex abogado progre
contrario al sistema y a sus mecanismos de control (Dustin Hoffman).
De nuevo, Gay y Pam harán todo lo posible para que el encuentro
entre sus respectivos padres no arruine su felicidad futu-ra,
aunque también verán peligrar su estabilidad debido a algunos
secretos del pasado que amenazan con salir a la luz.
Es cierto que “Los padres de
ella” aportaba escasa novedad argu-mental, sumándose a una
colección de films que ya habían explo-rado —por no decir
explotado— con desigual fortuna esos celos paternos que entran
en ebullición cuando la hija, única o predilecta, está a punto
de "desaparecer" entre los brazos de su prometido. No obstante,
las peculiaridades de sus caracteres centrales, la for-ma en que
se relacionaban y la ocurrencia de algunas de las situa-ciones
en que se veían envueltos, harto reconocibles para el
espec-tador, obtenían un resultado muy digno y efectivo en el
terreno có-mico, con toda su aparente ligereza. “Los padres de
él” tampoco es, ni mucho menos, un dechado de originalidad, pues
las reunio-nes parentales forzadas, que enfrentan estereotipos
antagónicos condenados a entenderse por una razón común, han
sido y son un camino transitado con frecuencia por el cine.
Pero, además, en es-ta ocasión se vuelve a poner de
manifiesto el escaso ingenio que se derrocha en la mayoría de
segundas partes, que se arrastran como una pálida sombra de la
primera entrega, y que, dada su falta de atractivo y
autonomía, sólo se pueden justifi-car como un mecanismo
socorrido para sacar dinero con comodi-dad.
Como ya ocurría con su antecesora, en
esta nueva entrega predomina la combinación de gags visuales y
ver-bales con generosas referencias se-xuales y escatológicas, sin
embargo su sentido del humor se revela en todo momento tan
forzado, ram-plón y previsible que ofrece muy pocas, o casi
nulas, oportunidades para la risa, puesto que apenas lo-gra
sorprender y pone en evidencia su limitada elaboración. A
menudo, el
absurdo de las situaciones es llevado aquí hasta extremos sonrojantes,
con alguna subtrama cogida por los pelos, y sacando fácil partido de una serie de lugares
comunes, mil veces vistos con anterioridad y con mucho mejor
atino, como pueden ser las trifulcas entre el perro
de los Focker y el sibilino gato de los Byrnes, las monerías del
sobrino de estos últimos, las constantes e involuntarias
meteduras de pata de Gay para regocijo de su suegro, o la
mencionada con-frontación entre personalidades dispares. Tampoco faltan las bro-mas
deudoras del anterior film, o que reinciden en las mismas
anécdotas, o aquellas otras que exprimen unos
resortes cómicos ya agotados desde hace tiempo. No se aprecia,
pues, una cons-trucción meditada, sino un desesperado afán por
provocar la carca-jada a cualquier costa en base a un hilo
argumental simplón y a unos recursos trillados.
En el elenco se dan cita dos
generaciones de actores, sobrada-mente conocidos, que o bien han
sido catapultados gracias a la comedia, como Ben Stiller, o bien
han tonteado con ella —caso del más reciente Robert De Niro, quien
también tiene en su haber el protagonismo de las dos "terapias
peligrosas"—. Personalmente, no le encuentro hilaridad alguna al
hecho de ver a algunos intérpre-tes etiquetados como "serios"
por tradición haciendo el payaso delante de las cámaras en su
ya superada madurez, como aquí se pretende —tampoco, dicho sea
de paso, me provocan vergüenza ajena, y menos cuando pienso en
el talón que han debido cobrar—. Todos parecen bastante
desenvueltos en sus papeles, incluso la Streisand, pero por
desgracia el material que tienen que defender es tan poco
brillante que su desempeño no traspasa la mera co-rrección.
De este modo, “Los padres de
él” puede resultar una experien-cia cansina y rutinaria,
aunque sin llegar a la total indiges-tión. Afortunadamente, las
parejas sólo son de dos, y espera-mos que esta secuela fallida
no encuentre más continuación. Sí recomiendo, en cambio, el
visionado de su predecesora, película simpática con la que pasar
un rato entretenido, y de la que guardo un recuerdo mucho más
grato.
Calificación:
    
Imágenes
de "Los padres de él" - Copyright © 2004 Universal
Pictures, DreamWorks Pictures, Tribeca Productions y
EverymanPictures. Distribuida
en España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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